La gran final

Faltan dos horas. Los fanáticos se aprestan a llenar el campo para asistir a la gran final. Los que no han podido ir a Roma se baten contra el ordenador y el asfalto para llegar a tiempo a la retransmisión televisada. La gran ciudad ha dispuesto sobre una alfombra azulgrana grandes pantallas para que puedan disfrutar del espectáculo los feligreses unidos en comunión trascendental (clam: el presupuesto público corre con los gastos). El arzobispo de Barcelona ha acudido por la mañana a bendecir el recinto y el abad de Montserrat ha elevado también sus plegarias a lo más alto desde la cima de la sagrada montaña. En Roma, los comisarios políticos, tras cosechar un estrepitoso fracaso de convocatoria en la manifestación de Bruselas, han aprovechado la ocasión para distribuir entre los aficionados carteles que rezan: “Catalunya is not Spain”. ¿El propósito? Avergonzarnos también en Europa como hace unos días nos avergonzaron en Valencia. La gente de toda Europa cuando lea los cartelitos se preguntará asombrada: Where is ‘Catalunya’? Is not Barcelona a Spanish team? Pues no señores, no es un equipo español, es un equipo con base en Barcelona e integrado por brasileños, holandeses, mexicanos, franceses, bielorusos, argentinos, cameruneses, costamarfileños, mexicanos y unos cuantos señores nacidos en diversos lugares del Estado que juegan en la selección del Estado. ¿Estado? ¿Qué Estado? Lo sentimos, no nos está permitido pronunciar su nombre. ¡Ah, Espana!

Luego dirán esta pandilla de fanáticos maleducados que a los catalanes no se les entiende en España y que eso genera desafección en Cataluña. Pues no, a estos fanáticos nacionalistas ni les entendemos en Cataluña ni en España ni en Europa.

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2 comentarios

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2 Respuestas a “La gran final

  1. Monseñor

    Tengo un primo del Barsa, una amigo militante en el PP que es del Barsa, y un amigo Coronel de aviación que también es del Barsa. Lo pasaron mal con la actitud de los aficionados y todos me decían que aquellos maleducados no eran representativos y que son muchos más los que no habrían actuado de esa manera. Quizá tengan razón, pero lo cierto es que esos aficionados son los mejores aficionados, puesto que son los que van al campo. El buen catalán debe hacer esas cosas, o al menos eso parece flotar en el aire de una atmósfera nacionalista.

  2. Fabio Máximo

    Muy buenas, sr. Clemente

    Déjeme que le explique una cosilla. En mi universidad desde hace ya unos día se ven alumnos ¿luciendo? el uniforme del Barça (¿porque es un uniforme, verdad?). Hoy se ha alcanzado el clímax en la exhibición de semejante prenda; son muchos los estudiantes que circulan de tal guisa e incluso se ven muchachas con el mismo disfraz.
    En mi época estudiantil este comportamiento se hubiera considerado una muestra de ordinariez y de estupidez. Ahora ni en la universidad nos libramos de tales muestras de gregarismo primario.
    Tengo para mí que la hinchada barcelonista -con la directiva y algún que otro actor a la cabeza- es lo más parecido que hay en Cataluña a un movimiento fascista. Y si no, al tiempo.

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