Tercer aviso

Artículo publicado en Factual el 30 de abril de 2010

Standard and Poor’s rebajó el miércoles 28 de abril la calificación de la deuda pública española de AA+ a AA con perspectiva negativa, un día después de que la agencia rebajara la calificación de Grecia tres escalones hasta el nivel BB+, una calificación que apunta ya a una probable suspensión de pagos y sitúa al país heleno, miembro de la eurozona, en una situación muy precaria al cerrarle la puerta de los grandes inversores institucionales (fondos de inversión y pensiones). Ningún inversor, salvo especuladores dispuestos a correr grandes riesgos, está hoy dispuesto a adquirir deuda griega a pesar de las elevadas rentabilidades que ofrece, y el país, si no recibe ayuda urgente del FMI y de los miembros de la eurozona, se verá obligado a interrumpir el servicio de la deuda y declararse insolvente en unos pocos días.

La crítica situación en que se encuentra Grecia invita a hacer dos reflexiones, una de carácter general, sobre la eurozona, y otra específica sobre España. La eurozona comprende hoy 16 países muy distintos tanto por su nivel de desarrollo como por su peso económico, que cuentan con una única institución común, el Banco Central Europeo, encargada de instrumentar la política monetaria y cambiaria de la zona. La ausencia de instituciones comunes y protocolos de actuación puede incluso pasar desapercibida en circunstancias favorables, pero puede resultar crítica en circunstancias adversas. La falta de una autoridad central capaz de adoptar con rapidez decisiones vinculantes se hizo evidente durante la crisis financiera que se desató en el segundo semestre de 2008.

Ahora, la crisis de la deuda griega ha vuelto a hacer patente que cada país antepone sus intereses nacionales (incluso electorales) a cualesquiera otra consideración y que la eurozona carece de instituciones capaces de reaccionar con celeridad y adoptar decisiones para afrontar problemas como éste. Para expresarlo de una forma muy gráfica: imagínense por un momento que Estados Unidos contara con la Reserva Federal pero no con un Gobierno Federal y un Presidente.

España presenta hoy uno de los perfiles más preocupantes de toda la eurozona. Con tipos de interés al 1 % y precios de las materias primas bajos en relación a los niveles alcanzados durante la anterior expansión, la economía presenta un cuadro macroeconómico desastroso. Con crecimiento negativo y la perspectiva de bajo crecimiento en los próximos años; una tasa de paro del 20 % que seguirá aumentando hasta 2011; un déficit externo todavía superior al 5 % del PIB a pesar de la recesión; y una ingente deuda privada y un déficit público que supera el 11 % del PIB. La situación no invita precisamente al optimismo. España recibió su primer aviso de Standard and Poor’s en enero de 2009 cuando rebajó la calificación de la deuda de AAA a AA+ y un segundo aviso en diciembre 2009 cuando, sin reducir la calificación, le otorgó una perspectiva negativa. El Gobierno reaccionó al segundo aviso como suelen hacerlo los prepotentes ignorantes y replicó “que son las agencias las que están sujetas a debate”. Pero la irrupción de la crisis griega en enero, obligó al Gobierno a presentar un programa de consolidación fiscal para reducir el déficit público al 3 % en 2013 y despachó a algunos emisarios para tranquilizar a los inversores extranjeros.

Casi todo el mundo aplaudió las buenas intenciones expresadas en el programa de consolidación fiscal y casi todos coincidimos en que las previsiones del Gobierno eran demasiado optimistas y faltaba por concretar cómo se iba a recortar el gasto y aumentar los ingresos públicos. Han pasado tres meses desde entonces y ha llegado el tercer aviso. Estamos muy lejos todavía de ser Grecia pero nos estamos acercando peligrosamente al Pireo. Se equivoca el Gobierno si cree que se puede decir una cosa a los inversores y hacer la contraria, pues el engaño se descubre muy pronto y se paga muy caro. ¿Acaso puede inspirar confianza un Gobierno que se compromete a recortar 1.560 millones al Ministerio de Fomento para cumplir el programa de consolidación fiscal y al día siguiente anuncia un plan extraordinario de inversiones de inversiones en infraestructuras de 17.000 millones que hipotecarán los presupuestos a partir de 2013? Comprendo que debe ser muy duro pasar en unos meses de ser considerado un mago económico a un gestor desastroso, pero no siga por esta vía de ocultar el déficit bajo lo alfombra con ardides financieros. Ármese de valor, renuncie a la reelección y gobierne por derecho.

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2 comentarios

Archivado bajo Economía

2 Respuestas a “Tercer aviso

  1. José Antonio Gómez Yáñez

    Clemente, aguardamos tu análisis de la vertiginosa quincena que nos ha tocado vivir.
    Y de la genial forma de debilitar el euro de nuestro ínclito Zapa
    JAGY

    • Clemente Polo

      Querido José Antonio:

      No era tan difícil prever que la falta de un gobierno y unas instituciones serias en la UE nos pondrían contra las cuerdas. El verano pasado escribí dos artículos con el expresivo título “¿Sobreviviré la Unión Económica y Monetaria? I y II” en los que abordaba algunos de los problemas que plantea estar en una UEM carente de un gobierno y unas instituciones serias, estables y preocupadas por el futuro de Europa.

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