El peso del pasado

Sobre Rubalcaba y el PSOE pesa un lastre casi insuperable como confirman las encuestas a una semana de las elecciones. El balance económico de las dos legislaturas de Rodríguez Zapatero ha resultado tan incoherente y su saldo tan demoledor que ha sumido a sus votantes en la más completa confusión. Rubalcaba que formó parte del Gobierno hasta julio y realizó una brillante gestión al frente del Ministerio del Interior, no ha podido desembarazarse del traumático legado, y el adelanto de las elecciones lo ha dejado sin apenas tiempo para renovar equipos y madurar propuestas. Demostró en el cara a cara con Rajoy que no necesita chuletas, pero eso ya no basta a estas alturas para dar la vuelta a tres años de malas noticias económicas.

En su improvisado programa socialdemócrata, se echan en falta propuestas para recuperar la recaudación –muy dependiente de las rentas del trabajo, las transacciones inmobiliarias y las ventas de automóviles en los últimos años–, combatir el creciente fraude fiscal e impulsar una reforma fiscal que sustituya las cotizaciones sociales por IVA e impulse las exportaciones. Tampoco parece haberse apercibido Rubalcaba y el PSOE que el PSC, tras la férrea defensa de la inmersión lingüística, su alianza con ERC entre 2004 y 2010 y su apoyo al proyecto de Estatut que aprobó el Parlament de Catalunya en septiembre de 2005, se ha convertido en una pesada hipoteca para el PSOE.   

Rajoy tiene el beneficio de la duda y apela una y otra vez al “nosotros ya lo hicimos”, ocultando a los ciudadanos que un abismo separa 1996 de la situación económica actual. Opone a las ocurrencias de Rubalcaba, un plan económico coherente y riguroso que guarda celosamente en su cartera. ¡Lástima que no tuviera el coraje y la decisión para exponerlo en una moción de censura en el Congreso hace un par de años, porque con sus remedios se podría haber evitado que dos millones de personas perdieran sus puestos de trabajo! Lo cierto es que Rajoy y el PP no han aportado ni una sola iniciativa económica constructiva desde el inicio de la recesión económica a finales de 2008 y han esperado sencillamente a que los estragos que ha causado en el mercado laboral y la crisis de la deuda dieran la puntilla a Rodríguez Zapatero.

La hoja de servicios de Rajoy tampoco avala su pretensión de ser el político más capacitado para enfrentarse a situaciones críticas y así lo constatan las bajas valoraciones que obtiene en las encuestas de opinión. Cuando el Prestige naufragó y se consumó la mayor catástrofe ecológica que ha sufrido España, Rajoy era vicepresidente primero y portavoz del Gobierno y su desafortunado relato del siniestro todavía se recuerda: “… Salen unos pequeños hilitos, hay cuatro en concreto… cuatro regueros solidificados con aspecto de plastilina en estiramiento vertical”. Y ante el mayor atentado terrorista que ha sufrido España, Rajoy volvió a demostrar su enorme perspicacia cuando, dos días después de la masacre, manifestó el 13 de marzo de 2004: “Tengo la convicción moral de que fue ETA…Hay algunos datos que, en mi fuero interno, me hacen pensar que se trata de ETA. Y es que, además que me lo dicen, yo tengo la convicción moral de que es así”. En lugar de exigir al gobierno de Aznar transparencia informativa, Rajoy denunciaba a la oposición por instigar manifestaciones “antidemocráticas” frente a las sedes del partido del gobierno.

A modo de conclusión

A cada cuál le toca ahora sopesar los puntos fuertes y débiles de cada programa y candidatura y acudir a las urnas el 20N aunque, como decía Marías, las papeletas elegidas nos den noventa y nueve patadas y media.

No quiero acabar esta serie de artículos sin desear mucho acierto al ganador de las elecciones –todas las encuestas apuntan a que lo será el PP y por una holgada mayoría absoluta– porque, pasada la euforia y las lógicas celebraciones de la noche electoral, la tarea que aguarda al nuevo gobierno en los próximos dos o tres años será, si no tan dura como la de los dos últimos en los que se completó el grueso del ajuste en el sector de construcción y se redujo sustancialmente el déficit público, todavía complicada. A las razones puramente internas, como son el elevado endeudamiento privado, la presencia de activos tóxicos en los balances de las entidades y financieras y la exigencia de la UE de recapitalizarlas, y la necesidad de continuar reduciendo el déficit público, hay que sumar otros factores externos como la ralentización del crecimiento en lo principales países de la zona euro y la falta de un gobierno federal en la eurozona capaz de adoptar decisiones y, lo que resulta incluso más decisivo, con poder para ejecutarlas. Rajoy ha dicho hoy mismo en una entrevista que “en los dos primeros años [de su mandato] ya debería verse una mejoría en la situación económica”. ¡Faltaría más! Rematadamente mal tendría que hacerlo su gobierno para que las cosas no mejoraran algo en los próximos dos años.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Política nacional

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s