¿Servirá de algo?

Artículo publicado en el diario Expansión el 12 de julio de 2012

(Enviado el 11 de julio.)

Aunque la comparecencia del presidente se había solicitado para explicar las conclusiones de la ya lejana y difusa cumbre de la UE celebrada el 28 y 29 de junio, la expectación en el Congreso era máxima porque se sabía que el Gobierno, tras las decisiones adoptadas en Bruselas, el Eurogurpo y el Ecofin, iba a presentar nuevas medidas contractivas para satisfacer las exigencias de sus socios europeos. Aunque Rajoy ha dedicado buena parte de su intervención a explicarnos las bondades de los acuerdos alcanzados y reafirmar el “compromiso irreversible” de todos los líderes con el euro, el plato fuerte ha sido sin duda la enumeración de las medidas que el Gobierno va a adoptar en las próximas semanas para reducir el gasto y subir los ingresos públicos, y que, como Pérez Rubalcaba le ha recordado, convierten en papel mojado los Presupuestos Generales de 2012,  aprobados por su partido en el Congreso hace unos días.

La cumbre aparentemente avaló la exigencia española de proporcionar financiación directa a las entidades financieras con problemas para evitar su contabilización como deuda, pero en realidad esa decisión quedó supeditada a la creación de una unión bancaria que transferiría las tareas de supervisión y garantía de depósitos desde los bancos nacionales al BCE y que nadie sabe a ciencia cierta cuando se hará efectiva. También sirvió aparentemente para dar luz verde a las intervenciones ilimitadas del Fondo de Estabilidad Financiera Europeo y su sucesor, el Mecanismo de Estabilidad Europeo, en los mercados de deuda, como exigía Italia para reducir el coste de financiación, pero todo el mundo sabe que 450.000 millones no es una cantidad ilimitada. Por supuesto, Merkel salió viva de una cumbre que ni acordó emitir eurobonos ni lo que haría innecesario hacerlo: el compromiso del BCE de aceptar como colateral en sus operaciones los títulos de deuda emitidos por cualquier país de la Eurozona sin aplicar penalizaciones.

Lo que si ha salido de la cumbre de junio y las reuniones del Eurogrupo y el Ecofin celebradas esta semana es un Memorándum de Entendimiento que impone 32 condiciones al gobierno español para hacer efectivos los primeros 30.000 millones de euros al FROB y proceder a recapitalizar Bankia y otras entidades en apuros. Estas condiciones expuestas en el Anexo 2 del documento, establecen un calendario preciso de actuaciones, fijan las reglas de funcionamiento de las entidades intervenidas y determinan incluso los papeles que han de desempeñar el Gobierno y el Banco de España bajo la atenta supervisión de la Comisión Europea, la Autoridad Europea Bancaria, el BCE y el FMI, que podrán realizar inspecciones in situ a las instituciones beneficiarias.

A esta intervención de facto del sector financiero, hay que añadir las medidas fiscales impuestas por la UE para corregir los “desequilibrios macroeconómicos” a cambio de flexibilizar el calendario de consolidación fiscal que pasa a ser el siguiente: 6,3% del PIB en 2012, 4,5% en 2013 y 2,8% en 2014. Las medidas enumeradas en el Memorándum incluyen elevaciones impositivas, eliminación de desgravaciones que favorezcan el endeudamiento, implementación de las reformas del mercado laboral, puesta en marcha de nuevas políticas activas de empleo medidas de liberalización de los servicios, el transporte y la energía. En cuanto a las dos primeras, Rajoy precisó en su intervención que subirá el tipo reducido del IVA del 8 al 10 por ciento y el normal del 18 al 21 por ciento, reducirá un punto las cotizaciones sociales a los empleadores en 2013 y otro en 2014 y eliminará la desgravación por compra de vivienda que reintrodujo para estimular las compras.

Sobre el resto de cuestiones que afectan al gasto público, Rajoy ha sido menos preciso. En lo tocante a la reforma de las AAPP ha vuelto a reiterar la necesidad de evitar duplicidades, eliminar empresas públicas y fundaciones, etc., y sólo ha concretado la supresión de la paga extraordinaria de los funcionarios, el recorte de las prestaciones a los desempleados a partir del sexto mes y su intención de reducir el 20% el número de concejales y regular sus salarios. En otros aspectos, Rajoy se ha limitado a constatar su deseo de acabar con el déficit tarifario eléctrico –¡nuevas subidas de la factura eléctrica a la vista– y reforzar la unidad de mercado, simplificando el marco regulatorio y liberalizando horarios comerciales y servicios de transporte. ¡Ni una palabra sobre los honorarios de notarios y registradores!

A la pregunta de si servirán todos estos sacrificios para algo, Rajoy ha respondido ‘sí, con toda rotundidad’, porque éste es el único camino para crear empleo. Pero como Pérez Rubalcaba le ha señalado en tono cordial, casi todas sus medidas no sólo no van a crear empleo sino que van agudizar la caída del PIB que según Rajoy rondará el 2%. Notables son los errores que ha cometido Rajoy en estos meses, pero, sin duda, el más grave es no haber acometido una reforma seria del sistema fiscal en enero y haber premiado a los defraudadores contumaces con una amnistía fiscal en marzo.

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Archivado bajo Economía, Política nacional

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