Es tiempo de exigir

Artículo publicado en el diario Expansión el 24 de mayo de 2012

(Enviado el 19 de mayo)

Han pasado tres años y ocho meses desde la caída de Lehman Brothers y mientras Estados Unidos crece, el panorama europeo resulta cada día más desolador. La gente acude atemorizada a los bancos griegos para recuperar sus depósitos, surgen dudas en la calle sobre la solvencia de algunas entidades españolas, la prima de riesgo de España e Italia continúa su escalada y el valor de las empresas se desploma en las bolsas. Otros países como Irlanda y Portugal llevan también varios años sin levantar cabeza. Mientras la catástrofe se cierne sobre algunos “socios” del club, Merkel y Hollande desfilan imperturbables sobre la alfombra roja, pasan revista a la compañía que les rinde honores y declaran al final de su primera entrevista que “Grecia debe seguir dentro del euro”. Un día después, Barroso, presidente de la Comisión Europea, amenaza a los griegos recordándoles “que la solidaridad y el apoyo europeo son a cambio de reformas, de sacrificios”. ¡Pobre Grecia!

Hace más de tres años publiqué un breve artículo titulado “Por qué la recesión será severa y larga” (Libertad Digital, 23 enero de 2009) en el que resumía otro artículo más largo (“Recesión y crisis: mala gestión”, 5 noviembre de 2008) cuya publicación rechazaron varios medios. Pronosticaba ya entonces que la economía española se adentraba en un período difícil durante el que tendría que eliminar los fuertes desequilibrios acumulados durante la expansión precedente (1995-2007) y auguraba “un período de contracción, primero, y otro de bajo crecimiento, después, más en línea con lo ocurrido en la década negra de la economía española (1976-1985) que en la recesión de 1992-93”. Lo que ni por asomo llegué a atisbar entonces es que además de tener que buscar una salida a los activos inmobiliarios acumulados durante esos años, el Consejo y la Comisión de la UE, y el Eurogrupo y el BCE, iban a hacer todo lo que estuviera en sus manos para poner contra las cuerdas a países como España, cuyas empresas y entidades financieras se habían endeudado fuertemente con su aprobación. A pesar de la proverbial ineficacia de las instituciones europeas para alcanzar acuerdos y ponerlos en práctica, tenía todavía esperanzas de que el sentido común, avivado por el temor a las consecuencias que podían derivarse de una recesión severa y una crisis financiera grave, acabaría imponiéndose. Quizás el proceso se dilatara más tiempo del deseable, pero al final –¡eso creía!– se adoptaría una estrategia similar a la que Bush-Obama y Bernanke habían seguido en los Estados Unidos para ayudar a las entidades financieras a digerir los activos tóxicos –evitando una crisis bancaria de proporciones impredecibles–, y permitir al Gobierno Federal seguir financiando a tipos bajos su elevado déficit. He de reconocer que estaba completamente equivocado.

Durante estos años tan trágicos para millones de asalariados que han perdido primero su empleo y luego su prestación por desempleo en varios países de la Eurozona, los líderes de la UE se han reunido decenas de veces, juntos y por separado, repartido besos y abrazos, creado no se sabe ya cuántos fondos de rescate y pretendidos cortafuegos, expresado decenas de opiniones contradictorias sobre el origen de los problemas y su posible solución, impuesto finalmente una política de austeridad que ha obligado a los gobiernos nacionales a recortar una y otra vez el gasto, exigido a las entidades financieras aumentar su capital y provisiones, etc., con los resultados conocidos por todos: recaída en una nueva recesión, destrucción de empleo y aumento del paro, incremento de la morosidad, elevación de las primas de riesgo y depreciación de la deuda soberana, mayores agujeros en los balances de las entidades financieras,… y vuelta a empezar.

Cuando una ambulancia desembarca en el dique de urgencias a una persona en situación crítica, lo que se espera de los profesionales que lo atienden es que diagnostiquen el problema con celeridad, estabilicen al paciente y adopten las decisiones más convenientes para devolverle la salud. Pues bien, Merkel y Sarkozy han preferido aplicar al enfermo rigurosas disciplinas –no sé si por ignorancia o por el mero deseo de demostrar quién manda en la Eurozona– y suministrarle sólo la ayuda indispensable para mantenerlo vivo con respiración asistida. El enfermo, como cabía esperar, en lugar de mejorar ha empeorado notablemente. Hollande, el nuevo presidente francés que rechazó abiertamente durante la campaña electoral las políticas de austeridad de su antecesor, tiene una gran oportunidad para demostrar su sinceridad y europeísmo. Pero tiene que darse prisa porque las turbulencias de los últimos días indican que el enfermo necesita algo más que debatir en junio sobre la combinación de crecimiento y austeridad que conviene aplicarle.

Presumo que Rajoy llegó a la Moncloa convencido de que los problemas que tantos dolores de cabeza habían causado a Rodríguez Zapatero desde el segundo semestre de 2008 desaparecerían en cuanto aprobase una reforma para flexibilizar el mercado laboral –aplaudida por la CEOE, la UE y el FMI–, una reforma para reforzar la solvencia de las entidades financieras –que también suscitó elogios unánimes–, y presentara un presupuesto restrictivo que demostraba su firme compromiso de cumplir el déficit marcado por Bruselas. ¡Grande debió ser su sorpresa al comprobar que sus “meditadas” y alabadas reformas ni calmaban los mercados, ni desatascaban el crédito ni evitaban que la economía española volviera a entrar en recesión, y se veía apenas unas semanas después en el brete de remendarlas –como también le ocurrió a Zapatero– aprobando un recorte de 10.000 millones en el gasto en sanidad y educación y su segunda reforma financiera en tres meses! Quizás ahora haya caído en la cuenta de que la desconfianza en nuestra economía poco tenía que ver con las “improvisaciones” de Zapatero y mucho con la dificultad de digerir los fuertes desequilibrios acumulados por la economía española desde 1995 a 2007, el subsiguiente desplome de la recaudación de las AAPP, la descoordinación de las instituciones europeas y la escasa ayuda prestada por el BCE.

Me alegro de que el Presidente, tras degustar  los sinsabores del banco azul durante estos meses se haya caído del guindo, o al menos eso se desprende del recado que dejó en el Congreso el 17 de mayo: “me gustaría además [de austeridad y crecimiento] que hubiera un mensaje claro y contundente sobre el proyecto del euro y la sostenibilidad de la deuda pública de todos los países europeos”. Algo ha avanzado en el diagnóstico al reconocer Rajoy, por primera vez en cinco años, que para “salir del pozo” España tiene que contar con la colaboración de las instituciones europeas. No basta ya con palmaditas y buenas palabras –¡qué bien lo estás haciendo muchacho!– : lo que se requiere con urgencia son actuaciones claras y contundentes del BCE que liberen temporalmente a las entidades financieras de sus activos dañados e impidan que la depreciación de la deuda soberana agrande todavía más los agujeros que presentan sus balances. Y eso es lo que Rajoy debe plantear y exigir a Merkel y Hollande en sus próximos encuentros si quiere evitar que la economía española se suma en una depresión. ¿Por qué habrían de escucharle? Porque también está en juego la supervivencia del euro.

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4 comentarios

Archivado bajo Economía, Política internacional

4 Respuestas a “Es tiempo de exigir

  1. Muchas gracias por su lenguaje claro y comprensible.
    ¡Qué lleguen estas palabras a los oídos de las personas correspondientes, y desde los oídos a sus cerebros, activando la palanca de: Acción!!
    Un saludo desde Baleares

    Monika Wagner

  2. anexo a mi comentario (y rectificación de mi web): ojajá que hubiera mas profesores universitarios con un toque humano tan agradable como lo tiene Clemente….

  3. Sergio R

    Si no fuera mucha molestia publicar el artículo sin que salgan mis datos personales, ya he editado el nombre y he quitado mis apellidos (pensaba que eso no saldría publicado) vuelvo a mandar el artículo completo sin mis datos personales ya que me pusieron una vez ya una denuncia por un tema de estos y no me gustaría tener problemas legales. Le agradezco que elimine el primer mensaje donde salen mis datos, saludos.

  4. Sergio R

    Hola, soy un estudiante de económicas que una vez estuve matriculado en una de sus clases en la UAB. Espero terminar pronto la carrera aunque por lo que veo no lo tengo fácil encontrar trabajo, así es como aburrido buscando empleo por internet recordé que usted tenía un blog donde escribía sobre estos temas y me decidí a leer qué opinaba sobre los desastres que el gobierno estaba llevando a cabo últimamente, ya que hay pocos profesores que escriban sobre ello (o al menos que haya fácil acceso a dicha información).

    El proyecto del euro en mi opinión parece que era un buen negocio para Alemania. Se cubren de que una recesión altere el tipo de cambio y por tanto la capacidad importadora de los países socios. Sobre todo a finales de los 80 y 90, cuando el capitalismo mundial empieza a estancar su crecimiento (no solo en Europa). Alemania hace de Francia, Grecia, España e Italia sus principales clientes mientras estos emiten deuda sometidos a un capitalismo salvaje descontrolado.

    Las desregularizaciones llegan en la década de los 80 y 90 y el capitalismo dirige el mundo mientras los políticos se convierten en simples títeres dominados por la economía. Parecido a lo que sucedió al principio del siglo XX.

    Pero es que en el caso de España me parece bastante indignante que ejecutivos de empresas que han sido nacionalizadas se prejubilen con cantidades superiores al millón de euros. Pero claro, ellos firmaron el contrato bajo la mano invisible del libre mercado y están en plenos derechos, ¿verdad?

    Cualquiera que tenga algo de memoria histórica recordará como el partido socialnacionalista llegó al poder, gracias a una crisis de austeridad brutal que sufrió alemania tras perder la primera guerra mundial. Alemania dejó de pagar la deuda, estaba ahogada. Keynes ya afirmó que la mejor manera de hacer que Alemania pagara su deuda no era ahogándola sino ayudándola a que reactivara la economía. Ahora los Alemanes pretenden ahogarnos a todos y no aceptan el eurobono para no contagiarse de toxicidad de los países del sur de Europa.

    Pero, ¿acaso nadie podía imaginar los problemas que iban a suceder si se realizaba una unión monetaria pero no fiscal?

    Rajoy hace lo que le dictan desde Alemania pero, ¿por qué? ¿No sería mejor salir del Euro y empezar de nuevo con políticas contundentes? ¿Acaso podemos estar peor? ¿Es la democracia compatible con un estado de crisis tan grave? Porque me Rajoy mintió como un bellaco sobre lo que iba a hacer (está registrado en vídeo además) y parece que en España ya vemos normal y hasta aceptamos como normal que los políticos mientan.

    Aceptamos como normal hasta trabajar cobrando un sueldo miserable. ¡2,8€ netos a la hora me ofrecieron en mi última entrevista de trabajo como becario! lástima que no me cogieran. ¿Cuánto debe ganar un mendigo por hora extendiendo la palma de la mano en las Ramblas de Barcelona?

    Lo de Bankia también es el colmo, juntaron todas las cajas de ahorros en una para nacionalizarla luego. Para mi está bien nacionalizada, si quiebra bankia y la gente se queda sin sus depósitos, muchas personas acudirían a retirar el dinero y además no sabemos cuantas acciones de Bankia tienen el resto de bancos.

    ¿Sobre Hollande? Pues ya está tardando. Pero bueno, también Obama iba a reformar el sistema financiero y a poner justicia y al final se rieron todos en la cara de la comisión de investigación que se abrió (aconsejo ver documental: Inside Jobs). Claro que aquí en España ni investigación sobre bankia ni nada, no vaya a ser que los directivos se vayan de la lengua y canten de lo lindo lo corruptos que son los del PPSOE (para mi el PP y el PSOE son lo mismo). Que estos de las cajas la han estado liando durante años por todas las comunidades donde habían gobiernos de ambos partidos.

    Al final todo se resume a lo mismo que he expuesto antes: capitalismo salvaje e instituciones que no regulen. En EEUU se lo han montado bien, culturalmente allí a todo el que proponga regulación alguna es tachado de “comunista” como si eso fuera un insulto. Aquí en Europa no estamos lejos de llegar a eso. Pero, ¿existe en España alguna institución que funcione? Yo creía en el banco de España. Creía también en el consejo general del poder judicial y hoy ha salido a rueda de prensa el señor Carlos Divar afirmando que las cenas con su pareja se las pagó con dinero de su bolsillo pero no desmintiendo que aprovechaba los viajes oficiales para tales cenas.

    Mientras tanto, un grupo de extrema derecha son los únicos a los que se les ocurre llevar al tribunal el tema de los 14 kilos de jubilación del director financiero de Bankia, que para colmo ofrece toallas de spiderman a los que depositen más de 300 euros en sus cuentas corrientes.

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