Cataluña, de mal en peor

Artículo publicado en el diario Expansión el 12 de mayo de 2018.

Rajoy anuncia la destitución de Puigdemont y su gobierno.

Rajoy puede seguir evitando mirarse de frente en el espejo y continuar alardeando en el Congreso de la firmeza de su Gobierno al que atribuye los méritos de haber cesado al president Puigdemont y a todos sus consejeros y de haber aplicado el artículo 155 de la Constitución para restaurar el orden constitucional en Cataluña. Cierto, pero si él y sus Ministros se hubieran tomado la molestia de venir por aquí durante estos meses, y hubieran dedicado siquiera unas horas a visitar las Consejerías cuya titularidad ostentan desde el pasado 27 de octubre, y recorrido unas cuantas ciudades y pueblos de Cataluña, tal vez habrían llegado a la conclusión opuesta: la realidad política, administrativa, mediática y asociativa apenas ha cambiado tras la aplicación del 155.

Una nube amarilla

Torrent, con su lazo amarillo, junto a Artadi y Pujol, diputados de JxC, preparando en el Parlament una de las cuatro investiduras fallidas.

Quizá las dos imágenes que mejor resumen la situación política actual sean la de Torrent, sucesor de Forcadell, luciendo un lazo amarillo en su solapa mientras desempeña sus labores institucionales, y los enormes lazos asimismo amarillos que cubren los respaldos de los asientos vacíos de los diputados prófugos o encarcelados. No sé cómo ustedes calificarían esta situación pero a mí me parece una clara demostración de que el proceso insurreccional sigue su curso y la aplicación del artículo 155 no ha logrado restablecer el orden constitucional en Cataluña. Un Estado que permite a sus representantes dedicarse a tiempo completo a aprobar leyes anticonstitucionales y utilizar recursos públicos para ello, no tiene derecho a esperar que el tribunal de Schleswig-Holstein haga el trabajo que debería haber hecho por sí mismo: detener a Puigdemont y juzgarlo.

Después de cinco meses de aplicación del artículo 155, la dinámica de las instituciones de autogobierno de Cataluña no sólo no ha mejorado sino que todo indica que vamos a peor. Las secuencias de presidentes que han estado al frente de las dos principales instituciones autonómicas en los últimos años, De Gisbert, Forcadell y Torrent en el Parlament, y Mas, Puigdemont y Torra en el gobierno de la Generalitat, constituyen una prueba fehaciente de que quienes están al frente de instituciones que deberían representar a todos los catalanes, se han apropiado de las instituciones y están decididos a imponer sus puntos de vista al conjunto, saltándose las reglas democráticas más elementales: respeto a la ley y a la división de competencias y poderes. Todo vale si ayuda a promover la secesión de Cataluña.

Mas, elegido por Pujol para sucederle al frente de CiU, ganó las elecciones en noviembre de 2010, cuando todavía pensaba que la independencia era un concepto anticuado y que el presidente de la Generalitat debía dedicarse a gobernar. A partir del 11 de septiembre de 2012, Mas abandonó la calculada

Mas, con la sonrisa algo forzada, da una palmadita a Puigdemont después de que éste le sustituyera al frente del gobierno de la Generalitat.

ambigüedad característica de CiU y decidió dejar de ser el presidente de todos los catalanes para convertirse en el para convertirse en epresident de los independentistas. Consumó su desafío al Estado convocando la consulta ilegal del 9-N en 2014 por la que fue juzgado e inhabilitado y por la que el Tribunal de Cuentas le reclama 5,2 millones. Después de estos hechos gravísimos, solicité públicamente su dimisión. La radicalización de Mas provocó la ruptura de CiU y tras las elecciones del 27-S en 2015, Mas quedó rehén de la CUP que le obligó finalmente a ceder el timón a Puigdemont el 10 de enero de 2016. Fue el acta de defunción de la ya extinta CDC.

Aunque no hay ninguna duda de que Mas “El Astuto” acabó siendo un presidente sectario, hay que reconocer que procuró disimularlo durante algún tiempo.

Puigdemont posa mofándose de los 5 requrimientos enviados por el Tribunal Constitucional.

No así su sucesor que dejó muy claro ya en el discurso de investidura que su único objetivo era llevar Cataluña a las puertas de la independencia. Puigdemont fue un president sectario desde el instante en que fue investido y utilizó los casi dos años que presidió el gobierno de la Generalitat para aprobar las leyes de desconexión y patrocinar campañas internacionales para desprestigiar la democracia española. Fue precisamente la ‘ley del referéndum de autodeterminación’, aprobada el 6 de septiembre en el Parlament, el paraguas que utilizó para convocar la consulta ilegal el 1-O y proclamar la  independencia de Cataluña el 27 de octubre, horas antes de ser destituido y darse a la fuga. Como ciudadano, me resulta incomprensible que un prófugo pueda ser incluido en listas electorales y todavía más que el Estado le pague un sueldo envidiable. Algo no funciona bien en nuestra democracia.

Puigdemont con Torra y Artadi en Berlín el 10 de mayo antes de nominar a su ‘sucesor’.

Torra i Pla, el sucesor designado por Puigdemont para sucederle al frente del gobierno de la Generalitat, podría competir con su antecesor en cuanto a sectarismo se refiere pero parece incluso superarle en el ranking de xenofobia. Los tuits publicados por Torra no tienen desperdicio. Más allá de achacar a los españoles ser fuerzas de ocupación desde 1714 dedicadas a expoliar a los sufridos catalanes, Torra los califica de pijos, groseros, locos, fachas y otras lindezas que, advierte, se contagian como el sarampión. Seguro que este locuaz editor

Torra fue nombrado por el acalde Trias para presidir la Comisión que se encargó de remodelar el Born e inaugurar los fastos del tricentenario de 1714. Presupuesto, según el historiador Kamen: 90 millones de euros. Algunos de esos millones seguro que llegaron al bolsillo del ‘editor’ subvencionado y arruinado Torra.

podría explicarnos por qué el PIB per cápita de los catalanes, tan pobres como el resto de españoles en1714, superaba en un 60% el PIB de los españoles a mediados del siglo XX. Convendrán conmigo que si los españoles se dedicaron a expoliar a los catalanes, hicieron francamente mal su trabajo. Más allá de sus opiniones sobre el ser de los ‘españoles’, queda por averiguar si como editor ha traspasado el umbral de imprimir folletos secesionistas y papeletas electorales. Incluso Colau, la alcaldesa de Barcelona, lo ha descalificado como candidato y le ha exigido que pida perdón por “sus comentarios etnicistas y ofensivos hacia millones de catalanes”.

A vueltas con el 155

La receta secesionista puede resumirse en la fórmula T+T: no queríais una taza, pues aquí tenéis dos. Que pretendan investir a Torra presidente del gobierno de la Generalitat el próximo lunes, además de un insulto a la mayoría de catalanes que no votamos la lista de Puigdemont (JxC) ni la de Junqueras (ERC),

Torra, en el atril del Parlament, anunciando que retomará el proceso constituyente en la sesión de su investidura el 12 de mayo de 2018.

demuestra que los partidos secesionistas han perdido todo sentido de la decencia y están dispuestos a seguir instrumentalizando las instituciones de autogobierno para promover sus planes golpistas. Con Torrent en el Parlament y Torra en el gobierno de la Generalitat, se desvanece cualquier esperanza de recobrar la normalidad institucional, si por tal entendemos gobernar para todos en Cataluña y hacerlo con lealtad hacia el resto de instituciones del Estado. El plan T+T es gobernar para seguir engrosando la minoría secesionista hasta convertirla en mayoría (50% + 1) en el plazo más breve posible.

Rajoy y Rivera sellando el acuerdo para investir al presidente del Gobierno.

En la última sesión de control, Rivera retiró el apoyo que le dio al Gobierno para aplicar el artículo 155. Según explicó el líder de Ciudadanos, Rajoy debería haber recurrido la delegación de los votos de Puigdemont y Comín que resultan imprescindibles para elegir a Torra President en segunda votación. Rivera tiene razón en esta ocasión, aunque quiero recordar que no la tuvo cuando se opuso a aplicar el 155 el pasado septiembre ni cuando exigió a Rajoy que no interviniera TV3 y convocara elecciones autonómicas en el plazo más breve posible. Los constitucionalistas no entendimos entonces la urgencia Ciudadanos en rentabilizar la situación electoralmente como no comprendemos ahora la urgencia de Rajoy en levantar el 155, sin asegurarse antes de que el gobierno de la Generalitat acatará la Constitución. Cataluña sigue en estado insurreccional bajo el 155 y pronostico que la situación se agravará en cuanto Torra se instale en la buhardilla que Puigdemont le ha cedido en el Palau. Admito apuestas.

Torra está en la misma línea de radicalidad y compromiso con la ‘república’ que la CUP.

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Archivado bajo Nacionalismo, Política nacional

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