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Una república sin derecho a réplica

Artículo publicado en el diario Expansión el 8 de septiembre de 2017

Forcadell, ejerciendo de mordaza de la oposición, se saltó todos los principios democráticos. 

Bochorno es la palabra que cualquier demócrata sintió al escuchar a los portavoces de los grupos parlamentarios de Ciudadanos, PSC, PP y CSQEP en el Parlament protestar inútilmente contra los reiterados intentos de la presidenta Forcadell de silenciarlos para sacar adelante el cambio en el orden del día, propiciado por los grupos parlamentarios Junts pel Sí (JxS) y CUP, y aprobar, por vía de urgencia, la denominada “ley del referéndum de autodeterminación” en el Parlament de Cataluña. El áspero debate permitió constatar el nulo respeto a los procedimientos democráticos de los líderes de ERC, PDE-Cat y CUP en su alocada huida hacia el 1-O.

Junqueras, Puigdemont y Forn, consejero de interior, celebrando la aprobación de la ‘ley’ del referéndum de autodeterminación con el hemiciclo semivacío.

Verlos en acción dinamitar el Estado de Derecho en el hemiciclo, vulnerando sin inmutarse en su escaño los derechos más elementales de los diputados –tales como conocer los proyectos de ley con 48 horas de antelación, disponer de plazos razonables para presentar enmiendas o solicitar informes jurídicos a los Letrados de la Cámara y dictámenes al Consejo Estatutario– habrá servido para despejar las dudas que todavía albergaban algunos políticos y ciudadanos sobre la naturaleza del  prometido “nuevo país para todos”. Gracias por aclararnos que en su república no hay derecho a réplica.

“Anem a votar, anem a votar”

El diputado Coscubiela denunciando la quiebra de los procedimientos democráticos auspicidada por el gobierno de Puigdemont-Junqueras el 6 de septiembre de 2017.

Esta es la frase que repitió Forcadell mientras intentaba acallar las protestas de todos los portavoces de la oposición que, con independencia de sus posiciones políticas, pedían la palabra para denunciar el atropello a la democracia que los diputados de JxS y CUP estaban perpetrando. Como les recriminó Coscubiela (CSQEP), “esto no es un cambio del orden del día” sino más bien la aplicación del principio dictatorial de “a todo aquel que no me gusta le tapo la boca”. Dicho y hecho: Forcadell le cerró el micrófono mientras el diputado gesticulaba con voz ya inaudible ante las cámaras. Tras el intento del vicepresidente Espejo (Ciudadanos) de intervenir en el pleno, cortado con voz alterada por Forcadell, la que fuera primera presidenta de la ANC llamó a un primer receso para que la mesa de portavoces pudiera reunirse, como exigían los diputados de la oposición, a tratar el trascendental cambio en el orden del día.

Arrimadas, lideresa de Ciudadanos, y Espejo, diputado y vicepresidente del Parlament.

Gabriel, diputada de la CUP, presentando el cartel de su coalición a favor del sí en el ilegal referéndum del próximo 1 de octubre. En él pueden verse, junto a las caricaturas de políticos y diputados constitucionalistas, el mandato “barrámoslos” adobado con las palabras “autodeteminación, desobediencia y paises catalanes”.

La llamada ‘ley del referéndum de autodeterminación’ establece en su Art. 3.2 un “estado de excepción” que deja en suspenso la Constitución, el Estatut de Cataluña, la Ley Orgánica del Régimen Electoral General y cualquier norma o sentencia que entre en conflicto con ella. No hace falta ser un experto constitucionalista para darse cuenta del dislate jurídico y los riesgos que entraña para la salvaguarda de los derechos de los ciudadanos y la libertad de empresa que un grupo de diputados iluminados se arroguen todos los poderes y violen todas las reglas básicas de la democracia constitucional, la única que garantiza los derechos individuales y colectivos, y proporciona a las minorías seguridad jurídica frente a la arbitrariedad de las mayorías. Cuando a ello se añade la vulneración reiterada por los grupos de JxS y CUP de los principios y salvaguardas establecidos para tramitar con garantías los proyectos legislativos, ignorando las leyes y los reglamentos de las cámaras, el escenario que emerge en Cataluña es de una gravedad extrema.

 No es tiempo de peros

Votación con el hemiciclo semivacío tras abandonarlo los diputados de Ciudadanos, PSC y PP. Al fondo, se ve a la diputada Àngels Martínez de Podemos retirar las banderas españolas que habían dejado en sus escaños, junto a las banderas de Cataluña, los diputados del PP.

Como era previsible, las quejas y apelaciones al reglamento y al sentido común de la oposición cayeron en saco roto y el gobierno de Puigdemont-Junqueras acabó modificando el orden del día y Forcadell concedió un par de horas a la oposición para presentar enmiendas, sin aclarar el procedimiento a seguir ni aceptar que la mesa se reuniera para establecerlas. Algunos grupos de la oposición anunciaron que pedirán amparo al Tribunal Constitucional (TC) mientras la Fiscalía anticipab que presentará ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña una querella contra Forcadell y los miembros de la mesa que votaron a favor de tramitar la ‘ley’. A esta hora, el pleno, cuyo final está cantado, retoma la sesión tras dos horas de interrupción mientras la oposición sigue pidiendo explicaciones a Forcadell que sólo está interesada en proceder a votar las enmiendas.

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría,durante su comparecencia ante los medios, en el Palacio de La Moncloa el 6 de septiembre de 2017.

En su comparecencia ante los medios de comunicación, la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, informó que el presidente del Gobierno ha ordenado a la Abogacía del Estado interponer un incidente de ejecución de sentencia ante el TC para paralizar las decisiones adoptadas en el Parlament y decantar las responsabilidades penales en que pudieran haber incurrido Forcadell y los miembros de la mesa que llevaron la ‘ley’ al pleno. Sáenz de Santamaría aseguró que el Gobierno está preparado para defender los derechos de los catalanes y la democracia en Cataluña, y aprobará el recurso al TC en el Consejo de Ministros extraordinario convocado para hoy mismo.

Rivera, Sánchez e Iglesias al inicio de un debate electoral.

Celebro el apoyo sin matices que Rivera, presidente de Ciudadanos, trasladó al Gobierno un día antes del aquelarre secesionista en el Parlament, y comparto la petición que le hizo a Rajoy de que el próximo 1 de octubre no vuelva a repetirse el bochornoso espectáculo vivido el 9-N, con la utilización partidista de las instituciones de autogobierno y los medios de comunicación, la ocupación de espacios públicos y la malversación de caudales. Más preocupante resulta la ambigua posición de Sánchez, secretario general del PSOE, que ese mismo día se reunía con el nada fiable Iglesias, líder de la sección madrileña de Podemos, y asumía en rueda de prensa las aspiraciones de Cataluña, El País Vasco y Galicia (al menos) a ser reconocidas como nación. En alguna ocasión he manifestado mi oposición, no tanto a la desfasada pretensión de reconocer como nación a un territorio sino a que ello conlleve privilegios para sus habitantes, y quiebre la igualdad de todos los españoles que proclama nuestra Constitución. Pero hasta donde sé, el proyecto federalista que abanderan el PSC-PSOE supone, además del reconocimiento de la nación catalana, el blindaje de la inmersión lingüística y la concesión de privilegios fiscales inadmisibles para cualquier socialdemócrata tibio. Hoy, Sr. Sánchez, no es día para poner palos en la rueda sino para pensar en el interés de todos los españoles y apoyar las medidas que adopte el Gobierno para preservar nuestro Estado social y democrático de Derecho.

Rajoy con Sánchez en La Moncloa el 7 de septiembre de 2017.

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Cataluña, en el filo de la navaja

Artículo publicado en el diario Expansión el 27 de julio de 2017

El último barómetro del Centre d’Estudis d’Opinió del gobierno de la Generalitat de Cataluña muestra una caída continuada del porcentaje de catalanes que quieren que Cataluña sea un estado independiente, desde 47,7 % hace un año hasta 41,1% en junio de 2017. En sentido contrario ha evolucionado el porcentaje de ciudadanos que no quieren que Cataluña se convierta en un Estado independiente que con el 49,4% vuelve a situarse muy cerca del máximo (50,0%) alcanzado hace dos años. Por otra parte, la suma de los catalanes que consideran que Cataluña debería ser una Comunidad Autónoma (30,5 %) o una Región (5,3 %) supera ligeramente a la de aquellos (34, 7 %) que consideran que debería  ser un estado independiente, algo que no había ocurrido en el período que aparece en el gráfico. El porcentaje de quienes consideran que Cataluña debería ser un estado dentro de una España federal cayó 8 puntos porcentuales entre finales de 2014 y mediados de 2016 y ha registrado una levísima recuperación en el último año.

Iceta y Parlon, máximos dirigentes del PSC.

La opción federalista resulta, por tanto clave, para inclinar a un lado u otro la balanza. La cuestión es que nadie sabe a ciencia cierta a dónde nos quieren arrastrar los partidarios de un estado federal, cuando de hecho la España de las Autonomías ya lo es en casi todos los aspectos si se la compara con estados federales como Estados Unidos o Alemania. Aunque es cierto que el PSC –el único partido que defiende abiertamente el modelo federal en Cataluña– se ha librado de bastantes de sus líderes filosecesionistas, que se han incorporado a ERC o a CDC (PDE-Cat),  lo cierto es que la concepción federal que patrocina el PSC de Iceta y Parlón no deja tranquilo a ningún socialdemócrata libre del virus nacionalista.

Iceta, secretario nacional del PSC. Dice que quieren una España federal… que, por no tener, parece no tener ni bandera. Me temo que el que el PSC ha renunciado a poner la bandera de la UE en sus actos sólo para no tener que poner la bandera constitucional española.

Porque, francamente, resulta poco reconfortante para los socialdemócratas, y hasta me atrevería a afirmar que para cualquier republicano, la pretensión del PSC de convertir a España en una “nación de naciones” con el propósito de reconocer la “identidad nacional” de Cataluña; o su defensa a ultranza de la inmersión lingüística que impulsaron los gobiernos tripartitos liderados por el PSC de Maragall y Montilla, a la que califican sin pudor como “un modelo educativo de éxito”; o su apuesta reiterada en materia de financiación autonómica por el principio tan poco socialista de que han de recibir más los territorios dónde más se recauda; o, para terminar, las vergonzosas alianzas de gobierno que mantienen los ediles del PSC con los concejales de partidos secesionistas (ERC, CDC-PDE-Cat y CUP) en numerosos municipios de Cataluña.

Jiménez, presidente de la comisión gestora del PSOE, conversando con Iceta durante la crisis.

Lo más preocupante del asunto es que la crisis que se abrió entre el PSOE y el PSC, cuando los diputados del PSC en el Congreso votaron en contra de la investidura de Rajoy saltándose el acuerdo adoptado por el Comité Federal del PSOE, se saldó con la victoria del PSC por goleada: su deslealtad se premió aceptando que sus representantes continúen en los órganos de dirección del PSOE a cambio de la etérea promesa de que no volverán a hacerlo. Hoy, el PSC sigue siendo un partido independiente con voz y voto en los órganos de dirección del PSOE y los dirigentes del PSOE continúan yendo a Barcelona a aplaudir a Iceta y a Parlón, y a regalarles los oídos alabando su maravillosa  “nación” y criticando el “inmovilismo” de Rajoy. Este modelo de relación asimétrica es el que ahora pretenden exportar al conjunto del Estado.

“A bailá, a bailá…”.

La victoria del tándem Pedro Sánchez-Patxi López frente a Susana Díaz en las primarias del PSOE, donde el PSC jugó un papel fundamental, constituye una seria amenaza a la igualdad de los españoles. Me temo que Sánchez, como Zapatero en 2003, va a asumir las exigencias del PSC. El resultado entonces fue la Propuesta de Reforma de Estatut de Cataluña que aprobó el Parlament el 30 de septiembre de 2005 que proyectaba una España prácticamente confederal, en la que la Generalitat de Cataluña asumía control de todas las competencias, incluidas las educativas, judiciales y fiscales, y dejaba únicamente en manos del gobierno de España defensa y política exterior. Como nunca lo han repudiado, me temo que éste sigue siendo el modelo de Estado por el que apuestan los dirigentes del PSC, camuflado ahora tras el eslogan “España nación de naciones”: la Generalitat es soberana y las instituciones del Estado deben reconocer su plena autonomía.

Sánchez con Iceta jugando a los cubos rojos: tuyo mío; mío tuyo, en la reunión que mantuvieron en Barcelona el 14 julio de 2017. Nosotros (PSC) para nosotros (PSC) y vosotros (PSOE) para nosotros (PSC).

Resultaría fundamental para superar la crisis política en Cataluña y despejar el futuro de la España constitucional contar en Cataluña y en el País Vasco con un auténtico partido socialdemócrata que apueste por la igualdad en derechos y deberes de todos los ciudadanos españoles. Lástima que ni los socialdemócratas catalanes que presentaron la Plataforma para la recuperación de la federación catalana del PSOE, en Cataluña, ni la mayoría de socialdemócratas que ven con buenos ojos la idea en el resto de España, se hayan decidido a saltar al ruedo y exigir algo que algunos demandábamos ya a Pérez Rubalcaba en 2013.

 

 

 

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Tres fotografías

Breve historia de la metamorfosis de Pedro Sánchez, el madrileño que se presentó en Madrid a lomos de la bandera constitucional en junio de 2015 y acabó en Barcelona jugando con cubitos a “nación de naciones” en julio de 2017.

Sánchez con la bandera constitucional en el acto de presentación de su candidatura a la presidencia del Gobierno.

Pedro Sánchez en la presentación de su candidatura a presidente del Gobierno de España el 22 de junio de 2015:

“No decimos que esa bandera no pueda pertenecer y sentirse por parte de otras opciones ideológicas, pero que es tan nuestra como del resto”.

Sánchez puño en alto entonando “La internacional” el 22 de mayo de 2017.

Pedro Sáchez tras ganar las elecciones primarias y convertirse de nuevo en secretario general del PSOE.

 

“Vamos y queremos hacer una organización nueva. Vamos a hacer y cumplir con el mandato de las urnas, hacer del PSOE el partido de la izquierda de este país, y mi compromiso sigue siendo firme: unir al partido”.

Pedro Sánchez con Miquel Iceta en Barcelona  jugando a los cubitos rojos en la sede del PSC: tuyo, mío; mío, tuyo. Tú para nosotros, nosotros para nosotros.

Pedro Sánchez con Miquel Iceta presentando la “Declaración de Barcelona” el 14 de julio de 2017:

“Para los socialistas, debe ponerse en marcha
desde ya un proceso de fortalecimiento del
autogobierno de Cataluña, de mejora de su
financiación, de mejor reconocimiento de su
personalidad nacional y de su papel motor del
conjunto de España”.

A bailá, a bailá y a bailá… grasia pssera…

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Puigdemont ante la AMI

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Puigdemont, arengando a la asamblea general de la AMI el 3 de marzo de 2017.

Puigdemont, el primer presidente de la AMI, no podía faltar a la asamblea general de la Associació de Municipis per l’Independencia (AMI) y allí se ha presentado para decirles a los cargos electos, como si fuera el nuevo caudillo de Cataluña, “sé que estáis preparados”. Para subir la moral e insuflar los ánimos a las tropas allí congregadas, Puigdemont confirmó que “estamos a sólo unos meses de la razón por la que se consitutuyó la Asociación de Municipios por la Independencia”.  Tranquilos, vino a decirles, ya falta poco para que se consume el golpe de Estado y podamos celebrar la independencia con cava.

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Los alcaldes de la AMI blandiendo las varas de mando ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

Que nadie diga luego que desconocía la densidad del caldo que está borboteando en las cocinas de los Ayuntamientos de Cataluña. Un Estado que se precie no puede ignorar las actividades conspirativas de los representantes muncipales ni permitir que el dinero aportado por los sufridos contribuyentes a los Ayuntamientos se derive a financiar una asociación, como la AMI, cuyo principal objetivo es destruir el propio Estado que la cobija. No piensen que exagero. El primer objetivo de la esta organización, según aparece en su página de internet (http://www.municipisindependencia.cat/que-es-ami/objectius/) es “compartir ideas, iniciativas (legales o cívicas), experiencias, información, herramientas de gestión y todo aquello que pueda ser útil para llevar al pueblo de Cataluña hacia la independencia para lograr las competencias muncipales plenas” .

Puigdemont durante su presidencia de la Asociación de Municipios Indepedencia.

Puigdemont, primer presidente de la Asociación de Municipios por la Indepedencia.

El siguiente resumen estadístico, hecho por la propia AMI, pone de manifiesto la situación límite a que ha llegdo el movimiento municipalista en Cataluña. Están integrados en la AMI 787 Ayuntamientos, 36 consejos comarcales, las 4 Diputaciones, 9 Entidades Municipales Descentralizadas (EMD) y el Consorcio de Lluçanès. De los municipios adheridos, el 49% de las alcaldías las ocupan miembros de CiU; 31% de ERC; 9% listas de independientes; 6% del PSC; 2% de la CUP; 2% de ICV y 1% de MÉS. Me pregunto si Iceta y el PSC tienen algo que decir al respecto. Y, ¿el PSOE?

Mas reune a los alcaldes pro consulta antes del 9N en Barcelona.

Mas reune a los alcaldes pro consulta antes del 9N en Barcelona.

En nuestro Estado social y democrático de Derecho, los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico y las instituciones centrales del Estado tienen que plantar cara a la AMI sin demora y dejarla fuera de juego, como en su día dejaron fuera de la ley al movimiento batasuno.

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¿Qué queda del PSOE que conocimos?

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Urkullu (PNV) y Mendia (PSE-EE) tras acordar el pacto de gobierno en El País Vasco.

Cada día que pasa resulta más evidente que los líderes del PSOE carecen de un proyecto socialdemócrata articulado que puedan ofrecer al conjunto de los españoles para volver a ser una alternativa creíble al gobierno del PP. Y lo que resulta incluso más preocupante es que su creciente irrelevancia parece no preocupar en exceso a los miembros de la Comisión gestora que se ha hecho cargo del partido tras la dimisión de Pedro Sánchez como secretario general.

Sánchez con Iceta en la sede del PSC en Barcelona.

Sánchez con Iceta en la sede del PSC en Barcelona.

 

Fernández, presidente de la comisión gestora del PSOE.

Fernández, presidente de la Comisión gestora del PSOE.

O eso es lo que a mi entender sugiere que la Comisión gestora no haya adoptado medidas contundentes después de que el PSC incumpliera el acuerdo adoptado en el Comité Federal, el máximo órgano del partido entre congresos, de abstenerse en segunda votación en la investidura de Rajoy. O lo que da a entender que la Comisión se enterara por la prensa del acuerdo que cerraron hace unos días los líderes del PSE-EE –dudo de si en lugar de considerarlo una mera federación del PSOE tendríamos que considerarlo ya, como el PSC, un partido independiente– con el PNV. Según las noticias publicadas, el acuerdo entre nacionalistas y ‘socialistas’ vascos avala el ‘derecho a decidir’ del ‘pueblo’ vasco y contempla reformar el Estatuto de Guernica en el plazo de ocho meses para blindar las competencias del gobierno vasco y aumentar su autonomía. Curiosamente, el acuerdo no dedica ni una línea a revisar al alza las insignificantes aportaciones que hace la CA más rica al conjunto de España.

Los padres del Estatuto vasco en Guernica.

Los padres del Estatuto vasco en Guernica.

González firmando el acuerdo de adhesión a la CEE en 1986

González firmando el acuerdo de adhesión a la CEE en 1986.

Creo haber escuchado en una ocasión al propio González decir que un partido político es una suerte de guirigay y que lo asombroso del asunto es que de ese desbarajuste salgan algunas propuestas con pies y cabeza. Lo acontecido en el último año al PSOE parece confirmarlo. Cuando un partido carece de un director respetado y una jerarquía orgánica que permite coordinar los instrumentos, la orquesta se disuelve en una algarabía incoherente que desconcierta incluso a quienes con buena voluntad se mantienen fieles. Desde la dimisión de Pérez Rubalcaba, si no antes, los líderes del PSOE han sido incapaces de presentar un proyecto compartido por sus soberbios barones que parecen conformarse con sobrevivir en sus feudos territoriales aupados a los variopintos maderos que han quedado flotando a la deriva tras los últimos naufragios electorales.

Sánchez con cara de pocos amigos la noche del 26-J.

Sánchez con cara de pocos amigos la noche del 26-J.

No parece que haya ninguna personalidad con liderazgo y capacidad suficiente para detener una deriva que conduce directamente a la marginalidad. La dirección del PSE-EE ha justificado su pacto urdido de espaldas a la Comisión gestora aduciendo que “Susana [Díaz] pactó con Ciudadanos y nadie dijo nada. Y Javier Lambán y Emiliano García-Page lo hicieron con Podemos, y nadie les dijo nada. O Ximo Puig, con Podemos y Compromís”. Olvidó añadir que el PSC pactó con ERC (2007-2010) y sigue pactando con partidos independentistas en muchos municipios catalanes. Más claro agua: cada facción territorial del PSOE se está buscando la vida  pactando con quien le viene en gana, o con quien buenamente puede, sin otro propósito que asegurar puestos de trabajo para su hambrienta prole. Hace algunos días González parecía, sin demasiado entusiasmo, dar su aval a Susana Díaz, un síntoma de lo mal que debe ver las cosas para que un político tan experimentado apoye a una militante sin otro bagaje vital y profesional que haber pasado toda su vida en Andalucía militando en el PSOE.

Díaz e Iceta saludándose en un acto en Madrid.

Díaz e Iceta saludándose en un acto en Madrid.

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Con la abstención no basta

Artículo publicado en el diario Expansión el 27 de octubre de 2016

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Reunión del Comité Federal del PSOE celebrado el 23 de octubre de 2016 en Madrid.

A la vista del resultado de la votación que se produjo en el Comité Federal (CF) del PSOE el 23 de octubre –139 votos a favor de la abstención en la investidura de Rajoy y 96 a favor del NO–, algunos considerarán un disparate que el título de mi artículo juzgue todavía insuficiente el paso dado por los dirigentes del PSOE para desencallar la situación política y permitir que España deje de tener un gobierno en funciones. Soy consciente de que si 96 miembros del Comité se opusieron a abstenerse en segunda votación a la investidura de Rajoy, serían bastantes más los que se habrían rasgado las vestiduras en caso de que la propuesta hubiera sido sumarse a un gobierno de coalición con el PP, aunque esto sea lo que correspondía, en buena lógica, al no haber logrado ninguno de los dos partidos con mayor respaldo electoral una mayoría lo suficientemente holgada como para formar gobierno por su cuenta.

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Iceta hablando con los medios de comunicación antes de asistir al Comité Federal del PSOE.

La alternativa de participar en un gobierno de coalición resultaría mucho más beneficiosa tanto para el propio PSOE, que tendría un protagonismo y capacidad de iniciativa que no va a tener estando en la oposición junto a Podemos y sus divergencias mientras dure la legislatura, como para el conjunto de los españoles que podrían contar con un gobierno más estable y más equilibrado ideológicamente. Los dirigentes actuales del PSOE no comparten este punto de vista y, visto lo visto, no me sorprendería que continúen demonizando a Rajoy y al PP en los próximos meses, mientras continúan tirándose los trastos a la cabeza entre ellos y el partido sigue perdiendo respaldo electoral. Los resultados de las dos últimas elecciones generales y de las elecciones autonómicas en Galicia y El País Vasco, así como la tendencia en intención de voto que apuntan las últimas encuestas publicadas, indican que el PSOE continúa hundiéndose en terreno pantanoso y podría convertirse en tercera fuerza política a nivel nacional, algo que ya le ha ocurrido en Cataluña, El País Vasco y Galicia.

Rajoy y Fijoo celebrando la victoria en las elecciones gallegas.

Rajoy y Fijoo celebrando la victoria en las elecciones gallegas.

Crisis en el PSOE

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Manifestantes airados frente a la sede del PSOE en Madrid.

El PSOE está inmerso desde la derrota electoral de 2011 en una crisis orgánica e ideológica que los sucesivos cambios de liderazgo sólo han conseguido agravar hasta hacerla crónica. Los intentos de Sánchez de mantenerse al frente del partido tras la dimisión de la mitad de los miembros de su Comisión ejecutiva, o la incoherente posición de Iceta y demás diputados del PSC (y otras federaciones) que se niegan a aceptar el resultado de la votación que tuvo lugar en el máximo órgano del partido entre congresos, dan una idea del avanzado estado de descomposición en que se encuentra el PSOE. Si los diputados del PSC y otras federaciones partidarios del NO acaban votando finalmente en contra de lo acordado, la comisión gestora tendrá que adoptar medidas muy serias para evitar el desmoronamiento del PSOE. Hace casi cuatro años que aconseje en este diario la conveniencia de reimplantar el PSOE en Cataluña.

Sánchez con Iceta en la sede del PSC sin la bandera constitucional española.

Sánchez con Iceta en la sede del PSC sin la bandera constitucional española.

Sánchez con la bandera constitucional en el acto de presentación de su candidatura a la presidencia del Gobierno.

Sánchez con la bandera constitucional en el acto de presentación de su candidatura a la presidencia del Gobierno.

La crisis ideológica también viene de lejos. Un partido de gobierno tiene que ofrecer propuestas realistas que susciten interés y sean atractivas para la mayoría de los ciudadanos. Desde que perdieron las elecciones en 2011, los líderes socialistas se han empecinado en pedirle a Rajoy que se vaya y a los ciudadanos que manden al PP a la oposición para poder derogar todas sus reformas. No han tenido mucho éxito en su empeño. En la práctica, sus iniciativas demuestran una preocupante tendencia a dar bandazos incomprensibles para sus electores. Un candidato no puede iniciar una campaña electoral con una bandera constitucional de dimensiones gigantescas y esconderla de manera vergonzante cuando hace campaña en Cataluña. Un gobierno en la sombra coherente no puede firmar hoy un pacto ‘reformista y progresista’ con Ciudadanos –formación a la que Sánchez había acusado de ser las nuevas generaciones del PP en campaña–, y vender unos meses después el alma a Mefistófeles para formar un gobierno de ‘izquierdas’ con Podemos (y sus divergencias) –el conglomerado al que Sánchez había tachado de ‘izquierda extremista’ y ‘juventudes comunistas’– y otros partidos (ERC, CDC, etc.) que han puesto ya fecha a la declaración unilateral de independencia.

Negociar un buen acuerdo u ostracismo

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Rajoy reunido con Sánchez el 28 de diciembre de 2015.

Rajoy ha ofrecido reiteradamente a Sánchez formar un gobierno de coalición o al menos un gobierno estable sustentado en un acuerdo de mínimos. Lo hizo después de ser el partido más votado en las elecciones del 20-D y volvió a hacerlo tras ganar con mayor claridad las elecciones el 26-J. Rajoy se mostró dispuesto a introducir cambios en la reforma laboral en eneros y a discutir la reforma de la financiación autonómica y el sistema de pensiones en junio, pero Sánchez despreció olímpicamente estas ofertas, y llegó a calificar su último encuentro con Rajoy de ‘perfectamente prescindible’. ¿Resultado? Hoy un PSOE fracturado se debate entre abstenerse a cambio de nada o ir a unas terceras elecciones que resultarían desastrosas para el partido. Los hidalgos –Armengol, Elorza, Iceta, López, Luena, etc.– que acompañaron a Sánchez hasta el final son tan responsables como éste de la situación límite a que han llevado al PSOE, y resulta esperpéntico que se atrevan todavía a desacatar la decisión del CF que Fernández, presidente de la comisión gestora, comunicó a su Majestad Felipe VI.

Fernández, presidente de la comisión gestora del PSOE.

Fernández, presidente de la comisión gestora del PSOE.

Rajoy y Sánchez en la reunión, según Sánchez, prescindible el 25 de agosto de 2016.

Rajoy y Sánchez en la reunión, según Sánchez, ‘prescindible’ el 25 de agosto de 2016.

¿No hay ninguna mente lúcida entre tanta baronía capaz de decir basta a tamaño despropósito? ¿Qué remilgos les impiden sentarse a negociar con el PP la investidura poniendo sobre la mesa cuestiones sustantivas que preocupan a la mayoría de los ciudadanos? Puestos a enumerar, aquí van unas cuantas sugerencias: hacer frente al desafío al orden constitucional de los partidos secesionistas en Cataluña; reforzar la división de poderes; afianzar el crecimiento de la producción y el empleo y fomentar la expansión de nuestras empresas en los mercados internacionales; asegurar los servicios públicos esenciales y las pensiones; adoptar medidas para paliar la situación de las personas más desfavorecidas; cuadrar las cuentas de las AAPP para detener el crecimiento de la deuda pública; etc.. Los diputados socialistas están a tiempo todavía de ir a la sesión de investidura a proponer un pacto de estado para que el PSOE resulte determinante en las políticas del próximo Gobierno, o acudir con cara de perro para abstenerse a cambio de nada. O lo que es incluso peor, a cambio de ceder protagonismo a Iglesias que no ha perdido ni un minuto en declararse líder de la oposición y advertir al PSOE que peligran los gobiernos autonómicos en Aragón, las Islas Baleares y la Comunidad Valenciana.

Iglesias autoproclamándose líder de la oposición.

Iglesias autoproclamándose líder de la oposición.

Rajoy y Rivera sellando el acuerdo de investidura_800

Rajoy y Sánchez cerrando el acuerdo de investidura después del 26-J.

La abstención no le bastará al PSOE para recuperar el espacio político perdido en los últimos años, por mucho que se empeñe ahora en hacer una oposición dura con 85 diputados y Podemos pisándole el terreno. Ni tampoco le bastará al PP para formar un gobierno estable y equilibrado que pueda afrontar con tranquilidad las dificultades a que habrá que hacer frente en los próximos cuatro años. ¿Tanto les cuesta a nuestros representantes asumir que la principal tarea de los políticos es encontrar soluciones a los conflictos inevitables que se producen en sociedades abiertas y plurales en cada momento? El portavoz del PSOE tendrá en el debate de investidura la oportunidad de hacer un discurso constructivo y demostrar que no se deja arrastrar por la muchachada de Podemos para dirimir quién es el tipo más duro del hemiciclo. Veremos.

Rajoy abriendo el debate de investidura el 30 de agosto de 2016.

Rajoy abriendo el debate de investidura el 30 de agosto de 2016.

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