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Cataluña, en el filo de la navaja

Artículo publicado en el diario Expansión el 27 de julio de 2017

El último barómetro del Centre d’Estudis d’Opinió del gobierno de la Generalitat de Cataluña muestra una caída continuada del porcentaje de catalanes que quieren que Cataluña sea un estado independiente, desde 47,7 % hace un año hasta 41,1% en junio de 2017. En sentido contrario ha evolucionado el porcentaje de ciudadanos que no quieren que Cataluña se convierta en un Estado independiente que con el 49,4% vuelve a situarse muy cerca del máximo (50,0%) alcanzado hace dos años. Por otra parte, la suma de los catalanes que consideran que Cataluña debería ser una Comunidad Autónoma (30,5 %) o una Región (5,3 %) supera ligeramente a la de aquellos (34, 7 %) que consideran que debería  ser un estado independiente, algo que no había ocurrido en el período que aparece en el gráfico. El porcentaje de quienes consideran que Cataluña debería ser un estado dentro de una España federal cayó 8 puntos porcentuales entre finales de 2014 y mediados de 2016 y ha registrado una levísima recuperación en el último año.

Iceta y Parlon, máximos dirigentes del PSC.

La opción federalista resulta, por tanto clave, para inclinar a un lado u otro la balanza. La cuestión es que nadie sabe a ciencia cierta a dónde nos quieren arrastrar los partidarios de un estado federal, cuando de hecho la España de las Autonomías ya lo es en casi todos los aspectos si se la compara con estados federales como Estados Unidos o Alemania. Aunque es cierto que el PSC –el único partido que defiende abiertamente el modelo federal en Cataluña– se ha librado de bastantes de sus líderes filosecesionistas, que se han incorporado a ERC o a CDC (PDE-Cat),  lo cierto es que la concepción federal que patrocina el PSC de Iceta y Parlón no deja tranquilo a ningún socialdemócrata libre del virus nacionalista.

Iceta, secretario nacional del PSC. Dice que quieren una España federal… que, por no tener, parece no tener ni bandera. Me temo que el que el PSC ha renunciado a poner la bandera de la UE en sus actos sólo para no tener que poner la bandera constitucional española.

Porque, francamente, resulta poco reconfortante para los socialdemócratas, y hasta me atrevería a afirmar que para cualquier republicano, la pretensión del PSC de convertir a España en una “nación de naciones” con el propósito de reconocer la “identidad nacional” de Cataluña; o su defensa a ultranza de la inmersión lingüística que impulsaron los gobiernos tripartitos liderados por el PSC de Maragall y Montilla, a la que califican sin pudor como “un modelo educativo de éxito”; o su apuesta reiterada en materia de financiación autonómica por el principio tan poco socialista de que han de recibir más los territorios dónde más se recauda; o, para terminar, las vergonzosas alianzas de gobierno que mantienen los ediles del PSC con los concejales de partidos secesionistas (ERC, CDC-PDE-Cat y CUP) en numerosos municipios de Cataluña.

Jiménez, presidente de la comisión gestora del PSOE, conversando con Iceta durante la crisis.

Lo más preocupante del asunto es que la crisis que se abrió entre el PSOE y el PSC, cuando los diputados del PSC en el Congreso votaron en contra de la investidura de Rajoy saltándose el acuerdo adoptado por el Comité Federal del PSOE, se saldó con la victoria del PSC por goleada: su deslealtad se premió aceptando que sus representantes continúen en los órganos de dirección del PSOE a cambio de la etérea promesa de que no volverán a hacerlo. Hoy, el PSC sigue siendo un partido independiente con voz y voto en los órganos de dirección del PSOE y los dirigentes del PSOE continúan yendo a Barcelona a aplaudir a Iceta y a Parlón, y a regalarles los oídos alabando su maravillosa  “nación” y criticando el “inmovilismo” de Rajoy. Este modelo de relación asimétrica es el que ahora pretenden exportar al conjunto del Estado.

“A bailá, a bailá…”.

La victoria del tándem Pedro Sánchez-Patxi López frente a Susana Díaz en las primarias del PSOE, donde el PSC jugó un papel fundamental, constituye una seria amenaza a la igualdad de los españoles. Me temo que Sánchez, como Zapatero en 2003, va a asumir las exigencias del PSC. El resultado entonces fue la Propuesta de Reforma de Estatut de Cataluña que aprobó el Parlament el 30 de septiembre de 2005 que proyectaba una España prácticamente confederal, en la que la Generalitat de Cataluña asumía control de todas las competencias, incluidas las educativas, judiciales y fiscales, y dejaba únicamente en manos del gobierno de España defensa y política exterior. Como nunca lo han repudiado, me temo que éste sigue siendo el modelo de Estado por el que apuestan los dirigentes del PSC, camuflado ahora tras el eslogan “España nación de naciones”: la Generalitat es soberana y las instituciones del Estado deben reconocer su plena autonomía.

Sánchez con Iceta jugando a los cubos rojos: tuyo mío; mío tuyo, en la reunión que mantuvieron en Barcelona el 14 julio de 2017. Nosotros (PSC) para nosotros (PSC) y vosotros (PSOE) para nosotros (PSC).

Resultaría fundamental para superar la crisis política en Cataluña y despejar el futuro de la España constitucional contar en Cataluña y en el País Vasco con un auténtico partido socialdemócrata que apueste por la igualdad en derechos y deberes de todos los ciudadanos españoles. Lástima que ni los socialdemócratas catalanes que presentaron la Plataforma para la recuperación de la federación catalana del PSOE, en Cataluña, ni la mayoría de socialdemócratas que ven con buenos ojos la idea en el resto de España, se hayan decidido a saltar al ruedo y exigir algo que algunos demandábamos ya a Pérez Rubalcaba en 2013.

 

 

 

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Espanya i Catalans ante el XXXIX Congreso Federal del PSOE

 

XXXIX Congreso Federal del PSOE.

El XXXIX Congreso Federal del PSOE ha concluido con la proclamación de Sánchez Pérez Castejón como nuevo secretario general del centenario partido socialista. El Congreso que se ha celebrado bajo el lema “SOMOS LA IZQUIERDA” ha concluido con un discurso en el que Sánchez se ha comprometido a trabajar “sin descanso” para lograr una “mayoría parlamentaria alternativa que acabe con esta época negra del gobierno de la derecha”. Este tipo de soflamas, que nos devuelven al mundo de las dos Españas enfrentadas, constituye la primera grave irresponsabilidad del primer dirigente del partido que gobernó España durante 21 años y aspira a volver a La Moncloa.

Sánchez entonando “La Internacional” tras la victoria en las primarias.

Sánchez en la clausura del XXXIX Congreso Federal del PSOE.

Ábalos, nuevo secretario de organización en la nueva ejecutiva del partido, ya anunció en el debate de la moción de censura al gobierno de Rajoy, la disposición de su partido a “construir una alternativa” con Podemos, la formación que prometió “liquidar el régimen de 1978”, y ahora pretende iniciar un histórico “proceso constituyente sin el PP”. Por si todo esto fuera poco, la asunción por el “nuevo PSOE” de la tesis de que España es un estado plurinacional, apunta a que Sánchez está dispuesto a sustituir el actual modelo federal por un modelo confederal como la que diseñó el PSC, junto con los partidos secesionistas ERC y CDC, en la Propuesta de Reforma del Estatut de Catalunya aprobada en el Parlament el 30 de septiembre de 2005.

Maragall y Mas aplaudiendo tras aprobarse la Propuesta de Reforma del Estatut de Cataluña el 30 de septiembre de 2005.

Reunión de trabajo con Iceta (PSC) sin la bandera constitucional: ¿nación de naciones o naciones sin nación?

Sánchez ganó las primarias de su partido a Díaz, gracias al apoyo de Iceta (PSC), Armengol (PSIB), y al buen hacer d Patxi López (PSE) que actuó como caballo de Troya y restó 10 puntos porcentuales a Díaz. El nuevo secretario general los ha premiado a los tres: integrando a Patxi en su ejecutiva y asumiendo la plurinacionalidad de España, un gesto que Díaz ha calificado de error histórico antes de abandonar el XXXIX Congreso con la delegación de Andalucía sin votar los documentos políticos. EiC considera que este giro político del PSOE pone en peligro la libertad y la igualdad de los españoles.

La delegación andaluza del PSOE abandonó el XXXIX Congreso antes de votarse los documentos políticos.

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Puigdemont ante la AMI

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Puigdemont, arengando a la asamblea general de la AMI el 3 de marzo de 2017.

Puigdemont, el primer presidente de la AMI, no podía faltar a la asamblea general de la Associació de Municipis per l’Independencia (AMI) y allí se ha presentado para decirles a los cargos electos, como si fuera el nuevo caudillo de Cataluña, “sé que estáis preparados”. Para subir la moral e insuflar los ánimos a las tropas allí congregadas, Puigdemont confirmó que “estamos a sólo unos meses de la razón por la que se consitutuyó la Asociación de Municipios por la Independencia”.  Tranquilos, vino a decirles, ya falta poco para que se consume el golpe de Estado y podamos celebrar la independencia con cava.

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Los alcaldes de la AMI blandiendo las varas de mando ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

Que nadie diga luego que desconocía la densidad del caldo que está borboteando en las cocinas de los Ayuntamientos de Cataluña. Un Estado que se precie no puede ignorar las actividades conspirativas de los representantes muncipales ni permitir que el dinero aportado por los sufridos contribuyentes a los Ayuntamientos se derive a financiar una asociación, como la AMI, cuyo principal objetivo es destruir el propio Estado que la cobija. No piensen que exagero. El primer objetivo de la esta organización, según aparece en su página de internet (http://www.municipisindependencia.cat/que-es-ami/objectius/) es “compartir ideas, iniciativas (legales o cívicas), experiencias, información, herramientas de gestión y todo aquello que pueda ser útil para llevar al pueblo de Cataluña hacia la independencia para lograr las competencias muncipales plenas” .

Puigdemont durante su presidencia de la Asociación de Municipios Indepedencia.

Puigdemont, primer presidente de la Asociación de Municipios por la Indepedencia.

El siguiente resumen estadístico, hecho por la propia AMI, pone de manifiesto la situación límite a que ha llegdo el movimiento municipalista en Cataluña. Están integrados en la AMI 787 Ayuntamientos, 36 consejos comarcales, las 4 Diputaciones, 9 Entidades Municipales Descentralizadas (EMD) y el Consorcio de Lluçanès. De los municipios adheridos, el 49% de las alcaldías las ocupan miembros de CiU; 31% de ERC; 9% listas de independientes; 6% del PSC; 2% de la CUP; 2% de ICV y 1% de MÉS. Me pregunto si Iceta y el PSC tienen algo que decir al respecto. Y, ¿el PSOE?

Mas reune a los alcaldes pro consulta antes del 9N en Barcelona.

Mas reune a los alcaldes pro consulta antes del 9N en Barcelona.

En nuestro Estado social y democrático de Derecho, los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico y las instituciones centrales del Estado tienen que plantar cara a la AMI sin demora y dejarla fuera de juego, como en su día dejaron fuera de la ley al movimiento batasuno.

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Con la abstención no basta

Artículo publicado en el diario Expansión el 27 de octubre de 2016

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Reunión del Comité Federal del PSOE celebrado el 23 de octubre de 2016 en Madrid.

A la vista del resultado de la votación que se produjo en el Comité Federal (CF) del PSOE el 23 de octubre –139 votos a favor de la abstención en la investidura de Rajoy y 96 a favor del NO–, algunos considerarán un disparate que el título de mi artículo juzgue todavía insuficiente el paso dado por los dirigentes del PSOE para desencallar la situación política y permitir que España deje de tener un gobierno en funciones. Soy consciente de que si 96 miembros del Comité se opusieron a abstenerse en segunda votación a la investidura de Rajoy, serían bastantes más los que se habrían rasgado las vestiduras en caso de que la propuesta hubiera sido sumarse a un gobierno de coalición con el PP, aunque esto sea lo que correspondía, en buena lógica, al no haber logrado ninguno de los dos partidos con mayor respaldo electoral una mayoría lo suficientemente holgada como para formar gobierno por su cuenta.

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Iceta hablando con los medios de comunicación antes de asistir al Comité Federal del PSOE.

La alternativa de participar en un gobierno de coalición resultaría mucho más beneficiosa tanto para el propio PSOE, que tendría un protagonismo y capacidad de iniciativa que no va a tener estando en la oposición junto a Podemos y sus divergencias mientras dure la legislatura, como para el conjunto de los españoles que podrían contar con un gobierno más estable y más equilibrado ideológicamente. Los dirigentes actuales del PSOE no comparten este punto de vista y, visto lo visto, no me sorprendería que continúen demonizando a Rajoy y al PP en los próximos meses, mientras continúan tirándose los trastos a la cabeza entre ellos y el partido sigue perdiendo respaldo electoral. Los resultados de las dos últimas elecciones generales y de las elecciones autonómicas en Galicia y El País Vasco, así como la tendencia en intención de voto que apuntan las últimas encuestas publicadas, indican que el PSOE continúa hundiéndose en terreno pantanoso y podría convertirse en tercera fuerza política a nivel nacional, algo que ya le ha ocurrido en Cataluña, El País Vasco y Galicia.

Rajoy y Fijoo celebrando la victoria en las elecciones gallegas.

Rajoy y Fijoo celebrando la victoria en las elecciones gallegas.

Crisis en el PSOE

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Manifestantes airados frente a la sede del PSOE en Madrid.

El PSOE está inmerso desde la derrota electoral de 2011 en una crisis orgánica e ideológica que los sucesivos cambios de liderazgo sólo han conseguido agravar hasta hacerla crónica. Los intentos de Sánchez de mantenerse al frente del partido tras la dimisión de la mitad de los miembros de su Comisión ejecutiva, o la incoherente posición de Iceta y demás diputados del PSC (y otras federaciones) que se niegan a aceptar el resultado de la votación que tuvo lugar en el máximo órgano del partido entre congresos, dan una idea del avanzado estado de descomposición en que se encuentra el PSOE. Si los diputados del PSC y otras federaciones partidarios del NO acaban votando finalmente en contra de lo acordado, la comisión gestora tendrá que adoptar medidas muy serias para evitar el desmoronamiento del PSOE. Hace casi cuatro años que aconseje en este diario la conveniencia de reimplantar el PSOE en Cataluña.

Sánchez con Iceta en la sede del PSC sin la bandera constitucional española.

Sánchez con Iceta en la sede del PSC sin la bandera constitucional española.

Sánchez con la bandera constitucional en el acto de presentación de su candidatura a la presidencia del Gobierno.

Sánchez con la bandera constitucional en el acto de presentación de su candidatura a la presidencia del Gobierno.

La crisis ideológica también viene de lejos. Un partido de gobierno tiene que ofrecer propuestas realistas que susciten interés y sean atractivas para la mayoría de los ciudadanos. Desde que perdieron las elecciones en 2011, los líderes socialistas se han empecinado en pedirle a Rajoy que se vaya y a los ciudadanos que manden al PP a la oposición para poder derogar todas sus reformas. No han tenido mucho éxito en su empeño. En la práctica, sus iniciativas demuestran una preocupante tendencia a dar bandazos incomprensibles para sus electores. Un candidato no puede iniciar una campaña electoral con una bandera constitucional de dimensiones gigantescas y esconderla de manera vergonzante cuando hace campaña en Cataluña. Un gobierno en la sombra coherente no puede firmar hoy un pacto ‘reformista y progresista’ con Ciudadanos –formación a la que Sánchez había acusado de ser las nuevas generaciones del PP en campaña–, y vender unos meses después el alma a Mefistófeles para formar un gobierno de ‘izquierdas’ con Podemos (y sus divergencias) –el conglomerado al que Sánchez había tachado de ‘izquierda extremista’ y ‘juventudes comunistas’– y otros partidos (ERC, CDC, etc.) que han puesto ya fecha a la declaración unilateral de independencia.

Negociar un buen acuerdo u ostracismo

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Rajoy reunido con Sánchez el 28 de diciembre de 2015.

Rajoy ha ofrecido reiteradamente a Sánchez formar un gobierno de coalición o al menos un gobierno estable sustentado en un acuerdo de mínimos. Lo hizo después de ser el partido más votado en las elecciones del 20-D y volvió a hacerlo tras ganar con mayor claridad las elecciones el 26-J. Rajoy se mostró dispuesto a introducir cambios en la reforma laboral en eneros y a discutir la reforma de la financiación autonómica y el sistema de pensiones en junio, pero Sánchez despreció olímpicamente estas ofertas, y llegó a calificar su último encuentro con Rajoy de ‘perfectamente prescindible’. ¿Resultado? Hoy un PSOE fracturado se debate entre abstenerse a cambio de nada o ir a unas terceras elecciones que resultarían desastrosas para el partido. Los hidalgos –Armengol, Elorza, Iceta, López, Luena, etc.– que acompañaron a Sánchez hasta el final son tan responsables como éste de la situación límite a que han llevado al PSOE, y resulta esperpéntico que se atrevan todavía a desacatar la decisión del CF que Fernández, presidente de la comisión gestora, comunicó a su Majestad Felipe VI.

Fernández, presidente de la comisión gestora del PSOE.

Fernández, presidente de la comisión gestora del PSOE.

Rajoy y Sánchez en la reunión, según Sánchez, prescindible el 25 de agosto de 2016.

Rajoy y Sánchez en la reunión, según Sánchez, ‘prescindible’ el 25 de agosto de 2016.

¿No hay ninguna mente lúcida entre tanta baronía capaz de decir basta a tamaño despropósito? ¿Qué remilgos les impiden sentarse a negociar con el PP la investidura poniendo sobre la mesa cuestiones sustantivas que preocupan a la mayoría de los ciudadanos? Puestos a enumerar, aquí van unas cuantas sugerencias: hacer frente al desafío al orden constitucional de los partidos secesionistas en Cataluña; reforzar la división de poderes; afianzar el crecimiento de la producción y el empleo y fomentar la expansión de nuestras empresas en los mercados internacionales; asegurar los servicios públicos esenciales y las pensiones; adoptar medidas para paliar la situación de las personas más desfavorecidas; cuadrar las cuentas de las AAPP para detener el crecimiento de la deuda pública; etc.. Los diputados socialistas están a tiempo todavía de ir a la sesión de investidura a proponer un pacto de estado para que el PSOE resulte determinante en las políticas del próximo Gobierno, o acudir con cara de perro para abstenerse a cambio de nada. O lo que es incluso peor, a cambio de ceder protagonismo a Iglesias que no ha perdido ni un minuto en declararse líder de la oposición y advertir al PSOE que peligran los gobiernos autonómicos en Aragón, las Islas Baleares y la Comunidad Valenciana.

Iglesias autoproclamándose líder de la oposición.

Iglesias autoproclamándose líder de la oposición.

Rajoy y Rivera sellando el acuerdo de investidura_800

Rajoy y Sánchez cerrando el acuerdo de investidura después del 26-J.

La abstención no le bastará al PSOE para recuperar el espacio político perdido en los últimos años, por mucho que se empeñe ahora en hacer una oposición dura con 85 diputados y Podemos pisándole el terreno. Ni tampoco le bastará al PP para formar un gobierno estable y equilibrado que pueda afrontar con tranquilidad las dificultades a que habrá que hacer frente en los próximos cuatro años. ¿Tanto les cuesta a nuestros representantes asumir que la principal tarea de los políticos es encontrar soluciones a los conflictos inevitables que se producen en sociedades abiertas y plurales en cada momento? El portavoz del PSOE tendrá en el debate de investidura la oportunidad de hacer un discurso constructivo y demostrar que no se deja arrastrar por la muchachada de Podemos para dirimir quién es el tipo más duro del hemiciclo. Veremos.

Rajoy abriendo el debate de investidura el 30 de agosto de 2016.

Rajoy abriendo el debate de investidura el 30 de agosto de 2016.

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Gobierno de coalición y segunda transición

Artículo publicado en el diario Expansión el 7 de julio de 2016

Sánchez con Iceta en la sede del PSC sin la bandera constitucional española.

Sánchez con Iceta en la sede del PSC sin la bandera constitucional española.

El otrora hegemónico Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), un partido que concurre en Cataluña coaligado con el PSOE en las elecciones generales, ha pasado de ser el partido que arrollaba a sus oponentes a convertirse en la cuarta fuerza política, incluso en la antaño inexpugnable circunscripción de Barcelona. En las elecciones generales de 2008, el PSC-PSOE obtuvo el 45,4% de los votos (1.689.911), 22 escaños al Congreso y 11 senadores, mientras que, en las elecciones del 26-J en 2016, sólo logró el 16,12 % de los votos (558.333), 7 diputados y ningún senador. Una debacle sin precedentes para la socialdemocracia en Cataluña que ha arrastrado al PSOE cuyos resultados el 26-J empeoran los del 20-D, que eran los peores desde 1978. No se puede hacer peor en menos tiempo.

Sánchez en un mitin electoral rodeado del banderolas del PSC y banderas catalanas.

Sánchez en un mitin electoral rodeado del banderolas del PSC y banderas catalanas.

Sin norte

Sánchez e Iceta no sólo no han dimitido después de cosechar dos debacles electorales consecutivas sino que están tan orgullosos de sus ‘principios’ que se niegan a participar en un gobierno de coalición con el PP para afrontar los graves retos políticos y económicos a los que los españoles tenemos que hacer frente en los próximos cuatro años. Una idea de hasta qué punto han perdido el norte los actuales líderes del PSOE-PSC es que están instando a Rajoy a que negocie con CDC la reforma de la Constitución para reconocer la singularidad de Cataluña y mejorar la financiación de los catalanes. Al parecer, al PSOE no le parece un obstáculo insalvable que CDC sellara un acuerdo con ERC en julio para declarar la independencia de Cataluña en 18 meses, ni que el gobierno catalán, que sólo representa y gobierna para menos de la mitad de los catalanes, haya dedicado cientos de millones a promocionar el enfrentamiento con el resto de españoles y a financiar el proceso independentista.

Pacto del Tinell, diciembre 2003. Maragall (PSC), Carod-Rovira (ERC) y Saura (ICV-EUiA).

Los tres mosqueteros firmando el Pacto del Tinell en diciembre 2003: Maragall (PSC), Carod-Rovira (ERC) y Saura (ICV-EUiA).

Poco han aprendido los líderes socialistas de las nefatas consecuencias que ha tenido para el PSC-PSOE su alianza con ERC, ahora convertido en el principal partido secesionista. La decadencia del PSC-PSOE se inicio con la victoria electoral a los puntos de Maragall en noviembre de 2003 y la subsiguiente formación del primer gobierno tripartito (Pacto del Tinell) junto con ERC, un partido secesionista, e ICV-EUiA, dos partidos heredero del PCE en versión catalana (PSUC). Maragall consideró entonces prioritario para su gobierno liderar la elaboración de un nuevo Estatut de corte confederal, algo que nunca se había atrevido Pujol siquiera a plantear, y contó para ello con la connivencia del gobierno de Rodríguez Zapatero, aupado por la fatalidad al gobierno de España el 14-M de 2004. El objetivo de esta estrategia era arrebatar a CiU el liderazgo del nacionalismo catalán pero las consecuencias del inevitable enfrentamiento que propició la tramitación de la Propuesta de Reforma de Estatut de Catalunya entre las Cortes y el Tribunal Constitucional, por una parte, y la Generalitat de Cataluña por otra, produjo una radicalización del PSC y CDC de la que ERC ha sido su gran beneficiario.

Montilla con Pujol y Benach en la manifestación contra organizada por el gobierno catalán contra el Tribunal Constitucional

Montilla con Pujol y Benach en la manifestación impulsada y organizada por el gobierno catalán contra el Tribunal Constitucional en julio de 2010.

Renuncia al principio de igualdad

Chacón, ministra de Defensa, con el presidente Rodríguez Zapatero

Chacón, ministra de Defensa, con el presidente Rodríguez Zapatero

Quienes han sido corresponsables por acción, en unos casos, y omisión, en otros, de algunos de los problemas más graves que tiene planteados España –la amenaza de secesión en Cataluña, la caída del empleo y el aumento del paro entre 2007 y 2011, el desplome en la recaudación impositiva entre 2007 y 2009 y el subsiguiente aumento del déficit y la deuda pública, la crisis financiera de las cajas de ahorro– pretenden ahora lavarse las manos e instan a Rajoy a que ofrezca a los secesionistas reformas constitucionales que reconozcan la singularidad de Cataluña y la bilateralidad de las relaciones entre el Estado y la Generalitat, y una reforma del sistema de financiación autonómica que favorezca a los españoles residentes en Cataluña.

Junqueras y Mas arropando a Puigdemont en la reedición del libro Cata... qué? prologado ahora por Mas.

Junqueras y Mas arropando a Puigdemont en la reedición del libro Cata… qué? prologado ahora por Mas.

Nadie que haya escuchado a Puigdemont, Junqueras y Forcadell en los últimos meses creerá que tales concesiones pueden rebajar la intensidad del desafío secesionista que se impulsa desde el gobierno y el Parlament de Cataluña. De lo que sí podemos estar seguros es que el camino que Sánchez e Iceta han marcado a Rajoy acentuaría la desigualdad entre españoles. Resulta sorprendente escuchar a los líderes de dos partidos pretendidamente socialdemócratas renunciar a plantear sus propias exigencias a Rajoy y sugerirle que se ponga en manos de CDC, un partido cuyo objetivo, en el improbable caso de que se aviniera a negociar con el PP, es obligar al Estado a renunciar al principio de igualdad de los ciudadanos ante la ley y a su derivada económica más importante, a saber, garantizar la igualdad de oportunidades.

Sánchez entrevistándose con Artur Mas, presidente de los independentistas catalanes, en el Palau de la Generalitat.

Sánchez entrevistándose con Artur Mas, presidente de los independentistas catalanes, en el Palau de la Generalitat. Obsérvese la ausencia de la bandera española en el salón donde Mas recibió al aspirante a presidir el gobirno de España.

¿Queremos una segunda transición?

Iceta con Sánchez en la sede del PSC.

Iceta con Sánchez en la sede del PSC.

Sánchez e Iceta  tienen todo el derecho del mundo a plantear a Rajoy reformas constitucionales o de otra naturaleza con el fin de garantizar que “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de su nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”; y asimismo están en su derecho de apretarle, como seguramente hicieron en el acuerdo que alcanzaron con Rivera, para que todos los españoles “contribuyan al sostenimiento de los gastos públicos dentro de su capacidad económica mediante un sistema justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad”. Sólo si Rajoy se negara a alcanzar un compromiso razonable sobre estas cuestiones, Sánchez e Iceta estarían legitimados a no participar en un gobierno de coalición. Hace unos meses, Sánchez iniciaba su camino a La Moncloa con una gran bandera constitucional de telón de fondo que simbolizaba su compromiso con todos los españoles. Pues bien quedó atrás el tiempo de los gestos y llegó la hora de probar la sinceridad de sus convicciones.

Sánchez con la bandera constitucional en el acto de presentación de su candidatura a la presidencia del Gobierno.

Sánchez con la bandera constitucional en el acto de presentación de su candidatura a la presidencia del Gobierno.

Sánchez con Rajoy firmando en La Moncloa el pacto para castigar con cadena perpetua a los terroristas.

Sánchez con Rajoy firmando en La Moncloa el pacto para castigar con cadena perpetua a los terroristas.

 

 

 

 

 

 

 

 

A menos que PP y PSOE se pongan de acuerdo en algunas cuestiones esenciales, el gobierno de España no estará en condiciones de abordar los problemas más inmediatos o perentorios –impulsar el crecimiento y crear empleo, reconducir el déficit público y refinanciar la deuda, etc.– ni de alcanzar pactos de estado para mejorar el sistema educativo y garantizar la viabilidad del sistema sanitario y las pensiones. A veces se habla con frivolidad de iniciar la segunda transición cuando en realidad quienes la reclaman no muestran voluntad alguna de pactar siquiera en materias en las que el PSOE habría hecho cosas muy parecidas a las que ya hizo en 2009-2011 y el PP ha hecho desde 2011. Quizá en otras cuestiones haya puntos de vista más contrapuestos, pero justamente por eso resultaría deseable que el PSOE mostrara una actitud más constructiva que la que de momento ofrecen sus líderes.

Sánchez y Rivera firmando el acuerdo de gobierno con el PSOE-PSC en el Congreso.

Sánchez y Rivera firmando el acuerdo de gobierno con el PSOE-PSC en el Congreso.

Sánchez y Rivera saben (o deberían saber) que si el PP no está presente no habrá pactos de estado ni segunda transición. Apostar, como hace el PSOE, por un gobierno liderado por el PP sin mayoría absoluta que estaría a merced de ‘socialdemócratas’ conversos (Desunidos Podemos), secesionistas confesos (CDC, ERC, EH-Bildu) y nacionalistas de viejo pelo (PNV), constituye una irresponsabilidad, impropia de un partido que ha gobernado España durante veintiún años desde 1978, y cuya fortaleza y continuidad resultan fundamentales para nuestra joven democracia. Todos los partidos que desean de veras reformar la Constitución y alcanzar pactos de Estado deberían mostrarse dispuestos a sumarse al gobierno de gran coalición que ofrece Rajoy.

Rajoy y Sánchez saludándose antes de inciar el último debate electoral.

Rajoy y Sánchez saludándose antes de inciar el último debate electoral.

Dejo aquí una sugerencia sobre cómo abordar esta complicada legislatura. Los dos primeros años podrían dedicase a afrontar el reto secesionista, apuntalar la recuperación económica, reducir el déficit y la carga de la deuda, así como a ir preparando las grandes reformas constitucionales y los pactos de Estado (sanidad, educación y pensiones) que se quieran implementar; la segunda parte de la legislatura se dedicaría a aprobar y poner en marcha las reformas acordadas. En fin, una tarea apasionante para todos los que realmente quieren mantener la igualdad de los españoles, reforzar nuestra democracia y fortalecer nuestra economía y estado de bienestar.

Rajoy en la convención del PP en Barcelona el 9 de abril de 2016.

Rajoy en la convención del PP en Barcelona el 9 de abril de 2016.

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¿Será Rajoy de nuevo Presidente?

Artículo publicado en el diario Expansión el 31 de mayo de 2016

Felipe VI firmando ante Patxi López la convocatoria de las elecciones del 26-J

Felipe VI firmando ante Patxi López la convocatoria de las elecciones del 26-J.

Desde que el pasado 3 de mayo el Rey firmó el decreto convocando nuevas elecciones, los partidos están de nuevo en campaña y todos ellos parecen tener sus estrategias bien perfiladas ante  el 26-J. Podemos e IU cerraron a toda prisa una coalición electoral (Unidos-Podemos9 de circunstancias para intentar en el caso de Podemos y sus divergencias superar al PSOE el 26-J, y en el caso de IU abandonar la marginalidad política que abocaba a los herederos del PCE a su desaparición. Sánchez e Iceta, los líderes del PSOE y el PSC, respectivamente, han comprendido también que no pueden permitirse un nuevo fracaso y han repescado a Borrel, ex-ministro de González y ex-presidente del Parlamento Europeo, y a Robles, magistrada del Tribunal Supremo hasta hace unos días, para reforzar la solidez de su ‘gobierno en la sombra’ e impedir que el triunfo de Unidos-Podemos acabe con su cuestionado liderazgo.

Sánchez con Iceta en la sede del PSC sin la bandera constitucional española.

Sánchez con Iceta en la sede del PSC sin la bandera constitucional española.

Sánchez y Rivera firmando el acuerdo de gobierno con el PSOE-PSC en el Congreso.

Sánchez y Rivera firmando el acuerdo de gobierno con el PSOE-PSC en el Congreso.

Ciudadanos es quizá el partido que ha quedado más descolocado, compuesto y sin novia tras firmar un acuerdo de gobierno con el PSOE-PSC que saltó por los aires tras la fallida investidura de Sánchez; en ausencia de nuevos fichajes estelares, al partido de Rivera sólo le queda invocar su probada capacidad para actuar como bisagra, ora con el PSOE en Andalucía, ora con el PP en Madrid, según demanden las circunstancias, y exhibir su talante dialogante en Venezuela. Por su parte, el PP de Rajoy ha optado por tirar de fotocopiadora y afronta las elecciones del 26-J sin apenas renovar las listas ni los mensajes de campaña, centrados éstos en resaltar la buena gestión económica de los gobiernos de Rajoy, su disposición a formar un gobierno de coalición con el PSOE (al que podría sumarse Ciudadanos), y los peligros que entrañaría la entronización de un gobierno frente-populista.

Rajoy en la convención del PP en Barcelona el 9 de abril de 2016.

Rajoy en la convención del PP en Barcelona el 9 de abril de 2016.

 ¿Tendremos gobierno frente-populista o multicolor?

Sánchez e Iglesias paseando por la carrera de San Jerónimo como dos buenos colegas.

Sánchez e Iglesias paseando por la carrera de San Jerónimo como dos buenos colegas.

 

Nadie puede anticipar los resultados del 26-J pero a la vista de lo que apuntan los sondeos pueden descartarse ambas alternativas. Tanto si la amalgama de partidos que se aglutinan bajo las siglas Unidos Podemos (Podemos-Iglesias, Podemos-Errejón, IU, En Comú, Equo y Marea-Anova) y las papeletas Podemos-IU-Equo alcanzara su objetivo de ganarle al PSOE las elecciones a los puntos, como si volviera a quedar en tercera posición, podemos dar por seguro que Iglesias volverá a tender la mano al PSOE y al PSC para ofrecerle formar un gobierno de ‘izquierdas’ y ‘progresista’. Ahora bien, si como parece previsible a la luz de los resultados de las encuestas, la suma de escaños no alcanza la mayoría absoluta, Sánchez justificará su negativa a formar un gobierno de ‘izquierdas’ con Iglesias alegando, como ya lo hizo cuando rechazó un ofrecimiento similar después del 20-D, la tozuda aritmética. Posiblemente, Sánchez intentará reavivar el fenecido acuerdo con Ciudadanos, e invitará de nuevo a Iglesias y Garzón a sumarse a su gobierno ‘reformista’ y ‘progresista’ para echar a Rajoy. Más de lo mismo. Lo que no sabemos es si a la vista del fracaso de la anterior investidura de Sánchez, Rivera estará dispuesto a refirmar el fenecido pacto de las 200 reformas. De lo que sí podemos estar seguros es que Iglesias y Garzón rechazarán la propuesta de sumarse a un gobierno arco iris con el PSOE-PSC y Ciudadanos.

Sánchez saluda a Rivera en el Congreso que por arte de birlibirloque ha dejado de ser el representante de las nuevas generaciones del PP.

Sánchez saluda a Rivera en el Congreso que por arte de birlibirloque dejó de un día para otro de ser el representante de las nuevas generaciones del PP.

¿Habrá pues un gobierno presidido por Rajoy?

Encuestas electorales 26-J. Metroscopia.

Encuestas electorales 26-J. Metroscopia.

Tampoco podemos anticipar si habrá finalmente una mayor abstención, como vaticinan las encuestas, que podría favorecer al PP, ni si algunos votantes del PP que prefirieron votar a Ciudadanos el 20-D se habrán sentido defraudados al constatar que Rivera utilizó sus votos, no para iniciar un diálogo con el PP –como hizo con Cifuentes en Madrid– sino para darle aire a Sánchez y al PSOE, y asestar de paso algunos golpes bajos a Rajoy en la sesión de investidura el 3 de marzo. Quizá lo único que podemos afirmar con certeza hoy es que el PP no alcanzará la mayoría absoluta y Rajoy no va a tener fácil volver a ser presidente del Gobierno.

Rivera en la sesión de investidura de Sánchez el 3 marzo 2016.

Rivera en la sesión de investidura de Sánchez el 3 marzo 2016.

Sánchez reconoce en la noche del 20-D que al PP le corresponde formar gobierno.

Sánchez reconoce en la noche del 20-D que al PP le corresponde formar gobierno.

Sánchez, Díaz y otros líderes del PSOE han manifestado en multitud de ocasiones que no pactará con el PP sean los que sean los resultados electorales el 26 junio. Aunque uno siempre ha de tomarse este tipo de declaraciones con cautela incluso cuando pasan por el notario, ni siquiera la improbable dimisión de Sánchez –dimisión es un vocablo excluido del diccionario político–, en caso de que el PSOE no mejore significativamente los desastrosos resultados obtenidos el 20-D, abriría el camino a  un gobierno de coalición de los dos partidos que han gobernado España desde 1982. El PSOE y todavía más el PSC siguen empecinados en querer mandar al partido más votado a pasar una larga temporada regenerándose en la oposición. De hecho, sus actuales líderes ni siquiera han pedido la cabeza de Rajoy que sigue tendiéndoles la mano: pura y simplemente rechazan sentarse a negociar con el PP. Hace unos días, Batet, cabeza de lista del PSC por Barcelona el 26-J, declaró “tenemos claro que nunca gobernaremos con el PP”.Iceta y Batet defendiendo el acuerdo con Ciudadanos ante sus bases sin la bandera española.

Rajoy con Rivera en el Palacio de La Moncloa charlando tras el 20-D.

Rajoy con Rivera en el Palacio de La Moncloa charlando tras el 20-D.

En consecuencia, la única posibilidad de que Rajoy pueda formar gobierno pasa por que el PP logre 135-140 escaños en el Congreso y Ciudadanos entre 35 y 45. Ni siquiera en este optimista escenario resultará sencillo fraguar un acuerdo de investidura con Ciudadanos, a menos que Rivera y sus ‘juveniles’ huestes nacidas después de 1978 acepten al inmovilista Rajoy como presidente. Pero incluso si Rajoy fuera investido, le resultará complicado gobernar con un Congreso donde Podemos con sus divergencias e IU, PSOE-PSC, y los partidos independentistas (ERC, CDC, EH-Bildu y PNV) podrían bloquear sus iniciativas de gobierno. ¿Se imaginan cómo habría discurrido la X legislatura si Rajoy no hubiera contado con mayoría absoluta para hacer frente a la gravísima crisis financiera e iniciar el proceso de consolidación de las cuentas públicas?

Convencer a decepcionados e indecisos

La vicepresidenta Sáenz de Santamaría con los ministros De Guindos y Catalá.

La vicepresidenta Sáenz de Santamaría con los ministros De Guindos y Catalá.

Resulta preferible contar con un gobierno estable y cohesionado, capaz de adoptar decisiones difíciles aunque a veces yerre, que un no gobierno plagado de contradicciones internas. Excluida la gran coalición ante la negativa del PSOE-PSC, la mejor salida a la actual encrucijada pasa por que el PP amplíe su mayoría y Ciudadanos obtenga un buen resultado el 26-J. Al PP no le va a bastar para conseguirlo con repetir una y otra vez sus etéreas promesas de que creará un millón de empleos en los próximos dos años y reducirá de nuevo los impuestos, máxime cuando las cuentas públicas arrojaron un agujero de 54.965 millones en 2015 y la UE no ceja en demandar nuevos ajustes.

Montoro presentando los Presupuestos Generales del Estado 2016.

Montoro presentando los Presupuestos Generales del Estado 2016.

Gráfico de la prima de riesgo española y el valor de las acciones bancarias.img

Gráfico de la prima de riesgo española y el valor de las acciones bancarias.

El PP tiene que aprovechar esta campaña para explicar que han sido precisamente sus políticas equilibradas las que han permitido reflotar el sistema financiero y sostener al mismo tiempo el estado de bienestar. Para desmontar la repetida acusación de que el PP ha implementado políticas antisociales desde su llegada al gobierno basta con mostrar las cifras que los Presupuestos Generales del Estado de 2016: 169.649 millones (48,2% del gasto total) a pensiones y otras prestaciones sociales, y 48.816 millones (13,9 % del gasto total) en transferencias a CC. AA. y Ayuntamientos para financiar servicios públicos esenciales como sanidad y educación. Sólo un necio acusaría a un gobierno así de promover la desigualdad.

Tasas de crecimiento del PIB y de la ocupación.

Tasas de crecimiento del PIB y de la ocupación.

Carlos Floriano, anterior secretario de comunicación del PP.

Carlos Floriano, anterior secretario de comunicación del PP.

¿Ha fallado la estrategia de comunicación del PP? No sólo. Aunque las grandes cifras avalan el compromiso del PP con el estado del bienestar, se ha echado en falta durante los últimos años mayor sensibilidad del gobierno hacia las familias que han sufrido desahucios traumáticos o atravesado situaciones de extrema necesidad; mayor decisión para luchar contra el fraude fiscal y la corrupción de institucional; y, en fin, mayor contundencia a la hora de afrontar el movimiento secesionista que se alienta y financia con dinero público desde el gobierno autonómico de Cataluña. Ya es demasiado tarde para renovar las listas pero queda todavía un mes de campaña para presentar medidas específicas y despejar las dudas razonables de muchos votantes.

El ministro Montoro saludando al vicepresidente Junqueras que le pidió más dinero para financiar el proceso hacia la independencia de Cataluña.

El ministro Montoro saludando al vicepresidente Junqueras que le pidió más dinero para financiar el proceso hacia la independencia de Cataluña.

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La encrucijada del 26-J: lo que España se juega

Artículo publicado en el diario Expansión el 11 de mayo 2016

Rajoy y Sánchez antes de iniciar el debate, el 15 de diciembre de 2015

Rajoy y Sánchez antes de iniciar el debate, el 15 de diciembre de 2015

La negativa de Sánchez a sentarse a hablar con Rajoy tras las elecciones del 20-D ha obligado al Rey a disolver las Cámaras y a convocar nuevas elecciones del ’cambio’ sin que el fracaso electoral ni las frustradas negociaciones subsiguientes hayan producido cambio alguno al frente de los partidos. Ignoro los cálculos que han llevado a los líderes del PSOE a mantener su rechazo frontal al PP pero puede inferirse de las rotundas declaraciones de la presidente de la Junta de Andalucía –“el PSOE no puede ir con el PP a ningún sitio”– que la negativa de Sánchez a formar un gobierno de coalición, lejos de ser un empecinamiento personal, refleja la posición del PSOE y el PSC, el partido con el que concurre coaligado a las elecciones generales en Cataluña. Y como prueba ahí está la velada amenaza que Iceta, secretario general del PSC, lanzó hace unos meses cuando advirtió a Sánchez que pactar con el PP equivaldría a firmar su “muerte política”.

Sánchez con Susana Díaz.

Sánchez con Susana Díaz.

Elecciones sin recambios

Sánchez reconoce en la noche del 20-D que al PP le corresponde formar gobierno.

Sánchez reconoce en la noche del 20-D que al PP le corresponde formar gobierno.

 

 

 

 

 

A pesar de haber obtenido Sánchez e Iceta los peores resultados cosechados por el PSOE (82 diputados y 47 senadores) y el PSC (8 diputados y ningún senador) en unas elecciones generales desde la aprobación de la Constitución en 1978, ni uno ni otro asumieron su rotundo fracaso y siguen tan animosos al frente de sus respectivos partidos. Sánchez tuvo incluso la osadía de protagonizar una fallida sesión de investidura en la que obtuvo 130 votos favorables de los 350 posibles, y no contento con ello va a repetir como candidato del PSOE-PSC a presidir el Gobierno de España. Resulta innecesario insistir en que la noción de responsabilidad brilla por su ausencia en la ‘cultura’ de los políticos españoles, incluso cuando, como en el caso de Sánchez, han desarrollado toda su carrera en democracia.

Felipe VI y Pedro Sánchez en el palacio de La Zarzuela.

Felipe VI y Pedro Sánchez en el palacio de La Zarzuela.

Rajoy en el balcón de la sede del PP celebra la victoria el 20-D.

Rajoy en el balcón de la sede del PP celebra la victoria el 20-D.

El caso de Rajoy es algo distinto. El castigo relativo que sufrió el PP el 20-D –primera fuerza política con 123 diputados en el Congreso y 124 escaños (mayoría absoluta) en el Senado– no puede achacarse exclusivamente a su líder sino, a las adversas circunstancias económicas en que se desarrolló buena parte de la anterior legislatura y al afloramiento de numerosos casos de corrupción en el seno del PP que Rajoy no quiso o supo atajar a tiempo. Hace la friolera de siete años que advertí que la estrategia de dejar pudrirse los casos de corrupción acabaría pasando factura al PP; y así ha sido. La recuperación del crecimiento económico y la creación de empleo registradas a partir del tercer trimestre de 2013 ayudaron a parar algo la previsible caída electoral pero no pudo evitar que el PP quedara muy lejos de la mayoría absoluta y a merced del resto de partidos.

Evolución del PIB real y la ocupación hasta 2015.

Evolución del PIB real y la ocupación hasta 2015.

La Vicepresidenta Sáenz de Santamaría, con los ministros Guindos y Catalá.

La Vicepresidenta Sáenz de Santamaría, con los ministros Guindos y Catalá.

Ignoro si Rajoy se planteó en algún momento dar un paso al lado para facilitar la formación del gobierno de coalición que él mismo propugna como la única salida viable a la endiablada situación actual; quizá no, pero si lo hizo pronto debió descartar la posibilidad al constatar que Sánchez e Iceta no estaban dispuestos a pactar con el PP, independientemente de quién lo liderara. La marcha de Rajoy en esas circunstancias sólo habría servido para que Rivera no hubiera podido apuntar a la continuidad de Rajoy al frente del PP para justificar el acuerdo que firmó con dos partidos, PSOE y PSC, que han avalado la inmersión lingüística y pretenden establecer un Estado federal asimétrico, y que, en el caso del PSC, llevó el ‘derecho a decidir’ de los catalanes en su programa electoral hasta julio de 2015. Espero que los ciudadanos españoles hayan tomado buena nota de la insospechada deriva de Ciudadanos.

Sánchez y Rivera firmando el acuerdo en el Congreso.

Sánchez y Rivera firmando el acuerdo en el Congreso.

Cambio de alianzas

Garicano (Ciudadanos) y Sevilla y Serrano (PSOE) celebrando el acuerdo.

Garicano (Ciudadanos) y Sevilla y Serrano (PSOE) celebrando el acuerdo.

Constatada la incapacidad de los líderes políticos para asumir sus responsabilidades políticas, los ciudadanos tenemos que sopesar muy mucho a qué partido vamos a votar el 26-J porque de nuestros votos dependerá que España siga siendo un Estado constitucional, donde prime la igualdad de todos los españoles y la seguridad jurídica, y cuente con un gobierno que promueva políticas que favorezcan el crecimiento económico y la estabilidad presupuestaria. Tras el también relativo fracaso de Podemos (42 diputados) y sus divergencias (En Comú, 12 diputados,  Compromís, 9 diputados, y En Marea-Anova, 6 diputados) que no lograron el 20-D sus objetivos de sobrepasar al PSOE-PSC y acabar con IU (2 diputados), Iglesias ha caído en la cuenta de que para alcanzarlos tiene que contar, además de con sus huestes de desilusionados e indignados, con los tradicionales votantes del partido comunista.

Iglesias, Rodríguez y Errejon antes de pasar por la sección de blanqueado.

Iglesias, Rodríguez y Errejon antes de pasar por la sección de blanqueado.

Garzón e Iglesias: nueva pareja de hecho (sin derechos)

Garzón e Iglesias: nueva pareja de hecho. Se entienden tan bien que no harán ni campaña juntos. ¿Se los imaginan al frente de un gobierno presidido por Iglesias?

Estamos ante un cambio de escenario con grandes implicaciones políticas porque la nueva y todavía innominada marca (¿Podemos-Unidad Popular?) podría superar en medio millón de votos al PSOE-PSC, si los resultados el 26-J fueran similares a los registrados el 20-D. Las dos organizaciones lo saben y están ya buscando una fórmula para repartirse los escaños. ¿Qué harán Sánchez e Iceta si el PSOE-PSC queda relegado a tercera fuerza política? ¿Aceptarán la Vicepresidencia y los Ministerios que el generoso Iglesias ya ha anunciado piensa ofrecerles con mano tendida, o volverán a pactar con Ciudadanos? Desafortunadamente para la mayoría de los españoles, la única opción  que los líderes actuales del PSOE-PSC no contemplan es formar un gobierno de coalición con el PP que consolide la recuperación económica y asegure la sostenibilidad fiscal del Estado a medio plazo.

Sánchez con Rajoy firmando en La Moncloa el pacto para castigar con cadena perpetua a los terroristas.

Sánchez con Rajoy firmando en La Moncloa el pacto que permite imponer penas de cadena perpetua (revisable) a los terroristas.

La hora de la verdad

Rivera, Sánchez e Iglesias, una coalición imposible.

Rivera, Sánchez e Iglesias, una coalición imposible.

En este nuevo escenario se desvanece también la posibilidad de formar un gobierno multicolor, integrado por el PSOE-PSC, Ciudadanos y Podemos, que Sánchez-Iceta y Rivera ya  intentaron urdir sin éxito en esta frustrada legislatura. La noche del 26-J, Sánchez tendrá que elegir entre apoyar la investidura de Iglesias y convertirse en su leal vicepresidente, o declinar amablemente la oferta e intentar  reavivar su finiquitado pacto de ‘progreso’ con Ciudadanos para sumar de nuevo 130 diputados y salvar los muebles. En el primer caso, estaríamos ante un gobierno que si cuenta con mayoría absoluta hará buenos a los gobiernos de Rodríguez Zapatero, y si depende de los partidos independentistas catalanes (CDC, o como se llame en esta ocasión, y ERC) y vascos (PNV y EH-Bildu) podría reavivar el Plan Ibarretxe en El País Vasco y la Propuesta de Reforma de Estatut de Cataluña que abanderó Maragall en Cataluña. Quiero pensar que el PSOE-PSC preferirá aliarse de nuevo con Ciudadanos que sumarse al carnaval de Iglesias, aunque me temo que entre la constitución de las Cámaras, unos cuantos plenos de chirigota y alguna sesión de investidura fallida podemos –eso sí que podemos– llegar a final de año sin gobierno y sin presupuestos.

Rajoy en la convención nacional del PP en Barcelona el 9 de abril de 2016.

Rajoy en la convención nacional del PP en Barcelona el 9 de abril de 2016.

Montoro PGE 2016

Montoro presentando los Presupuestos Generales del Estado que se aprobaron en septiembre de 2015 antes de disolver las Cámaras.

Cabe todavía la posibilidad –quiero ser optimista– de que la mayoría de los ciudadanos españoles se den cuenta de los graves riesgos que planean sobre el orden constitucional, la igualdad de los españoles y la seguridad jurídica; sobre el crecimiento económico, el estado de bienestar y las pensiones; sobre la financiación del déficit y la refinanciación de la deuda, etc.; y que decidan, movidos por la sensatez, votar el 26-J a partidos cuyos líderes distinguen la prosaica realidad política y económica de las fantasías redentoras de la vieja política frente-populista que la izquierda española –creíamos– había dejado atrás en 1978. Sólo si el PP consigue una holgada mayoría el 26-J y está en condiciones de formar un gobierno estable se impedirá que vuelva a repetirse el espectáculo bochornoso vivido en el Congreso durante los últimos meses, o incluso se agrave si Iglesias convierte La Moncloa en el nuevo plató de La Tuerka. Gracias a que un previsor Rajoy aprobó los presupuestos de 2016 antes de disolver las Cámaras, la economía española no se ha resentido en exceso hasta ahora; pero resultaría suicida seguir estirando la cuerda y tentando a la suerte mucho más tiempo.

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