Con la abstención no basta

Artículo publicado en el diario Expansión el 27 de octubre de 2016

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Reunión del Comité Federal del PSOE celebrado el 23 de octubre de 2016 en Madrid.

A la vista del resultado de la votación que se produjo en el Comité Federal (CF) del PSOE el 23 de octubre –139 votos a favor de la abstención en la investidura de Rajoy y 96 a favor del NO–, algunos considerarán un disparate que el título de mi artículo juzgue todavía insuficiente el paso dado por los dirigentes del PSOE para desencallar la situación política y permitir que España deje de tener un gobierno en funciones. Soy consciente de que si 96 miembros del Comité se opusieron a abstenerse en segunda votación a la investidura de Rajoy, serían bastantes más los que se habrían rasgado las vestiduras en caso de que la propuesta hubiera sido sumarse a un gobierno de coalición con el PP, aunque esto sea lo que correspondía, en buena lógica, al no haber logrado ninguno de los dos partidos con mayor respaldo electoral una mayoría lo suficientemente holgada como para formar gobierno por su cuenta.

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Iceta hablando con los medios de comunicación antes de asistir al Comité Federal del PSOE.

La alternativa de participar en un gobierno de coalición resultaría mucho más beneficiosa tanto para el propio PSOE, que tendría un protagonismo y capacidad de iniciativa que no va a tener estando en la oposición junto a Podemos y sus divergencias mientras dure la legislatura, como para el conjunto de los españoles que podrían contar con un gobierno más estable y más equilibrado ideológicamente. Los dirigentes actuales del PSOE no comparten este punto de vista y, visto lo visto, no me sorprendería que continúen demonizando a Rajoy y al PP en los próximos meses, mientras continúan tirándose los trastos a la cabeza entre ellos y el partido sigue perdiendo respaldo electoral. Los resultados de las dos últimas elecciones generales y de las elecciones autonómicas en Galicia y El País Vasco, así como la tendencia en intención de voto que apuntan las últimas encuestas publicadas, indican que el PSOE continúa hundiéndose en terreno pantanoso y podría convertirse en tercera fuerza política a nivel nacional, algo que ya le ha ocurrido en Cataluña, El País Vasco y Galicia.

Rajoy y Fijoo celebrando la victoria en las elecciones gallegas.

Rajoy y Fijoo celebrando la victoria en las elecciones gallegas.

Crisis en el PSOE

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Manifestantes airados frente a la sede del PSOE en Madrid.

El PSOE está inmerso desde la derrota electoral de 2011 en una crisis orgánica e ideológica que los sucesivos cambios de liderazgo sólo han conseguido agravar hasta hacerla crónica. Los intentos de Sánchez de mantenerse al frente del partido tras la dimisión de la mitad de los miembros de su Comisión ejecutiva, o la incoherente posición de Iceta y demás diputados del PSC (y otras federaciones) que se niegan a aceptar el resultado de la votación que tuvo lugar en el máximo órgano del partido entre congresos, dan una idea del avanzado estado de descomposición en que se encuentra el PSOE. Si los diputados del PSC y otras federaciones partidarios del NO acaban votando finalmente en contra de lo acordado, la comisión gestora tendrá que adoptar medidas muy serias para evitar el desmoronamiento del PSOE. Hace casi cuatro años que aconseje en este diario la conveniencia de reimplantar el PSOE en Cataluña.

Sánchez con Iceta en la sede del PSC sin la bandera constitucional española.

Sánchez con Iceta en la sede del PSC sin la bandera constitucional española.

Sánchez con la bandera constitucional en el acto de presentación de su candidatura a la presidencia del Gobierno.

Sánchez con la bandera constitucional en el acto de presentación de su candidatura a la presidencia del Gobierno.

La crisis ideológica también viene de lejos. Un partido de gobierno tiene que ofrecer propuestas realistas que susciten interés y sean atractivas para la mayoría de los ciudadanos. Desde que perdieron las elecciones en 2011, los líderes socialistas se han empecinado en pedirle a Rajoy que se vaya y a los ciudadanos que manden al PP a la oposición para poder derogar todas sus reformas. No han tenido mucho éxito en su empeño. En la práctica, sus iniciativas demuestran una preocupante tendencia a dar bandazos incomprensibles para sus electores. Un candidato no puede iniciar una campaña electoral con una bandera constitucional de dimensiones gigantescas y esconderla de manera vergonzante cuando hace campaña en Cataluña. Un gobierno en la sombra coherente no puede firmar hoy un pacto ‘reformista y progresista’ con Ciudadanos –formación a la que Sánchez había acusado de ser las nuevas generaciones del PP en campaña–, y vender unos meses después el alma a Mefistófeles para formar un gobierno de ‘izquierdas’ con Podemos (y sus divergencias) –el conglomerado al que Sánchez había tachado de ‘izquierda extremista’ y ‘juventudes comunistas’– y otros partidos (ERC, CDC, etc.) que han puesto ya fecha a la declaración unilateral de independencia.

Negociar un buen acuerdo u ostracismo

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Rajoy reunido con Sánchez el 28 de diciembre de 2015.

Rajoy ha ofrecido reiteradamente a Sánchez formar un gobierno de coalición o al menos un gobierno estable sustentado en un acuerdo de mínimos. Lo hizo después de ser el partido más votado en las elecciones del 20-D y volvió a hacerlo tras ganar con mayor claridad las elecciones el 26-J. Rajoy se mostró dispuesto a introducir cambios en la reforma laboral en eneros y a discutir la reforma de la financiación autonómica y el sistema de pensiones en junio, pero Sánchez despreció olímpicamente estas ofertas, y llegó a calificar su último encuentro con Rajoy de ‘perfectamente prescindible’. ¿Resultado? Hoy un PSOE fracturado se debate entre abstenerse a cambio de nada o ir a unas terceras elecciones que resultarían desastrosas para el partido. Los hidalgos –Armengol, Elorza, Iceta, López, Luena, etc.– que acompañaron a Sánchez hasta el final son tan responsables como éste de la situación límite a que han llevado al PSOE, y resulta esperpéntico que se atrevan todavía a desacatar la decisión del CF que Fernández, presidente de la comisión gestora, comunicó a su Majestad Felipe VI.

Fernández, presidente de la comisión gestora del PSOE.

Fernández, presidente de la comisión gestora del PSOE.

Rajoy y Sánchez en la reunión, según Sánchez, prescindible el 25 de agosto de 2016.

Rajoy y Sánchez en la reunión, según Sánchez, ‘prescindible’ el 25 de agosto de 2016.

¿No hay ninguna mente lúcida entre tanta baronía capaz de decir basta a tamaño despropósito? ¿Qué remilgos les impiden sentarse a negociar con el PP la investidura poniendo sobre la mesa cuestiones sustantivas que preocupan a la mayoría de los ciudadanos? Puestos a enumerar, aquí van unas cuantas sugerencias: hacer frente al desafío al orden constitucional de los partidos secesionistas en Cataluña; reforzar la división de poderes; afianzar el crecimiento de la producción y el empleo y fomentar la expansión de nuestras empresas en los mercados internacionales; asegurar los servicios públicos esenciales y las pensiones; adoptar medidas para paliar la situación de las personas más desfavorecidas; cuadrar las cuentas de las AAPP para detener el crecimiento de la deuda pública; etc.. Los diputados socialistas están a tiempo todavía de ir a la sesión de investidura a proponer un pacto de estado para que el PSOE resulte determinante en las políticas del próximo Gobierno, o acudir con cara de perro para abstenerse a cambio de nada. O lo que es incluso peor, a cambio de ceder protagonismo a Iglesias que no ha perdido ni un minuto en declararse líder de la oposición y advertir al PSOE que peligran los gobiernos autonómicos en Aragón, las Islas Baleares y la Comunidad Valenciana.

Iglesias autoproclamándose líder de la oposición.

Iglesias autoproclamándose líder de la oposición.

Rajoy y Rivera sellando el acuerdo de investidura_800

Rajoy y Sánchez cerrando el acuerdo de investidura después del 26-J.

La abstención no le bastará al PSOE para recuperar el espacio político perdido en los últimos años, por mucho que se empeñe ahora en hacer una oposición dura con 85 diputados y Podemos pisándole el terreno. Ni tampoco le bastará al PP para formar un gobierno estable y equilibrado que pueda afrontar con tranquilidad las dificultades a que habrá que hacer frente en los próximos cuatro años. ¿Tanto les cuesta a nuestros representantes asumir que la principal tarea de los políticos es encontrar soluciones a los conflictos inevitables que se producen en sociedades abiertas y plurales en cada momento? El portavoz del PSOE tendrá en el debate de investidura la oportunidad de hacer un discurso constructivo y demostrar que no se deja arrastrar por la muchachada de Podemos para dirimir quién es el tipo más duro del hemiciclo. Veremos.

Rajoy abriendo el debate de investidura el 30 de agosto de 2016.

Rajoy abriendo el debate de investidura el 30 de agosto de 2016.

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Archivado bajo Economía, Nacionalismo, Política nacional

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