Salvar al PSOE

Artículo publicado en el diario Expansión el 27 de enero de 2016

Sánchez con la bandera constitucional en el acto de presentación de su candidatura a la presidencia del Gobierno.

Sánchez con la bandera constitucional en el acto de presentación de su candidatura a la presidencia del Gobierno.

El 25 julio publiqué un artículo en este diario (“Banderita, banderita, ¿crees que así llegaré antes a la Moncloa?”) en el que cuestionaba la sinceridad de Sánchez, cuando utilizó la bandera constitucional como telón de fondo para presentar su candidatura a la presidencia del Gobierno. Por mucho que busqué no encontré ningún otro momento significativo de su vida pública en el que mostrara apego hacia la enseña constitucional; más bien al contrario, encontré infinidad de imágenes donde aparecía rodeado de banderolas con el logo del PSOE, y si acaso con banderas catalanas en actos del PSC en Cataluña. Ni siquiera se les ocurrió a Sánchez y a Rubalcaba –un detalle harto significativo– exigir la presencia de la bandera constitucional cuando los líderes del PSOE se entrevistaron con Mas en la sede del gobierno de la Generalitat.

Sánchez entrevistándose con Artur Mas, presidente de los independentistas catalanes, en el Palau de la Generalitat.

Sánchez entrevistándose con Artur Mas, presidente de los independentistas catalanes, en el Palau de la Generalitat.

 

Senadores prestados a los independentistas

Sánchez rodeado banderolas del PSC y banderas catalanas.

Sánchez rodeado de banderolas del PSOE y la bandera cauatribarrada.

El 14 de enero conocimos la intención de Sánchez de ceder dos senadores al partido de Mas-Puigdemont (DL=CDC) y otros dos a ERC, los dos partidos que conforman la plataforma ‘Junts pel Sí’ y que, junto con los diputados de la CUP, aprobaron el 6 de noviembre una resolución instando al nuevo gobierno catalán a iniciar el proceso constituyente de la república catalana independiente en 30 días. El propósito de semejante “cortesía parlamentaria”, como la calificó López, portavoz del PSOE en el Senado, es otorgar a los dos partidos independentistas que integran el nuevo gobierno catalán –cuyos consejeros eludieron acatar la Constitución y mantenerse leales a la Corona al prometer sus cargos– más tiempo y recursos para que nos cuenten desde el Senado los realizados en la constitución de su república.

Homs, portavoz de CDC=DL, conversando con Sánchez en el Congreso

Homs, portavoz de CDC=DL, conversando con Sánchez en el Congreso.

Maragall con Zapatero haciendo de Don Tancredo en el balcón del Palau de la Generalitat.

Maragall con Zapatero haciendo de Don Tancredo en el balcón del Palau de la Generalitat.

Como antiguo votante del PSOE y como socialdemócrata que colaboré con gobiernos del presidente González entre 1990 y 1993, tengo que reconocer que me avergüenzo del deterioro progresivo que ha registrado el partido desde que Rodríguez Zapatero (RZ) se hizo con la secretaria general y Maragall accedió a la presidencia del gobierno catalán con apoyo de ERC. Si Sánchez y sus asesores no caen en la cuenta del disparate tan grave que están a punto de cometer y no rectifican inmediatamente, los socialistas con dos dedos de frente que quedan en el PSOE deberían hacerle recapacitar antes de que sea demasiado tarde. Y apelo en última instancia a la dignidad personal de los senadores del PSOE para que rechacen su adscripción forzosa a los grupos de los dos partidos independentistas que pretenden acabar con el sistema democrático en cuya consolidación su partido desempeñó un papel fundamental durante la transición.

Turull, Baños y Romeva presentando las enmiendas a la resolución del inicio del proceso de independencia que aprobó el Parlament el 6 de noviembre 2015.

Turull (CDC=DL), Baños (CUP) y Romeva (“Junts pel Sï”) presentando las enmiendas a la resolución del inicio del proceso de independencia que aprobó el Parlament el 6 de noviembre 2015.

 

Deriva confederal del PSC

Pacto del Tinell, diciembre 2003. Maragall (PSC), Carod-Rovira (ERC) y Saura (ICV-EUiA).

Pacto del Tinell, diciembre 2003. Maragall (PSC), Carod-Rovira (ERC) y Saura (ICV-EUiA).

No creo ser el único antiguo votante y colaborador del PSOE que encuentra infumable la disposición de sus líderes actuales a echar una manita a los partidos independentistas catalanes en el Senado, como tampoco el único escandalizado por los desatinados pactos que el PSC protagonizó en algunos ayuntamientos de Cataluña tras las elecciones municipales del 14-M para impedir que el PP gobernara. Estas últimas afrentas a todos los demócratas españoles culminan una serie encadenada de despropósitos que se iniciaron con la firma del Pacto del Tinell con ERC en diciembre de 2003 y dieron paso a la Propuesta de reforma del Estatut, de marcado corte confederal, que el Parlament aprobó el 30 de septiembre de 2005, y que, ni siquiera tras ser enmendado y aprobado en Las Cortes, resultó ser plenamente constitucional.

Mas y Homs celebrando la aprobación del proyecto de Estatut el 30 de septiembre de 2005.

Mas y Homs celebrando alborazados la aprobación del proyecto confederal de Estatut el 30 de septiembre de 2005.

Junqueras con Ernest Maragall, consejero de Educación cuando se aprobaron los decretos mínimos que se negó a aplicar.

Junqueras con Ernest Maragall, consejero de Educación cuando se aprobaron los decretos mínimos que se negaron a aplicar los gobiernos de Maragall y Montilla.

Otro hito importante en esta deriva fue la negativa del gobierno Maragall a aplicar los tímidos decretos de enseñanzas mínimas aprobados por el gobierno de RZ en 2006, y la subsiguiente aprobación de la Ley de Educación de Cataluña en 2009, ya con Montilla de presidente, con el propósito declarado de impedir que dichos decretos pudieran llegar a aplicarse en Cataluña. Tampoco puede caer en el olvido la campaña de desprestigio contra el Tribunal Constitucional que promovió el indignado president Montilla y la multitudinaria manifestación que organizó en su contra cuando se conoció la sentencia sobre el Estatut en julio de 2010. Una suma despropósitos que culminó con la inclusión del ‘derecho a decidir’ en los programas del PSC en las elecciones autonómicas de 2012 y europeas de 2014. Cuando tras la debacle electoral de 2012, la mayoría de los diputados del PSC votó en contra de la resolución ‘soberanista’ que aprobó el Parlament el 23 de enero de 2013, el daño estaba ya hecho y de poco sirvió que Iceta eliminara el ‘derecho a decidir’ del programa en las elecciones del 27-S.

Montilla llama a los catalanes a manifestarse contra el Tribunal Constitucional.

Montilla llamando a los catalanes a manifestarse contra el Tribunal Constitucional en 2010.

 

Pujol con sus hijastros putativos

Montilla con Mas y Maragall en la manifestación convocada por el president Montilla contra la sentencia del TC sobre el Estatut en 2010.

Acoso y derribo al PP

Chacón con Rodríguez Zapatero.

Chacón, ministra de Defensa, con Rodríguez Zapatero.

“Echemos fuera a Rajoy” fue el eslogan que empleó Chacón, cabeza de lista del PSOE-PSC por Barcelona, en la campaña del 20-D porque, como explicó la exministra de Vivienda y Defensa de RZ al Consejo Nacional del PSC, “no habrá solución para Cataluña si no echamos al PP”. Esta obsesión enfermiza con finiquitar al PP no constituye ninguna novedad como demuestran los eslóganes del PSC en otras campañas: “si tu quieres derrotaremos al PP” (generales 2004); “volvamos a derrotar al PP” (europeas 2004); “el PP utilizará tu ‘no’ contra Cataluña” (referéndum Estatut, 2006); y “si tú no vas, ellos vuelven” (generales 2008). Lo malo es que esta pulsión obsesiva ha acabado contagiando a la Ejecutiva Federal del PSOE donde la propia Chacón y Batet dirigen las secretarías de relaciones internacionales y estudios y programas, respectivamente.

Chacón asegura que hay que echar a Rajoy ante el Consejo Nacional del PSC, 24 de octubre 2015.

Chacón asegura que hay que echar a Rajoy ante el Consejo Nacional del PSC, 24 de octubre 2015.

El PSOE es rehén del error histórico que supuso renunciar en 1978 a estar presente en Cataluña con sus siglas y ahora está pagando en las urnas las consecuencias de la deriva confederal del PSC y su irrefrenable aversión al PP. En poco más de una década, el PSOE-PSC ha pasado de obtener 1.586.748 votos (21 escaños; 12 senadores) en las generales de 2004 a los 589.021 votos (6 escaños; 0 senadores) el 20-D, convirtiéndose en la tercera fuerza política; y el PSC ha pasado de ser la fuerza más votada con 1.026.030 votos en las autonómicas de 2003 a obtener 522.029 el pasado 27-S. El hundimiento electoral del PSC no sólo ha dado al traste con la expectativa del PSOE de volver a La Moncloa con una mayoría holgada, aprovechando el lógico desgaste del gobierno tras una legislatura muy complicada, sino que la ha alejado todavía más.

Sánchez con Iceta en la sede del PSC sin la bandera constitucional española.

Sánchez con Iceta en la sede del PSC sin la bandera constitucional española. ¿Hablando sobre el ‘derecho a decidir’?

 

Enmendar el rumbo

El problema no son los maquinistas –Sánchez y Pérez Rubalcaba en Madrid; Montilla, Navarro e Iceta en Barcelona– sino el creciente desapego de los socialdemócratas catalanes hacia un partido que se ha dejado arrastrar por el PSC al pantanoso terreno de la defensa cerrada de la inmersión lingüística (y la consiguiente exclusión del castellano como lengua vehicular); al confederalismo disfrazado de federalismo y a la confrontación permanente con las instituciones centrales del Estado; y, por último, a reclamar el ‘derecho a decidir’ para los catalanes. Ni el PP es el diablo verde con cola, responsable de todos los males políticos y económicos que padece España, ni “Rajoy es una máquina de hacer independentistas” porque, entre otras cosas, tal ingenio ya existe en Cataluña –el gobierno de la Generalitat– y está en manos de los partidos a los que el PSOE va a ceder cuatro de sus cuarenta y siete senadores.

Puidemont con su vicepresidente Junqueras y Munté en la primea reunión ordinaria del Consejo, 19 enero 2016.

Puigdemont con el vicepresidente Junqueras y Munté en la primea reunión ordinaria del Consejo, 19 enero 2016.

Mas saluda desde el Palau del gobierno de la Generalitat, centro de operaciones del independentismo.

Mas saludando desde el Palau del gobierno de la Generalitat, centro de operaciones del independentismo.

Mas con Junqueras y Romeva al final del debate de investidura el 9 de noviembre de 2015.

Mas con Junqueras y Romeva al final del debate de investidura el 9 de noviembre de 2015.

Mas acude a declarar ante el TSJC el 15 de octubre de 2015.

Mas acude a declarar ante el TSJC el 15 de octubre de 2015 por los cuatro delitos que se le imputan por haber organizado la consulta el 9-N desobedeciendo al Tribunal Constitucional.

Felipe González y Alfonso Guerra

Felipe González y Alfonso Guerra en un mitin electoral.

España necesita estabilidad institucional para seguir creciendo, pagando los servicios públicos y las pensiones, y colocando 5.000 millones de deuda en los mercados semanalmente. Y lo audaz en estos momentos, Sr. Sánchez, no es echar a Rajoy sino cooperar con el PP y Ciudadanos para afrontar el mayor reto al que puede enfrentarse un Estado: la ruptura del orden constitucional. Piénselo, puede ser su última oportunidad para enmendar el rumbo del PSOE, un partido indispensable para nuestra democracia, y hacer al mismo tiempo un gran servicio al conjunto de los españoles.

Rajoy, Rivera y Sánchez.

Rajoy, Rivera y Sánchez.

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3 comentarios

Archivado bajo Economía, Nacionalismo, Política nacional

3 Respuestas a “Salvar al PSOE

  1. Esperanza

    Salvar al Psoe ¿de si mismo ?¿de ser izquierda ?¿de sus militantes ?¿Es Rivera el sustituto ?¿ o como se dice ,el partido del ibex ?Efectivamente el error viene de lejos .Izquierda Unida tampoco se ha presentado en Cataluña como tal y ello ha supuesto una debacle electoral aun mayor (ademas del perverso sistema electoral ).Yo tampoco veo una solucion a corto plazo.

  2. Gumersinda

    Pues no estoy de acuerdo contigo, el PSC ha demostrado finalmente que su prioridad única es España, más vale tarda que nunca. Han reconocido los valores de España y se han enfrentado a los separatistas catalanes, con vigor y con rigor. Deberías entenderlo y aceptar que han reconocido sus pecados del pasado, ahora están sin ninguna duda en el lado de los españoles de bien.

    • Digo en el artículo que ha retirado el ‘derecho a decidir’ de su programa electoral pero pedir perdón no lo ha hecho que yo sepa. El disparate que fue el Proyecto de Estatut que aprobó el Parlament de Cataluña para alborozo de los independentistas el 30 de septiembre de 2005 y la campaña de desprestigio que organizó Montilla contra el Tribunal Constitucional que culminó con la manifestación que animó a los independentistas a proseguir organizando manifestaciones contra España, están en la hemeroteca. Como también lo están la oposición del gobierno de Montilla a implantar la tercera hora, su defensa cerrada de la inmersión lingüística y su apoyo a las multas lingüísticas. No tiene razón y todavía no están del lado de lo que usted llama “españoles de bien” y yo defensores de la igualdad de todos los españoles.

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