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Riesgo extremo de incendios en Cataluña

Artículo publicado en el diario Expansión el 12 de octubre de 2018.

Torra el animador de los Comités de Defensa de la República el 20 de septiembre de 2018.

Desde que comenzó este curso en Cataluña el 12 de septiembre, hay profesores que aprovechan cada ocasión que les brindan sus asignaturas, incluso las más insospechadas, para reivindicar la consulta del 1-O y la república proclamada el 27-O. Baste un ejemplo como botón de muestra. Me cuentan que un profesor de Biología comparó el carácter incontrolado de las erupciones volcánicas con la intervención de la Policía Nacional y la Guardia Civil el 1-O. Después de las recientes palabras de Torra, pronto podrán también los profesores de Matemáticas al explicar los puntos de inflexión aludir a que “una condena [de los procesados por el juez Llarena] sería un punto de inflexión y no retorno”. Si no fuera porque cada día hay más republicanos dispuestos a partirte el tabique nasal o ponerte un lazo corredizo en el cuello, estas bobadas pueriles sólo provocarían sonoras carcajadas.

CUP noche de las antorchas y cristales rotos.

La nube tóxica

Desde hace bastantes años, los catalanes respiramos un ambiente cargado de vapores tóxicos cuyos efectos han alterado la capacidad de raciocinio y dado alas a grupos organizados (Arran-CUP, los CDR, la Intersindical-CSC, etc.) dispuestos a enarbolar la antorcha de la violencia republicana. No, no se trata de los chuscos delirios de grandeza propagados por agentes de la ANC que atribuyen al genio ‘catalán’ la democracia, el descubrimiento de América, el libro Don Quijote de la ‘Taca’ o cualquier invento realizado desde al menos los fenicios. Lo verdaderamente preocupante es constatar que haya tantos ciudadanos, algunos con apellidos (Fernández, Gabriel, González, Sánchez, etc.) de dudoso origen carolingio, convencidos de que los ‘catalanes’ han sido expoliados por los ‘españoles’ durante siglos –¡cuando en realidad fueron los grandes beneficiarios de la unidad administrativa y política forjada a partir de 1714!–, y padecen ahora una insoportable opresión política –pese a que nuestra Constitución reconoce y ampara la libertad e igualdad de todos los españoles–.

Gabriel y Fernández celebrando la historia de asesinatos de ETA con los batasunos en Bilbao.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí y qué podemos hacer para revertir la situación? Son dos preguntas clave para empezar a desandar el peligroso camino del odio y el enfrentamiento. Aunque la realidad siempre es compleja, la causa principal de la creciente desafección y la consiguiente fractura social abierta en la sociedad catalana son el fruto de la estrategia de los dirigentes políticos de instrumentalizar las instituciones de autogobierno (incluido el sistema educativo), los medios de comunicación públicos y subvencionados y algunas asociaciones para propagar una visión deformada de la realidad política, social y económica de Cataluña y para deslegitimar instituciones claves del Estado (Cortes, Gobierno de España y Administración Central y Tribunales).

‘Escola’ y medios contaminados

Font, dirigente del sindicato USTEC-STE, dirigiéndose a los congregados en la Plaza de la Catedral el 8-N de 2017: “No donarem classes en castellà, i a més no renunciem a parlar de política a les aules”.
“No daremos clase en castellano y además no renunciaremos a hablar de política en las aulas”.

La anécdota del profesor que aprovecha la clase de Biología para denigrar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, lejos de constituir una salida de tono excepcional es nuestro pan de cada día. El 2 de octubre de 2017, las clases se interrumpieron en los centros escolares y se congregó a los alumnos en los patios con pancartas que equiparaban la democracia española con la dictadura franquista. El aquelarre acabó con profesores y alumnos entonando ‘els segadors’. En la huelga general del pasado 8 de noviembre, Font, dirigente del sindicato (asambleario) USTEC-STEs mayoritario entre docentes de Primaria y Secundaria, advirtió “que no daremos clase en castellano y, además, no renunciaremos a hablar de política en las aulas”. Ni el consejero ni el ministro del ramo vieron motivo alguno para recordarle que las sentencias se han de cumplir. USTEC, en cambio, sí cumplió su palabra y convocó concentraciones ‘laziamarillas’ en las puertas de los centros de enseñanza para conmemorar el 1-O, y para reafirmar su compromiso con “el derecho de autodeterminación que entendemos es un derecho irrenunciable del pueblo catalán”. Además, USTEC, junto con la ANC y los CDR, han iniciado una campaña para promocionar “l’escola republicana” y “apoyar a los docentes frente a la represión”.

USTEC construimos la escuela republicana.

El adoctrinamiento (formación del espíritu nacional, se denominaba durante el franquismo) en la escuela catalana procede siguiendo el principio homeopático: pequeñas dosis que van calando poco a poco en niños y adolescentes hasta convencerlos de que Cataluña es un ‘pueblo’ oprimido que, como tal, merece determinar libremente su futuro. Además del granito aportado por los profesores republicanos, es a través del contenido de los libros de texto, de las lecturas y charlas programadas, de las directrices lingüísticas de la Consejería, de la atmósfera sectaria presente en las fiestas escolares (¡recuerden la ‘fiesta de otoño’ organizada para ocupar los centros donde se votó el 1-O!), etc., como se moldea a los alumnos y familias transmitiéndoles una visión distorsionada y engañosa de las realidades política, social y económica de Cataluña y España. En La España Raptada: la formación del espíritu nacionalista (2012), el profesor Heras examina el papel de los libros de texto como herramienta al servicio de la ‘construcción de la identidad nacional’. La eurodiputada Pagazaurtúndua presentó un informe  (noviembre, 2017) ante la Agencia Europea de Derechos Humanos para denunciar la vulneración de los derechos de los niños en la escuela catalana. Recientemente, se ha conocido la existencia de un Informe elaborado por la Alta Inspección que Méndez de Vigo guardó en un cajón del Ministerio de Educación y el gobierno Sánchez se niega a publicar aduciendo “falta de rigor”.

 

A ninguna familia razonable se le puede exigir la heroicidad de enfrentarse a la Generalitat y al conglomerado “somescola.cat’, y soportar por sí sola las penosas consecuencias que puede acarrearle reclamar para sus hijos el derecho constitucional, reconocido en numerosas sentencias judiciales firmes, a recibir al menos el 25% de la enseñanza en castellano. La presión ambiental suele bastar para acallar ese deseo y tragarse en silencio los sapos ante la terrorífica perspectiva de exponer a sus hijos al brutal acoso de compañeros,

Torra al llegar al IES Palau de Sant Andreu de la Barcal para reconfortar al profesorado el 29 septiembre de 2018

familias y asociaciones respaldadas por las instituciones locales, como ocurrió a una familia en Balaguer. Mención aparte merecen los profesores que vejaron a los hijos de guardias civiles tras el 1-O en el instituto IES Palau de Sant Andreu de la Barca, el mismo donde Torra fue abucheado cuando acudió recientemente para confortar a los inquisidores.

La notable autonomía de la Generalitat y el control omnímodo que ejerce sobre los medios de

Puigdemont, presidente del gobierno de la Generalitat y prófugo de la Justicia) con Sánchez (presidente de la ANC) y Cuixart (presidente de Omnium Cultural), ambos encarcelados, y Lloveras imputada por el TSJC,  reunidos  en el palacio de la Generalitat para preparar el 11 de septiembre de 2016.

comunicación (públicos y subvencionados) y el movimiento asociacionista (ANC, Òmnium, AMI, organizaciones sindicales, etc.) han posibilitado convencer también a muchísimos ciudadanos adultos de que están políticamente oprimidos y económicamente expoliados. Aunque resulta imposible resumir en dos líneas lo sucedido, quiero destacar dos momentos decisivos: el editorial único publicado en la prensa del régimen el 26 de noviembre de 2009 y la llamada del indignado president Montilla a manifestarse en contra del Tribunal Constitucional el 28 de junio de 2010. Fue entonces cuando la Generalitat, los medios de comunicación y Òmnium decidieron cruzar la línea roja, al cuestionar abiertamente la división de poderes y competencias y apostar por la desobediencia insurreccional. El órdago de la Generalitat al

Montilla llama a los catalanes a manifestarse contra el Tribunal Constitucional el 28 de junio de 2010.

Estado iniciado el 9-N culminó con la aprobación de las leyes de desconexión (6-8 de septiembre de 2017), la celebración de la consulta ilegal el 1-O y la declaración de independencia aprobada en el Parlament el 27-O. Y si bien la aplicación del artículo 155 permitió destituir al gobierno golpista, las exigencias del PSOE (no intervenir los medios de comunicación) y Ciudadanos (convocar elecciones inmediatamente) impidieron desmontar el entramado administrativo-mediático-asociativo y restablecer la neutralidad institucional. La elección de Torra nos ha devuelto al clima de insurrección latente bajo cuya amenaza los constitucionalistas celebraremos en Barcelona el 12-O, para reclamar libertad, concordia y prosperidad.

Clemente Polo el 12-O en la Plaza de Cataluña.

 

 

Arcadi Espada y siete ‘bichos’ más detenidos por los Mozos en L’Atmella de Mar. Propongo convocar una concentración allí el próximo 1-O.

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En manos de ‘arranitas’ y ‘cuperas’

Artículo publicado en el diario Expansión el 15 de septiembre de 2017

Noche de las antorchas y buen rollito: CUP, Arran, Endavant, el Sindicat d’estudiants del ‘països catalans’, y otras ‘famiglias’ antisistema quemando ejemplares de la Constitución e imágenes del Rey a las puertas del Born el 16 de septiembre de 2016.

Los ciudadanos hemos asistido perplejos este verano a los actos vandálicos y autopropagandísticos que perpetraron y reivindicaron las hordas de Arran, la organización juvenil de la Coordinadora d’Unitat Popular (CUP), contra intereses turísticos en Barcelona y Mallorca, sin que el gobierno de la Generalitat en Cataluña ni el Balear hayan interpusieran denuncias contra la organización donde militan las autoras de los hechos, calificados benévolamente por la CUP como ‘actos simbólicos’ contra un modelo de turismo al que culpan de la destrucción del territorio y la precarización del empleo.

Reacción de la CUP al atentado yihadista  en Barcelona: “las guerras vuestras, los muertos nuestros”. Todo un ejemplo de de empatía y solidaridad internacionalista.

La tibia reacción del  gobierno Puigdemont-Junqueras en Cataluña, el único territorio donde la CUP cuenta con cierta implantación, tiene una explicación muy sencilla: los 10 diputados antisistema resultaban imprescindibles para aprobar la “ley del referéndum de autodeterminación” y la denominadaley de transitoriedad jurídica y fundacional de la república”, registradas en el Parlament el 31 de julio y 27 de agosto, respectivamente.

Votando la ley del referéndum de autodeterminación con el Parlament semivacío.

Ambas leyes fueron aprobadas co los votos de los 71 diputados secesionistas, tras forzar su inclusión en el orden del día del pleno celebrado los días 6-7 de septiembre, pese a no contar con los preceptivos informes jurídicos solicitados por los diputados de la oposición que abandonaron el hemiciclo antes de la votación. Estas dos ‘leyes’, anuladas ya por el Tribunal Constitucional, pretenden suspender la Constitución, el Estatut y el resto del ordenamiento jurídico e instaurar un estado de “excepción en Cataluña” para realizar el anunciado referéndum de autodeterminación el 1-O e iniciar inmediatamente el proceso constituyente de la república con todos los poderes detentados por los dirigentes de ERC-CUP y la cabellera de Puigdemont flotando entre los restos del naufragio de Convergencia.

Violencia totalitaria

Miembros de Arran y Cup quemando las banderas de España, Francia y la UE el 11 de septiembre de 2017. y Junqueras va diciendo a los catalanes que su república catalana estaría en la UE. No con estos socios… y no tiene otros. Bueno, sí el flequillos.

Arran, como la CUP, su matriarcal placenta, son organizaciones cuya acción revolucionaria se articula en torno a tres objetivos. Primero, lograr “la independencia de los “Países Catalanes” para defendernos de los ataques de los Estados español y francés que desde hace más de trescientos años pretenden borrar la identidad del pueblo trabajador catalán”. Segundo, “acabar con el sistema capitalista” y apostar “por la construcción del socialismo, el cual nos ha de conducir a una sociedad sin clases ni opresiones de ningún tipo”. Y, tercero, “la lucha personal y colectiva que supone para todas las personas el sistema patriarcal basado en el dominio del hombre sobre la mujer y de los valores preconcebidos como masculinos por encima de todos los demás”.

Territorio de los inexistentes ‘països catalans’ donde la CUP y ERC desarrollan su actividad política.

No busquen apreciaciones analíticas más finas ni coherencia lógica en los argumentos de las hechiceras que establecen la agenda de sus procaces guerreras porque sus matriarcales afirmaciones, como las verdades reveladas, son indiscutibles. Nada les importa que no exista rastro alguno en los atlas históricos de sus “países catalanes” cuya independencia propugnan ni evidencia alguna de que sus cambiantes habitantes –hoy descendientes mayoritariamente de ciudadanos llegados de otras partes de España–, hayan padecido la opresión de los Estados español y francés durante centurias, más allá de las propias de cada época y sus circunstancias. Sus otras dos prioridades son igualmente paradójicas: pretenden acabar con el detestable sistema capitalista gracias al cual la CUP ingresa varios millones anuales con los disparatados sueldos de sus diputadas y concejalas que pueden dedicarse a tiempo completo a elaborar ‘leyes’ inconstitucionales y a intimidar con amenazas a quienes no comparten su credo.

La brigada de la muerte cuyo cabecilla fue Pascual Fresquet.

En línea con la tradición anarquista revolucionaria de tan funesto recuerdo en Cataluña, la CUP se define como una organización asamblearia y socialista que propugna la “democracia participativa” y menosprecia la democracia constitucional y el Estado de Derecho, la seguridad jurídica, la empresa privada, la religión, el matrimonio, la escuela concertada, etc., considerados instrumentos de explotación social y ejercicio de la violencia patriarcal. Aunque prefieren presentarse como meras defensoras del sector público y el cooperativismo, rechazan frontalmente la propiedad privada de los medios de producción. Su “papel histórico… es tomar el poder” para construir “un Estado Socialista y Feminista en los Países Catalanes que podrá conducir al conjunto de la humanidad hacia la libertad”, y responsabilizan de sus actos violentos a la violencia del sistema capitalista.

Anarquistas de la brigada Ferrer-Carod en pleno acto de heroísmo en el Bajo Aragón.

Gabriel y Fernández celebrando los asesinatos de ETA con sus amigos batasunos en Bilbao.

Dar pocas pistas sobre cómo se desarrollaría el proceso de transición hacia su futurible Arcadia socialista-feminista resulta esencial para enmascarar su indigencia intelectual y vocación totalitaria. Pero como botones de muestra, ahí están su exigencia de imponer “la socialización forzosa y urgente” de la catedral de Barcelona para convertirla en economato y centro musical; su aparatosa campaña “¡Parir es un derecho, no una imposición! Derecho al aborto libre y gratuito”, que presentan como una “vindicación de clase, una declaración de guerra contra la derecha ultracatólica y la ofensiva conservadora”; su radical propuesta de convertir “los centros de trabajo en espacios de intervención política” donde los trabajadores decidirían en asamblea qué y cómo producen; y, en fin, su patrocinio de las ocupaciones de viviendas y la realización de escraches contra sus enemigos políticos a quienes amenazan con barrerlos de Cataluña.

Gabriel con la portavoz de Arran presentando los carteles del Sí barrámoslos.

Gabriel y Fernández dirigiendo el escrache de Arran contra la sede del PP en Barcelona en marzo 2017.

 

Trabajar menos, cobrar más

Gabriel en el escrache a la Guardia Civil 31 julio 2017.

Todo un programa político y social cuya mezcla de ingenuidad, ignorancia y vaciedad producirían sonrojo si no fuera por el ánimo guerrero que alienta a las jóvenes ‘arranitas’ y a sus más maduritas mentoras ‘cuperas’, y la determinación totalitaria con que pretenden imponerlo. Lo cierto es que cuando se separa la hojarasca de su tupida verborrea, entretejida con apelaciones vacías a la conciencia de clase y la solidaridad de los pueblos, el discurso que emerge resulta decepcionante, no ya para cualquier socialdemócrata, sino incluso para los ciudadanos comprometidos con los ideales ilustrados de libertad e igualdad.

Diputadas de la CUP quemando fotos del Rey. Menudas socias que se han echado los representantes de la sociedad catalana.

‘Arranitas’ y ‘cuperas’ sostienen que “en un contexto donde ya disponemos prácticamente de todos los bienes materiales necesarios para desarrollar nuestras vidas”, todo lo que queda por hacer es “repartir el trabajo y la riqueza. Trabajar menos horas y aumentar nuestros salarios para que los ricos paguen su estafa”. Ésta es, en esencia, la fórmula maestra que las diputadas Boya, Gabriel, Reguant, Vohí, y Cia proponen para mejorar el nivel de vida de los trabajadores. Pero quizá el aspecto más contradictorio de su programa ‘revolucionario’ sea la asunción por sus lideresas de la ideología nacionalista, pequeño-burguesa, que les lleva a anteponer la independencia de los ‘países catalanes’ a la emancipación de los trabajadores. Levantar muros y crear nuevos estados para dividir a los “estafados” resulta incongruente con su objetivo de “conducir al conjunto de la humanidad hacia la libertad”.

Cúpula de la CUP en la campaña de las elecciones autonómicas del 27-S.

Inseguridad jurídica: deslocalización y fuga de capitales

Mas con Junqueras y Romeva al final del debate de investidura el 9 de noviembre de 2015 con cara de circunstancias.

Que todas las decisiones importantes adoptadas por el gobierno de la Generalitat y el Parlament de Cataluña en los últimos años –la caída del president Mas, el inicio del proceso constituyente, las purgas de consejeros, la pugna mantenida para aprobar la ‘ley’ de transitoriedad jurídica antes del 1-O– hayan sido dictadas por una pandilla de activistas contrarios a los ideales ilustrados y al proceso de integración europea, da una idea de la irresponsabilidad de los líderes políticos al frente de la Generalitat. Cuando el ex-presidente Mas llama a “desprecintar colegios electorales” y el hombre fuerte del gobierno, Junqueras, declara socio “prioritario” y “absolutamente fiable” a la CUP, nadie debería sorprenderse que algunas empresas hayan trasladado sus sedes y algunos ciudadanos se hayan llevado sus activos fuera de Cataluña. Se trata todavía de movimientos tímidos que anticipan la avalancha de deslocalizaciones empresariales y salida masiva de capitales que se producirían si el gobierno de la Generalitat y los diputados de JxS lograran, como pretende la CUP, sacar a Cataluña de España, de la UE y del euro, un escenario que el Gobierno español ni puede permitirse ni espero permita.

Gabriel con Junqueras y Dante Fanchín (Podem) en Sant Boi de Llobregat el 9 de septiembre de 2016.

Puigdemont con Gabriel y Boya, dirigentes de la CUP en el Palau de la Generalitat.

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