Montilla y Companys

Ahora el Presidente Montilla se ha convertido en la conciencia viva de la memoria histórica y ha instado al Fiscal General del Estado a que “en nombre de todas aquellas personas que a lo largo de la negra noche de la dictadura van defender Cataluña con un gran sacrificio personal y familiar”, declare nula la sentencia del juicio sumarísimo que condenó a muerte al Presidente Companys. Hay varias cosas que llaman la atención en esta declaración institucional hecha pública tras una reunión extraordinaria del Consejo Ejecutivo del Gobierno catalán celebrada el 15 de octubre de 2009.

La primera es que al leer la declaración se tiene la impresión de que al Presidente Montilla y al Gobierno catalán únicamente les preocupa obtener la nulidad del juicio en que se condenó al Sr. Companys, como si las víctimas de otros juicios sumarísimos y ejecuciones ilegales ocurridas tanto durante la República como al finalizar la Guerra Civil en Cataluña no merecieran exactamente el mismo tratamiento. Puestos a desempolvar la memoria histórica, lo primero que debería hacer el Gobierno catalán es pedir perdón a todas las víctimas, especialmente a las que ni siquiera fueron juzgadas por un Consejo de Guerra, habidas en Cataluña en “la negra noche” que va desde el 1 de enero de 1934 hasta el 5 de febrero de 1939. Quedo a la espera de que la Generalitat, tan diligente en financiar estudios inútiles, haga una investigación exhaustiva sobre el tema.

En segundo lugar, resulta profundamente inmoral que al actual Presidente de la Generalitat le preocupe únicamente el sufrimiento de los hombres que “en la negra noche de la dictadura” defendieron Cataluña, ignorando a todos aquellos que lucharon contra la dictadura en Madrid, Málaga o Mieres, por citar unas pocas ciudades elegidas al azar. La dictadura fue, sin duda, un régimen totalitario y dictatorial en toda España pero el generalísimo fue recibido con alborozo en Barcelona tras finalizar la Guerra Civil y pocas, muy pocas, fueron las personas que no se acomodaron y combatieron al régimen franquista en Cataluña.

Se dice también en la declaración del Gobierno catalán que el Sr. Companys fue asesinado (no fusilado) “en la negra noche de la dictadura” por ser Presidente de la Generalitat. Tengo serias dudas. Si únicamente hubieran sido torturados y fusilados tras acabar la guerra civil quienes desempeñaron cargos relevantes en la Segunda República, habrían sido muy pocas las víctimas de la represión al haber abandonado la mayoría de ellos España para iniciar una nueva vida en otros países. El grueso de las víctimas de la represión franquista fueron anónimos jornaleros, campesinos, artesanos, proletarios, comerciantes, guardias de asalto, militares, políticos, viajantes, profesionales liberales, etc., que permanecieron en España al finalizar la Guerra Civil.

Mi última cuestión es una curiosidad personal. Según su biografía oficial, el Sr. Montilla nació en 1955 en El Remolino (Iznájar), se trasladó con 16 años a Sant Joan d’Espí en 1971 e ingresó en el PSC en 1978, tres años después de que el dictador muriera en su cama. Nada se sabe de sus actividades en esos años y a mí me encantaría saber cuáles fueron los grandes sacrificios personales y familiares que realizó el Sr. Montilla hasta el 20 de noviembre de 1975 para defender Cataluña durante “la negra noche de la dictadura”.

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