Al filo de los 5 millones

Artículo publicado en el diario Expansión el 29 de octubre de 2011

Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicados ayer confirman que las dificultades que encuentran los trabajadores potenciales para encontrar empleo y los ocupados para mantener sus puestos de trabajo no sólo no mejoraron sino que registraron un empeoramiento durante el tercer trimestre de 2011. El número total de ocupados se situó en 18.156.300, alcanzándose la máxima diferencia (2.354.300 ocupados menos) respecto al tercer trimestre de 2007 en el que se alcanzó el mayor nivel de ocupación (20.510.600) de la economía española. Por otra parte, el número de parados, 4.978.300, roza ya los 5 millones, alcanzándose también la mayor diferencia (3.186.400 parados más) en relación al número de parados (1.791.900) en el tercer trimestre de 2007. La tasa de paro volvió a repuntar tras su descenso en el segundo trimestre y alcanzó la cota del 21.52%, 13.44 puntos más que la cifra (8.08%) del tercer trimestre de 2007. La magnitud de estos ajustes demuestra, contra lo que a veces se afirma, que el mercado laboral español es, en algunos aspectos, uno de los más flexibles del mundo.

Variaciones trimestrales

Las malas cifras de paro registrado y cotizaciones a la Seguridad Social en julio, agosto y septiembre (104.900 parados más y 112.000 cotizantes menos) anticipaban unos resultados de la EPA negativos en el tercer trimestre, como así han sido. Al comparar los nuevos valores con los del segundo trimestre, se observa que la ocupación cayó en 146.800 personas y el paro aumentó en 144.700, cifras que contrastan con el aumento de la ocupación (69.900) y la caída del paro (70.800) en el tercer trimestre de 2010. Habida cuenta que el turismo internacional, uno de los principales motores de la economía estival ha crecido de manera significativa en 2011, la mayor destrucción de empleo y el mayor crecimiento del paro este año sugieren que la desaceleración del crecimiento en la UE y el resto del mundo están afectando a las exportaciones, y las restricciones de liquidez y las medidas de ajuste de las AAPP (aumentos impositivos y reducciones del gasto público) a la demanda interna.

Variaciones interanuales

La comparación de los datos interanuales también arroja un balance preocupante. El número de ocupados cayó en 390.500 personas en los últimos 12 meses, a una tasa (2,11%) algo superior a la registrada en el tercer trimestre de 2010 (1,71%). Cayó el número de ocupados con contrato indefinido (277.500 menos) y el número de trabajadores por cuenta propia (116.400 menos), en su inmensa mayoría trabajadores a tiempo completo. Por sectores, puede verse que el ajuste de la ocupación se produjo en Agricultura y, sobre todo, en Construcción, donde se han perdido 297.300 empleos en los últimos 12 meses, 2,5 veces más que la caída registrada en 2010.

El recrudecimiento del ajuste en Construcción refleja tanto la contracción en la inversión pública, sobre la que ha recaído buena parte de los recortes presupuestarios de las AAPP, como la fuerte caída que han registrado las ventas de viviendas tras el aumento del IVA en julio de 2010 y la inoportuna eliminación de la deducción fiscal por adquisición de primera vivienda a partir del 1 de enero de 2011. Eso al menos sugiere la fuerte contracción que registra la cifra de hipotecas constituidas sobre viviendas urbanas a partir de julio de 2010, y cuya evolución en los últimos meses bien pudiera calificarse de auténtico desplome al haber pasado de 105.851 hipotecas constituidas en julio y agosto de 2010 a tan sólo 58.854 en igual período de 2011. Esta nueva caída de la demanda está retrasando la salida del stock de viviendas ya construidas e intensificando los recortes en los niveles de actividad y empleo del sector.

El número de parados en los últimos doce meses aumentó en 403.600 personas, a una tasa (8.82%) algo inferior a la del tercer trimestre del año pasado (10,95%), caída que constituye la única nota algo positiva de la EPA. Por edades, el paro aumentó a tasas en torno al 10% en todos los grupos, excepto en el de los jóvenes de16 a19 años que disminuyó, probablemente al haber abandonado algunos jóvenes el mercado laboral para continuar sus estudios. Tres CCAA, Andalucía, Cataluña y Comunidad Valenciana concentran el 52,07% de los parados y la diferencia entre las comunidades con la tasa de paro más alta (Andalucía, 30,93%) y más baja (Navarra: 11,68%) es de 19.25 puntos de diferencia. Ascienden ya a 2.117.300 los parados que perdieron su empleo hace un año, 245.300 más que hace un año, y hay 1.425.200 hogares con todos los miembros parados, dos indicadores que alarman por las implicaciones laborales y personales que conlleva la desocupación.

Impulsar el crecimiento      

A pesar de la reforma laboral aprobada en 2010 y otras medidas adoptadas por el gobierno español en agosto de2011 afin de estimular la contratación, la ocupación y el paro siguen evolucionando negativamente casi tres años después del inicio de la mayor recesión que ha golpeado la economía mundial desde 1945. Y ello es así porque la economía no arranca, y sin crecimiento ni puede crearse empleo ni reducirse el paro. ¿Qué ha impedido a la economía española crecer con mayor intensidad en 2011? Hay una endiablada conjunción de causas externas –el cierre de los mercados internacionales de crédito, la elevada cotización del euro, las subidas del tipo de interés acordadas por el BCE y la ralentización del crecimiento mundial– e internas –elevado endeudamiento privado acumulado en los años de bonanza, exceso de oferta en el mercado inmobiliario, presencia de activos inmobiliarios en los balances de las entidades financieras, reducción del gasto público y aumentos impositivos– que han lastrado la actividad económica y cuya solución no depende exclusivamente de nosotros.

En cuanto a las dificultades externas, no me cabe ninguna duda de que si la zona euro hubiera contado con un gobierno federal, muchas de las incertidumbres que todavía atenazan a algunos países de la eurozona se habrían despejado hace tiempo, y los gobiernos “nacionales” habrían dispuesto de mayor margen para afrontar el resto de problemas. Los acuerdos alcanzados in extremis en la madrugada del 27 de noviembre van a proporcionarnos un respiro, pero cada día que pasa se hace más evidente que un área monetaria de la importancia del euro requiere un gobierno capaz de adoptar decisiones con agilidad y ponerlas en práctica. Quiero recordar que bastaron unos días para que el gobierno de Bush pusiera sobre la mesa 750.000 millones de dólares tras la quiebra de Lehman.

Tampoco tengo dudas de que las cosas habrían ido mejor si el gobierno español hubiera afrontado con decisión algunas reformas en 2009: la del sistema financiero para sacar los activos “tóxicos” de los balances de algunas entidades financieras; la del mercado laboral para promover el empleo estable, incrementar la movilidad espacial, combatir el empleo sumergido y atajar los abusos en el sistema de prestaciones a los desempleados; y, finalmente, la del sistema fiscal para aumentar la capacidad recaudatoria muy dependiente de las transacciones inmobiliarias y las ventas de automóviles en la última década. Hay expectación por constatar si el gobierno que salga de las próximas elecciones se pone manos a la obra o sigue mareando la perdiz.

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