Si fuera Rubalcaba… implantaría el PSOE en Cataluña

Artículo publicado en el diario Expansión el 19 de enero de 2013

Maragall (PSC) y Carod-Rovira (ERC) haciendo turismo en Israel durante el primer tripartito

Maragall (PSC) y Carod-Rovira (ERC) haciendo turismo en Israel durante el primer tripartito

El Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) sigue inmerso en una deriva que se inició cuando pretendió arrebatar a la coalición CiU el liderazgo del nacionalismo catalán abanderando el proyecto de Estatut que el Parlament de Cataluña aprobó el 30 de septiembre de 2005. El intento estaba condenado al fracaso por dos razones tan obvias que resulta difícil comprender como los líderes del PSC no se percataron que estaban cavando su propia fosa. En primer lugar, ni siquiera el PSOE de Rodríguez Zapatero podía aceptar un texto que definía “las instituciones de la nación catalana y sus relaciones con el resto de pueblos de España en un marco de libre solidaridad con las nacionalidades y las regiones que la conforman, compatible con el desarrollo de un estado plurinacional”, y concretaba “la aspiración, el proyecto y el sueño de una Cataluña sin ningún tipo de obstáculos a la libre y plena interdependencia que una nación necesita hoy” en los ámbitos de justicia (Título III), competencias varias (Título IV), relaciones con el Estado, CC. AA., la U.E. y el resto del mundo (Título V) y fiscalidad (Título VI). En segundo lugar, lo que para la mayoría de los líderes del PSC habría constituido una estación término por su rechazo a la independencia de Cataluña, para los políticos de Convergencia Democràtica de Catalunya (CDC) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) el proyecto de Estatut era tan sólo un primer paso hacia la creación de un Estado propio.

Mas y Homs celebrando la aprobación del proyecto de Estatut el 30 de septiembre de 2005

Mas y Homs celebrando la aprobación del proyecto de Estatut el 30 de septiembre de 2005

La debacle del PSC

Tras la operación fallida de tomar la Masía, el PSC se ha visto desarbolado y sobrepasado por el discurso y la acción conjunta de CDC y ERC. Algunos militantes de los dos partidos comenzaron en 2009 a organizar consultas soberanistas en los Ayuntamientos de Cataluña y tras la victoria de CiU en las elecciones autonómicas el 28 de noviembre de 2010, Mas y los líderes de CiU jugaban una doble partida: mientras recortaban servicios públicos esenciales con el apoyo del PP en Cataluña,  responsabilizaban al gobierno de Madrid de los recortes, votaban a favor de la independencia en las consultas y exigían a Madrid tener “la llave de la caja”. El mal llamado pacto fiscal pretendía que la Agencia Tributaria de Cataluña, como en el proyecto de Estatut de 2005, recaudara el “rendimiento de todos los impuestos estatales soportados en Cataluña” y aportara al Estado “una parte del rendimiento… para la financiación de sus servicios y competencias”. Tras el obligado rechazo del gobierno de Rajoy, Mas anunció el fin de la legislatura el 27 de septiembre y presentó una resolución conjunta con ERC para celebrar una consulta “para que el pueblo de Cataluña decida su futuro” en la siguiente legislatura. La resolución fue aprobada con los votos de los representantes de CDC, ERC, la coalición de izquierdas ICV-EUiA, y Maragall, el ex-conseller de Educación del PSC. El resto de diputados del PSC se abstuvieron en tan crucial votación.

Mas y sus consejeros aplauden la aprobación de la resolución de celebrar un referéndum de autodeterminación el 27 de septiembre de 2012

Mas y sus consejeros aplauden la aprobación de la resolución de celebrar un referéndum de autodeterminación el 27 de septiembre de 2012

Mas en la campaña electoral del 25N

Mas en la campaña electoral del 25N

Mas y CiU plantearon la campaña electoral del 25N como un plebiscito para iniciar la transición nacional hacia un Estado propio dentro de la UE y cosecharon un rotundo fracaso: CiU perdió 12 diputados y ERC ganó 11, de modo que Mas quedó maniatado por sus propias promesas, al albur de Junqueras, el nuevo líder de ERC y adalid impoluto de la independencia. Los resultados del PSC fueron igualmente desastrosos: volvió a perder 8 escaños a sumar a los 9 ya perdidos en 2006 y a los 9 perdidos en 2003. En menos de una década, el PSC ha pasado de ser el partido más votado (1.031.414 votos en 2003) en las elecciones autonómicas en Cataluña a perder casi la mitad de los votos y convertirse con 20 diputados en la tercera fuerza política (523.333 votos en 2012). De nada le sirvió al PSC presentarse como “la alternativa sensata” que respalda el derecho a decidir de los catalanes pero se opone a la independencia, y promueve un proceso constituyente para diseñar una España federal en la que tenga cabida Cataluña. España ya es un Estado federal en la actualidad, y si el tipo de federalismo que propugna el PSC es el mismo que plasmó en el proyecto de Estatut de 2005, debería saber ya a estas alturas que ninguna reforma constitucional apoyada por el PP y el PSOE avalará ese proyecto. No va a ser con estas propuestas ambiguas como el PSC recuperará el crédito perdido entre los electores socialdemócratas, perplejos por la desastrosa gestión de Maragall y Montilla que a cuentas del Estatut, los decretos de enseñanzas mínimas y la reforma del modelo de financiación autonómica tensaron la relación con el PSOE y su gobierno hasta límites insoportables.

Montilla con Mas y Maragall en la manifestación convocada para Montilla con Pujol y Maragall en la manifestación contra  la sentencia del TC sobre el Estatut

Montilla con Mas y Maragall en la manifestación convocada para Montilla con Pujol y Maragall en la manifestación contra la sentencia del TC sobre el Estatut

Adoptar el lenguaje y prioridades de los nacionalistas no sólo no ha llevado al PSC a liderar y reconducir el nacionalismo catalán, como ingenuamente creyeron los impulsores del Estatut y el nuevo modelo de financiación autonómica,  sino que ha propiciado la desafección de su electorado socialdemócrata, como prueban los pésimos resultados electorales cosechados por el PSC en las elecciones autonómicas desde 2003. El PSC es en estos momentos un partido desacreditado por varios casos de corrupción y empecinado durante los últimos años en echar un pulso al gobierno del Estado, incluso cuando algunos de sus dirigentes ejercían de Ministros en Madrid, en desacreditar al Tribunal Constitucional e incumplir las sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y el Tribunal Supremo. Un partido, en fin, dividido entre federalistas como Navarro que quieren que Cataluña “ejerza el derecho a decidir” en un Estado federal, soberanistas como Tura cuyo objetivo es “la autodeterminación de Cataluña” para llegar a una “unión libre y voluntaria en un Estado federal” que no descartan “votar a favor de la independencia”, e independentistas confesos como Geli, Castells, Ros, Badia, etc. que reclaman un Estado propio.

Navarro, la alternativa sensata

Navarro, la alternativa sensata

Montserrat Tura durante las primarias del PSC para designar el candidato a la alcaldía de Barcelona

Montserrat Tura durante las primarias del PSC para designar el candidato a la alcaldía de Barcelona

La responsabilidad histórica del PSOE

Rubalcaba tras ser proclamado secretario general del PSOE en 2011

Rubalcaba tras ser proclamado secretario general del PSOE en 2011

En este mismo diario, escribí hace ahora once meses dos artículos apoyando la candidatura de Pérez Rubalcaba (frente a la de Chacón) a la secretaría general del PSOE. Aunque los dos  habían desempeñado puestos muy relevantes en los gobiernos de Rodríguez Zapatero y ambos eran corresponsables de su gestión, puestos a elegir se me antojaba Pérez Rubalcaba una persona más sensata, capaz y habilidosa que Chacón, a quien veía como una representante genuina del zapaterismo’, una peligrosa combinación de ignorancia atrevida y optimismo antropológico. Además, Pérez Rubalcaba defendió durante su campaña –con qué grado de sinceridad lo ignoro– “que los socialistas han de tener una misma voz en todas las comunidades autónomas”, una afirmación que parecía al fin reconocer que el PSOE había dejado de ser un partido vertebrador de España.

Rubalcaba defendiendo la inmersión lingüística en presencia de Montilla y Chacón

Rubalcaba defendiendo la inmersión lingüística en presencia de Montilla y Chacón

Lo cierto es que pocos han sido los gestos que ha hecho para enmendar la situación desde entonces. En sus contadas visitas a Cataluña, Pérez Rubalcaba ha defendido la inmersión lingüística, el modelo franquista que se apresuró a blindar el conseller Maragall, elaborando la Ley de Educación de Cataluña con el expreso propósito de eludir el cumplimiento de los decretos de enseñanzas mínimas aprobados por el gobierno de Rodríguez Zapatero en 2006. Por otra parte, los senadores del PSC continúan compartiendo grupo parlamentario, la Entesa pel Progrés de Catalunya, con ICV y EUiA, una coalición que “defiende Cataluña como Estado dentro de una España federal” y apoyó la resolución de CiU y ERC para realizar un referéndum de autodeterminación. Y aunque el PSC parece haberse inclinado a rechazar la nueva propuesta de CiU y ERC que se debatirá en el Parlament el próximo 23 de enero –pese al intento de sumarlo a última hora suprimiendo la referencia a que el objetivo de la consulta es crear un Estado dentro de la UE–, resulta inadmisible que sus dirigentes acepten los argumentos que la sustentan: la supuesta falta de reconocimiento de Cataluña y el inexistente maltrato fiscal.

Navarro presidiendo la comisión ejecutiva del PSC

Navarro presidiendo la comisión ejecutiva del PSC

Ante el panorama desolador que presenta el PSC y aunque sólo sea por mero interés electoral, Pérez Rubalcaba está obligado como secretario general del PSOE a revisar el protocolo de unidad de 1978 que dio origen al PSC y poner en marcha la Federación Socialista de Cataluña (PSOE), a fin de que el partido pueda presentarse a las próximas elecciones en Cataluña con su propia marca, “tener una misma voz en todas las comunidades autónomas” y recuperar un caladero de votos indispensable para continuar siendo un partido vertebrador de la sociedad española y una alternativa de gobierno creíble. Muchos son los socialdemócratas en Cataluña y el resto de España que esperan ansiosos una decisión de la dirección del PSOE en este sentido.

Rubalcaba con Navarro en Cataluña

Rubalcaba con Navarro en Cataluña

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