De la recesión a la depresión

Artículo publicado en el diario Expansión el 28 de abril de 2012

Si las cifras de la EPA del cuarto trimestre de 2011 no fueron tan malas como Rajoy y algunos de sus ministros habían anunciado antes de su publicación, en su intento de trasladar a Zapatero la responsabilidad por la negativa evolución del mercado laboral mientras fuera posible, los resultados de la EPA del I trimestre de 2012 confirman que el agravamiento de la situación no es una cuestión del color del gobierno y la confianza que inspira, como el PP había repetido desde 2008 hasta las elecciones generales, sino de las políticas que están siguiendo la UE, el BCE y los gobiernos españoles –el anterior a regañadientes y el actual con devoción de novicio aplicado– para abordar la recesión, la crisis financiera y la crisis de deuda, y de la dificultad para encontrar nichos de actividad que puedan sustituir a la construcción y actividades conexas como motor del crecimiento. El empresariado español vivió muy centrado en el mercado interior durante la expansión que se inició en 1995 y terminó en 2008, y acumuló durante ese tiempo capital en sectores cuya actividad y valoración de sus activos se han desplomado desde entonces, dejando tras sí una estela de deudas millonarias que han puesto contra las cuerdas al sistema financiero, sin que los avales y préstamos que ha recibido del Estado y BCE hayan bastado para que vuelva a fluir el crédito.

Tendríamos que remontarnos al primer trimestre de 2010 para encontrar un saldo tan negativo como el que arroja la última EPA, un trimestre aquél, por cierto, en el que la producción registró un aumento intertrimestral del 0,1% frente a la actual caída del 0,4% estimada por el Banco de España hace unos días. En todo caso, la ocupación según la EPA cayó en 374.300 y 718.500 personas en los tres y doce últimos meses, respectivamente, el número de parados aumentó en un orden de magnitud similar, 365.900 y 729.400 en el último trimestre y año, respectivamente, y la tasa de paro sumó 1,59 puntos este trimestre y 3,15 puntos durante los últimos doce meses. Tras este último empujón, la tasa de paro escaló hasta el 24,44%, a sólo una décima del record histórico (24,54%) alcanzado en el primer trimestre de 1994. Con una producción que va a seguir cayendo, impulsada por la debilidad de la demanda interna y las políticas contractivas recogidas en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2012 y que tendrán su continuación, como ha anunciado el ministro Guindos, en los de 2013 y 2014, se puede anticipar que esa marca histórica se superará con holgura en los próximos trimestres.

Una vez examinadas la evolución de las principales magnitudes, lo habitual sería descender a examinar los detalles: las caídas de la ocupación en todo los sectores, el desolador panorama de los jóvenes que con tasas de paro superiores al 50% están condenados a la precariedad o a emigrar, el aumento de los hogares con todos sus miembros parados, las tasas de paro superiores al 32% en algunas CCAA, etc. Sin embargo, la debacle del mercado laboral ha alcanzado ya tal magnitud que dicho ejercicio resulta superfluo. España tiene hoy una tasa de paro sólo comparable a la que registraron algunos países en situaciones económicas críticas, como los Estados Unidos durante la Gran Depresión, inaceptables para cualquier gobierno y cualquier sociedad, y todo apunta a que la situación va a seguir empeorando si no se adoptan otras medidas. Rajoy no puede seguir echando la culpa a la gestión de Zapatero y fiar la suerte de 47 millones de personas a la eficacia de unos recortes presupuestarios, camuflados con eufemismos reformistas, que sólo van a añadir más miserias a las muchas que ya están padeciendo los grupos más desfavorecidos de la sociedad.

Urge, como ya he manifestado en otros artículos, recuperar varios puntos de recaudación perdidos desde 2007, pero no subiendo los tipos a quienes ya pagan y amnistiando a los defraudares contumaces, Sr. Montoro, sino poniendo en pie un sistema fiscal eficiente y justo y una administración fiscal diligente y dotada con más personal y medios. Ha llegado también Sr. Rajoy el momento de dar un golpe sobre la mesa y plantear abiertamente a sus socios que si la UE y el BCE no pueden jugar un papel similar al que han desempeñado el Gobierno y la Reserva Federales en los Estados Unidos, el euro es inviable y los intentos de resolver los problemas de la eurozona, apelando exclusivamente a la austeridad generalizada, están condenados al fracaso. Hay que hacer ambas cosas sin perder un minuto más, Sr. Rajoy , a menos que realmente crea lo que viene diciendo desde hace tiempo y volvió a repetir anteayer en el Congreso: que los recortes no son una imposición foránea sino el camino hacia la recuperación económica. En ese caso, Vd. y sólo Vd. será el responsable del sufrimiento estéril que ya están provocando sus políticas de ajuste.

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2 comentarios

Archivado bajo Economía

2 Respuestas a “De la recesión a la depresión

  1. Está muy bien… pero ya puedes esperar a que el Sr. Rajoy dé un golpe en la mesa, después de episodios como el de Bárcenas, Camps, etc… y eso que ahí era el presidente del partido… aquí no va a ser más que un invitado de segunda fila

    • Clemente Polo

      Tienes toda la razón. Bajo la apariencia de mano dura, Rajoy se caracteriza por dejar que las cosas sigan su curso e intervenir sólo si la situación resulta desesperada. Estos días hemos oído, por primera vez, a Rajoy y a Guindos pedir que los “socios” y el BCE actúen sin demora para evitar lo que hace unos años parecía imposible: una depresión catastrófica.

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