¿Quién pagará las pensiones futuras?

Artículo publicado en Expansión el 23 de abril de 2009

Las pensiones y las distintas prestaciones (ayudas a la familia y maternidad, accidentes de trabajo y enfermedades laborales, prestación por desempleo, etc.) contributivas que proporciona la administración de la Seguridad Social (SS) en España se financian casi exclusivamente con los ingresos por cotizaciones sociales que recauda la Tesorería General. Las pensiones constituyen, por su cuantía, la partida más importante del gasto del Instituto Nacional de la Seguridad Social y del Instituto Social de la Marina, las dos entidades encargadas de gestionarlas. En los últimos años, el sistema ha gozado de una envidiable salud, pues al rápido avance de la ocupación y las cotizaciones se ha unido un aumento apenas perceptible del número de pensionistas y una revalorización moderada de la cuantía media de las pensiones. El sistema ha obtenido superávits (1,3% del PIB en 2008) que se han acumulado en el fondo de reserva que alcanzó la cifra de 57.000 millones de euros a finales del año pasado.

Hace unos días, el Sr. Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España, alertaba de la posible desaparición del superávit del sistema de la SS a causa de la intensa destrucción de empleo (3%) y pedía a los políticos que revisaran el Pacto de Toledo con vistas a retrasar la edad de retiro (65 años) o elevar el tiempo de cotización (15 años) requeridos en la actualidad para obtener una pensión contributiva. Preocupado también por el escalofriante aumento de la tasa de paro registrado en el último año (5,3 puntos), el Gobernador volvió a insistir en la necesidad de acometer reformas urgentes en el mercado laboral, aunque se echa de menos que el Gobernador nunca explicite qué tipo de reformas considera necesario acometer.

Al día siguiente, el Sr. Corbacho, Ministro de Trabajo e Inmigración, calificó de alarmistas las declaraciones del Gobernador, descartó tajantemente la posibilidad de que “la Seguridad Social puede acabar en déficit” este año, y apuntó como prueba de buena salud del sistema los 57.000 millones del Fondo de Reserva. Tampoco gustaron las declaraciones del Gobernador a las centrales sindicales que, en su línea conservadora y contraria a cualquier innovación, lo acusaron de golpear con rudeza y fanatismo a la economía española desde una institución oficial (UGT) y de ser un apóstol de la catástrofe (CCOO). Tampoco encontró mucha ayuda en las organizaciones empresariales que se limitaron a pedir “mesura y prudencia al hablar del sistema de pensiones”, por ser un tema estratégico.

¿Quién está en lo cierto, el Gobernador o el Ministro y los dirigentes de las sindicales? Evidentemente, el Gobernador, salvo para los líderes políticos instalados en la demagogia y el populismo irresponsable. Si quisieran hacer el esfuerzo de entender, el Ministro y los líderes sindicales comprenderían que el Gobernador se limitó a apuntar que muy probablemente este año -y, si no éste el año próximo-, las cotizaciones sociales no cubrirán todos las prestaciones del sistema y habrá que adoptar medidas para reconducir la situación. No dijo el Gobernador que no se van a poder pagar las pensionistas este año. Ahí están, además, es verdad, los 57.000 millones del Fondo de los que podría echar mano en algún momento, aunque tampoco hay que olvidar que cuando se gasta más de lo que se ingresa los activos acaban evaporándose.

El sistema de pensiones ha vivido unos años de oro, registrando continuos superávits, a los que posiblemente va a seguir una década de cobre que precisará retrasar la edad de jubilación media (exceptuando tal vez algunos colectivos cuyas condiciones laborales son especialmente duras) y elevar las condiciones exigidas para percibir una pensión para equilibrar ingresos y gastos. Alemania empezó ya a tomar medidas en esta dirección hace una década. Me aventuro incluso a pronosticar que estos cambios no serán más que el anuncio de otros recortes todavía más sustantivos que habrá que adoptar si continúa envejeciendo la población y se mantiene o alarga la elevada esperanza media de vida. Todos los expertos en la materia están de acuerdo en que los sistemas de reparto no podrán soportar un aumento del gasto en pensiones de 5 ó 6 puntos del PIB en las próximas cuatro décadas. Hay pues que empezar a ajustar el gasto y alguien debería explicarle al Ministro de Trabajo e Inmigración que las reformas que se precisan para reequilibrar las cuentas a medio y largo plazo no se pueden posponer indefinidamente con el falaz argumento de que “las reformas son, en todo caso, necesarias a largo plazo”.

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1 comentario

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Una respuesta a “¿Quién pagará las pensiones futuras?

  1. Raimundo

    Completamente de acuerdo con tu opinión. Cuando escuché los comentarios del Ministro Corbacho, sentí miedo respecto a los dirigentes políticos de este Gobierno. Hay que ser consciente de los problemas de futuro (exceso de inversión inmobiliaria, pago de pensiones, financiación autonómica y de la sanidad, educación, integración inmigrantes, etc) para poder solucionarlos. Los políticos españoles, por desgracia, basan su política en dar una imagen de optimismo o pesimismo, pero ningún partido propone medidas claras y globales para mejorar la situación económica de nuestro país en el largo plazo. Desde mi punto de vista, la solución es un Gobierno como el americano. Formado por los más preparados, con ganas de trabajar para todos y seleccionados por sus exitos profesionales, no por su base ideológica ni género.

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