Terminaron los juegos florales, ¿y ahora qué?

Artículo publicado en el diario Expansión el 17 de julio de 2014

Los tres candidatos a secretario general del PSOETerminó el pasado domingo la campaña para elegir al secretario general del PSOE en un intento de recuperar cierta credibilidad, si no ante sus votantes sí al menos ante sus militantes. Los tres candidatos a ocupar el puesto son hombres con una larga trayectoria dentro del PSOE cuya vida se ha circunscrito, casi exclusivamente, a desempeñar cargos públicos por cuenta del partido y que ahora han protagonizado una campaña que ellos juzgan ejemplar pero que para quienes no somos militantes nos ha parecido un ejercicio de distracción en el que han brillado por su ausencia las cuestiones que realmente preocupan a los ciudadanos. Los tres han recurrido hasta la saciedad al manido tópico del cambio, los tres han prometido recuperar la identidad de izquierda perdida –no sabe cuándo ni dónde aunque desde luego mientras ellos desempeñaban puestos de responsabilidad en su partido sin que exteriorizaran su al parecer profundo descontento por lo que acaecía–, y los tres se han esforzado en ofrecer una imagen de unidad que los dos candidatos con más posibilidades, Sánchez y Madina, concretaron en su ofrecimiento de integrar a sus circunstanciales adversarios en la nueva ejecutiva del partido.Por el cambio Felipe González 1982

 

A la busca de la identidad perdida

Tras proclamarse vencedor, Sánchez reiteró ante los militantes su intención de cambiar el PSOE para cambiar España, prometió un giro a la izquierda y auguró el principio del fin de Rajoy. A tenor de lo manifestado durante la campaña, el giro audaz que necesitan el PSOE y España incluiría recuperar la ley de interrupción del embarazo aprobada por Zapatero, si es abolida por el PP; regular el derecho a una muerte digna, una promesa incumplida por Zapatero; romper los concordatos con la Santa Sede y eliminar los privilegios fiscales de la Iglesia Católica; realizar un referéndum pactado en Cataluña para “pasar del estado autonómico al estado federal”; y, finalmente, reivindicar el sentir republicano del PSOE “para ser coherentes con nuestra propia historia política”.Maragall promete el cambio y Zapatero lo acepta

En un ejercicio de simultaneidad sin precedentes, el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) elegía también ese mismo domingo a Iceta, antiguo militante del PSOE, secretario general del partido hermano en Cataluña. En una entrevista en RNE realizada el 9 de julio, cuatro días antes de su elección, Iceta se mostró partidario de realizar una consulta en Cataluña, pactada con el gobierno español, y modificar la Constitución para convertir España en un estado federal que explícitamente reconozca a Cataluña como nación, mejore su financiación y blinde las competencias en educación y cultura. Iceta calificó durante la entrevista de “disparate” la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) y achacó, como han hecho casi todos los líderes de PSC en los últimos años, a dicha sentencia el auge del independentismo en Cataluña. Iceta sabe o debiera saber que falsea la realidad, porque la decisión de rechazar el Estatut estaba tomada incluso antes de que las Cortes aprobaran el Estatut en las Cortes en la primavera de 2006. Pero si tiene dudas al respecto, le recomiendo leer mi artículo “Pacto en La Moncloa”, publicado en Temas para el Debate en mayo de 2006. En todo caso, calificar de “disparate” la sentencia del TC por quien va a dirigir al PSC resulta harto preocupante para la socialdemocracia, para el PSOE y para España.

Iceta con su bandera

Iceta con su bandera

 

Viaje a ninguna parte

Me pregunto si para semejante viaje se necesitaban tantas alforjas. Porque tanto los mensajes de Sánchez durante la campaña como la intervención de Iceta en RNE suenan a vuelta al Zapaterismo, esa mezcla de radicalidad y frivolidad ideológica que practicó Zapatero durante su primera legislatura, y se consumó con la aprobación de la ley de interrupción del embarazo, aplaudida con gran alborozo por las Ministras socialistas en el hemiciclo del Congreso, y la aprobación del Estatut de Cataluña, un proyecto de ley patentemente inconstitucional que apoyaron los independentistas de ERC y CDC, y que incluso tras pasar por Las Cortes nos dejó a los catalanes con nuestros derechos constitucionales severamente disminuidos. Entiendo que esta nueva hornada de socialistas, con Sánchez e Iceta a la cabeza, han llegado a la conclusión de que el tiempo transcurrido y la dureza de la recesión han conseguido que olvidemos el legado de Zapatero en España (2004-2011) y Maragall-Carod-Rovira-Montilla y Puigcercós en Cataluña (2003-2010), sin ni siquiera manifestar la más leve expresión de arrepentimiento por el desastre político y económico que perpetraron.Celebrando la aprobación del proyecto de ley

Maragall (PSC) y Carod-Rovira (ERC) haciendo turismo en Israel durante el primer tripartito

Maragall (PSC) y Carod-Rovira (ERC) haciendo turismo en Israel durante el primer tripartito

Mientras el PSOE y el PSC se entretenían organizando sus juegos florales para recomponer su maltrecha figura e intentar frenar su caída en picado en las urnas, especialmente en Cataluña, algunos ciudadanos nos preguntábamos cuáles eran las propuestas que ofrecían los candidatos a dirigir el (por ahora) primer partido de la oposición para resolver los graves problemas que tiene planteados España, comenzando por el reto secesionista de los independentistas catalanes y vascos, y siguiendo por la complicada situación económica y social (elevadas tasas de paro, baja recaudación y elevado déficit público, problemas para abonar las pensiones y una ingente deuda pública). Algunos andan tan sobrados de tiempo que creen poder afrontar todos los problemas al mismo tiempo, pero no estaría de más que establecieran algunas prioridades y dedicaran algún tiempo a reflexionar antes de exponer sus iniciativas.

Mas con Forcadell examinando las nuevas mercancias

Mas con Forcadell examinando las nuevas mercancias

 

Mas Catalonia is not SpainLa solución federal

Cuando se propone avanzar hacia el federalismo y mejorar la financiación de Cataluña como solución al reto secesionista, mi impresión es que quien lo hace, si no es un ingenuo e Iceta no lo es, está tratando de nadar y guardar la ropa para contentar a tirios y troyanos, lo cuál a estas alturas del cisma es ya imposible. Estamos hablando de que el presidente del gobierno de Cataluña, Artur Mas, se ha fotografiado bebiendo con satisfacción de un vaso donde podía leerse “Catalonia is not Spain”; de que ese mismo presidente ha recibido en el Palau de la Generalitat a Forcadell, presidenta de la Assèmblea Nacional Catalana, y se ha fotografiado complacido mostrando las novedades en mercadotecnia independentista que aquélla le presentaba y donde podía leerse, en catalán e inglés, “Towards independence”; estamos, en fin, hablando del presidente de una Comunidad Autónoma que reconoció, como la mayoría de los consejeros de su gobierno, haber votado a favor de la independencia en las consultas organizadas a tal efecto entre el 14 de septiembre de 2009 y el 10 de abril de 2011 en Cataluña. ¿Acaso creen Iceta y los federalistas catalanes que su etéreo estado federal satisfaría a CDC y ERC? Tanto como les satisfizo el Estatut.

La urna en que votó Artur Mas a favor de la independencia en la consulta del 10 de abril de 2011Lo más preocupante para los socialdemócratas catalanes es que el nuevo secretario general del PSC, no contento con calificar de “dislate” la sentencia del TC, proponga como ingredientes esenciales del federalismo mejorar la financiación de Cataluña y blindar sus competencias en educación y cultura. Ahora va a resultar que es de izquierdas exigir que los ricos por pagar más impuestos deben recibir también más o mejores servicios públicos. Porque eso es lo que en esencia está diciendo Iceta al exigir un tratamiento diferencial para Cataluña cuyo PIB per capita es el 25 % mayor que el del resto de España. En cuanto al blindaje de las competencias de educación y cultura, su propuesta resulta igualmente decepcionante para los ciudadanos progresistas, porque lo que viene a decirnos es que está de acuerdo en que el castellano, la lengua materna del 52,3 % de los catalanes, siga excluido como lengua vehicular del sistema educativo catalán. La inmersión lingüística es un legado del franquismo que abanderan hoy asociaciones reaccionarias como Omnium Cultural y Somescola en Cataluña, organizaciones incapaces de aceptar la pluralidad de la sociedad catalana y empeñadas en imponer su ideología nacional-independentista resumida en el lema totalitario “Per un país de tots decidim escola catalana”. Por si no se ha entendido, lo traduzco: “Por un país de todos decidimos excluir el castellano del sistema educativo en Cataluña”. ¡Si Marx levantara la cabeza!

Somescola.cat cartel anunciador de la 'cercavila' organizada por Omnium y pagada con nuestros impuestos

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