Malas noticias de nuevo

Artículo publicado en el diario Expansión el 27 de octubre de 2012

La evolución de las magnitudes laborales de la EPA en el tercer trimestre confirman que la economía española está de lleno inmersa en una recesión que se inició en el tercer trimestre de 2011 y que el FMI prevé se mantenga a lo largo de 2013. La primera estimación de la evolución del PIB en el tercer trimestre publicada en el “Informe trimestral de la economía española” del Banco de España (BdE) hace unos días, muestra que el ligero repunte del consumo privado de bienes duraderos en el segundo trimestre, impulsado por el adelantamiento de compras en previsión de la subida del IVA en septiembre, ha resultado insuficiente para compensar la aportación negativa de los otros dos componentes de la demanda nacional, la formación bruta de capital y el gasto público. En síntesis, el BdE cuantificaba las aportaciones de la demanda nacional en el -1,2% y la de la demanda externa neta en el 0,8%, con un retroceso del  PIB del 0,4%, idéntico al del trimestre anterior. La tasa interanual, sin embargo, se reducía hasta el -1,7% y la ocupación descendía el 4,5%.

La fotografía que proporciona la EPA del tercer trimestre estima en 17.320.300 personas los ocupados, 5.778.100 el número de parados y eleva la tasa de paro hasta su nuevo máximo histórico: el 25,17% de la población activa. Estas cifras arrojan un saldo negativo al compararlas con las del trimestre anterior, con 96.900 personas menos ocupadas, 85.000 parados más y una tasa de paro 0,39 puntos porcentuales (pp.) superior. Las comparaciones interanuales arrojan también un balance muy negativo para las principales magnitudes laborales con la ocupación cayendo el 4,6%, el paro aumentando el 16,06% y la tasa de paro elevándose 3,5 pp. en los últimos doce meses, cifras que por su magnitud nos retrotraen hasta el primer trimestre del año 2010. Para hacernos una idea cabal de la magnitud del desastre que ha sacudido el mercado laboral quiero recordar que desde el tercer trimestre de 2007, en el cénit del período expansivo, se han perdido casi 3,2 millones de empleos, hay casi 4 millones de parados más y la tasa de paro ha aumentado 15 pp.

Por sectores, las cifras del tercer trimestre muestran que la caída de la ocupación sobre el  trimestre anterior afectó principalmente a la Construcción (56.100) y Servicios (32.700), si bien al comparar los niveles de ocupación con los registrados en el tercer trimestre de 2011 se observa que a las fuertes caídas del empleo en Servicios (480.300) y Construcción (233.900) hay que sumar una notable pérdida de puestos de trabajo en Industria (134.300). Por edades, las caídas intertrimestrales de la ocupación se concentraron en los grupos de 25 a 29 años (58.400) y 30 a 24 años (69.400), quizás por ser el tercer trimestre veraniego una estación propicia para realizar contratos temporales a trabajadores jóvenes, aunque también en este caso las comparaciones interanuales indican que las tasas de destrucción de empleo más elevadas afectaron sobre todo al grupo con edades comprendidas entre 16 y 19 años (39,17%) y 20-24 años (15,12%), cifras que, por su magnitud, también nos retrotraen a las observadas en la recesión anterior. En cuanto a la tasa de paro juvenil, las cifras del tercer trimestre vuelven a marcar un hito al empujar las tasas de paro hasta el 72,03 y 47,99 por ciento para los jóvenes con edades entre 16 y 19 y 20 y 24 años, respectivamente.

Por otra parte, la caída de la ocupación tanto en el último trimestre como en los doce últimos meses se explica exclusivamente por la reducción de los asalariados públicos y privados, muchos de ellos con contratos indefinidos. En concreto, los descensos interanuales de los asalariados públicos (228.800) y privados (607.000) se han visto amortiguados parcialmente por el ligero repunte que ha registrado el número de trabajadores por cuenta propia sin asalariados (108.300) en los últimos doce meses. Todo parece indicar que algunos trabajadores han apostado por el autoempleo ante la dificultad de ser contratados, apreciación coherente con el dato de la EPA que cifra en el 5,66% los ocupados en el tercer trimestre que estaban parados en el trimestre anterior. La falta de perspectiva de los parados cobra especial significación en aquellos hogares donde todos sus miembros lo están, 1.737.900 hogares en el tercer trimestre de 2012, que felizmente apenas ha variado en los últimos trimestres pero que es 4,6 veces mayor que el número registrado en el tercer trimestre de 2007 (349.300). Desde una óptica territorial, resulta obligado también llamar la atención sobre las elevadas tasas de paro en Andalucía (35,06%), Canarias (33,63%), Extremadura (32.66%) y las dos ciudades autónomas, Ceuta (41,03%) y Melilla (30,52%),  que alcanzan asimismo cotas históricas.

La consecuencia más dramática de las dos recesiones que se han encadenado en España (2008-2010 y 2011-2012) ha sido su efecto devastador sobre la ocupación. En el tercer trimestre de 2012, el cociente entre las tasas de variación interanual del empleo que proporciona la EPA (-4,6%) y la del  PIB adelantada por el BdE (-1,7 %) es 2,7. Al realizar el mismo cálculo con las tasas de variación acumuladas desde el tercer trimestre de 2007 hasta el tercer trimestre de 2012, empleando por una parte las cifras de la EPA que indican una contracción de la ocupación del 15,16% y, por otra, de la Contabilidad Nacional Trimestral que registra una caída del índice de volumen del PIB del 4,64%, se obtiene un ratio incluso mayor: 3,34. Estas cifras apuntan a que una caída media del PIB del 1% ha ido acompañada de una reducción media de la ocupación superior al 3% en los últimos cinco años.

Aunque no cabe establecer una relación causal entre ambas tasas, ya que los efectos sobre el empleo pueden también tener su origen en cambios en los precios relativos y la composición del PIB, lo cierto es que la magnitud del cociente entre las tasas de crecimiento de la ocupación y el PIB resulta cuando menos insólita al compararla tanto con la experiencia de otros países desarrollados como con las estimaciones disponibles para la economía española. En un artículo titulado “¿Es más dura la recesión de lo que nos dicen?” (Expansión, 1 de diciembre 2009) ya expresé mis reservas sobre las estimaciones oficiales de PIB. En todo caso, de mantenerse esta relación, la última previsión del FMI que estima la caída del PIB en el entorno del 1,5% en 2013 augura otro año negro para los trabajadores, máxime si el gobierno renuncia a revisar a fondo la financiación y las prestaciones del sistema de la Seguridad Social y no aborda la reforma del sistema fiscal, muy dependiente de las rentas salariales, para aumentar su eficacia recaudatoria.

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