España se descuelga I

El rápido deterioro de la economía española en los dos últimos trimestres ha detenido el proceso de convergencia de nuestra economía y, lo que es quizás peor, ha dañado seriamente su solvencia e imagen en el mundo. Cada día que pasa, se aleja más la posibilidad de que España se incorpore como miembro de pleno derecho a los clubes integrados por los países más industrializados (G-8) o importantes del planeta (G-20) y aumentan las dudas acerca de la solvencia de nuestras empresas y hasta del Estado. En septiembre, todavía el presidente gozaba de cierto predicamento en los círculos internacionales y reclamaba un puesto para España en la conferencia financiera de Washington, algo que al final logró aunque fuera aceptando entrar por la puerta falsa para ocupar uno de los dos sillones que le correspondían a Francia. Desde entonces, España se ha deslizado por una peligrosa pendiente que ha dejado al presidente en evidencia, tras alardear en exceso durante los últimos años de ser el país que más crecía, más empleo creaba y teníamos las cuentas públicas más saneadas en la UE. Actitud de nuevo rico.

Convergencia con la UE

Tras superar la recesión de 1992-93, España registró 13 años de crecimiento sostenido que permitieron ir ganando posiciones hasta 2007, año en el que nuestra renta per capita dividida por la renta per capita media de los países en la UE15 -los 15 países que conformaban la CEE tras la adhesión de España en 1986-, alcanzó su máximo histórico: 95,5%. Sobrepasamos a Italia a finales de 2006 y el presidente anunciaba henchido de orgullo que nuestro próximo objetivo era dar alcance a Francia. Dos factores explican esa convergencia a la media: habíamos crecido bastante más que Francia y Alemania durante esos años, a costa, eso sí, de endeudarnos cada vez más, y, por otra parte, la reunificación de Alemania había reducido la renta media de los alemanes y de la UE15, facilitando nuestra aproximación. Pues bien, según los cálculos provisionales de Eurostat, la oficina estadística de la UE, el avance de España podría haberse detenido en 2008, al haber registrado nuestro PIB per capita una ligera caída (-0,4%) y el de la UE-15 un pequeño avance (0,3%). Aunque provisionales y con las cautelas aconsejables en cualquier comparación internacional, las cifras anteriores parecen indicar la recesión ha detenido el proceso de convergencia con la UE.

Evolución del PIB y la ocupación

Al comparar los efectos de la recesión en España y otros países europeos, el aspecto más preocupante es la dispar evolución de la ocupación. Aunque la caída estimada del PIB en el cuarto trimestre de 2008 fue del 0,8%, una cifra bastante inferior a los recortes del 2,1% y 1,2% que registraron Alemania y Francia, respectivamente, la ocupación se redujo el 3,0% en España mientras que creció el 1,1% en Alemania y cayó el 0,7% en Francia, un recorte cuatro veces inferior al de España. ¿Por qué una recesión tan aparentemente suave está destruyendo tantos empleos en España? La explicación reside en el brutal ajuste que está registrando el sector Construcción donde se han perdido 558.500 puestos de trabajo, casi el 90% de todos los empleos perdidos (620.100) en 2008. Estamos sencillamente purgando los excesos del desaforado crecimiento del sector en la última década, una suerte de espejismo que llevó al Gobierno a creerse que España jugaba en otra liga. En adición a los problemas que siempre comporta el aumento del paro para quienes lo sufren y la Seguridad Social, esta poda deseable y necesaria de la actividad en el sector de construcción está ocasionando un peligroso aumento de la morosidad en las entidades que financiaron a promotores y constructores, así como a las familias que adquirieron viviendas en los últimos años.

Solvencia de las entidades financieras

La crisis financiera ha tenido hasta hoy menor incidencia en España que en Estados Unidos y otros países europeos. Hay que reconocerlo y felicitar al Banco de España por ello. Pero no nos engañemos, la situación de las entidades financieras y las empresas no financieras era ya crítica en noviembre de 2008, al no poder hacer frente a los vencimientos de los créditos a corto contraídos en el exterior para financiar el crecimiento del crédito interno y la expansión internacional de algunas empresas. El Gobierno, para evitar el colapso inminente de algunas entidades financieras, improvisó un plan urgente que contemplaba, por una parte, avalar sus emisiones de deuda en 2008 y 2009 por un importe máximo de 100.000 millones y comprarles activos de incierto valor por otros 30.000 millones más. Ya veremos a cuanto asciende la factura final. Pues bien, a pesar de los avales y ayudas públicas recibidas, las principales agencias internacionales ya han rebajado en los dos últimos meses la calificación a la mayoría de las entidades financieras españolas, grandes y chicas, y la tendencia apunta a que ésta seguirá empeorando en los próximos meses. La tardía intervención del Banco de España de la Caja de Castilla La Mancha corrobora lo que ya denuncié hace meses: la falta de decisión con la que se estaba atajando la crisis financiera en España para devolver la confianza al mercado interbancario.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s