La democracia degradada

Adoctrinamiento independentista en la escuela catalana

Adoctrinamiento independentista en la escuela catalana

Artículo publicado en el diario Expansión el 12 de octubre de 2013

En un artículo publicado en Expansión el pasado 14 de diciembre, caracterizaba el sistema de inmersión lingüística como el franquismo redivivo y desmontaba los falaces argumentos que los nacionalistas suelen aducir para justificar la imposición del catalán como única lengua vehicular en una sociedad donde el castellano, conocido universalmente como español, es la lengua materna del 52,5 % de los ciudadanos y el catalán del 40 %. Que la mayoría de los políticos catalanes estén de acuerdo con un sistema educativo diseñado a imagen y semejanza del franquista, y que como aquél impone una lengua, en este caso el catalán, ignorando la pluralidad lingüística y cultural de la sociedad catalana, demuestra su escaso respeto a los derechos fundamentales que constituyen los pilares de cualquier sociedad abierta.Rigau consejera de Educación del gobierno catalán defendiendo la inmersión

Calidad democrática

El respeto a tales derechos es la piedra de toque que nos permite apreciar si las normas aprobadas por mayoría en un parlamento son o no realmente democráticas. La historia proporciona abundantes ejemplos que no pasan la prueba. Un caso extremo lo representan algunas leyes aprobadas democráticamente en la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini que contaron además con el apoyo entusiasta de la mayoría de alemanes e italianos. Que cerca de 120.000 personas, la mayoría ciudadanos estadounidenses con ancestros japoneses, fueran internadas en campos de concentración y sus propiedades requisadas por el gobierno de los Estados Unidos en 1942, constituye otro ejemplo de cómo un estado democrático puede adoptar políticas que atentan contra derechos fundamentales. Israel, otro estado democrático, continúa hoy ignorando las resoluciones de la ONU, y estableciendo asentamientos ilegales y violando derechos fundamentales en los territorios ocupados. Y comentarios similares pueden hacerse de algunas normas aprobadas en el Egipto de Mursi o la Turquía de Erdogan.Japonese ancestry in relocation camps 1942

Ciudadanos de segunda

En 1984 dejé mi puesto en la Universidad Complutense de Madrid y acepté la oferta que me hizo el departamento de Economía e Historia Económica de la Universidad Autónoma de Barcelona, donde he desarrollado casi ininterrumpidamente desde entonces mi actividad profesional. Llegué cargado con los buenos recuerdos que guardaba de mis visitas a Cataluña e ilusionado por reencontrarme con viejos amigos. Los catalanes habían votado la Constitución con más entusiasmo que el resto de los españoles y nada permitía adivinar las tensiones actuales. Acostumbrado a escuchar el catalán desde mi juventud, jamás pedí a nadie que me hablara en castellano ni tampoco renuncié, en justa correspondencia, a expresarme en mi lengua. Desde hace 12 años mis hijos van a la escuela pública (a diferencia de tantos políticos nacionalistas que se han educado ellos y sus hijos en colegios privados o concertados donde la lengua vehicular no es el catalán) y soporté con estoicismo el sistema de inmersión lingüística hasta 2005, cuando la aprobación del proyecto de Estatut en el Parlament de Catalunya me hizo comprender que la coexistencia pacífica con el nacionalismo había llegado a su fin.Maragall y Carod Rovira haciendo turismo en Jerusalén

Por si tenía alguna duda, las airadas reacciones de los políticos catalanes ante los decretos de enseñanzas mínimas que promulgó la ministra Cabrera en diciembre de 2006, una inocente iniciativa que suponía aumentar de dos a tres las horas semanales dedicadas a enseñar “Lengua castellana y literatura castellana’ en los ciclos de enseñanza primaria en Cataluña, me hizo ver que tras los rostros de Montilla-Maragall, Puigcercós-Tardá y Saura-Herrera se escondían autoritarios fanáticos, incapaces de aceptar los retoques más nimios en el sistema de inmersión y dispuestos a todo para impedir que los decretos se aplicaran. Que nuestra lengua y literatura no merecieran a sus ojos más de dos horas a la semana en el sistema educativo catalán, constituía una prueba palmaria de que los ciudadanos castellanohablantes nos habíamos convertido ya en ciudadanos de segunda. ¿Acaso Cataluña ya no formaba parte de España? ¿No afirmaba la Constitución que el “castellano es la lengua oficial del Estado” y que “todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla”? Si pagaba los mismos impuestos que el resto de catalanes, ¿por qué a mis hijos se les negaba la posibilidad de educarse en las dos lenguas oficiales? También me resultaba incomprensible que esos impuestos financiaran unos medios de comunicación públicos donde mi lengua está de facto vetada.Cabrera con Zapatero

Habrá que repetirlo bien alto cuantas veces haga falta: demócratas somos quienes reclamamos nuestros derechos constitucionales y autoritarios aquéllos que como Pujol, Maragall, Montilla y Mas-Junqueras nos han impedido ejercerlos y pretenden ahora imponernos su delirante ‘proyecto para los países catalanes’: “una comunidad de personas vinculadas por territorio, historia, tradiciones, cultura, lengua, economía,…” (subrayado mío) que engloba “Cataluña Norte en Francia, el Principado de Cataluña [¡sin príncipe, supongo!] y la Franja de Poniente, el País Valenciano y las Islas Baleares y Pitiusas en España y Andorra, que tiene estado propio”. Como señalaba con ironía Javier Marías en El efecto Appley, fue el president Pujol quien en una visita a Andorra desveló la argamasa de esa comunidad: “Somos todos carolingios… y esto es lo que contribuye a hacernos diferentes del resto” de los españoles. ¡Lástima que los próceres independentistas hayan olvidado incluir en su inventario de ‘països catalans’ a Sicilia, Nápoles y Cerdeña donde a buen seguro quedarán algunos descendientes carolingios!

Montilla con Mas y Maragall en la manifestación convocada para Montilla con Pujol y Maragall en la manifestación contra  la sentencia del TC sobre el Estatut

Montilla con Mas y Maragall en la manifestación convocada para contra la sentencia del TC sobre el Estatut

 

Crispación social y éxodo

A finales de julio, un destacado dirigente del PSC me comentaba que su partido estaba hecho añicos pero que lo más preocupante de todo era la fractura social que se ha abierto en la sociedad catalana y que él mismo había vivido en el seno de su familia la noche de San Juan. Algunos amigos me han contado las tensiones que han surgido con sus parejas e hijos, y amigos de toda la vida. Varios colegas han fijado su residencia fuera de Cataluña y se desplazan para dar sus clases, mientras que otros, jubilados o a punto de hacerlo, se han marchado o están sopesando hacer las maletas. Una compañera de mi departamento con la que siempre he mantenido cordiales relaciones, me dijo entre risitas el 12 de septiembre: “No te preocupes, hombre, que te daremos el pasaporte”. Pocos días después, Junqueras, sabedor de que la mayoría de los catalanes no están dispuestos a renunciar al pasaporte español, aclaraba que quienes lo deseen podrán mantenerlo tras la independencia y así Cataluña podrá seguir dentro de la UE. ¡Tiene guasa!

Junqueras y Rovira anunciando su nuevo país para todos (los que piensan como ellos)

Junqueras y Rovira anunciando su nuevo país para todos (los que piensan como ellos)

 Firmeza

Lo cierto es que el nuevo curso se inició en septiembre con el catalán como lengua vehicular exclusiva y la consejera Rigau ya ha avisado que no aplicará en Cataluña la Ley de educación aprobada por el Congreso. Mas continúa reafirmando todos los días su empeño mesiánico en constituir un estado independiente y la fractura social se agranda por momentos. Ante la gravedad de la situación, quienes no compartimos las quimeras independentistas querríamos conocer cuáles son los planes del gobierno español, más allá de pedir peras al olmo como hizo Rajoy al reclamar a Mas “gestos de grandeza”. Y es que nos preocupa sobremanera que el Presidente aludiera en Kazajstán “al riesgo para Cataluña de salir de la Unión Europea”, porque dicha salida sólo podría producirse si el gobierno catalán declarara unilateralmente la independencia y el español no adoptara las medidas previstas en el artículo 155 de la Constitución. En ese caso, algunos catalanes nos veríamos en el dilema de abandonar nuestros hogares, negocios y empleos o convertirnos en ciudadanos de tercera. No vamos a consentirlo y por eso estaremos el día 12 en la Plaza de Cataluña.Wert Ministro de EducaciónSpain's Prime Minister Rajoy gestures as he addresses the parliament in Madrid

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Nacionalismo, Política nacional

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s