Un mal trago

Artículo publicado el 29 de enero de 2010 en Factual

Acudir a Davos exhibiendo los actuales registros de la economía española y sentarse en compañía de los presidentes de Letonia y Grecia es una de las más siniestras venganzas que el destino puede jugarle a quien hasta hace no muchos meses recorría Europa complacido, impartiendo lecciones de buen Gobierno y advirtiendo a sus vecinos de que pronto íbamos a sobrepasarles en renta per capita.

El PIB español caerá en torno al 4% en 2010, aunque hay razones fundadas para pensar que la recesión está siendo mucho más dura de lo que se reconoce oficialmente. Las tasas interanuales de destrucción de empleo se han situado entre el 6 y el 7 por ciento en los cuatro trimestres de 2009 y se han perdido 1.864.700 puestos de trabajo desde el III trimestre de 2007. El número de parados ha crecido a tasas espeluznantes durante todo el año y la tasa de paro sobre la población entre 16 y 65 años ha alcanzado el 18,94 % en el último trimestre de 2009, 4,95 puntos porcentuales por encima de la de hace un año y 10,86 puntos más que en el tercer trimestre de 2007 (8,08 %). Estamos ante la mayor recesión que ha registrado la economía española desde que disponemos de datos medianamente fiables.

En los otros dos frentes, el financiero y el presupuestario, la situación no es mucho mejor y el presidente Rodríguez Zapatero se tuvo que emplear a fondo para intentar disipar las dudas sobre el futuro de nuestra economía. Es verdad que las entidades financieras han resistido aceptablemente 2009 a pesar del fuerte aumento de la morosidad, que alcanzó el 5,06 % en noviembre, pero también lo es que la mitad de las cajas de ahorros tienen niveles de capital inferiores al óptimo (7 %) y que una de cada cuatro tiene dificultades para financiarse emitiendo cédulas por falta de créditos de calidad en su activo. Desde septiembre de 2008, el Banco de España y el Gobierno han mostrado una preocupante pasividad que puede tener graves consecuencias para el erario público, como ya ha ocurrido con CCLM y Caja Sur. Con mucha parsimonia también se está poniendo en marcha el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria que el Gobierno aprobó el 26 de junio pero que presentó para su aprobación a la Comisión hasta el pasado 2l de enero.

Las finanzas públicas se han deteriorado a una velocidad pasmosa en 2008 y 2009. Hasta noviembre de 2009, los recursos no financieros del Estado se han desplomado (22,24 %) a causa de la fuerte caída (23,03 %) de la recaudación impositiva originada por la caída de la actividad y el aumento del fraude. Por otra parte, los empleos no financieros han registrado un fuerte incremento (21,53 %) empujados por el aumento de las compras y las transferencias. Esta evolución de ingresos y gastos ha disparado la necesidad de financiación del Estado que a finales de noviembre alcanzó 71.572 millones (6,85 % PIB) y que, para el conjunto de las AAPP alcanzará el 11,5% del PIB en 2009.

Para financiar este enorme déficit y las amortizaciones de deuda, el gobierno ha inundando el mercado realizando emisiones en magnitudes y frecuencias nunca vistas: 219.782 millones en 2008 y otros 211.500 millones según las previsiones de los Presupuestos para 2010. La deuda total en circulación sobre el PIB que alcanzó un mínimo (36,2 %) en 2007, se situará posiblemente en torno al 60 % a finales de 2009. De momento, en enero se han emitido ya 19.900 millones en enero y en la última subasta celebrada el 21 de enero el Estado únicamente pudo obtener 1.259 millones a 20 años a un interés del 4,856 %, con un premio de 85 centésimas sobre títulos similares emitidos por el Tesoro alemán que se ha elevado hasta prácticamente 1 punto en los últimos días.

Ante un panorama tan sombrío, el Presidente español acudió a Davos para convencer a los inversores de que “tenemos una hoja de servicios impecable” y anunciarles la puesta en marcha de un programa de austeridad que reducirá el déficit al 3% en 2013. El Programa de Consolidación Fiscal que ha hecho hoy público Presidencia del Gobierno no ayuda demasiado a resolver las dudas: incluye, es verdad, algunas cifras, pero se echa en falta un cuadro detallado donde se especifiquen los objetivos del Estado y de las CCAA para cada año, así como los ajustes impositivos y del gasto que permitirán alcanzarlos. En todo caso, la tarea de reducir el déficit público 2,12 puntos cada año de aquí al 2013 se me antoja imposible, mucho más en un entorno de tipos de interés al alza que harán más gravoso el servicio de la deuda. Abandonaré mi escepticismo cuando el Gobierno, además de decirnos qué gastos no se verán afectados -pensiones, prestaciones por desempleo, ayudas a la dependencia, educación e I+D+i-, tenga a bien decirnos cuáles piensa recortar, qué impuestos va a subir y cómo impondrá disciplina a las CCAA.

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2 comentarios

Archivado bajo Economía

2 Respuestas a “Un mal trago

  1. Rafael Gil Tienda

    Gracias, como siempre, por tus ponderados análisis. Estuve en el Foro en Davos, y era desolador oír los comentarios y preguntas de gente de otros países sobre nuestro Presidente del Gobierno. Daba vergüenza ajena.
    La gente que está en el Gobierno es demostrablemente incapaz.
    ¿Qué esperanzas puede haber de elecciones anticipadas? La oposición no parece estar muy preparada, pero peor no lo puede hacer.
    Da pavor pensar que el Gobierno dure hasta el 2012.
    No sigo muy de cerca España, aunque me interesa muchísimo.
    Con la labia y la capacidad de manipulación que tiene JLRZ, y con que la economía española deje de empeorar para entonces, e incluso repunte en comparación con el 2011 simplemente porque llega un punto en que los ciclos cambian de signo casi irremediablemente, lo mismo lo reeligen.

    • Clemente Polo

      Gracias por tu comentario, Rafael. No siempre tenemos la oportunidad de escuchar una opinión de primera mano sobre la imagen exterior de nuestro Gobierno. Puede ser que dure y puede que de aquí a dos años la situación haya mejorado algo. Comparto tu prevención sobre la capacidad de la oposición. Pienso escribir un próximo artículo titulado “Todos a la calle” para expresar mi rechazo de la clase política y sus necesarios cómplices: las organizaciones sindicales y empresariales.
      Saludos cordiales,

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