Más allá del manual de Economía

Artículo publicado en el diario Expansión el 9 de mayo de 2013

Rubalcaba propone un pacto nacional 7 de mayo de 2013En los días previos a la comparecencia del presidente Rajoy en el Congreso para explicar la actualización del Plan de Estabilidad y el Programa Nacional de Reformas aprobada el pasado 26 de abril, la oferta de diálogo avanzada por Pérez Rubalcaba había suscitado cierta expectación, aunque casi nadie creyera que el debate iba a permitir avanzar hacia la consecución de un acuerdo político y social de gran alcance ‘para sacar a España de la crisis’. Aunque el gobierno y el PP han sufrido el enorme desgaste que reflejan hoy las encuestas, Rajoy es plenamente consciente de que la situación económica, pese a las dificultades e incógnitas que todavía planean sobre nuestra economía, ha mejorado considerablemente –casi todo el mundo daba por hecho que España solicitaría el rescate y sería intervenida hace unos meses– y el Gobierno puede ahora encarar el proceso de consolidación fiscal con relativa tranquilidad. Además, la erosión del gobierno no ha beneficiado a Pérez Rubalcaba y sus colaboradores, cuya labor de oposición no concita ni el aplauso de los ciudadanos ni el apoyo unánime dentro de sus compañeros de partido.Rajoy en el Congreso, 8 de mayo 2013

 

Reducir los desequilibrios

Tanto en su intervención inicial como en las réplicas a los portavoces de los partidos de la oposición, Rajoy ha insistido una y otra vez en que para crear empleo hay que corregir primero los importantes desequilibrios que atenazaban a la economía española: un elevado déficit público (11,2 % del PIB en 2009), un alto déficit por cuenta corriente (10,05 % del PIB en 2007), una impresionante deuda externa (1,7 billones en 2007), una delicada posición de inversión internacional (-971.000 millones en 2011), una tasa de inflación superior a la media de la UE y un sistema financiero donde algunas entidades requerían fuertes inyecciones para recapitalizarse y evitar su quiebra.Banco de Valencia, sede

El gobierno ha tenido que emplearse a fondo para evitar una intervención de la economía española que a punto estuvo de producirse en el primer semestre del año. Para evitarlo, Rajoy no dudó en incumplir su programa electoral (algo que algunos líderes de la oposición le han reprochado) recortando gastos, elevando los tipos de varios impuestos (IRPF, IVA, sociedades, etc.) e imponiendo disciplina presupuestaria a unos gobiernos autonómicos acostumbrados a campar por sus respetos y ocultar sus deudas al gobierno central. No ha sido fácil, pero los frutos de esas políticas, señaló Rajoy, son ya visibles en algunos frentes: el déficit público se ha reducido del 9 al 7 por ciento en 2012 (sin contar los 3,6 puntos inyectados para recapitalizar entidades financieras) y la UE nos ha concedido dos años más para reducirlo al 3 % del PIB, las operaciones corrientes con el resto del mundo han arrojado saldos positivos en los últimos trimestres y se ha completado una reestructuración sin precedentes del sistema financiero. España ha evitado la intervención, la prima de riesgo se ha reducido desde un máximo de 6,5 hasta 2,8 puntos porcentuales y ello ha permitido a algunas empresas españolas financiarse de nuevo en los mercados.

Gráfico con la evolución del número de parados

Gráfico con la evolución del número de parados

Rajoy ha reconocido que algunas de las medidas adoptadas por el gobierno han empeorado la situación a corto plazo. La recesión iniciada en el segundo semestre de 2011 se ha agravado y el número de parados, 6,2 millones, y la tasa de paro, 27,16 %, han alcanzado sus máximos históricos. No obstante, el Presidente ha defendido la necesidad de anteponer el proceso de consolidación fiscal y reestructuración financiera a la adopción de medidas de estímulo que, como las que puso en marcha Rodríguez Zapatero, acabaron siendo pan para hoy y hambre para mañana. Se creará empleo, ha venido a decir Rajoy, cuando se hayan corregido los desequilibrios y la economía crezca, un escenario que el gobierno sitúa en 2015-16. Otro de los efectos colaterales de las políticas de Rajoy, ha sido el aumento en 14,6 puntos del PIB de la deuda pública en 2012, una cifra que me preocupa porque supera holgadamente la cifra de déficit, y obliga a preguntarnos si esta extraña circunstancia volverá a repetirse en los próximos años.Deuda pública España evolución

 

Atención al cómo

A estas alturas, la mayoría de los responsables políticos parece haber aprendido que el gasto no puede sostenerse recurriendo al endeudamiento (ni siquiera durante unos pocos años) cuando el Estado no cuenta con una moneda y un banco central propios, ni demanda suficiente para financiar los déficits (y refinanciar la deuda) a tipos de interés razonables. Desde luego, esa política no tiene cabida en la Eurozona con las reglas actuales de funcionamiento del BCE y Rajoy se lo ha recordado en el debate a quienes siguen pidiendo peras al olmo (Eurobonos, un BCE a imagen de la FED, compras de deuda, etc.). Ahora bien, como Pérez Rubalcaba también ha recordado a Rajoy, el problema presupuestario de España (cuando se compara con otros países de la UE) no es de gasto excesivo sino de ingresos menguados. El líder del PSOE ha reclamado una reforma en profundidad de “un sistema fiscal anticuado”. En la misma línea, Lara (IU) ha insistido también en la necesidad de aumentar la recaudación controlando el fraude fiscal para reducir el paro al ¡12 %! en tres años. Menos afortunados estuvieron, en mi opinión, el portavoz del PSOE al insistir en utilizar los fondos del MEDE para evitar preventivamente el aumento de la morosidad y la posterior recapitalización de las empresas, y el portavoz de IU cuando reclamó que la banca nacionalizada proporcione crédito a las empresas, porque uno de los problemas que nos ha conducido a la situación actual ha sido, precisamente, la falta de rigor crediticio de las entidades financieras.Lara en el Congreso el 8 de mayo de 2013

Conclusión

Como se anticipaba, el debate ha servido únicamente para escenificar que todos los partidos comparten los mismos objetivos (crecer más, aumentar el crédito y generar empleo) pero difieren en los instrumentos. El PP quiere mantener sus políticas (retoques impositivos, recortes del gasto y disciplina presupuestaria) para seguir reduciendo el déficit y estabilizar la deuda. El PSOE e IU consideran que ese proceso resultaría más justo y menos gravoso para los segmentos sociales más golpeados por la recesión si el gobierno llevara a cabo una reforma fiscal que erradicara el fraude fiscal y aumentara los ingresos públicos hasta niveles comparables con los de otros países europeos. En mi opinión, este es un terreno donde cabe la posibilidad de alcanzar acuerdos (además de los ya propuestos por Rajoy sobre pensiones, unidad de mercado, reforma de la administración, etc.) e incluso reorientar el sistema fiscal para reducir, como pidió Duran en nombre de CiU, “los costes no salariales”. El Presidente sale reforzado del debate pero su estatura política aumentaría considerablemente si lograra cerrar un acuerdo con las principales fuerzas parlamentarias sobre estas cuestiones. Vale la pena intentarlo porque al gobierno le queda un largo camino hasta alcanzar el equilibrio presupuestario.Rubalcaba y De Guidos conversan en el Congreso 8 de mayo de 2013

 

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