Fin de la primera etapa

Artículo publicado en Expansión el 21 de diciembre de 2011 

Cuando hacia las 13:10 del 20 de diciembre de 2011 se iniciaba en el Congreso la votación que había de otorgarle la confianza de la Cámara, Mariano Rajoy Brey debió por fin, como buen ciclista, respirar tranquilo al verse ya cruzando la ansiada línea de meta. Ha necesitado casi ocho años para ver colmada su aspiración de presidir el gobierno de España y durante ese tiempo Rajoy ha tenido que sobreponerse al fiasco del 11M, a varias derrotas en las urnas y a las luchas intestinas y los diversos escándalos que han sacudido a su partido durante ese tiempo. Todo podía haberse ido al traste en cualquier momento, pero Rajoy supo aguardar con sangre fría a que la mala gestión de la recesión económica y la crisis financiera desgastaran al gobierno de Rodríguez Zapatero. Del cúmulo de experiencias, parece haber sacado Rajoy provechosas enseñanzas, o al menos esa es la impresión que transmitió la actitud serena y dialogante con que abordó un debate de investidura que tenía de antemano ganado.

No sé si alguien esperaba escuchar grandes novedades del candidato en materia económica, pero de haberlas habido hubieran constituido una verdadera sorpresa en alguien que tiene a gala ser una persona previsible. Tras presentar un resumen de la difícil situación económica que hereda, Rajoy reiteró que su objetivo principal es crear empleo y pasó a desgranar las acciones que piensa acometer su gobierno para conseguirlo: medidas de consolidación fiscal, saneamiento del sistema financiero y reformas estructurales. En cuanto a la estabilidad presupuestaria, Rajoy avanzó que recortará el déficit público en al menos 16.500 millones para cumplir el compromiso adquirido por Rodríguez Zapatero de situarlo en el 4.4% del PIB a finales de 2012. Aparte de reiterar su compromiso de actualizar las pensiones con el IPC y manifestar –cuando fue preguntado al respecto– que de momento no contempla aumentos impositivos, Rajoy se limitó a indicar que el techo de gasto se fijará cuando disponga de previsiones fiables de crecimiento de la UE en enero, y las concreciones de las reducciones de gasto se presentarán en los presupuestos de2012 afinales de marzo.

Incluso menos explícito fue Rajoy sobre las medidas que piensa adoptar para sanear los balances de las entidades financieras lastrados por la presencia de activos “tóxicos” –o, dicho más llanamente, por créditos dudosos otorgados principalmente a empresas inmobiliarias y constructoras que, en bastantes casos, han obligado a las entidades financieras a adquirir los inmuebles en pago– en los próximos seis meses. Mencionó Rajoy la venta de los inmuebles terminados y la valoración prudente de otros activos. El problema es que incluso si se aceptara vender esos inmuebles con pérdidas, harían falta compradores y eso es precisamente una de las especies más escasas en estos momentos. Por otra parte, la valoración de esos activos ajustada a los precios de mercado, obligaría probablemente a intervenir a algunas entidades más y no está claro cómo pueden financiarse esas operaciones en este momento.

Rajoy enumeró un buen número de reformas estructurales en diversos ámbitos: mercado laboral, reforma fiscal, administración pública, internacionalización de las empresas, sanidad, educación, justicia, energía, etc., todas ellas, en mi opinión, muy importantes. Aquí, por razones de espacio, me centraré en la primera, objeto de un vivo debate entre Rajoy y Rubalcaba. Para el primero, la elevada tasa de paro alcanzada demuestra el mal funcionamiento de nuestro mercado laboral y la urgencia de reformarlo. Rajoy recordó que las sindicales y la CEOE disponen de plazo hasta el 15 de enero para alcanzar acuerdos y enunció algunos de sus objetivos: flexibilizar la negociación colectiva, agilizar la resolución de conflictos, racionalizar el calendario laboral, compatibilizar la vida laboral y familiar, facilitar la reinserción de las madres, impulsar la contratación de jóvenes, etc. ¿Medidas concretas? A la ya anunciada subvención de 3.000 euros por la primera contratación, añadió la completa bonificación de las cotizaciones a la SS durante dos años por contratación de jóvenes menores de 30 años. Rubalcaba recordó a Rajoy que con este mismo mercado laboral, se crearon 8 millones de puestos de trabajo hasta 2007 y le advirtió contra el contrato único,  y  los “miniempleos” de 400 euros que propugna la CEOE. Habrá que esperar a conocer los detalles de la reforma antes de valorar su impacto en el mercado laboral.

La situación económica es qué duda cabe hoy delicada, pero para nada peor que la vivida en 2009 o mayo de 2010. Rajoy y su equipo van a tener que trabajar y celebro que lleguen al gobierno cargados con una larga lista de reformas que los gobiernos de Aznar y Rodríguez Zapatero (en su primera legislatura) soslayaron durante los años de bonanza. Ahora bien, creo que el nuevo Presidente se equivocará si carga todo el peso del ajuste sobre el gasto público en 2012 –¡y luego en 2013 y 2014!–, al mismo tiempo que bonifica la contratación, reduce los ingresos del IRPF recuperando la desgravación por compra de primera vivienda, e introduce nuevas deducciones en el impuesto de sociedades. Hay que recuperar también la recaudación que se desplomó entre 2007 y 2009 si se quiere repartir con equidad las cargas del ajuste en las próximas etapas de la carrera.

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