Disensiones en la ‘república’ catalana

Artículo publicado en el diario Expansión el 10 de enero de 2019.

Tras proclamar la independencia el 27-O, el orfeón secesionista entona ‘un golpe de hoz’ en el Parlament antes de tomar las de Villabruselas.

Aunque en algunos edificios públicos, calles y plazas se exhiben todavía carteles anunciando y saludando a la invisible ‘república’, lo cierto es que la mayoría de la población presta escasa atención a tales exhibiciones de derroche presupuestario de los Ayuntamientos, y cada vez son más los catalanes que dan por sentado que la fantasía acabó el 27 de octubre de 2017, justo en el mismo instante en que el Parlamento de Cataluña aprobó su constitución. Tras escuchar a sus líderes repetirles una y otra vez “ahora es la hora” y todo  está “a punto”, los ciudadanos esperaban que Puigdemont apretara en ese instante el botón rojo y activara la ‘ley de transición jurídica y fundacional de la república’ (aprobada con ese fin el 8 de septiembre de 2017), para sustituir la Constitución y el Estatut por la nueva legalidad republicana y poner en marcha las tan cacareadas estructuras de estado: los consejos de electos y de la república, la agencia tributaria, el banco central y la agencia de protección social. Pero los promotores del engendro aceptaron mansamente su destitución por el Gobierno: unos salieron huyendo a su ‘exilio’ dorado en Bélgica o Suiza; otros dejaron sus cargos y despachos sin apenas rechistar y comparecieron puntuales ante los jueces instructores; la heroína Forcadell llegó incluso a excusarse, diciendo que la cosa iba de mentirijillas y ella no proclamó nada. Descorazonador espectáculo para los republicanos de buena fe que haberlos quizá haylos.

Torrent (ERC) dirigiéndose a la cámara tras ser elegido presidente del Parlament el 17 de enero de 2018.

Tras los meses de impasse y desconcierto por la aplicación del 155, la batalla por el poder entre ERC, la embrionaria Crida-JxC de Puigdemont y  los restos del naufragio de CDC (PDeCAT) ha vuelto a recrudecerse, una vez recuperado el control del gobierno de la Generalidad y del Parlamento de Cataluña. Quienes defendemos la igualdad de todos los españoles y rechazamos el federalismo mal entendido, al dejar vacía de

El vals de Mas con Pujol en el último congreso de CDC, antes de la caída del padre fundador.

competencias las instituciones federales, no podemos olvidar que todos los partidos secesionistas comparten dos objetivos: seguir desacreditando la democracia española, dentro y fuera de nuestras fronteras, y continuar impulsando el proceso secesionista en Cataluña. Difieren tan sólo en cómo deben administrar su doble fracaso: como rapaces administradores y pésimos gobernantes, y como conspiradores fracasados.

Torra, pese a su verborrea radical, plagada con guiños a los CDR y a la vía eslovena, pasará a la historia como un ‘botifler’ melifluo, incapaz de colmar las expectativas de quienes esperaban ver al nuevo presidente de la ‘república’ presentarse en Lledoners, no a lanzar improperios contra el Estado que él representa en Cataluña, no a compadecer a unos presos según él injustamente encarcelados, sino a decirles ‘sois libres’ y abrirles personalmente las puertas de sus celdas. Como nadie le impide hacerlo, Torra se ha convertido en cómplice necesario de los jueces que los enviaron a prisión. Aunque Puigdemont vive a cuerpo de rey en su mansión

Torra visitando a los exconsejeros encarcelados en la cárcel de Estremera.

republicana de Waterloo a costa de los contribuyentes –me temo que más del Reino que de la ‘república’–, contempla con desasosiego como el paso de los días va diluyendo su halo de ‘playmóbil’ revolucionario. Su última ocurrencia ha sido requerirle a su solícito emisario –120.000€ lleva Torra dilapidados en viajes ‘oficiales’ para visitar a prófugos– y a JxC que propongan por enésima vez su investidura telemática, no porque crea que tiene alguna posibilidad de ser investido, sino para recuperar protagonismo y poner en aprietos a sus compadres de ERC que, aunque con la boca pequeña, han avalado a Puigdemont como ‘president’ legítimo.

Puigdemont en su lujosa mansión en Waterloo. No descarten que todos los contribuyentes del Reino estemos pagando la factura.

Por su parte, los republicanos de Esquerra reconocen que la hoguera de polvo y paja que ellos mantuvieron viva, incluso cuando Puigdemont parecía inclinarse a convocar elecciones, se apagó el 27-O. Su objetivo primordial en esta nueva fase es mantener la agitación durante el juicio a Junqueras, pero sin arriesgarse a perder el control de la máquina de hacer independentistas que es la Generalidad. Con capacidad legislativa y 38.061 millones de presupuesto consolidado en 2017, su control resulta vital para levantar barreras que impiden al resto de españoles acceder a las Administraciones catalanas, para adoctrinar impunemente en escuelas e institutos públicos (y concertados), para alimentar

La cosa viene de lejos: Álvarez (UGT Catalunya), Casals (presidenta de Òmnium Cultural) y Gallego (CCOO Catalunya) a favor del derecho a decidir y la consulta del 9-N.

infundios (‘España nos oprime’, ‘España nos roba’) y desafección desde los potentes medios públicos (y subvencionados) de comunicación, y para inyectar recursos al entramado asociativo comprometido con el derecho a decidir, donde junto a ANC y Òmniun, están Fomento, Cocet y Pymec, el Consejo General de Cámaras, organizaciones sindicales como CCOO y UGT, y un denso entramado de asociaciones culturales y sociales (Asociaciones por la lengua, Plataforma por la lengua, Consejo escolar de Cataluña, FC Barcelona y un larguísimo etcétera).

Sánchez posa con sus ministros antes de iniciar el Consejo de Ministros en la Lonja del Mar el pasado 21-D, blindada por la PN, los Mozos y la guardia urban.

La cuestión clave para quienes estamos comprometidos con la defensa de la igualdad de los españoles es cómo debemos afrontar los próximos meses y años. En una entrevista publicada hace unos días, Molina, investigador del Real Instituto Elcano, afirmaba que “el independentismo ha de pasar el duelo, vendrá la depresión y la aceptación”. No comparto, en absoluto, este pronóstico. Aunque es cierto que quienes organizaron el golpe de Estado eran conscientes de la debilidad de sus cartas, lo cierto es que las jugaron con gran habilidad hasta el final y salieron prácticamente indemnes del embate: apenas seis meses después recuperaban el timón de la Generalitat y el entramado administrativo-mediático-asociativo seguía intacto. Si además los secesionistas obtuvieran de Sánchez, como parece sugerir con aprobación Molina, concesiones tales como “plasmar la pluralidad del Estado (por ejemplo en el terreno de la lengua)” y mejorar el autogobierno y el reparto del poder con las minorías ‘nacionales’, la conclusión que podrían extraer es que aunque el 27-O no lograron la independencia, salieron fortalecidos y están mejor pertrechados para librar la próxima batalla. Un error mayúsculo.

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Torra: año nuevo, camisa vieja

Artículo publicado en el diario Expansión el 4 de enero de 2019.

El N. H. presidente Torra en el cementerio de Montjuich.

Aprovechó el N.H. presidente Torra la festividad de Navidad para acercarse al cementerio de Montjuich a homenajear a Macià en el aniversario de la muerte del líder de ERC –golpista por partida doble: primero a la Monarquía y después a la República– y lanzar desde allí un nuevo desaire al Jefe del Estado y varias exigencias desaforadas al presidente del Gobierno. Al deseo expresado por Felipe VI en su discurso de Nochebuena de buscar el entendimiento y promover la convivencia en Cataluña, Torra le respondió que no existe tal problema sino de falta de democracia y justicia en España. Aprovechó también la ocasión para marcarle el paso a Sánchez, aireando tres de las veintiuna exigencias incluidas en el documento que le entregó en la reunión mantenida en Barcelona el pasado 21 de diciembre: ‘desfranquización’ de España y aislamiento del ‘fascismo’ y la ‘ultraderecha’; regeneración democrática y ética de la política; y creación una comisión internacional de mediación entre ambos gobiernos para ejercer el derecho de autodeterminación.

Sánchez y Torra “El Enlazado” en la reunión que mantuvieron en Barcelona el pasado 20 de diciembre.

Gobiernos desleales, sociedad rota              

Cualquier ciudadano atento al devenir de la vida pública conoce lo que al parecer el presidente Torra ignora: que España es una democracia desde hace 40 años, perfectamente homologable con cualquier otra, y Cataluña es hoy una sociedad fracturada donde la cordialidad y el respeto al prójimo brillan por su ausencia. En cuanto a los orígenes y desarrollo de la fractura política y social, su inicio puede fecharse el 14 de septiembre de 2009, cuando los gobiernos de Montilla y Zapatero permitieron celebrar en Arenys de Munt la primera consulta por la independencia; uno de los momentos álgidos del proceso de confrontación fue la primera consulta ilegal organizada por

Mas burlándose del gobierno español y del Tribunal Constitucional el 9 de noviembre de 2014 ante la embelesada mirada de su esposa.

el gobierno de Mas (mientras Rajoy miraba hacia otro lado) el 9 de noviembre de 2014; y las tensiones adquirieron tintes de enfrentamiento abierto tras la elección de Forcadell como presidenta del Parlamento el 26 de octubre de 2015 y la investidura de Puigdemont como presidente de la Generalidad el 12 de enero de 2016.

Mas, con la sonrisa algo forzada, da una palmadita a Puigdemont después de que éste le sustituyera al frente del gobierno de la Generalitat.

Porque sólo como fracturada puede calificarse una sociedad donde expresar tus legítimos puntos de vista puede acarrearte que tus compañeros de clase o trabajo, o incluso tus vecinos, te tachen inmediatamente de ‘provocador’, si no de ‘fascista’;  donde las asociaciones y los grupos organizados que promueven abiertamente la secesión de Cataluña reciben respaldo moral, cobertura mediática y hasta subvenciones de los representantes del Estado en

Aspecto del Centro de Atención Primaria del Servicio Catalán de Salud en Vilobí del Penedés.

Cataluña: el gobierno de la Generalidad, las Diputaciones y los Ayuntamientos; donde estas instituciones de autogobierno y otros organismos públicos (colegios, institutos, centros sanitarios, Universidades, orfeones y coros, organizaciones sindicales, etc.), en lugar de mantener la debida neutralidad ideológica, adoptan sin ningún recato posiciones partidistas que sólo representan a una parte de los ciudadanos que contribuimos a sostenerlas; donde representantes legítimamente elegidos en las urnas reciben amenazas y necesitan protección para desarrollar con normalidad su actividad política; donde las sedes de los partidos

Sedes del PP atacadas por vándalos independentistas.

estigmatizados como ‘feixistes,’ o simplemente de ‘derechas’ por los dirigentes secesionistas son vandalizados impunemente por hordas ‘republicanas’; donde jueces y fiscales (y a veces sus familias) son hostigados y presionados hasta el punto de verse obligados a solicitar el traslado a otras Comunidades; donde más de 5.000 sociedades han decidido trasladar sus sedes fuera de Cataluña por causa de la inestabilidad política; y, en fin, un paraíso democrático donde las asociaciones secesionistas confeccionan ficheros de empresas desafectas al régimen.

Los CDR cortando una vía de comunicación ante la inacción de los Mozos de Escuadra.

Si alguien quiere una prueba de la quiebra de la convivencia en Cataluña, sólo tiene que volver la vista a la violencia, soterrada y desenfrenada, vivida el pasado 21 de diciembre, con motivo de la celebración del Consejo de Ministros en Barcelona. Empecemos por reconocer que los portavoces de los partidos al frente del gobierno de la Generalidad y del Parlamento de Cataluña, calificaron de provocación la iniciativa de Sánchez. Continuemos sopesando que para captar la instantánea de Sánchez  con sus

Vivienda familiar del juez Llarena tras una visita de las (m)arranitas,las juventudes de la CUP.

Ministros esforzándose por aparentar normalidad, requirió desplegar a 9.000 policías y dejó decenas de heridos y detenidos. Y para terminar de valorar la gravedad de la situación, conviene tener presente que los ciudadanos normales, los jueces y los fiscales, los diputados y los concejales de los partidos constitucionalistas, a diferencia de Sánchez y sus Ministros, acuden cada día a su trabajo sin protección alguna.

Todos a Waterloo

Torra en su discurso de fin de año.

La estrambótica exigencia de Torra de crear una comisión internacional de mediación para acordar la celebración de un referéndum de autodeterminación en Cataluña, bien podría tomarse en estas fechas como una pueril inocentada, de no ser porque Pedro está en plan de prometerlo todo con tal de asegurarse unos meses más en La Moncloa, y porque Torra acaba de convocar en su discurso de fin de año a sus huestes a “rebelarse ante la injusticia y hacer caer los muros de la opresión”. Monólogo quizá, Sr. Sánchez, pero monólogo que augura un 2019 no menos conflictivo que 2018 y 2017, y traslada a la opinión pública de todo el mundo acusaciones gravísimas que merecerían una respuesta contundente del Gobierno de España. ¿Está usted en condiciones de hacerlo?

Romeva, Turull, Rull y otros consejeros golpistas acuden a declarar en plan estrellas cinematográficas.

Porque resulta vital reforzar la credibilidad de nuestro Estado de Derecho a pocos días del inicio del juicio que sentará en el banquillo a políticos y activistas acusados de alentar, organizar y ejecutar coordinadamente actos cuyo objetivo declarado era suspender la Constitución y el Estatuto, destituir al Rey de sus facultades y declarar la independencia de una parte del territorio nacional. No hay razón alguna para sentirse acomplejado o incómodo y el Gobierno de España debería aprovechar esta ocasión para explicar en Barcelona, Ponferrada, Berlín, Washington y Pekín, las razones por las que estos ciudadanos están encarcelados o prófugos y van a ser juzgados con todas garantías. Incluso concediendo que “cumplieron con lo que [algunos] pedíamos”, ello ni los convierte en “inocentes”, como afirma Torra, ni los exime de responder de sus presuntos delitos.

Puigdemont, Torra, Artadi en Berlín el 10 mayo de 2018 en la reunión en que se decidió investir a Torra.

Resulta patético que mientras el presidente y los consejeros de la Generalidad dedican la mayor parte de su tiempo e ingentes recursos a desacreditar al Estado, difundiendo a través los medios locales, nacionales e internacionales la especie de que en España hay políticos y activistas inocentes encarcelados o exiliados, Sánchez se avenga a reunirse con Torra y a poner en marcha comisiones bilaterales con los recaderos (Aragonés y Artadi) de los golpistas (Junqueras y Puigdemont), para facilitarles recursos en condiciones aún más ventajosas y hasta cederles nuevas competencias, cuando lo apropiado habría sido recordarles sus límites competenciales, acordar medidas con otros partidos constitucionalistas para impedir nuevas intentonas golpistas, y, en fin, extremar el control del gasto de la Generalidad para evitar que se destinen recursos a ámbitos ajenos a sus competencias, y puedan incluso llegar a los bolsillos de los prófugos ‘exiliados’ (y sus abogados) en Waterloo, Suiza y Escocia. Sánchez quedó rehén de los golpistas al auparse a La Moncloa con sus votos y ellos están aprovechando su debilidad para volar de nuevo.

Puigdemont en su lujosa mansión en Waterloo. No descarto que sean los contribuyentes españoles quienes estamos pagando la factura.

El 21-D seremos ingobernables.

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Tres recados del Rey en Nochebuena

Artículo publicado en el diario Expansión el 28 de diciembre de 2018.

Felipe VI durante su alocución de Nochebuena.

No deja de ser una paradoja que tantos republicanos de corazón durante la dictadura de Franco seamos hoy monárquicos por imperativo de la razón y que tantos totalitarios de vocación sean hoy republicanos por mero oportunismo. En un panorama plagado de políticos desacreditados, inescrupulosos, pusilánimes e ignorantes (felizmente pocos acumulan todos los atributos), cuyas previsibles descalificaciones mutuas en el hemiciclo provocan hastío y rechazo salvo entre sus acérrimos partidarios, los espaciados discursos de Felipe VI han ido formando una red de oasis en un océano de arenas inclementes donde podemos aliviar algo nuestra desazón. Como muestras recientes, ahí están los discursos pronunciados por el Monarca en la entrega de los premios Princesa de Asturias, y ante Las Cortes para conmemorar el cuadragésimo aniversario del refrendo de la Constitución por el pueblo español. Y decisiva fue también su ya histórica alocución a los españoles el 3 de octubre 2017, dos días después de que el gobierno de la Generalidad de Cataluña organizara una consulta ilegal de autodeterminación, como paso previo a la constitución de una república independiente.

Las ministras Montero, Celaá y Calviño presentando el borrador de PGE 2019.

En su mensaje de Nochebuena, Felipe VI quiso dirigir sus reflexiones e inquietudes a mirar al futuro de nuestros jóvenes, los grandes beneficiarios de la era de libertad y prosperidad que se inició con la aprobación de la Constitución en 1978. Resulta indispensable, vino a decirnos, transmitirles la voluntad de entendimiento entre españoles y la inclinación al acuerdo de sus líderes políticos que primó durante la Transición, y “hacer hoy todo lo que esté en nuestras manos para que esos principios no se pierdan y se olviden y esas reglas que son de todos sean respetadas por todos”, para lograr en definitiva que las “nuevas generaciones se sientan partícipes de ese período de nuestra historia”.  Una buena educación pública debería, Sra. Celaà, aplicarse a esta tarea de conectar a las nuevas generaciones con un pasado brillante donde primó la voluntad de acuerdo, difuminado cuando no tergiversado y difamado por quienes pretenden acabar con el régimen del 78: Podemos y sus divergencias, el PNV y los partidos secesionistas catalanes que auparon a Sánchez a La Moncloa.

El Rey reconoció que la tarea de conectar a nuestros jóvenes con los principios y valores que han alumbrado nuestro pasado inmediato, resulta insuficiente en una sociedad tecnológica “sujeta a cambios continuos y acelerados”, donde el talento, la solidaridad y el compromiso de tantos jóvenes se ven ahogados por la escasez de oportunidades de empleo y las precarias condiciones laborales que les impiden “construir un proyecto de vida personal y profesional con un trabajo y un salario dignos… formar una familia y poder conciliar con la vida laboral”. ¿Estamos ante un mero deseo ‘nochebuenesco’ de buena voluntad, o pueden las Administraciones Públicas hacer algo para favorecer la actividad empresarial, reducir la precariedad laboral, mejorar el tratamiento fiscal de la familia y conciliar la vida laboral y familiar? Para sacarnos de dudas, las  ministras de Economía, Hacienda y Trabajo deberían explicarnos cuáles son las iniciativas que proponen sus Ministerios al respecto.

Fernando Abril y Alfonso Guerra.

Felipe VI terminó su discurso apelando a la convivencia, “al respeto a las personas, a las ideas y al derechos de los demás”, destacando “los profundos vínculos que nos unen… a todos los españoles”, desechando el “rencor y el resentimiento, porque estas actitudes forman parte de nuestra peor historia” y subrayando que “la superación de los grandes problemas y las injusticias nunca pueden nacer de la división, sino del acuerdo y de la unión”, una convivencia que exige “respeto a nuestra Constitución”. Otro mensaje al gobierno de Sánchez tras el triste espectáculo de violencia vivido en Barcelona sólo tres días antes con motivo de la celebración del Consejo de Ministros en la Ciudad Condal. Resentimiento y rencor que ha experimentado el Jefe del Estado en carne propia en sus últimas visitas a Cataluña, manifestaciones violentas de un proceso insurreccional alentado, organizado y financiado desde las instituciones de autogobierno de la CA de Cataluña: gobierno de la Generalidad, Parlamento, Diputaciones y Ayuntamientos, con la ayuda inestimable de los medios de comunicación públicos, y las asociaciones ANC, Ómnium Cultural y Municipios por la Independencia (AMI).

 

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El problema de Cataluña se llama insurrección

Artículo publicado en el diario Expansión el 22 de diciembre de 2018.

Sánchez y Torra intercambiando libros en La Moncloa.

¿Hay algún Estado democrático cuyo gobierno permita a los políticos que lo representan en una parte del territorio y a los empleados públicos que allí prestan sus servicios exhibir símbolos cuyo significado, implícita o explícitamente, es que la policía y los jueces encarcelan arbitrariamente a ciudadanos inocentes? Conozco uno, España, y una Comunidad Autónoma, Cataluña, donde este tipo de falsedades y humillaciones son moneda corriente. Digo falsedades, porque la mera exhibición de esos símbolos contradice la pretendida falta de libertad y ausencia de las garantías democráticas reclamadas. Y digo humillaciones, porque quienes no compartimos tales falsedades hemos de soportar estoicamente la falta de neutralidad y respeto exigibles a

Parlament de Cataluña decorado con lazos amarillos.

representantes políticos y empleados públicos. Hace pocos días, me atendió un anestesista (de cuyo nombre prefiero no acordarme) en un hospital público con un lazo amarillo prendido en la solapa, y mientras me hacía preguntas rutinarias y me explicaba los pros y contras de cada tipo de anestesia, me debatía entre llamarle la atención o dejar correr el asunto. Al final callé consciente de la pérdida de tiempo y energía que me supondría reclamar neutralidad a un médico anónimo, cuando el presidente del gobierno español recibe en La Moncloa y se reúne en Barcelona con el enlazado y apretado president Torra.

¿Reunión o concesión?

Sánchez conversando con Torra que lucía su lacito amarillo y tenía detrás dos jarrones con flores amarillas.

Hay que ver lo distraídos que nos han tenido los últimos días preparando una reunión de apenas una hora, cuyo único resultado tangible ha sido un comunicado descafeinado de tres parrafitos. Torra recibió a Sánchez en Pedralbes con su sempiterno lazo, mientras un centenar de miembros de los ‘comités de defensa de la república’ (CDR), grupos parafascistas que han protagonizado enfrentamientos violentos con los Mozos en Barcelona, Gerona y Tarrasa recientemente, coreaban consignas fraternales: “independencia”, “derribemos el régimen del 78” y “fuera las fuerzas de ocupación”. Desconozco si en esta ocasión Torra les había pedido que apretaran, pero lo cierto es que lograron sin gran esfuerzo cortar la Diagonal, no sé si por impotencia del formidable dispositivo de los Mozos o porque sus mandos, como en otras ocasiones, les ordenaron apretar poco.

El Congreso aprueba el 20 de diciembre la senda de déficit de los PGE con apoyo de los diputados secesionistas de ERC y PDeCAT.

Sí o sí, estaban condenados a reunirse. Sánchez necesitaba los votos de los diputados secesionistas de ERC y PDeCAT para aprobar el techo de gasto en el Congreso y trasladar a la opinión pública la sensación de que todavía hay partido y puede aprobar los PGE 2019, aunque sea con varios meses de retraso. Torra, por su parte, necesitaba mostrar a los suyos que podía sentar a Sánchez en la mesa de negociación. El objetivo del presidente hasta las próximas elecciones generales no es tanto gobernar como simular que lo hace y aprobar medidas populistas (subidas de pensiones y SMI, aumento de los sueldos de los empleados públicos, etc.) que le congracien con colectivos de votantes. Lamentable la reivindicación de la memoria de Companys, el presidente de la Generalitat que firmó docenas y docenas de sentencias de muerte.

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Puigdemont y Junqueras celebrando la constitución de la república independiente de Cataluña en el Parlament el 27 de octubre de 2017.

El objetivo de Torra-Puigdemont y Junqueras, conscientes de que la independencia es hoy por hoy una hoguera que se apaga en cuanto proclaman la república, es retener a toda costa las competencias de la Generalitat para controlar el aparato administrativo-mediático-asociativo que sostiene el proceso insurreccional, sin despreciar arrancar alguna concesión siquiera simbólica. Que el comunicado conjunto de ambos gobiernos reconozca “la existencia de un conflicto sobre el futuro de Cataluña” y apueste “por un diálogo efectivo que vehicule una respuesta política que cuente con un amplio apoyo de la sociedad catalana”, suena a música celestial que recuerda el  “apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento catalán” de Zapatero. La situación es delicada porque los sucesivos gobiernos de Mas, Puigdemont y Torra nos acercan más y más al precipicio político y debilitan la confianza de las empresas y los inversores en Cataluña y en España.

Comunicado conjunto del Gobierno de España y del gobierno de la CA de Cataluña.

21-D: mucho ruido y nueces huecas

El 21-D amaneció según estaba previsto en el guión con cortes en la AP-7 en Gerona y L’Atmella de Mar, la A-2 y N-340, y las Rondas Litoral y de Dalt. Normalidad en los aeropuertos, puertos y estaciones ferroviarias y hasta normalidad en colegios e institutos en vísperas de vacaciones. Quizá el número de liberados que trabajan por la causa no daba para tanta huelga y cortes anunciados. En Barcelona, los CDR se han enfrentado a los Mozos  Drassanes y Vía Layetana con un saldo de 50 heridos,más de 30 Mozos y un periodista de Intereconomía brutalmente agredido, y una decena de detenidos. Entretanto, Sánchez dejaba para la historia una foto de familia en las escalinatas de la Lonja del Mar y aprobaba subir a 900€ el SMI y el 2,75% los sueldos de los empleados públicos.

Sánchez posa con sus ministros antes de iniciar el Consejo de Ministros en la Lonja del Mar.

La ANC y Òmnium se contentaron con celebrar su particular ‘consejo popular de ministros’ al que le sobraron ‘ministros’ (políticos y expolíticos secesionistas de todos los pelajes y el senador Iñarritu de EH-Bildu) y le faltó precisamente ‘pueblo’. Palazuí, presidenta de la ANC, se congratuló de que “se haya paralizado el país [de Alicia] por efecto de la huelga general”, y Mauri, vicepresidente de Òmnium, acusó a Sánchez de humillarles celebrando el Consejo en la efeméride de unas elecciones impuestas (en las que participaron libremente) y de que “su única propuesta sea que el aeropuerto se llame Josep Tarradellas”, algo que molestó también a santa Rovira, la dirigente de ERC ‘exiliada’ en Suiza. La manifestación convocada en Barcelona en Paseo de Gracia a las 18:00 por ANC, Ómnium, los CDR y todos los partidos secesionistas con el lema “Derribemos el régimen” ha movilizado tan sólo unos  miles de personas: un sonado pinchazo. Una multitud comparada con las docenas que han secundado la convocatoria en Gerona.

Aspecto del ‘consejo popular de ministros’ celebrado frente a la estación de Francia en Barcelona.

A modo de conclusión

El problema de Cataluña no es la pretendida falta de libertad y democracia en España sino precisamente que las instituciones de autogobierno empleen su ámbito de libertad para alentar, promover y financiar el proceso insurreccional. Por ello, la solución no pasa por abrir un espacio de diálogo con Torra y demás líderes secesionistas sino por

Los CDR en acción en la madrugada del 21 de diciembre.

desmantelar el entramado administrativo-mediático-asociativo que lo sostiene. La hoguera, como se ha podido constatar el 21-D está medio apagada, pero si se les permite seguir acumulando material inflamable acabaremos pagándolo muy caro mañana.

Y cuando se hizo la luz, pudo constatarse la cruda realidad: cuatro gatos que los Mozos  podrían haber reducido en un santiamén.

 

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Bienvenido Míster Xi

Artículo publicado en el diario Expansión el 20 de diciembre de 2018.

Jinping con Felipe VI en la parada militar en el Palacio Real el 27 de noviembre de 2018.

La reciente visita del presidente de la República Popular China a nuestro país plantea algunas preguntas nada fáciles de responder. Aunque el viaje tenía como principal objetivo asistir a la reunión del G-20 en Argentina para encontrarse cara a cara con Trump en Buenos Aires y calibrar si hay posibilidades de apaciguar la guerra comercial abierta con los Estados Unidos, la circunstancia de que la primera de las tres paradas previstas fuera España, en el viaje de ida, y Panamá y Portugal, en el viaje de regreso, resulta un tanto enigmática y plantea unas cuantas incógnitas sobre las que vale la pena reflexionar.

Jinping, ataviado con traje Mao, acompañado por su esposa, posa junto al Rey Felipe VI y Doña Letizia en el besamanos de la cena de gala ofrecida en el Palacio Real.

La mayoría de los comentaristas se han limitado a relatarnos los detalles más llamativos de la aparatosa recepción de Estado en el Palacio Real y la cena de gala con que los Reyes obsequiaron al todopoderoso presidente chino; a convencernos de la entusiasta defensa de la globalización y el multilateralismo que hizo Jinping en su discurso en el Congreso; o a comentar algunos de los acuerdos bilaterales firmados con especial referencia a la liberalización de las exportaciones de jamón ibérico con hueso. Cuando a modo de colofón Carmena, la alcaldesa de Madrid, siempre tan preocupada por los derechos humanos, le entregó sonriente y feliz las llaves de la ciudad, no pude evitar acordarme de Bienvenido Mr. Marshall, una de las mejores películas de Berlanga. A ninguno de sus variados interlocutores se les ocurrió aludir, siquiera fuera de pasada, al lado oscuro del gigante asiático, esto es, a la falta de libertades políticas, a las precarias condiciones laborales y ausencia de derechos de los trabajadores y a las nada infrecuentes deshonestas prácticas empresariales.

Al Canal pasando por España

Jinping recibe las llaves de Madrid de la feliz alcaldesa Carmena, actuando de testigos el oso y el madroño.

Comencemos por la parte más obvia del viaje. Aunque Panamá es un país minúsculo, cuenta con una infraestructura gigantea que con sus 82 kilómetros constituye uno de los hitos de la ingeniería mundial y una pieza estratégica para el tráfico comercial interoceánico. Que un buque chino con 9.472 contenedores a bordo fuera el primero en cruzar el Canal tras su ampliación el 26 de junio de 2016, ayuda a entender el interés de Jinping en visitar el país centroamericano.  A partir de ahora, barcos capaces de transportar hasta 14.000 contendores podrán atravesar el Canal y dirigirse desde el este de Asia a los puertos en la costa este de Estados Unidos (y viceversa) sin necesidad de pasar por la costa oeste. La nueva ruta alargará algo el tiempo que tardarán las mercancías en llegar a su destino pero reducirá sensiblemente el coste de transporte.

Canal de Panama 22 de agosto de 2017.

Más complicado resulta explicar que las otras dos paradas del viaje fueran España y Portugal, dos Estados miembros de la UE y de la Eurozona con los que China mantiene unos intercambios relativamente modestos. En el caso de España, las exportaciones del gigante asiático a nuestro país tan sólo suponen el 1,01% del total exportado en 2017, y nuestras exportaciones a China el 0,45% del total importado por China. A la vista de la relativamente modesta magnitud de las relaciones comerciales entre ambos países, se puede afirmar que ni siquiera un aumento muy sustancial del comercio bilateral tendría un impacto significativo en la economía china. En el caso de Portugal, cuyo PIB equivale al 18,4% del de España, el impacto resultaría incluso menor.  Y aunque los efectos de la intensificación del comercio serían algo más significativos para España, resulta difícil creer que el objetivo de la visita de Jinping fuera propiciar nuestras exportaciones y ayudarnos a recortar nuestro déficit comercial con China: 19.367 millones en 2017, una cifra que supone casi el 70% del déficit comercial de España.

Jinping con Sánchez y sus interprestes en La Moncloa.

No resulta nada fácil adivinar las verdaderas intenciones de Jingping al visitar España y Portugal, cuando podría perfectamente haber elegido otros destinos incluso dentro de la UE y la Euro zona. Una posible explicación al enigma de la visita pudiera residir en la previsible receptiva actitud de los gobiernos de España y Portugal, ansiosos de captar inversiones para convertirse en una plataforma logística china dentro de la UE y dejar atrás unos años económicamente muy duros. Por otra parte, una de las principales preocupaciones de los líderes chinos en estos momentos es, sin ningún género de dudas, reforzar las relaciones comerciales con países de la UE para así afianzar su posición a medio plazo en el mercado que, tras la decisión de Trump de imponer aranceles de entre el 10 y el 25 por ciento a 250.000 millones de dólares de importaciones chinas, se configura como su cliente más importante. En este momento, lo último que desean los líderes chinos es que los países europeos con un elevado déficit comercial con China presionen a la UE para seguir los pasos de Estados Unidos. Están, por último, los estrechos lazos culturales y las intensas relaciones económicas que España y Portugal mantienen con Hispanoamérica y algunos estados africanos, un activo que China podría querer aprovechar para abrirse paso en nuevos mercados.

El modelo chino y el futuro de la UE

China: cadena de producción de fibra óptica.

A la postre, el modelo de crecimiento chino que ha asombrado al mundo durante las tres últimas décadas se ha sustentado en el crecimiento exponencial de sus exportaciones, principalmente a Estados Unidos y a los países más desarrollados, un hecho que ha coincidido con el desmantelamiento de sectores industriales enteros en muchos de ellos, con el consiguiente aumento del déficit comercial, caídas del empleo y menor crecimiento de los salarios reales y elevaciones de las tasas de paro. No hace falta insistir mucho en que los beneficios de la globalización y la liberalización del comercio no han sido simétricos, y aunque los dirigentes chinos defiendan hoy el multilateralismo, como hizo Jinping en el Congreso de España, lo cierto es que sus políticas de tipo de cambio, las condiciones laborales y la falta de respeto a la propiedad intelectual bien podrían calificarse como competencia desleal.

Trump firmando la orden para imponer más aranceles a China.

Pese a los esfuerzos realizados desde el Tratado de Maastricht (1992) para mejorar la integración y la gobernanza, la UE continúa siendo una colección de Estados confedrados con intereses dispares cuyos principales líderes, con dosis variables de cinismo e ingenuidad, defienden con Jinping la globalización, el libre comercio y la inmigración indiscriminada, sin que al parecer ninguno advierta las graves consecuencias que puede acarrear a sus ciudadanos a medio plazo, tanto en el terreno estrictamente económico como en el político y cultural. En contraste, el gobierno Federal de los Estados Unidos cuenta con organismos de prospectiva y servicios de inteligencia a los que destina grandes cantidades de recursos con el único propósito de detectar las amenazas que pueden erosionar su preeminencia en sectores tecnológicos, industriales y agrarios, y debilitar su capacidad para hacer frente a conflictos internacionales de baja o alta intensidad. En otras palabras, los líderes de la UE deberían estar algo más preocupados por  la enorme concentración de la producción en China y diseñar una estrategia conjunta para hacer frente al creciente poderío militar de un país regido por una dictadura comunista donde los derechos laborales y políticos y las buenas prácticas empresariales brillan por su ausencia.

Trump desveló que estaba bombardeando siria durante su almuerzo con el líder chino Xi JinPing.

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Sánchez negocia con Torra en vísperas de otra insurrección

Artículo publicado en Economía Digital, Catalunya Press y otros diarios el 19 de diciembre de 2018.

Sánchez y Torra intercambiando estampitas en La Moncloa.

Mientras Sánchez continúa negociando con Torra reunirse en Barcelona el jueves 20 y Ábalos pone sobre la mesa 200 millones en inversiones en carreteras para endulzar el cónclave, Cataluña vive inmersa en un proceso insurreccional cuyo plato fuerte será la manifestación unitaria convocada para el viernes 21 a las 18:00 con el significativo lema “21-D Derribemos el régimen del 78” (“21-D Tombem el regim del 78”) que está previsto que finalice con una concentración en la Plaza de Cataluña. La convocatoria de lucha cuenta con el aval de las asociaciones secesionistas ANC y Òmnium Cultural, cuyos respectivos presidentes, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, están encarcelados a la espera de ser juzgados por rebelión en el Tribunal Supremo. Ambas asociaciones llevan meses desarrollando campañas de desinformación por todos los rincones de Cataluña para exigir  “la liberación de los presos, exiliados y represaliados”, y trasladando a los ciudadanos la falsedad de que nuestro Estado es un Estado represivo que, con frecuencia, asimilan a la dictadura de Franco.

Éste es el mensaje: Franco sigue vivo.

Entre las organizaciones que apoyan la convocatoria están los grupos parafascistas autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR) que han protagonizado acciones violentas desde la consulta ilegal del 1-O de 2017 y se han enfrentado a los Mozos de Escuadra en Barcelona, Gerona y Tarrasa en las últimas semanas. Asimismo, se han sumado la CUP y sus cachorrros de Arran que han realizado también acciones violentas contra varias sedes del PP en Cataluña y contra las viviendas del juez Llarena en Sant Cugat del Vallés y la Cerdaña. Por último, conviene no olvidar a la Intersindical CSC que ha convocado un paro entre las 12:30 y 14:30 el día 21 para conseguir “un mundo laboral digno y un sistema de protección social justo’”. Quiero recordar que su secretario general, Carles Sastre, miembro de las organizaciones terroristas Exercit de Lliberació Popular y Terra Lliure, fue condenado por el asesinato del empresario Josep María Moltó al explotarle una bomba que le había adosado en el pecho.

Además del plato fuerte, hay diversos aperitivos previstos para completar el menú insurreccional del 21-D. Los CDR planean desconectar Cataluña de España y librar la batalla urbana en Barcelona. En concreto, han anunciado en las redes sociales su intención de tomar el control de puntos estratégicos en las fronteras de La Junquera, Vinaroz y Aragón, los puertos de Tarragona y Barcelona, los aeropuertos de Barcelona y Reus, la autopista AP-7 en Gerona y las vías de circunvalación Ronda de Dalt y Ronda Litoral en Barcelona. Con el lema “Ingobernables” animan a sus comandos (“quien no comparta la batalla, compartirá la derrota”) en Barcelona a realizar acciones de protesta desde muy temprano el viernes 21 por la mañana en las inmediaciones de la Lonja del Mar, el lugar elegido por el Gobierno de España para celebrar el Consejo de Ministros. La Forja, organización juvenil que se autodenomina “juventud revolucionaria”, propone acciones similares a las del movimiento de los ‘chalecos amarillos’ en Francia para parar Barcelona.

La ANC ha llamado a sus socios en Instagram a salir de buena mañana hacia Barcelona para realizar una concentración a las 9:00 en la Ciudad de la Justicia y a las 11.00 horas ha convocado un ‘consejo popular de ministros’ en la estación de Francia, lugar muy próximo a la Lonja del Mar. Universitats per la Republica, organización a cuyo frente estaba Elisenda Palazui antes de ser elegida presidenta de la ANC, ha convocado un paro en las Universidades catalanas entre las 10:00 y las 14:00 horas para “parar el Consejo y mostrar una vez más que los estudiantes son la vanguardia de la lucha para garantizar los derechos civiles y políticos”.

Que con este panorama, Sánchez esté negociando reunirse con quienes alientan y financian el proceso insurreccional, con el descarado propósito de mantenerse en La Moncloa unos meses más, constituye un despropósito que, lejos de amainar los ánimos, aumentará su sensación de impunidad y dará alas a las fieras. Ni los 80.000 millones del FLA ni la aplicación timorata del 155 permitieron siquiera frenar el proceso insurreccional en Cataluña, ni tampoco poner coto a las falsedades que lo alimentan y lo mantienen vivo gracias a los formidables presupuestos que manejan las asociaciones (ANC, Òmnium y AMI) y los partidos secesionistas (ERC, PDeCAT y CUP). Mientras no se desmantele el entramado administrativo-mediático-asociativo que lo mantiene vivo, el proceso continuará ganando terreno.

Torra posando satisfecho con el lazo amarillo que va a ofrecer a Sánchez para que lo coloque en La Moncloa.

Hace falta aplicar el artículo 155 para hacer lo que no se hizo cuando se aplicó timoratamente hace unos meses: asegurar que todas las Administraciones Públicas catalanas, desde el gobierno de la Generalitat, las Diputaciones y los Ayuntamientos, los partidos políticos y las asociaciones cumplen el orden constitucional y acatan las sentencias de los Tribunales. No queda mucho tiempo para restablecer la neutralidad de lasinstituciones públicas y subvencionadas y si el Gobierno de España no se pone manos a la obra de inmediato, los demócratas y constitucionalistas nos veremos en la tesitura de seguir los pasos de Boadella y de tantas otras personas y empresas que,  abandonadas a su suerte por el Estado español, se han visto obligadas a dejar Cataluña en las dos últimas décadas.

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Semana movidita antes del Gordo

Artículo publicado en el diario Expansión el 18 de diciembre de 2018.

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Puigdemont y Junqueras celebrando el golpe de estado en el Parlament el viernes 27 de octubre de 2017. El segundo está en prisión preventiva y el primero prófugo de la justicia, tras abandonar el país a hurtadillas al tiempo que pedía a sus colaboradores acudir a sus centros de trabajo el lunes.

En la agenda pública de esta semana, sobresalen dos fechas marcadas en rojo que con toda seguridad van a marcar el devenir de la política española en los próximos meses y años. El martes 18, la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo celebrará la vista previa del juicio a varios ciudadanos españoles a los que la Fiscalía acusa de rebeldía, por el papel protagonista que desempeñaron en los sucesos ocurridos en Cataluña en septiembre y octubre de 2017 y que, como todo el mundo conoce, culminaron con la constitución de Cataluña como república independiente el 27 de octubre. Tres días más tarde, víspera del siempre entrañable e ilusionante sorteo de Navidad, el gobierno de España va a celebrar el consejo de Ministros de los viernes en la ciudad de Barcelona, en lugar de hacerlo cómo es habitual en el Palacio de La Moncloa.

Quejas injustificadas ante un juicio justo

Desde la destitución del gobierno de la Generalidad el 27-O, hemos visto a todos los políticos secesionistas catalanes, desde quienes están ahora al frente de las

Puigdemont, Torra, Artadi en Berlín el 10 mayo de 2018 en la reunión en que se decidió investir a Torra.

instituciones de autogobierno de Cataluña hasta quienes aguardan juicio en prisión preventiva o se han convertido en prófugos de la Justicia, competir por desacreditar nuestro Estado de Derecho, tanto aquí como fuera de nuestras fronteras. Los hemos escuchado una y otra vez descalificar nuestra democracia y tildar de farsa el juicio que va a sentar en el banquillo a varios políticos acusados de saltarse el ordenamiento constitucional y declarar la independencia de una Comunidad Autónoma de España. Torra, actual presidente del gobierno de la Generalidad, en un alarde de desprecio a la división de poderes del Estado ha llegado incluso a afirmar que la única sentencia posible en este juicio es la absolución de los encausados. Al obtuso parecer de Torra y del resto de políticos secesionistas, saltarse la Constitución y el Estatuto, desacatar las sentencias de los Tribunales y proclamar la independencia de una parte del territorio español son naderías que sólo se persiguen en España.

Torra, presidente del gobierno de la Generalidad, y Torrent, presidente del Parlamanto de Cataluña.

Pues no, no es así. Y la mejor prueba de que España es un Estado de Derecho, extraordinariamente garantista y homologable con las más exigentes democracias, nos la proporciona el insólito hecho de que un independentista confeso como Torra, el mismo que llamó al ‘pueblo’ de Cataluña a seguir la vía eslovena para alcanzar la independencia hace sólo unos días, continúa siendo a día de hoy presidente del gobierno de la Generalidad de Cataluña. En la mayoría de Estados democráticos, cualquier presidente de una región o gobernador de un Estado que hubiera realizado declaraciones similares a las que hizo Torra habría sido ya destituido y acusado de traición. Que Torra siga al frente del gobierno de Cataluña es la prueba andante de que el Estado español

Puigdemont posa mofándose de los 5 requerimientos enviados por el Tribunal Constitucional.

acata los resultados de las elecciones democráticas celebradas el 21 de diciembre de 2017, y respeta escrupulosamente las decisiones del Parlamento de Cataluña que respetan nuestro ordenamiento constitucional. No podemos decir lo mismo de los políticos y los ciudadanos que van a ser juzgados por rebelión, desobediencia y malversación en el Tribunal Supremo a partir del martes 18. De algo sí podemos estar seguros todos los españoles: los encausados tendrán un juicio con todas las garantías de nuestro Estado de Derecho y sus abogados tendrán oportunidad de probar que no incurrieron en los delitos que la Fiscalía y la Acusación Popular les imputan.

Barcelona, ciudad de acogida

El Consejo de Ministros que se celebrará el próximo viernes en Barcelona coincidirá con la efeméride de las elecciones autonómicas del año pasado. Buen motivo para la reflexión. Empezaré por recordar cómo el Gobierno de España, pese a la gravedad de los acontecimientos ocurridos en Cataluña en septiembre y octubre de 2017, no dudó en convocar elecciones el 21 de diciembre para que los catalanes pudiéramos elegir libremente a nuestros representantes en el Parlamento autonómico. No deja de ser curioso que mientras el presidente Sánchez le pide a Torra aprovechar la ocasión para reunirse, algunos miembros de su gobierno consideren una provocación venir a Barcelona, segunda capital española, a celebrar un Consejo de Ministros.

Resultados de las elecciones autonómicas celebradas el 21-D en Cataluña.

El asunto se ha ido enconando día a día y hay un riesgo apreciable de que el próximo viernes volvamos a vivir otra jornada insurreccional, similar a la del 20 de septiembre en la Consejería de Economía y el 1-O con motivo de la consulta ilegal organizada y financiada por el gobierno de la Generalidad. La ANC ha convocado un ‘consejo popular de ministros’ en Barcelona el mismo viernes 21 para burlarse del gobierno de España, y junto con los CDR y la organización secesionista Òmnium Cultural amenazan con cortar los accesos a Cataluña y (algo más probable) colapsar la ciudad

Miembros de los autodenominados comités de defensa de la república enfrentándose a los Mozos en Gerona.

tomando las calles de Barcelona. Artadi, consejera de la presidencia, en un acto de un cinismo que raya con la incongruencia, ha equiparado la obligación del gobierno de la Generalidad de garantizar la seguridad del Consejo de Ministros con el derecho de los partidos y las asociaciones secesionistas a manifestar ‘pacíficamente’ su rechazo. Otra ironía donde las haya porque ya pudimos ver a los CDR en Barcelona, Gerona y Tarrasa hace unos días enfrentarse ‘pacíficamente’ a los Mozos en auténticas batallas campales.

La noche del viernes 21 de diciembre de 2018 no aguardaremos expectantes los resultados de unas elecciones democráticas en Cataluña, como el año pasado, pero sí podremos calibrar mejor hasta dónde está dispuesto a llegar este gobierno de la Generalitat en su órdago al Estado. ¿Cumplirá el gobierno catalán con su obligación de desplegar parte a los Mozos para garantizar el orden público y asegurar el normal desarrollo del Consejo de Ministros? O, ¿seguira el consejero Buch los pasos de su antecesor Forn y los sacará a pasearse por las calles de Barcelona con instrucciones de confraternizar con los comandos de la ANC, los CDR y Òmnium? El viernes por la noche saldremos de dudas.https://twitter.com/twitter/statuses/1046811120135213058

Enfrentamiento de Borrell, ministro de Asuntos Exteriores, con Rufián, provocador profesional y estrella mediática de ERC.

El gobierno de Sánchez no debe tenerlas todas consigo porque García Marlaska, ministro del Interior, planea desplazar cientos de policías y guardias civiles a Barcelona en prevención de lo que pueda pasar el viernes. Espero que en esta ocasión los servicios de inteligencia del Estado estén al tanto de los planes de las organizaciones secesionistas para convertir Barcelona en un campo de batalla y el Gobierno cuente con un plan operativo eficaz para parar los pies (y las manos, si hace falta) a quienes salgan dispuestos a seguir la vía eslovena. La decisión de Sánchez de reunir el Consejo de Ministros en Barcelona, pese a las veladas amenazas, ha sido todo un acierto, no así sus desafortunadas declaraciones de que “no hace falta acudir al 155 [porque] se pueden movilizar fuerzas estatales para suplir la incapacidad o la falta de voluntad”. Reconocer la incapacidad de los Mozos, un cuerpo policial con 16.000 efectivos, para salvaguardar el orden constitucional en Barcelona es ya muy grave, pero más lo es aceptar la falta de voluntad de sus mandos. Eso es algo, Sr. Sánchez, que el presidente del Gobierno de España no puede permitir.

Coches destrozados de la policía judicial de la Guardia Civil frente a la Consejería de Economía en la Rambla de Cataluña. ¿Dónde estaban los Mozos? “No estaban muertos, no, no, estaban tomando cañas…”

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