Abucheos

Artículo publicado en Libertad Digital el 18 de octubre 2010

Durante la celebración del Día de la Fiesta Nacional el 12 de octubre se volvieron a repetir los abucheos y pitidos dirigidos contra el presidente y algunos ministros del Gobierno presentes en el acto. Me temo que los protagonistas de tan primarias expresiones de repulsa llegaron a su casa aliviados y hasta eufóricos por haber protagonizado tan heroicos hechos y sacado los colores al Gobierno, cuando en realidad erupciones viscerales de esta naturaleza, habituales (aunque no menos lamentables) en las canchas de fútbol, producen daños irreparables a las instituciones de nuestra democracia. Hoy se abuchea a este presidente por inepto o traidor, y mañana a su sucesor y pasado mañana al jefe del Estado, a los presidentes de las Cortes o del Tribunal Constitucional… Vociferante alboroto que ni cambia gobiernos ni mejora un ápice la calidad de una sola de nuestras instituciones democráticas.

Se equivocan quienes jalean desde cómodos palcos tan “espontáneos” desahogos, quienes los comprenden invocando torticeramente la libertad de expresión –el “pueblo” soberano tiene al parecer derecho a patalear y vociferar en cualquier lugar y circunstancia (sobre todo si los exabruptos van dirigidos a los otros)–, y los pusilánimes que arquean las cejas, miran a otro lado y guardan cómplices silencios. Quienes acudieron al acto con el propósito de reventarlo no tienen “derecho” alguno a ocupar plaza en la platea y el Rey ha hecho muy bien en expresar su malestar por lo ocurrido durante “una fiesta que debemos cuidar y aupar” todos. Lástima que algunos políticos y responsables de medios de comunicación todavía no hayan comprendido que no todo lo que daña al actual Gobierno es bueno para España. Que escriban cuanto quieran en contra de las políticas de Rodríguez Zapatero, que convoquen cuantas manifestaciones deseen, que acudan a las urnas cuando se convoquen las elecciones, pero absténganse, por favor, de erosionar todavía más el prestigio, ya bastante malparado, de las instituciones del Estado central.

Al día siguiente del desfile, escuché al ubicuo Sr. Brunet (La Vanguardia) cuestionar en las ondas de Radio Nacional de España la oportunidad de seguir celebrando una Fiesta Nacional de esta naturaleza en pleno siglo XXI. Curioso argumento, ¿verdad? También se abuchea cada año a los representantes del Partido Popular y al Sr. Montilla, presidente de la Generalitat, al realizar la ofrenda floral del 11 de septiembre en Barcelona, pero nunca le he escuchado al habitual tertuliano de RTVE o a su periódico sugerir que se suprima la anacrónica celebración de la Diada Nacional de Cataluña. Para muchos españoles el Sr. Rodríguez Zapatero ha sido un pésimo gobernante pero incluso sus más ardorosos enemigos debieran tener en cuenta cuando le insultan en un acto institucional que todavía es el presidente del Gobierno de España y que flaco favor les hacemos a los futuros presidentes y al conjunto de los españoles si con nuestros abucheos ayudamos a los nacionalistas a desprestigiar y deslegitimar las instituciones centrales (Gobierno de España, Cortes Generales, Tribunal Constitucional y Tribunal Supremo) del Estado.

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