¿Moneda de cambio? No, gracias

Artículo publicado en el diario Expansión el 11 de septiembre de 2013

Montilla con Mas y Maragall en la manifestación convocada para Montilla con Pujol y Maragall en la manifestación contra  la sentencia del TC sobre el Estatut

Montilla con Mas y Maragall en la manifestación convocada para Montilla con Pujol y Maragall en la manifestación contra la sentencia del TC sobre el Estatut

La celebración de la Diada de 2013 constituye la culminación de cuatro años de movilizaciones que se iniciaron con la consulta por la independencia que organizó el Ayuntamiento de Arenys de Munt el 13  de septiembre de 2009. A ella le siguieron varias oleadas de consultas en los dos años siguientes que culminaron con la celebración el 10 de abril de 2011 de la consulta en Barcelona. Cuidadosamente planificadas y orquestadas por los medios de comunicación catalanes, las consultas contaron con el apoyo de los Ayuntamientos donde se celebraban y en el caso de la consulta de Barcelona con el de la mayoría de los miembros del gobierno catalán, incluido su presidente Artur Mas que votó a favor de la independencia. Según datos de la propia Coordinadora Nacional para las consultas, 857.233 catalanes o el 20,5 % del censo votaron a favor de la independencia. Un número notable, en todo caso, capaz de llenar hasta la bandera ocho veces el Camp Nou y convertir las últimas Diadas en manifestaciones multitudinarias a favor de la independencia.Artur Mas calmando su sed de independencia

El propósito manifiesto de las consultas era movilizar a la población a favor de la independencia y desde esta perspectiva sólo puede decirse que han constituido un éxito notable ya que hay hoy un mayor número de partidarios de la independencia en Cataluña que hace cuatro años. Las consultas han actuado como un potente amplificador que ha difundido por todos los rincones de Cataluña la noción de que los catalanes están siendo saqueados por el resto de los españoles y tienen que soportar por ello recortes en ámbitos tan sensibles como la sanidad y la educación que podrían haberse evitado si Cataluña fuera independiente y el gobierno catalán dispusiera de todos los impuestos devengados en Cataluña. Cuando el propio gobierno catalán, los Ayuntamientos y los medios de comunicación controlados directa o indirectamente por la Generalitat de Cataluña repiten semejantes patrañas un día tras otro, de poco  sirve que algunas voces aisladas demuestren que no existe tal expolio fiscal o que, el nivel de vida de los catalanes, contra lo que afirman los independentistas, sufriría un fuerte retroceso si Cataluña alcanzara la independencia. Pocos remedios se han demostrado más eficaces para desviar la atención de los ciudadanos en una situación de recesión económica y desasosiego social como culpar de los males propios a los enemigos exteriores, el resto de los españoles en este caso.Mas, la urna en que votó el President Artur Mas a favor de la independencia

Habrá tiempo de volver a insistir en los próximos meses sobre las graves consecuencias económicas y financieras que padecerían los catalanes tras constituirse Cataluña en un estado independiente. Hoy quiero centrarme, a modo ilustrativo, en los efectos de la independencia en el ámbito deportivo, un asunto más intrascendente que la producción o el empleo para la mayoría de los ciudadanos. Desde que Laporta llegara a la presidencia del C.F. Barcelona, la politización de la institución deportiva más emblemática de Cataluña ha ido en aumento. Sandro Rosell, su sucesor, manifestó en la asamblea de compromisarios del club celebrada el 22 de septiembre de 2012 –pocos días después de la manifestación del 11 de septiembre– que la institución “siempre defenderá la voluntad de la mayoría de nuestro pueblo”. Eso sí, el Sr. Rosell se apresuró a aclarar que el Barcelona no contempla abandonar la Liga española de fútbol y avanzó la posibilidad, caso de alcanzarse la independencia, de continuar participando en ella como lo hace el Mónaco en la Liga francesa.

Rosell ante la asamblea de compromisarios

Rosell ante la asamblea de compromisarios

No hace falta ser un entendido en deporte ni en economía para comprender que una institución con el presupuesto del Barcelona resultaría inviable fuera de las competiciones españolas, ni tampoco ser un sagaz político para saber que los equipos catalanes quedarían automáticamente excluidos de las ligas españolas si Cataluña se constituyera en estado independiente. ¿Por qué los independentistas en lugar de acudir a las finales de la Copa del Rey a silbar e insultar a los miembros de la familia real no exigen a los equipos catalanes abstenerse de participar en una competición para ellos tan odiosa? ¿Por qué los partidos catalanes que defienden el derecho a decidir y la independencia de Cataluña no requieren a todas las sociedades deportivas catalanas su salida inmediata de todas las competiciones españolas y organizan sus propias ligas? Hasta donde sé, nadie les obliga a participar en dichas competiciones y resulta esperpéntico que quienes claman con tanto ardor por la independencia renuncien a ponerla en marcha en el ámbito deportivo donde podrían hacerlo sin cortapisa alguna.Mas y Mas-Colell presentando el embrión de la agencia tributaria catalana

Quizás las cosas no habrían llegado tan lejos si el gobierno español y el resto de instituciones centrales del Estado se hubieran tomado en serio sus responsabilidades y no hubieran mirado tantas veces hacia otro lado en su vano intento de apaciguar a los nacionalistas. Que la afición de un equipo pita al Jefe del Estado durante la interpretación del himno nacional, pues se procede a multar al club en cuestión y a excluirlo de las competiciones españolas si es preciso. Que el Gobierno o el Parlamento de una Comunidad Autónoma incumplen de manera abierta y continuada  las normas del Estado y las sentencias judiciales firmes, pues se les conmina a cumplirlas y se retrotraen las competencias transferidas y las partidas presupuestarias destinadas a financiarlas si hace falta. Un Estado no puede sobrevivir cuando sus instituciones centrales carecen de la voluntad para defender las normas que garantizan los derechos de sus ciudadanos.

Rajoy con Mas en La Moncloa pacto fiscalCircula la noticia de que los presidentes de los gobiernos español y catalán mantuvieron a instancias de Duran i Lleida una reunión secreta el pasado 29 de agosto y que en ella se trató la posibilidad de realizar una consulta múltiple pactada, fórmula a la que se opone frontalmente ERC y también, al menos públicamente, CDC. Como español residente en Cataluña temo que una vez más mis ya menguados derechos vuelvan a ser moneda de cambio –en muchos aspectos soy ya ciudadano de segunda– en una negociación que nunca podrá llegar a buen puerto por una razón muy simple: los lideres de una de las partes votaron a favor de la independencia en las consultas y han manifestado reiteradamente que Cataluña no es España. No me asusta tanto la realización de un referéndum democrático en Cataluña como el hecho de que la negociación actual acabe creando nuevas desigualdades y crispando todavía más la ya difícil convivencia en Cataluña.Mas resolución en favor de la autodeterminación

En estas mismas páginas he defendido la conveniencia de reformar la Constitución para regular el procedimiento por el que cualquier Comunidad Autónoma podría acceder a la independencia. Hay al menos tres condiciones que deberían satisfacerse para iniciar el proceso secesionista. Primera, el resultado del referéndum sólo resultaría vinculante para el Estado cuando los partidarios de la independencia obtuvieran una mayoría muy cualificada (tres de cada cuatro ciudadanos, al menos). Segunda, el nuevo Estado se comprometería a no imponer la nueva nacionalidad (catalana, vasca, etc.) a quienes desearan mantener la nacionalidad española. Y, tercera, el nuevo Estado garantizaría la utilización del capital público instalado en Cataluña,  compensaría económicamente a quienes decidieran abandonar Cataluña y se haría cargo de una fracción de la deuda pública del Estado. Estoy a favor de las reglas claras y en contra de las negociaciones secretas.Mas y Duran i Lleida entre banderas

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2 comentarios

Archivado bajo Deporte, Economía, Nacionalismo, Política nacional

2 Respuestas a “¿Moneda de cambio? No, gracias

  1. Mil profesionales.org

    Muy adecuado. El desafío secesionista complica nuestra situación e hipoteca el futuro de España.
    Si nos lo permite lo reproduciremos en nuestras páginas: http://www.milprofesionales.org
    Un saludo

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