El BCE y el futuro de la Eurozona

Artículo publicado en el diario Expansión el 8 de mayo de 2012

Establecer controles rigurosos en las fronteras españolas y prohibir la entrada a ciudadanos europeos sobre la base de su presunta intención de manifestarse en contra de las políticas desarrolladas por el BCE para afrontar la grave recesión económica y la crisis financiera que han noqueado a las economías europeas y muy especialmente a las de los países miembros de la Eurozona en los últimos años, desplegar por tierra, mar y aire 8.000 efectivos policiales locales, autonómicos y nacionales para asegurar el desarrollo de una reunión técnica de cuya celebración nadie o casi nadie debiera siquiera haberse enterado, invitar al presidente del consejo del BCE al palacio del gobierno de la Generalitat para explicarle que Cataluña es un gran país con lengua propia empeñado en recortar los servicios públicos como el que más, y desplazar incluso al presidente Rajoy a Barcelona para contarle a Draghi los recortes en servicios públicos -¿acaso no las conocía ya?- que viene impulsando sin desmayo su Gobierno desde hace cuatro meses, constituye un despropósito mayúsculo, acorde con la ineficacia y despilfarro que caracterizan al BCE -el salario de muchos de los gobernadores de los bancos nacionales integrados en su consejo supera holgadamente los emolumentos del presidente de la Reserva Federal- y al resto de instituciones de la UE.

Poco sabemos acerca de las sesudas discusiones que llevaron al consejo del BCE a mantener los tipos de interés en el 1%, o a advertir al gobierno español por boca de su presidente -entre otros- que agilice e intensifique las reformas pues si bien el programa para adquirir deuda de los países sometidos a tensiones “está ahí,… no es eterno ni infinito”. Tampoco dio ninguna indicación sobre las intenciones del BCE de continuar proporcionando financiación ilimitada a medio plazo a las entidades financieras como hiciera en diciembre y febrero. ¿Hacía falta coartar la libertad de miles ciudadanos, realizar tal despliegue de efectivos policiales, dispensar tanto agasajo a autoridades bajo sospecha, e incurrir en tanto dispendio para oír por boca del inexpresivo presidente del BCE que España ha realizado “reformas políticas muy significativas en muy poco tiempo” y un diagnóstico banal -”si tienes un problema con el sector financiero tienes que solucionarlo, si tienes un problema con la transparencia de tu presupuesto debes arreglarlo”- de la actual situación económica? Se me escapa cómo el presidente del BCE, el organismo encargado de vigilar la solvencia de las entidades financieras, se desentiende de un “problema” cuyo origen sólo puede achacarse a la ineficaz supervisión del organismo que preside.

Lo que sí sabemos con certeza es que han pasado más de tres años y medio desde la crisis de Lehman Brothers y las políticas de Merkel-Sarkozy y Trichet-Draghi han logrado hundir a la mayoría de las economías europeas en una ciénaga de las que se les pide que salgan por sus propios medios. A los gobiernos, el BCE les obliga, racionando las compras de deuda soberana para mantener elevadas sus primas de riesgo, a mantener políticas pro-cíclicas de recortes continuados en el gasto público que están debilitado todavía más la actividad económica; y a sus entidades financieras a que provisionen sus activos tóxicos impidiendo que pueda fluir el crédito a pesar de las inyecciones masivas de liquidez. Una persona tan poco sospechosa de ser un peligroso agitador anti-sistema como Rato, ministro de Economía con Aznar, gerente del FMI durante unos años y hasta ayer presidente de Bankia, ha sido uno de los pocos que se ha atrevido a criticar al BCE comparando sus tímidas actuaciones con las contundentes y resolutivas intervenciones de la Reserva Federal. No deja de ser paradójico que en el país donde se desencadenó el cataclismo, las políticas impulsadas por Bush-Obama y Bernanke lograran neutralizar los activos tóxicos en un tiempo record, y posibilitaran que el gobierno Federal continuara financiándose a tipos bajísimos a pesar de su elevado déficit e ingente deuda. A la diferencia entre ambas políticas hay que achacar que Estados Unidos creciera en 2010 y 2011 y continúe creciendo en 2012, mientras la mayoría de los países europeos han vuelto a entrar en recesión.

El cambio en la presidencia de Francia puede significar el inicio de una nueva correlación de fuerzas en la Eurozona, cuyas políticas monetarias y financieras han sido hasta ahora dictadas por Merkel con la aquiescencia de ese reformador de pacotilla del capitalismo llamado Sarkozy. El proceso podría afianzarse si Merkel perdiera también las elecciones federales en 2013 como muy tarde. Un banco central no puede limitarse a mantener la tasa de inflación por debajo del 2%, asistiendo impávido a una apreciación brutal (86%) de su moneda en un quinquenio, ni su presidente considerar que las elevadas tasas de paro y primas de riesgo de algunos países de la Eurozona son asuntos internos que cada Estado debe solucionar por sí mismo. El deterioro de la situación económica es ya tan grave en algunos países que si los ciudadanos hubieran anticipado el devenir de su economía tras la adopción del euro, la inmensa mayoría habría respondido: no, gracias. A la primera década de crecimiento raquítico para el conjunto de países tras la adopción de la moneda única, le ha seguido una recesión y crisis financiera que, para algunos países se ha convertido ya o amenaza en convertirse en una auténtica depresión.

Puesto que ninguno de estos países puede abandonar el euro sin provocar reacciones que pudieran deteriorar todavía más su economía, la única solución razonable a los problemas de la Eurozona exige cambiar con urgencia las reglas del juego, invitando cortésmente a Alemania, si fuera necesario, a recuperar su añorado marco.

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2 comentarios

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2 Respuestas a “El BCE y el futuro de la Eurozona

  1. raiviejo

    Me ha gustado mucho este artículo.
    ¿Qué opinas de lo que dice Krugman de que Grecia puede salir del Euro y que por tanto el miedo a “corralito” hará que los españoles e Italianos mandaremos nuestro dinero a bancos alemanes y suizos? Por tanto, ¿crees que sería rentable para los alemanes la salida de Italia y España del Euro?

    • Clemente Polo

      Hay bastantes españoles que han colocado sus depósitos en bancos alemanes y suizos y también en paraísos fiscales. No es una cosa de ahora sino que algunos llevan haciéndolo muchos años (Botín y Artur Mas son dos buenos ejemplos). Ante las noticias tan pésimas que se suceden sin tregua y la creciente falta de confianza, no en Grecia, España o Italia sino en la pandilla de incompetentes que están al frente de la UE, la Eurozona y el BCE, no tengo duda de que bastantes ciudadanos más seguirán su camino. En Bankia ya se han producido importantes retiradas de depósitos. Lo que sí es seguro es que esa salida sólo vale para los primeros que lo hagan y significaría un golpe fatídico al sistema financiero. Es probable que en ese escenario devastador para la economía española algunos entidades internacionales vean la posibilidad incluso de adquirir bancos españoles a precio de ganga. Podría ser un negocio. Pero si España e Italia sufren una depresión es muy probable que Alemania y Francia acaben también pagando elevados costes por ello.

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