Tocado y a la deriva

Artículo publicado en el diario Expansión el 3 de febrero de 2012

A quienes tenemos ya una cierta edad, la pugna que mantienen Chacón y Rubalcaba por hacerse con la secretaría general en el 38 Congreso del PSOE nos trae a la memoria las refriegas en que anduvieron enzarzados los llamados “acostistas” y “renovadores” para controlar la Federación Socialista Madrileña hace un par de décadas. Por mucho que uno afinara el oído aquellos días, jamás les escuchaba a ninguno de sus representantes propuestas meditadas y coherentes para desarrollar un socialismo democrático como el que existe en algunos países del norte de Europa, el único que ha demostrado su viabilidad hasta ahora. Todo el mundo tenía la impresión de estar presenciando una lucha encarnizada entre dos bandas que se disputaban el control del aparato del partido o, mejor dicho, su despojo. Basta con recordar quiénes han liderado al PSOE en la Comunidad y Ayuntamiento de Madrid, y los resultados que han cosechado en todas las elecciones desde entonces, para comprender la esterilidad de aquellas reyertas de barrio y el escaso entusiasmo que suscitaron entre los electores.

Por mucho que Chacón y Rubalcaba se empeñen en presentar su particular pugna como un ejemplar ejercicio democrático, como un debate de ideas en libertad, me temo que muchas de las personas que seguimos con interés el proceso estamos sorprendidas por la ausencia de propuestas meditadas y de cierto alcance por ambas partes. Rubalcaba sigue “explicando” que hay dos maneras de salir de la crisis, recortando sanidad y educación, como hace el PP (e hizo antes su gobierno), o aumentando los impuestos a los ricos (como no hizo su gobierno), repitiendo argumentos que ya expuso durante la campaña electoral. Y Chacón, fan incondicional de Rodríguez Zapatero hasta ayer mismo, parece no haber reparado que las elecciones se celebraron ya el 20N –en las que, por cierto, cosechó ella una derrota sin precedentes al frente de la lista del PSC (no del PSOE) en Barcelona–, y continúa en tono mitinero arengando a los “suyos” con voz impostada para que se opongan a la derecha e impidan “que el capitalismo financiero actúe a su antojo”. (Se nota que Sevilla no llegó a darle su curso acelerado de Economía en dos tardes.)

En el terreno puramente político, Rubalcaba parece haber caído al fin en la cuenta de que el PSOE ha dejado de ser un partido nacional, mientras él formaba parte de los gobiernos de Rodríguez Zapatero que aprobaron el Estatut de Cataluña y el nuevo modelo de financiación autonómica, mientras celebraba con sus “compañeros” del PSC –sí, los mismos que gobernaron durante siete años con los independentistas de ERC e ICV-EUiA– las bondades de la inmersión lingüística. Ahora quiere Rubalcaba que el PSOE vuelva a tener una sola voz en toda España, pero lo que no sabemos es si estamos ante un cambio de posición genuino, surgido del convencimiento de que esa unidad constituye un ingrediente esencial en un proyecto socialdemócrata, o si Rubalcaba pretende únicamente contrarrestar el éxito de UPyD que logró atraer a un gran número de votantes socialistas con ese reclamo electoral. Chacón también se fue hasta el pueblo natal de su padre en Almería para presentar su candidatura. A quienes recuerden que Chacón apoyó en el último congreso del PSC una enmienda que reclamaba para su partido tener “voz propia” dentro del PSOE, pude haberles sorprendido el repentino ataque de “andalucismo” de la espluguense, sólo hasta que reparen en que la federación andaluza aporta casi un cuarto de los delegados que elegirán al secretario general el próximo fin de semana.

Que los delegados del PSOE tengan que elegir entre Rubalcaba y Chacón, a la postre dos ministros de Rodríguez Zapatero –responsable principal de la pérdida de identidad del PSOE durante la última década–, es una mala noticia para los socialistas. Ninguno de los dos tuvo el coraje de dimitir o forzar su salida del gobierno –siguiendo el ejemplo de Solbes–, si es que acaso mantuvieron discrepancias serias con el Presidente sobre la gestión de la economía o la estructura territorial del Estado, como Rubalcaba y Chacón ahora insinúan. Tampoco parece haber entre los barones –Barreda, Gómez, Griñan, Fernández-Vara, Iglesias, etc.– y ex-ministros – Aído, Álvarez, Blanco, Caamaño, Caldera, Chaves, Fernández de la Vega, Gómez, López Aguilar, Moratinos, Pajín, Salgado, Sebastián, Sevilla, Solbes, etc.– nadie capaz de articular una alternativa socialdemócrata seria y atractiva para los electores en estos momentos.

El partido que renovaron González y Guerra en los años 70 está seriamente tocado tras la debacle electoral del 20N, un castigo más que merecido tras la errática e inepta gestión de Rodríguez Zapatero. Recuperar las señas de identidad y articular un proyecto socialdemócrata creíble para toda España, llevará tiempo y requerirá casi con toda seguridad acabar con la endogamia de la que tan orgulloso se sentía Blanco. De momento, forzados a escoger entre Chacón y Rubalcaba, los delegados socialistas deberían votar, sin dudarlo un segundo, por Rubalcaba, y no porque Chacón sea más joven, mujer y catalana, sino porque su elección empujaría al PSOE a la marginalidad en poco tiempo.

No hace falta remontarse al tiempo en que Chacón y el PSC se solidarizaban con el impresentable Rubianes para poner en evidencia su inmadurez y falta de criterio. Hace pocas semanas, la líder del PSC dejaba bien claro que si fuera necesario votaría con el PSC en contra del PSOE. Esta es la concepción del federalismo que defienden Chacón y el PSC, la fórmula más segura para convertir al PSOE, en muy poco tiempo y de forma irreversible, en reinos de taifas. Pero sobre todo, los delegados socialistas deberían tener muy en cuenta que Chacón, no Rubalcaba, es la heredera señalada por Rodríguez Zapatero para continuar el “zapaterismo”, esa suerte de tercera vía a la española que entronizó a ignorantes atrevidos, dio alas a los independentistas, arruinó el estado de bienestar y dejó al propio PSOE tocado y a la deriva.

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2 comentarios

Archivado bajo Política nacional

2 Respuestas a “Tocado y a la deriva

  1. A.M.L

    Desde la muerte de Kim Jong-Il no veía una renovación tan profunda de caras, proyectos e ideas como la que se preparara en el PSOE.
    País…

    • Clemente Polo

      Claro que Rajoy tampoco es precisamente un exponente de la renovación de la clase política. Amigo de Paco (Camps) y amigo de su tesorero Bárcenas.

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