Opciones nacionalistas

¡Qué se puede decir de su visión tribal en un mundo cada día más interrelacionado y globalizado! Aunque CiU y PNV dicen estar preocupadas por la grave situación económica y reclaman mayor atención del gobierno central hacia la economía productiva, ambas formaciones y otros partidos nacionalistas (la coalición Amaiur, ERC, ICV y EUiA) concurren a estas elecciones reivindicando el derecho a decidir de “sus” pueblos en “sus” territorios que, según mis cuentas, llevan varios siglos formando parte de España y Francia. (Por cierto, no termino de entender por qué, si tanto les molesta pertenecer a España, “sus” clubes deportivos continúan participando voluntariamente en las ligas españolas.) Como esta exigencia no cabe en la Constitución de 1978 ni en ninguna constitución razonable, sería deseable que, en aras al interés general, el ganador de las elecciones pueda desarrollar su programa de gobierno sin necesidad de contar con el apoyo de los partidos nacionalistas en el Congreso.

En Cataluña, la coalición CiU concreta, por el momento, ese derecho “irrenunciable” a conseguir un pacto fiscal que otorgue al gobierno catalán todas las competencias para administrar y recaudar los impuestos devengados en Cataluña, parte de los cuáles serían luego transferidos al gobierno central. Prueba irrefutable de que el pacto sólo persigue aumentar los ingresos del gobierno catalán y reducir los del gobierno central en igual cuantía es que Duran, el candidato de CiU al Congreso por Barcelona, pedía hace unos días a los empresarios catalanes que “voten con la cartera” el 20N.  Muy grave me parece que para movilizar a los ciudadanos, CiU no haya dudado en intoxicar a la opinión pública propagando la especie de que los catalanes están siendo expoliados por el resto de los españoles y utilizando a sus jóvenes militantes como punta de lanza de campañas insidiosas.

CiU ocupa un lugar destacado en el ranking de la corrupción política. Los casos Turismo y Pallarols que ha protagonizado UDC y el reciente caso Palau en el que está imputado el Sr. Osàcar, secretario personal de Artur Mas entre 2000 y 2005 y tesorero de CDC entre 2005 y 2011, apuntan a que ambas formaciones se han financiado desviando dinero público a sus partidos a través de empresas propiedad de sus militantes creadas con esa finalidad y hasta de instituciones públicas que actuaban como intermediarios. Aunque algunos altos dirigentes de ambos partidos han sido imputados (y en algunos casos condenados), Duran, Mas y Jordi Pujol han esquivado a la justicia por el momento, aunque a nadie se le escapa que los tres conocían perfectamente el origen delictivo los fondos con que financiaban las actividades de sus partidos.

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Archivado bajo Nacionalismo, Política nacional

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