¿Cómo van las cuentas públicas?

Artículo publicado en el diario Expansión el 28 de septiembre de 2011

A pocas semanas de las elecciones generales del 20N, los dos potenciales candidatos a presidir el Gobierno de España han esbozado algunas propuestas fiscales. La impresión que tengo tras escucharlas es que ambos están evitando cuidadosamente decirnos cómo van a reducir el déficit público hasta el 3% del PIB a finales de 2013.

El Sr. Pérez Rubalcaba ha desempolvado el impuesto sobre el patrimonio, un impuesto que no grava a los ricos, como él afirma, sino a los ingenuos ciudadanos que han declarado puntualmente sus ingresos, pagado los impuestos correspondientes y mantenido sus ahorros invertidos en activos transparentes para Hacienda. Además, el candidato socialista ha propuesto tantos usos para los 1.080 millones que se esperan recaudar –plan de choque para fomentar el empleo juvenil, evitar recortes en sanidad y educación en las CC.AA., etc.–  que algún asesor debería hacerle ver que se ha pasado de rosca. Por su parte, el cauto Sr. Rajoy propuso en un encuentro con empresarios en Cataluña hace unos días reducir el impuesto de sociedades para fomentar la inversión y retrasar el pago del IVA hasta que se cobren las facturas. Tengo pocas dudas de que las dos medidas propuestas por el candidato popular reducirán los ingresos públicos y complicarán considerablemente la ya difícil tarea de la Agencia Tributaria.

España no está para este tipo de bromas. Lastrada su economía por una elevada deuda privada y pública, la situación continúa siendo muy delicada como demuestran las enormes dificultades que las entidades financieras y las empresas no financieras encuentran para financiarse y los elevados diferenciales que las AAPP tienen que pagar para colocar sus nuevas emisiones de deuda. Resulta, por ello, perentorio seguir recortando el desbocado déficit público a fin de no empeorar más la situación. Llegados a este punto puede ser que algún lector se pregunte, ¿acaso no se está haciendo ya? Veamos que nos dicen los datos.

Según la Intervención General del Estado, los recursos públicos no financieros de las AAPP se desplomaron desde 432.808 millones en 2007 (41,08% del PIB) hasta 365.382 millones en 2009 (34,67% del PIB), una caída de 67.426 millones equivalente al 6,41% del PIB. Habida cuenta que el superávit público fue del 1,9% del PIB en 2007 y el déficit del 11,13% en 2009, se puede concluir que el 49,2 % del incremento del déficit entre 2007 y 2009 lo ocasionó el desplome de los ingresos y el 50,8% el aumento del gasto público.

La situación a finales de 2009 era insostenible y para empezar a reconducirla, el Gobierno adoptó diversas medidas a instancias de sus socios europeos. Elevó algunos tipos impositivos (IVA y rendimientos del capital); eliminó algunas deducciones en el IRPF; redujo los salarios de los empleados públicos y las compras corrientes; y recortó sustancialmente la inversión pública. El consiguiente aumento de los recursos no financieros (14.115 millones) y la reducción de los empleos (4.877 millones) permitieron rebajar 1,88 puntos el déficit de las AAPP y dejarlo en el 9,25% del PIB en 2010.

Tras este primer ensayo general, el Gobierno se enfrenta este año a una prueba todavía más exigente: reducir 3,25 puntos el déficit para situarlo en el 6% del PIB. A pesar de las declaraciones oficiales, los datos disponibles hasta el momento no invitan al optimismo. En el primer trimestre, los recursos de las AAPP han crecido el 0,8% mientras que los empleos lo han hecho el 2,8%. Las cifras del MEH sobre la evolución de los recursos no financieros del Estado hasta finales de julio de 2011 muestran una preocupante caída del 17,2% (achacable al nuevo modelo de financiación de las CCAA) y el déficit del Estado alcanza ya una cuantía (22.817 millones) muy cercana a la prevista (2,3% del PIB) para todo el año. Asimismo, las cifras publicadas por el MEH para las CCAA indican que durante los dos primeros trimestres la caída de los ingresos (derechos reconocidos) ha superado el 10% en tanto que los gastos (obligaciones reconocidas) han crecido el 1%.

A la vista de esta evolución de ingresos y gastos de las AAPP durante el primer semestre del año, hay que concluir que el objetivo del Programa de Estabilidad de alcanzar un déficit del 6% a finales de 2011 no parece alcanzable. Según detalla el propio Programa, el déficit del Estado debería reducirse este año 2,7 puntos y el de las CCAA una décima, y no veo cómo pueden alcanzarse tales objetivos si los ingresos caen y los gastos aumentan. El Gobierno debería adoptar ya nuevas medidas si quiere cumplir su compromiso, pero me temo que la proximidad de las elecciones va a dejar a la economía en un peligroso limbo durante los próximos tres o cuatro meses. Así que habrá que encomendarse entretanto al BCE y organizar rogativas para que la tormenta amaine.

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