En días como hoy

Bellaterra, 15 de abril de 2009

Al Sr. Lucas y resto del equipo de “En días como hoy”:

Además de felicitarles por su programa, más abierto que los equivalentes de otras emisoras, quiero manifestarles mi desconcierto y disgusto por la blandura beatífica de que ha hecho gala el Sr. Lucas al entrevistar al Sr. Montilla esta mañana. Menos mal que algunos oyentes han podido expresar en antena al finalizar la entrevista el malestar que causa la opresión que padecemos muchos ciudadanos ante las políticas del régimen nacionalista que gobierna Cataluña desde 1980, porque no de otra manera se puede calificar el intervencionismo totalitario que practica la Generalitat, con la connivencia del Gobierno Central, en la escuela pública.

Que en las televisiones y radios públicas catalanas no esté permitido participar en una tertulia hablando castellano como lengua propia -¿recuerdan, supongo, el caso de la escritora de uruguaya Cristina Peri Rossi expulsada de una tertulia de Catalunya Radio?-, que se multe a centenares de comercios porque los rótulos de sus establecimientos no estén en catalán o no cuentan con un empleado que puede expresarse en catalán, o que se practique la inmersión lingüística obligatoria con los niños en la enseñanza primaria, son algunas muestras del intervencionismo totalitario que comparten el pujolismo y su continuación tripartita: el maragallismo-montillismo-carodrovirista.

Tenía en parte razón el Sr. Montilla: cuando ha manifestado en su programa que ellos no han cambiado las leyes. Digo en parte, porque lo que no ha dicho el Sr. Montilla es que, desde que el PSC gobierna con ERC, un partido que no tiene el más mínimo interés en España como proyecto en común, se incumplen con total impunidad leyes estatales como el Real Decreto 1513/2006 de 11 de diciembre de 2006 de enseñanzas mínimas o la incluso la Ley 1/1998 de 7 de enero de política lingüística que contempla la posibilidad de que los padres puedan educar a sus hijos en su lengua materna en Cataluña. Lo que es peor, se está tramitando en el Parlament una nueva ley de educación cuyo objetivo declarado es nacionalizar la enseñanza en Cataluña y convertir en irrelevante la normativa estatal, blindando Cataluña a las injerencias del Gobierno Central. Les adjunto mi artículo “Montilla incumple la ley” para que juzguen Vds. mismos como el Sr. Montilla se pasa por la entrepierna la legislación estatal en la materia mientras en otras cuestiones exige que se cumpla hasta la última línea el Estatut aprobado en las Cortes de España.

Abandoné voluntariamente la Universidad Complutense de Madrid en 1984 para proseguir mi carrera académica en Cataluña y soy catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona desde 1992. Escuchaba a Raimon y leía a Espriu en catalán en mi tierna adolescencia, conocí y trabé amistad con multitud de catalanes en los EE.UU y desde el primer día en que llegué a Barcelona me ha parecido natural que cada cuál se dirija a mí en la lengua en que se siente más cómodo. Nunca imaginé, cuando dí el paso de venir a Cataluña, que en esta Comunidad Autónoma se iba a instaurar un régimen contrario a España y a la libertad educativa, cincelado a imagen y semejanza del nacional-sindicalismo franquista, diferente de aquél únicamente en que ahora quienes sufren la opresión lingüística no son los catalanes que hablan catalán sino aquéllos que hablan el castellano, el idioma que compartimos todos los españoles y cientos de millones de hispano hablantes.

Cuando el Sr. Montilla nos desprecia y descalifica, considerándonos una minoría que quiere quebrar la concordia social, falta a la verdad. Me consuelo recordando que palabras casi idénticas empleaba el aparato de propaganda franquista para atacar a quienes no nos resignábamos a aceptar la falta de libertades y luchábamos contra la opresión institucional ejercida por el régimen del general, incluida naturalmente la opresión lingüística que sufrían muchos catalanes, gallegos y vascos entonces. ¡Qué tendrá que ver la supervivencia del catalán con la obsesión enfermiza del régimen nacionalista catalán por impedir que los niños aprendan la lengua y literatura castellanas en los colegios públicos! ¡Qué tendrán que ver las políticas para apoyar el catalán con que en la Universidad de Barcelona un renombrado científico no pueda aspirar a una plaza en propiedad por no tener el nivel C de catalán! ¡Que tendrá que ver la defensa del catalán con que un profesor de matemáticas sevillano no pueda participar en un concurso público para dar clase en un instituto de enseñanza media en Cataluña! ¿Es esta la España y la Europa que queremos consolidar en el siglo XXI para hacernos un hueco en el mundo?

Ya sé Sr. Lucas y equipo que en su profesión resulta más rentable situarse del lado del poder, incluso del poder que oprime, y no voy a pedirle que se enfrente a campo abierto con los nacionalistas catalanes, pues podría Vd. y sus colaboradores perder sus empleos como les ha ocurrido al Sr. Solbes, a la Sra. Álvarez o al Sr. Molina por no ceder en la medida requerida al continuo chantaje de los nacionalistas catalanes. Pero sí les pediría que al menos hagan el esfuerzo de situarse en el lugar de las personas que somos españoles y estamos padeciendo la opresión nacionalista en Cataluña. En alguna ocasión, me ha parecido escuchar al Sr. Lucas hacer alguna referencia a sus hijos. Pues bien, como Vd. dice sentirse como en casa en Barcelona, le sugiero que traslade aquí su residencia una temporada y lleve a sus hijos a un colegio público catalán -no al colegio alemán como hace el Sr. Montilla- para poder contar de primera mano qué ocurre en realidad en estos centros.

Hablo con cierto conocimiento de causa: mi hijo menor acaba de cumplir 6 años y durante el primer trimestre del primer curso del ciclo infantil (P-3) lloraba cada mañana al ir al colegio porque no entendía a la profesora. Cuando se lo comenté a la directora, ésta fue su respuesta: no pasa nada, en Navidades el niño estará integrado y no se preocupe “hay también en la clase una niña holandesa que no entiende nada”. ¿Qué alternativa ofrece el régimen nacionalista a quien no se conforma y presiona para que se cumpla la ley? Que la profesora se dirija al niño en castellano (aunque no hay ninguna forma de comprobarlo) mientras lo hace en catalán a los demás compañeros. Esta es la forma de entender el ejercicio de la libertad de elección de lengua en la escuela pública bajo el régimen nacionalista catalán. Y mientras tanto, el Gobierno Central continúa mirando hacia otro lado y calculando cuántos miles de millones le va a costar pactar de nuevo con esta ralea.

Atentamente,

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1 comentario

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Una respuesta a “En días como hoy

  1. scm45

    Te felicito por tu valentía, Clemente. Con artículos como éste no sé cuanto tiempo te van a permitir seguir siendo catedrático de la Autónoma, pero ya está bien que alguien destacado de la sociedad civil se atreva a llamar a las cosas por su nombre.

    Lástima que, mientras el mensaje no cale y algunos miles más asumamos estos planteamientos, sea como predicar en el desierto.

    Pero al fin la gota siempre acaba horadando la roca.

    Saludos

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