A pasearnos a cuerpo

Artículo publicado en el diario Expansión el 17 de octubre de 2012

Destapó la caja de los truenos Alemany, presidente de Abertis y también del consejo asesor del president Mas, quien en una reunión empresarial el 27 de septiembre se atrevió a romper el silencio y reconocer ante sus pares que “el conflicto institucional…  nos afecta y no estamos tranquilos”, al tiempo que urgía a todos a sentarse y “no potenciar el enfrentamiento”. Horas después, Lara reconocía en una entrevista en Abc Punto Radio haberle comunicado a Mas, presidente del gobierno de la Generalitat que “si Cataluña se independiza el Grupo Planeta se tendrá que ir… a Zaragoza, Madrid o Cuenca”. También Piqué, presidente de Vueling –una empresa española vital para el aeropuerto de Barcelona tras el fracaso de la apuesta del gobierno catalán de convertir Spanair en la aerolínea de bandera de Cataluña– y actual presidente del Circle d’Economía –una organización empresarial catalana cuyo respaldo a las exigencias de CDC critiqué en “La cuadratura del círculo”, Expansión, 10 de noviembre de 2010–, calificó la situación “como una tragedia” y de inadmisible que un gobernante [Mas] se plantee incumplir la ley.

No parece, sin embargo, que estas cualificadas opiniones hayan hecho mella en Mas quien, preguntado al respecto, manifestó con su altivez habitual que “no hay que confundir una declaración concreta con las del empresariado” y remachó “no caeré en provocaciones”, como si Alemany, Lara, o Piqué fueran unos taimados provocadores. Tampoco parece preocuparle la desastrosa situación económica a la que ha llevado al gobierno de la Generalitat, obligado a solicitar 5.023 millones al gobierno español para evitar la bancarrota, porque para el President “cuando dicen que ese dinero es suyo –¿quién lo dice?– es pura ficción… Cataluña es un contribuyente neto con 15.000 millones que no vuelven”, una afirmación que pese a su falsedad CDC lleva años propagando para alentar la animadversión hacia España en la sociedad catalana. Ni se inmuta Mas ante las por prudentes poco realistas predicciones de algunos economistas que auguran un deterioro significativo de la situación económica de Cataluña tras alcanzar la independencia, porque su hoja de ruta pacífica y democrática hacia la independencia “no supone ningún adiós a España”, sino un proceso que Mas compara –¡agárrense!– con la emancipación de su hija que, al parecer ha dejado recientemente el hogar familiar para iniciar su vida en pareja. Si algunos empresarios catalanes estaban ya preocupados por el giro independentista de Mas y CDC, su preocupación se habrá acrecentado al escuchar al President ya en funciones animarles “a vencer el miedo a la independencia” porque “nadie podrá utilizar las armas”, reafirmar en una entrevista concedida a TV3 su voluntad irreversible de realizar la consulta, aunque el gobierno español y el Tribunal Constitucional la prohíban, o conjurarse ante el Consejo Nacional de su coalición para “que nos dejen votar en paz y libertad… que podamos decidir nuestro futuro”.

Mas y la cúpula de CDC han dado por finalizada la etapa que se abrió con la aprobación democrática de la Constitución de 1978 para resolver los contenciosos políticos por la vía de la negociación dentro del marco aceptado por todos los españoles. Pujol lo ha repetido bastantes veces en los últimos años, la última vez en la mencionada reunión empresarial donde el ex–president afirmó “que esto ha llegado a un punto de no retorno” y mostró abiertamente su falta de respeto hacia el Tribunal Constitucional y la Corona. Mas, por su parte, se ha postulado, como Companys en su día, para ser el “instrumento” que permita al pueblo catalán alcanzar la independencia. Con gran perplejidad se está contemplando este contencioso desde las instituciones de la UE, preocupadas por la grave situación económica de España, y es que asombro causa ver a los dirigentes políticos que han gobernado Cataluña durante 25 años merced a la Constitución de 1978, dedicarse a tiempo completo a propagar infundios sobre el “expolio” de los catalanes, desacreditar a cualquier partido político o institución del Estado que no se pliega a sus exigencias políticas o económicas, e incluso amenazar con situarse fuera de la legalidad vigente para alcanzar sus objetivos.

La pésima gestión económica del gobierno de los “mejores” que ha empeorado los servicios públicos y dejado a Cataluña al borde de la quiebra financiera, debería pesar lo suficiente para que los catalanes dieran la espalda a CDC en las elecciones del 25 de noviembre (25N), máxime habida cuenta de las graves imputaciones que pesan sobre CDC por haberse financiado con comisiones ilegales a través del Palau durante al menos una década, el mayor expolio a los catalanes documentado hasta la fecha. Pero Mas y los dirigentes de CDC han tenido la habilidad de presentar su desastrosa gestión como la consecuencia inevitable del “expolio” que sufre Cataluña y trasladado al imaginario colectivo la quimera de que nada de ello habría ocurrido si Cataluña fuera independiente. Este es el mensaje que ha calado en amplios segmentos de la población desde 2009, empobrecidos por la recesión económica, recelosos ante un futuro muy incierto. Si a ello añadimos el temor que suscita la larga mano del gobierno catalán –entre empresarios pendientes de futuras concesiones y concursos, entre trabajadores públicos cuyas carreras profesionales están en las manos de auténticos “comisarios” nacionalistas, y en organizaciones “civiles” cuyos recursos o supervivencia dependen de las subvenciones de las administraciones catalanas– podemos explicarnos por qué CDC puede, contra toda lógica, volver a ganar las elecciones el 25N.

Ante las nuevas demandas de autodeterminación e independencia planteadas por Mas y CDC, avaladas también por otros partidos catalanes como ICV-EUiA, ERC, SI y algunos líderes del PSC, tenemos que movilizarnos todos los ciudadanos y las organizaciones que consideramos que lo que la UE necesita es menos peso de los estados y más cohesión política. Todos, desde los dos partidos que han gobernado España en las últimas décadas hasta los ciudadanos de a pie, pasando por las organizaciones empresariales y sindicales, medios de comunicación, etc., debemos ponernos manos a la obra sin perder un minuto. Urge explicar a los catalanes las enormes ventajas que comportan para empresarios y asalariados la unidad de mercado y fiscalidad, resolver los conflictos existentes dentro del actual marco institucional español y europeo –sin excluir modificarlo para asegurar la igualdad efectiva de todos los ciudadanos–, y exponer con objetividad las graves consecuencias económicas y sociales que se seguirían de la eventual secesión de Cataluña, un escenario muy alejado de la idílica visión que los líderes de CDC han estado vendiendo en los últimos meses, y cuya patente falsedad ha quedado expuesta al reconocer Mas que una Cataluña independiente quedaría fuera de la UE y fracturaría la sociedad catalana. Por ello, quiero expresar mi profundo agradecimiento a los tres empresarios que han tenido el valor de dar un pasito adelante y animo a todos los catalanes y demás españoles a pasearnos a cuerpo que ya va siendo hora.

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Archivado bajo Economía, Nacionalismo, Política nacional

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