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La culpa no es del PP

Mariscal: ¿algún país no es ‘bonic’?

En el artículo algo inexactamente titulado “Escritores y artistas catalanes rechazan el referéndum ilegal” (El País, 24 de julio de 2017), podemos leer las variadas opiniones de algunos ilustres nombres de la literatura, el teatro, el cine y la música en Cataluña.  Además de los razonables (aunque dispares) comentarios de Marsé y Mendoza, y la nota cínica del profesor Rico que se está divirtiendo de lo lindo a costa del proceso, me han llamado la atención las acusaciones de Mariscal, Serrat, Gas y Herralde contra el Partido Popular (PP), al que responsabilizan de la deriva secesionista en Cataluña:

“Javier Mariscal, diseñador de Cobi para los Juegos Olímpicos y ahora de Merche, para las Fiestas de la Mercé, dice sobre la perspectiva abierta en torno al pretendido referéndum del 1 de octubre: ‘Si es como hasta ahora dicen que va a ser yo no quiero participar en una chapuza de algo que debería ser impecable’. Culpa de la situación actual, como Serrat, como Gas, a la campaña del PP, “ese partido heredero del franquismo”, contra el Estatuto. “

Gas, con su rostro masacrado por el Gobierno de España en el Teatro Griego de Barcelona.

Las declaraciones del actor y director de teatro Mario Gas no tienen desperdicio. Partiendo de  la premisa gratuita de que “es inalienable votar y decidir. Y es ineludible un referéndum.”, Gas comienza acusando al Gobierno de España de insensibilidad e inmovilismo antes de confesar de que pie cojea:

“No soy independentista, pero creo que el Gobierno se ha mostrado insensible a la cuestión catalana; ya lo es en otras cuestiones sociales, pero aquí ha propiciado un deterioro tremendo, erigiendo como un todo inamovible una Constitución que debe ser una carta maleable según las necesidades”.

Gas acaba exigiendo al Gobierno español que deje su autoritarismo a un lado y permita realizar el referéndum. Éstas son sus palabras:

“Que todo transcurra sin coerciones que respondan a la cerrazón radical de un Gobierno que masacra a España y por tanto también a Cataluña. El Govern ha actuado con precipitación, tenía que haber buscado pactos para llegar a ofrecer normalmente el derecho de decidir que se siente desde que el Estatut fue masacrado”.

Herralde en 1970 haciendo de Don Tancredo (¿o de Hooligan?) en pleno tardofranquismo.

El editor Jordi (antes Jorge) Herralde se despacha también a gusto:

“Los responsables del Gobierno y del Govern se han enzarzado en un campeonato de disparates (¿variantes de Don Tancredo y el Hooligan?) que han llevado a la imposible situación actual. ¿La Historia los absolverá?: serias dudas entre los expertos”.

Este equilibrado análisis de la situación política le lleva a la siguiente catárquica reflexión:

“¡Un efecto positivo, supongo, del conflicto: no pocos jacobinos recalcitrantes, del PSOE por ejemplo, parecen ahora conscientes de la ineludible necesidad de cambiar las reglas de juego en el tema catalán. También en Podemos. Del PP y su “macizo de la raza” y “¡Santiago y cierra España!” poco se puede esperar”.

Como las tres opiniones me parecen auténticas simplezas, por mucho éxito y prestigio que sus autores hayan logrado en el desempeño de sus profesiones artísticas, me gustaría formularles una pregunta muy sencilla y pedirles que la respondieran dejando al margen, si fuera posible, sus sesgos y fobias ideológicas tan patentes en ese sumario juicio emitido sobre “ese partido heredero del franquismo” cuyo gobierno, según Gas, “masacra a España y por tanto también a Cataluña”. La pregunta que les propongo es ésta: ¿son ustedes partidarios de que todos los ciudadanos españoles tengamos los mismos derechos y obligaciones con independencia de la Comunidad Autónoma en que estemos empadronados?

Maragall y Mas aplaudiendo tras aprobarse en el Parlament la Propuesta de Reforma del Estatut de Cataluña el 30 de septiembre de 2005.

Si la respuesta es positiva –doy por sentado que lo será tratándose de personas todas ellas tan progresistas– me gustaría que explicaran qué hay de malo, en un Estado de Derecho, en que los representantes de los ciudadanos en Las Cortes enmendaran el Proyecto de Reforma del Estatut de Cataluña, un texto aprobado en el Parlament de esta Comunidad Autónoma, o que el PP recurriera ante el Tribunal Constitucional (TC) el texto  finalmente aprobado en Las Cortes. A la vista de sus opiniones, tengo la impresión que estos señores tan cosmopolitas no podrían vivir en casi ningún estado de Derecho en la UE o en los Estados Unidos. Para muchos demócratas españoles con un pasado político (al menos) tan limpio como el suyo, el PP hizo entonces lo que considerábamos debía hacerse ante un texto donde algunos artículos eran manifiestamente inconstitucionales, como así lo declaró finalmente el propio TC. La misma situación a que hoy nos enfrentamos cuando se nos amenaza con aprobar por vía express la “ley del referéndum de autodeterminación” y proclamar la república catalana en 48 horas.

Sede del Tribunal Constitucional.

Seamos serios: lo que traslucen estas trasnochadas denuncias, en contra del PP y el supuesto jacobinismo del PSOE, y a favor de la opción “federal” –como si la España de las Autonomías no fuera ya un Estado federal–, no son otra cosa que expresiones del deseo de romper la república (coronada) de ciudadanos libres e iguales que es España desde 1978 y acabar con el único período de libertad, concordia y prosperidad de toda nuestra historia contemporánea. Me llama también la atención que estos artistas y editores que tienen tan claro que el PP es el “heredero del franquismo”, no se hayan sumado a los demócratas catalanes que combatimos las políticas neofranquistas de “inmersión lingüística” que practica el gobierno de la Generalitat de Cataluña desde hace décadas, y pretendemos que las dos lenguas oficiales de Cataluña, catalán y castellano, sean lenguas vehiculares en el sistema educativo y estén presentes en los medios de comunicación públicos. Ni siquiera parece molestarles a estos artistas, tan quisquillosos con la “herencia franquista” del PP,  la pesada herencia que arrastra ERC con centenares (en realidad miles) de detenciones irregulares, asesinatos y ejecuciones sumarias durante la II República.

Pena de muerte firmada por el presidente de la Generalitat Lluis Companys.

Permítanme terminar esta entrada con otra cita a propósito de la “cuestión catalana”:, esta vez de un artista reflexivo, Antonio Machado, cuya literatura y semblanza humana todavía nos inspira a los demócratas españoles:

Antonio Machado.

“La cuestión de Cataluña, sobre todo, es muy desagradable. En esto no me doy por sorprendido, porque el mismo día que supe el golpe de mano de los catalanes, lo dije: “los catalanes no nos han  ayudado a traer la República, pero ellos serán los que se la lleven”. Y en efecto, contra esta República, donde no faltan hombres de buena fe, milita Cataluña. Creo con don Miguel de Unamuno que el Estatuto es, en lo referente a Hacienda, un verdadero atraco, y en lo tocante a enseñanza algo verdaderamente intolerable.”

Puigdemont y Gabriel celebrando su acuerdo para constituir una república independiente.

Eso mismo pensamos hoy los demócratas en Cataluña y, a diferencia de lo que ocurría en el franquismo y ocurriría en la sectaria república catalana de PuigCupqueras, podemos expresarlo sin escondernos, gracias a que la Constitución nos ampara. Sepan que no estamos dispuestos a que unos cuantos descerebrados, de la mano de la CUP, como apuntaba Marsé, destruyan todo lo conseguido desde 1978. La Constitución, Sr. Gas, no es “un todo inamovible” como usted afirma: puede reformarse; y ojalá que si se enmienda sea para hacernos más libres e iguales a todos los españoles, no para beneficiar mayormente a los empadronados en Cataluña. Hay un “teatre grec” en Barcina y un teatro romano en Augusta Emerita.

 

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Puigdemont y Junqeras, de excursión a Bruselas

Artículo publicado en el diario Expansión el 24 de enero de 2017.  Se trata de un artículo conjunto que firmamos el eurodiputado Enrique Calvet Chambón y Clemente Polo.

ec-en-bruselas

Cartel anunciador del acto de Empresaris de Catalunuya en el Parlamento de la UE.

Ante la visita el próximo 25 de enero de la asociación Empresaris de Catalunya a la UE, acordada hace muchos meses, unos pocos eurodiputados que representan a partidos que patrocinan la secesión de Cataluña, han contraprogramado a toda prisa una conferencia de Puigdemont, presidente de la Comunidad Autónoma (CA) de Cataluña, que viajará a Bruselas el 24 de enero acompañado de Junqueras, vicepresidente regional, y Romeva, su consejero de ‘relaciones exteriores, institucionales y de transparencia’.

Carácter de la visita

La estancia de Puigdemont al Parlamento de la UE constituye una contradicción en sí misma puesto que la coalición al frente del gobierno regional de Cataluña, Junts pel Sí, lleva meses estirando su elástico proyecto de secesión de la mano de otra coalición política la Coordinadora d’Unitat Popular (CUP), rabiosamente anticapitalista y anti-sistema, que quiere que el nuevo ‘estado catalán independiente en forma de república’ no forme parte de la UE y comparte con ERC, el partido del vicepresidente Junqueras, el plan de reconquistar territorios que forman parte de Francia desde la guerra que libró con España a mediados del siglo XVIII.

Cúpula de la CUP en la campaña de las elecciones autonómicas del 27-S.

La cúpula de la CUP en la campaña de las elecciones autonómicas del 27-S.

Como es natural, a la esperpéntica embajada del gobierno catalán no la va recibir ningún líder ni ninguna institución de la UE, y Puigdemont y Junqueras explicarán su proyecto de realizar un referéndum de secesión antes de finalizar ante sus propios eurodiputados (Tremosa, CDC, y Terricabras, ERC), acompañados tal vez por eurodiputados flamencos y escoceses y figurantes traídos para la ocasión desde Barcelona. La verdad es que para estas alforjas Puigdemont bien podría haber impartido su conferencia en los riscos de Montserrat y habernos ahorrado a los contribuyentes europeos el coste de ir a Bruselas.

Territorio de los inexistentes Països Catalans donde la CUP y ERC desarrollan su actividad política.

Territorio que abarcan los inexistentes Països Catalans y que el proyecto político de ERC y la CUP consideran territorios a incorporar a la nueva república.

Aunque posiblemente la visita de Puigdemont merezca ser ignorada, tampoco estaría mal que algunos eurodiputados franceses acudieran al acto para preguntar al presidente regional qué hace gobernando con apoyo de ERC y CUP, dos partidos que pretenden recuperar varios Departamentos de Francia que denominan Cataluña Norte, y a pedirle explicaciones por las resoluciones que aprobó el Parlamento regional de Cataluña sobre este asunto que provocaron protestas formales del Elíseo ante el Reino de España hace unos meses. La verdad es que el plan de secesión que patrocinan Puigdemont y Junqueras y del que el referéndum anti-democrático es sólo el pistoletazo de salida, constituye un ataque en toda regla contra el orden constitucional de un Estado miembro de la UE así como contra la letra y el espíritu de los Tratados de la propia unión.

Constitución española.España es un Estado social y democrático de Derecho, cuya Constitución refrendó la inmensa mayoría de los españoles, incluidos el 90,5 % de los residentes en Cataluña el 6 de diciembre de 1978. Todo nuestro ordenamiento jurídico, incluido el Estatut de Cataluña que legitima a Puigdemont como presidente autonómico, lo conforman normas aprobadas por nuestros representantes democráticamente elegidos, que se completa con un sistema jurisdiccional encargado de aplicarlas, y un Tribunal Constitucional que resuelve los contenciosos competenciales entre distintos niveles de la Administración. Como afirma nuestra Constitución, los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la ley y la pretensión de Puigdemont y Junqueras de situarse por encima del ordenamiento jurídico y convocar un referéndum para constituir un estado independiente sólo puede calificarse como un acto profundamente desleal y antidemocrático, si no sedicioso. Nadie puede hurtar a los 46,5 millones de españoles manifestar su voluntad sobre un asunto, la secesión de Cataluña, que afecta a todos, no únicamente a los 7,4 millones de españoles que estamos empadronados en Cataluña.

Mas burlánose del gobierno español y del Tribunal Constitucional el 9 de noviembre de 2014 ante la embelesada mirada de su esposa.

Mas, burlándose del gobierno de España y del Tribunal Constitucional, deposita u voto en la consulta que organizó el 9 de noviembre de 2014 ante la arrobada mirada de su esposa.

eu-parliament-logoLa UE es una confederación de 28 Estados con voluntad de ahondar en el proceso de integración y creación de una ciudadanía común, que se rige por los Tratados firmados por los Estados miembros y el resto de normas aprobadas por las instituciones europeas, o, dicho más brevemente por el imperio de la ley (‘rule of law’). El artículo 4.2 del texto consolidado de los Tratados establece que “la Unión respetará la igualdad de los Estados miembros ante los Tratados, así como su identidad nacional, inherente a las estructuras fundamentales políticas y constitucionales de éstos, también en lo referente a la autonomía local y regional”. Y para disipar cualquier duda añade a renglón seguido que la Unión “respetará las funciones esenciales de los Estados, especialmente las que tienen por objeto garantizar su integridad territorial, mantener el orden público y salvaguardar su seguridad nacional. En particular, la seguridad nacional seguirá siendo responsabilidad de cada Estado miembro”. Más claro agua.

Foto de familia del Consejo de la UE de febrero de 2016.

Foto de familia del Consejo de la UE de febrero de 2016.

La noción invocada frecuentemente por Puigdemont, Junqueras y los partidos y organizaciones secesionistas de que la UE tutelará el proceso de constitución de la república de Cataluña tras una declaración unilateral de independencia que no tiene cabida en la Constitución española ni apoyo en el espíritu o la letra de los Tratados, carece de cualquier fundamento teórico o práctico. Al Estado español y sólo a él, le corresponde adoptar las decisiones legales que correspondan para restablecer en su caso la “integridad territorial, mantener el orden público y salvaguardar la seguridad nacional”. Por ello, harían bien Puigdemont y Junqueras en no engañar a los catalanes y explicarles que ni el gobierno ni las Cortes de España van a consentir que el gobierno y el Parlamento de Cataluña se salten el ordenamiento jurídico y que quienes, no obstante, estén dispuestos a hacerlo deben prepararse para responder de los delitos que puedan y deban imputárseles.

Amistades peligrosas        

Pronto los segundos serán los primeros en ir a declarar.

Pronto alguno que aparece en segunda fila tendrá que rendir cuentas, Sr. Puigdemont, no por ser independentista sino por situarse por encima del ordenamiento jurídico, como hizo su antecesor.

 

Renión del pacto nacional por el derecho a decidir el 23 de diciembre de 2016 en el Parlament de Cataluña.

Renión del pacto nacional por el derecho a decidir el 23 de diciembre de 2016 en el Parlament de Cataluña.

El 23 de diciembre de 2016, el presidente Puigdemont convocó la mesa ‘pacto nacional por el derecho a decidir” (PNDD) en la sede del Parlamento de Cataluña con el fin de constituir el ‘pacto nacional por el referéndum’. A esa reunión a la que acudieron miembros del gobierno catalán, portavoces de los grupos parlamentarios y representantes de asociaciones secesionistas, se sumaron en esta ocasión Colau, la alcaldesa de Barcelona, y gente tan poco recomendable como Carles Sastre Benlliure. Sastre es un terrorista que fue condenado a 38 años de prisión por el asesinato del industrial J. M. Bultó al que le adosaron una bomba en el pecho que acabó con su vida en 1977. No deja de ser una ignominia que este asesino convicto, que sólo cumplió 11 años de condena y ahora milita en la CUP, aparezca en la foto de familia del PNDD en las escalinatas del Parlamento regional, apenas separado por unos peldaños de los más altos responsables de las instituciones de autogobierno de Cataluña y la alcaldesa de Barcelona. ¿Se puede caer más bajo?

Foto de familia del 'pacto nacional por el derecho a decidir'. Enmarcado en un círculo aparece el rostro Carles Sastre, terrorista convicto que asesinó al empresario Bultó.

Foto de familia del ‘pacto nacional por el derecho a decidir’. Enmarcado en un círculo aparece el rostro de Carles Sastre, terrorista convicto por el asesionato del empresario José María Bultó.

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12-O, 2016: Ponlo ya en tu agenda

Mas burlánose del gobierno español y del Tribunal Constitucional el 9 de noviembre de 2014

Mas burlánose del gobierno español y del Tribunal Constitucional el 9 de noviembre de 2014. Imputado por desobediencia grave, prevaricación, malversación de caudales públicos y usurpación de funciones.

Mas con Forcadell, entonces presidenta de la ANC, examinando las nuevas piezas de mercadotecnia independentista en el Palau del gobierno de la Generalitat.

Mas, entonces presidente del gobierno de la Generalitat, con Forcadell, entonces presidenta de la ANC y ahora presidenta del Parlament, examinando las nuevas piezas de mercadotecnia independentista en el Palau del gobierno de la Generalitat.

Si te preocupa que el gobierno y el Parlamento de Cataluña estén en manos de secesionistas declarados que se conjuraron en marzo de 2015 para declarar la independencia de Cataluña en el plazo de 18 meses y revalidaron su compromiso cuando en julio de 2015 crearon la plataforma Junts pel Sí . Si consideras que los presidentes Mas y Puigdemont han utilizado las instituciones y los presupuestos de la Generalitat de Cataluña para promover y financiar a organizaciones secesionistas y ya no representan a todos los catalanes.

Mas y Jonqueras firman el acuerdo para declarar la independendencia.

Mas y Jonqueras firman el acuerdo para declarar la independendencia.

Rigau consejera de Educación del gobierno catalán defendiendo la inmersión lingüística

Rigau, consejera de Educación del gobierno catalán, defendiendo la inmersión lingüística.

Balaguer imagen de los acosadores

Balaguer, septiembre de 2015: los acosadores en acción. Una imagen que revela por sí misma la opresión a que estamos sometidos todos los catalanes que no compartimos el secesionismo y la imposición lingüística.

Si piensas que lo normal en una sociedad donde sus ciudadanos se expresan en dos lenguas, castellano (o, español, como se conoce en todo el mundo a la lengua de Cervantes) y catalán, como es el caso de Cataluña, ambas lenguas han de estar presentes y se han de utilizar como lenguas vehiculares en el sistema de enseñanza público y concertado en una proporción equilibrada. Si consideras vergonzoso el  acoso a que han sido sometidas las familias que solicitan que sus hijos sean escolorizados en las dos lenguas y quieres poner fin a esta anormalidad vejatoria, más propia de los regímenes totalitarios que de los regímenes democráticos.

Romeva, actual consejero de 'relaciones exteriores' con el lema más absurdo que imaginarse pueda: "por una escuela de todos, decidimos escuela catalana", esto es, inmersión lingüística.

Romeva, actual consejero de ‘relaciones exteriores’ con el lema más absurdo que imaginarse pueda: “por una escuela de todos, decidimos escuela catalana”, esto es, inmersión lingüística.

Adoctrinamiento independentista en la escuela catalana.

Adoctrinamiento independentista en la escuela catalana.

 

Constitución española.Si estás de acuerdo con que todos los españoles, con independencia del lugar donde residimos, somos iguales ante la ley y todos los ciudadanos y poderes públicos estamos sujetos a la Constitución y al ordenamiento jurídico, y debemos contribuir al sostenimiento del gasto público en función de nuestras posibilidades… Si consideras un atropello a la democracia que el gobierno de la Generalitat se jacte de incumplir la Constitución y las sentencias del Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo…

Entonces, amigo mío, no puedes faltar a la cita en la Plaza de Cataluña de Barcelona el próximo 12 de octubre, para celebrar la fiesta de la Hispanidad y revalidar tu compromiso ciudadano con España, un Estado social y  democrático  de derecho, que no busca privilegios para ningun colectivo y defiende sin complejos la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. A la calle españoles, a pasearnos a cuerpo…

Cartel anunciador del 12-O, 2016.

Cartel anunciador del 12-O, 2016.

 

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12O: libertad, concordia y prosperidad

Artículo publicado en el diario Expansión el 11 de octubre de 2014

Concentración del 12 de octubre de 2013

Concentración del 12 de octubre de 2013

Desde hace un par de años acudo a la Plaza de Cataluña el 12 de octubre al mediodía. Las tres palabras incluidas en el título, libertad, concordia y prosperidad, sintetizan las razones que me han llevado, junto a otros ciudadanos catalanes, a mostrar abiertamente nuestro desacuerdo con las políticas del gobierno catalán y la mayoría parlamentaria que lo sustenta. Iré, en primer lugar, para reivindicar el libre ejercicio de algunos derechos fundamentales que la Constitución de 1978 reconoce a todos los españoles, pero que a los catalanes nos impide ejercitarlos la legislación autonómica. Acudiré también para reivindicar la concordia y denunciar la política de confrontación sistemática con las instituciones centrales del Estado seguida por los gobiernos catalanes y los apoyos de todo tipo que las administraciones públicas prestan a organizaciones independentistas. Finalmente, estaré en la Plaza de Cataluña porque mis conocimientos como economista me indican que la secesión pondría fin al exitoso proceso de desarrollo que se inició al concluir la guerra de Sucesión en 1714, y ha convertido a Cataluña en una de las regiones más prósperas de España y la UE.Portada

Constitución españolaPor la libertad

El gran legado político del pensamiento ilustrado, asumido por el liberalismo progresista y el socialismo democrático, fue anteponer los derechos individuales de los ciudadanos, considerados por primera vez en la Historia iguales ante la ley, a los privilegios de las castas gobernantes, primero, y a los derechos abstractos de las clases sociales, las naciones o los pueblos, más tarde. Trasladar esta concepción revolucionaria a la práctica política ha llevado su tiempo, como ponen de manifiesto las enconadas luchas libradas para abolir la esclavitud, desmontar regímenes totalitarios y garantizar la igualdad de derechos y oportunidades entre blancos y negros, hombres y mujeres, ricos y pobres.

Como acertadamente subrayaba Javier Marías en una entrevista reciente, los españoles tuvimos que esperar hasta 1978 para que los representantes de tradiciones políticas antagónicas protagonizaran un pacto imposible, abriendo el único período de nuestra historia que ha conjugado estabilidad política y prosperidad económica en democracia. Nuestra Constitución reconoció derechos fundamentales por los que algunos demócratas combatieron el régimen de Franco, consagró la oficialidad de todas las lenguas y abrió la puerta para que las Comunidades dispusieran de amplios márgenes de autonomía, como los que disfruta hoy Cataluña.

Pujol con sus hijastros putativos

Montilla con Mas y Maragall en la manifestación convocada por Montilla contra la sentencia del TC sobre el Estatut

Lo que la Constitución no permite al gobierno y al Parlament de Cataluña es incumplir las leyes del Estado y promulgar normas autonómicas con el fin de impedir que el castellano sea lengua vehicular en la enseñanza o vetar el acceso a la función pública en Cataluña por razón de la lengua en que se expresan los ciudadanos. Ni tampoco les está permitido desacatar las sentencias de los tribunales, ni alentar desde los medios públicos de comunicación y financiar con mis impuestos a organizaciones independentistas. Porque quiero ejercer libremente y sin cortapisas mis derechos constitucionales, iré el 12O a la plaza de Cataluña.

 Por la concordia

Vargas Llosa y García Márquez en casa de Carmen Balcells, 1974

Vargas Llosa y García Márquez en casa de Carmen Balcells, 1974

La sociedad catalana es una sociedad plural, integrada por personas con orígenes, aspiraciones personales y preferencias políticas diversas. Cuando llegué a Cataluña en 1984, la encontré acogedora y abierta hacia quienes como yo llegábamos de otros lugares de España. Según el CIS, el 30,1% de los catalanes ha nacido fuera de Cataluña, y del 69,8% de los nacidos en Cataluña, el 58,8% (58,7%) afirman que su madre (padre) nació fuera de Cataluña. El resultado de tan intenso mestizaje es que la mayoría de los catalanes, el 58,7% exactamente, consideran el castellano su lengua materna. La última encuesta del Centre d’Estudies d’Opinió (CEO), una institución dependiente de la presidencia del gobierno catalán, indica que el 41,0% de los catalanes se sienten tan españoles como catalanes y que sólo el 27,4% se considera exclusivamente catalán. A la vista de estos datos y del número de catalaness, 857.233, que apoyaron la independencia de Cataluña en las consultas celebradas entre 2009 y 2011, resulta evidente que ni la exclusión del castellano como lengua vehicular en la enseñanza está socialmente justificada, ni la secesión de Cataluña cuenta con suficiente respaldo ciudadano.

Maragall con Zapatero haciendo de Don Tancredo

Maragall con Zapatero haciendo de Don Tancredo

Montilla llama a los catalanes a manifestarse contra el Tribunal Constitucional

Montilla llama a los catalanes a manifestarse contra el Tribunal Constitucional

Dando la espalda a la terca realidad, los gobiernos presididos por Maragall (2003-2006) y Montilla (2007-2010) iniciaron una política de confrontación con las instituciones centrales del Estado que se intensificó cuando el gobierno de Mas, tras el fracaso cosechado en las elecciones plebiscitarias de 2012, quedó al albur de ERC y las organizaciones independentistas. Una de las consecuencias más visibles del conflicto es la seria fractura que se ha abierto en la sociedad catalana, y también, por ende, en la española. ¿Qué otra cosa cabía esperar cuando el presidente del gobierno catalán y sus consejeros alardean de haber votado a favor de la independencia, cuando desde las administraciones catalanas se jalea y financia a las organizaciones independentistas, y cuando las políticas de su gobierno se reducen a intentar deslegitimar y desestabilizar con ardides la democracia española?

Mas "le conductor del pueblo" en las anteriores elecciones plebiscitarias de 2012

Mas “el conductor del pueblo” en las elecciones plebiscitarias de 2012

Duran y Lleida en un mitin electoral

Duran y Lleida en un mitin electoral

La fractura social ha desbordado la tradicional confrontación en torno a la inmersión (opresión, sería más exacto) lingüística, y está envenenando las relaciones personales y elevando la tensión política. Al día siguiente de la manifestación viaria del 11S en 2013, un colega me comentó entre risas “no te preocupes, te daremos el pasaporte”; huelga decir que a esta persona que asistió a mi boda hoy ya no la invitaría. Algunos amigos me comentan que en las reuniones familiares ya no se puede hablar de política, y partidos como el PSC y la coalición CiU están enzarzados en luchas fratricidas a cuentas de la consulta y los planes secesionistas. Las sedes de los partidos constitucionalistas sufren continuos ataques y sus líderes soportan estoicamente insultos y amenazas de las hordas independentistas. Para preservar la concordia entre todos los españoles, acudiré el 12O a la Plaza de Cataluña.

Sedes del PP atacadas por lo vándalos independentistas

Sedes del PP atacadas por lo vándalos independentistas

Simpáticos 'trabucaires' simulando el fusilamiento frente al edificio de un edil del PP en Cardedeu

Simpáticos ‘trabucaires’ simulando el fusilamiento frente al edificio de un edil del PP en Cardedeu

 

Por la prosperidad

La evolución de Cataluña dentro de España constituye un ejemplo de lo que los economistas denominan milagros económicos. La evidencia acumulada por historiadores indica que, gracias al progresivo desarrollo del mercado nacional a partir de 1714, las manufacturas catalanas hicieron grandes progresos en el siglo XVIII, y Cataluña se convirtió en la fábrica de España durante el siglo XIX. Hasta 1992, el mercado nacional, protegido por elevados aranceles y otras trabas que impedían de manera efectiva la competencia extranjera, fue el principal y casi exclusivo sostén de la industria catalana. Y todavía es hoy el resto de España el principal mercado de Cataluña, al menos 5 veces mayor que el segundo, Francia, y entre 9 y 10 veces el tercero, Alemania.

Seat 5 octubre 1955 Franco inaugura fabrica en Martorell

Barroso ratifica que Cataluña quedará fuera de la UE

Barroso ratifica que Cataluña quedará fuera de la UE

Los historiadores han cuantificado incluso el progreso logrado en los últimos 200 años. Si la renta per cápita relativa de los catalanes (102,3) era apenas superior a la del resto de españoles (100) en 1800, el diferencial era ya enorme en 1900 (153,8) y se mantuvo elevado hasta 1960 (148,8). En 2013, la renta per cápita los catalanes supera en un 25% la del resto de españoles y en un 13% superior la media de la UE. ¿Qué supondría la secesión de Cataluña? Como han advertido repetidamente los responsables de la Comisión y del Consejo europeos, Cataluña quedaría inmediatamente excluida de la UE y la Eurozona. El impacto que su exclusión tendría sobre las exportaciones, la localización de empresas y entidades financieras, los tipos de interés y flujos de capital, la inversión extranjera (incluida la española) y la recaudación impositiva, reduciría sustancialmente el bienestar de los catalanes. Por esta razón tan egoísta, estaré también el 12O en la Plaza de Cataluña.la Caixa foto

 Conclusión             

Mas y su comparsa

Mas con la bandera y los líderes de los partidos nacional-independentistas

Va para dos años que el gobierno de Cataluña renunció a gobernar y se dedica a tiempo completo a pergeñar conspiraciones y planear arteras iniciativas para desprestigiar y desestabilizar la democracia española. Ningún político en su sano juicio, se remitiría a presuntos derechos históricos o invocaría la voluntad del ‘pueblo’ para justificar sus actuaciones al margen de la legalidad constitucional, refrendada por el 90,5% de los votantes catalanes. Y aunque es ya muy tarde para que Mas dé marcha atrás, los dirigentes políticos catalanes debieran tener muy presente que históricamente la deslealtad a la Corona o la República siempre se saldó con grave padecimiento de los catalanes y merma de la integridad territorial o autonomía política de Cataluña. Para preservar la libertad, la concordia y la prosperidad de los catalanes, animo a todos los demócratas a venir el 12 de octubre a la Plaza de Cataluña.

Junqueras y Rovira anunciando su nuevo país para todos (los que piensan como ellos)

Junqueras y Rovira anunciando su nuevo país para todos (los que piensan como ellos)ir el 12O a la Plaza de Cataluña.

Companys declara el Estado Catalán

Companys declara el Estado Catalán

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¿Por qué me siento ahora más monárquico que republicano?

Artículo publicado en el diario Expansión el 20 de junio de 2014

Rajoy anuncia la abdicación de Juan Carlos IEl anuncio realizado por el presidente Rajoy de la abdicación del rey Juan Carlos I el pasado 2 de junio, confirmado pocas horas después en la alocución televisada del Monarca, nos pilló a casi todo el mundo por sorpresa. Mientras el presidente del gobierno de España y el secretario general del PSOE se apresuraban a elogiar el compromiso inquebrantable del Rey con la democracia y las libertades, los líderes de algunos partidos minoritarios con representación en las Cortes –Lara y Llamazares (IU), Coscubiela (ICV) y Bosch (ERC)– se apresuraban a reclamar un referéndum para que “el pueblo decida si quiere monarquía o República. Iglesias (Podemos), recién elegido parlamentario europeo, interpretaba que la abdicación del Rey “aceleraba la descomposición del régimen político de 1978”, una aseveración, por una parte, gratuita ya que el artículo 57.5 de la Constitución contempla esta posibilidad, y, por otra, tan disparatada como si yo afirmara que la elección de Iglesias como eurodiputado, por muy preocupante que a mí me parezca, “acelera la descomposición del régimen de 1978”. Aquella misma tarde, algunos miles de ciudadanos se manifestaron festivamente en las plazas de muchas ciudades de España ondeando banderas republicanas.Juan Carlos I se dirige a los ciudadanos españoles para confirmar su abdicación

 

De la nostalgia republicana a la Monarquía constitucional

Quienes por edad tuvimos ocasión de crecer y madurar durante el régimen franquista, sabemos muy bien las diferencias que median entre una dictadura y el “régimen político de 1978” que supuso el reconocimiento de derechos y libertades fundamentales, el establecimiento de garantías para su ejercicio, la configuración de un sistema de democracia representativa y la separación de poderes. Franco en el balcón del Palacio de OrienteTras la muerte del dictador en 1975, la mayoría de las personas que habían mostrado desapego o rechazo hacia el régimen franquista (¡no tantas como a veces se da a entender!) miraban con desconfianza a Juan Carlos I y veían en la Monarquía impuesta por el dictador un obstáculo para el establecimiento de un sistema democrático en España. Casi todos se preparaban para una larga e incierta transición hacia la democracia cuya llegada se asociaba con la reinstauración de la República.Juan Carlos I jurando las Leyes FundamentalesJuan Carlos I con Rajoy en el momento solemne de la firma

A la lógica prevención que inspiraba la impuesta restauración monárquica, se sumaba la percepción negativa de la acción de gobierno de los monarcas españoles durante el siglo XIX y el primer tercio del siglo XX. La Monarquía ni había logrado completar con éxito el tránsito de una monarquía absolutista a una monarquía constitucional, ni había sabido impulsar la modernización del Estado ni fomentar el progreso económico en términos comparables a los de otros estados europeos, monárquicos o republicanos. La sorpresa fue que la democracia se instauró en España en un tiempo record gracias al empeño de Juan Carlos I, a la sagacidad de unos pocos líderes políticos y militares provenientes del régimen franquista, como Fernández Miranda en las Cortes, el presidente Suárez en el gobierno, el general Gutiérrez Mellado en el Ministerio de Defensa, y a la disposición franca al diálogo y a la búsqueda de acuerdos de políticos opuestos al régimen franquista, como Carrillo secretario general del PCE, y González y Guerra, las figuras emergentes en el renovado PSOE. La Monarquía no sólo no constituyó en esos años decisivos de nuestra historia reciente un obstáculo para liquidar el régimen franquista, sino que fue pieza clave de su rápido y casi pacífico desmantelamiento. Nunca conoceremos todos los detalles ni despejaremos algunas incógnitas de la transición, pero apreciamos el feliz desenlace y sólo por ello muchos españoles que ni éramos juancarlistas ni monárquicos en 1975 estamos profundamente agradecidos al Rey y a todos los políticos que pilotaron con éxito el proceso y ayudaron a consolidar la democracia.Suárez en el Congreso tras aprobarse la Ley de Reforma Política

Desde 1978, España ha sido una monarquía constitucional que ha posibilitado a sus ciudadanos ejercitar sus libertades, elegir a sus representantes políticos y disfrutar de un notable progreso económico. La transición política acabó en 1982 cuando, abortado el intento de golpe de Estado de febrero de 1981, el PSOE ganó las elecciones legislativas en octubre de 1982 y González, su secretario general, fue investido presidente del Gobierno. Faltaba culminar el proceso de normalización política y económica a nivel internacional, y eso se logró cuando España ingresó en la Comunidad Económica Europea en enero de 1986. Toda una conjunción de circunstancias positivas, sin parangón en nuestra historia moderna y contemporánea, que han convertido a España en una monarquía constitucional cuyas instituciones funcionan con la misma normalidad que las de otros estados europeos, monarquías o repúblicas, a los que mirábamos todavía con sana envidia en 1975.

González firmando el acuerdo de adhesión a la CEE

González firmando el acuerdo de adhesión a la CEE

 

¿Monarquía o república?

Ningún sistema político es perfecto pero conviene ser justos y reconocer los méritos del que tenemos. Gracias a la Constitución de 1978, Lara y otros republicanos confesos pueden pedir un referéndum para que “el pueblo determine si quiere monarquía o república” y podrían incluso alcanzar su objetivo si contaran con el respaldo de la inmensa mayoría de los ciudadanos y los diputados necesarios para acometer la reforma constitucional que con tanta vehemencia exigen a otros, y que, por su especial trascendencia, podría ser objeto de referéndum. Apelar al ‘pueblo’ para exigir la convocatoria de un referéndum sobre el mantenimiento de la monarquía, cuando quien lo hace ya representa al pueblo español en el Congreso, revela el carácter demagógico de su propuesta.

Diputados de Izquierda (Des) Unida pidiendo un referéndum

Diputados de Izquierda (Des) Unida pidiendo un referéndum

El papel simbólico, moderador y representativo que nuestra Constitución otorga a la Corona no ha producido interferencias significativas en el funcionamiento de las instituciones del Estado, y pocos reproches cabe hacer al Monarca en este terreno. A los preocupados por los fastos y dispendios, les recordaría que el mantenimiento de la Casa Real consume una fracción insignificante de los Presupuestos Generales del Estado, probablemente menor de la que tendríamos que destinar al mantenimiento del presidente de la República. Y aunque su figura se ha visto salpicada en los últimos tiempos por la imputación de su yerno, me sumo a la opinión que expresó Marías hace unos días al respecto: “el Rey es más respetado por parte de un país con tendencias iconoclastas de lo que podría serlo cualquier presidente de la República”. Finalmente, quiero apuntar en el haber de Juan Carlos I la decisión de abdicar en su hijo. Más allá de las consideraciones personales que hayan podido incitarle a dar semejante paso, considero un gran acierto que el Monarca haya percibido que había llegado el momento de dar paso a las nuevas generaciones porque el tiempo, incluso para los reyes, no pasa en vano y nos va irremediablemente arrinconando. Un último gesto que le honra y pone broche de oro a un reinado que sólo merece nuestro agradecimiento.Felipe VI y Juan Carlos I

Hay algunas cuestiones, sin embargo, que convendría atender y clarificar aprovechando el inicio del reinado de Felipe VI en una España ya normalizada, tan distinta de la que se encontró su padre. Aunque el carácter hereditario de la Corona es un rasgo que compartimos con países europeos tan escrupulosamente democráticos como el Reino Unido, Suecia, Bélgica, Holanda o Dinamarca, donde esta circunstancia no constituye un obstáculo al normal desenvolvimiento democrático, no se puede obviar que el carácter hereditario convierte a la Familia Real en una institución pública esencial de nuestro sistema político y que como tal sus actividades deberían estar contempladas en nuestro ordenamiento jurídico. Felipe VI ha recibido una excelente educación y todo indica que su conducta ha sido intachable hasta hoy. No obstante, asuntos tan importantes como la educación de sus sucesores o las actividades que pueden desempeñar los miembros de la familia Real, así como otros tan prosaicos como la liquidación de los presupuestos de la Casa Real, deberían regularse con transparencia y estar sujetos a la fiscalización de otros poderes del Estado.Felipe VI en el balcón del Palacio Real

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