Sánchez, ante el espejo de La Junquera

Artículo publicado en el diario Expansión el 13 de noviembre de 2019.

La frontera en La Junquera cortada. ¿Para qué sirven 18.000 Mossos y el gabinete de crisis de La Moncloa?

Desde el más humilde conductor de un camión a las grandes patronales del sector, pasando por los infelices viajeros atrapados en la AP-7 se preguntan por qué los Mozos de Escuadra y el resto de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad no han abierto ya el paso fronterizo de La Junquera, al parecer bloqueado por grupos de individuos que han respondido a la llamada de una organización antidemocrática, paradójicamente autodenominada Tsunami Democràtic. Un diario nada sospechoso de connivencia con la oposición reitera algo que ya hemos visto en ocasiones anteriores: pasividad de varias patrullas de Mozos de Escuadra y silencio de Torra, mientras la gendarmería francesa retiraba vehículos con grúas e imponía multas. El Gobierno de España tiene la obligación de impedir que unas decenas de exaltados bloquee con impunidad una vía vital para el tráfico rodado y permanezcan allí durante horas y horas ocasionando pérdidas millonarias a decenas de miles de ciudadanos europeos.

Marlaska anunciando los avances en la investigación de los desmanes perpetrados por los CDRs y Tsunami Democràtic en Cataluña en octubre y noviembre de 2019. ¿Avances? ¡Qué Santa Lucía le conserve la vista!

Pero más allá de los perjuicios económicos, los españoles y el resto de europeos nos preguntamos dónde está Sánchez, el máximo responsable del poder ejecutivo del Estado, y para qué nos sirven el CNI y el flamante gabinete de crisis creado por el Presidente para afrontar el proceso insurreccional en Cataluña. Como expliqué en mi artículo “La ANC incendia (por segunda vez) Cataluña” estos hechos forman parte de un plan pergeñado por los principales responsables del gobierno de la Generalitat, junto a organizaciones secesionistas como la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Òmnium Cultural y la AMI, para lograr la independencia. En estos momentos, Torra (JxC) como presidente de la  Generalitat de Cataluña, Aragonés (ERC) como su vicepresidente ,y Palazui, como  presidenta de la ANC, son los responsables de todo cuanto está aconteciendo en Cataluña, e incluso los hemos visto animarse a ellos mismos a cortar vías de circulación y congratularse públicamente de la repercusión mediática de los actos violentos.

Sánchez y Cuixart arengando a los comités de defensa del referéndum subidos a un vehículo esatacionado de la policía judicial.

Visto que acorralar a la autoridad judicial durante un registro ordenado por un juez o proclamar la independencia puede llevarlos a la cárcel y a recibir una condena por sedición, los dirigentes del proceso insurreccional han modificado su estrategia. Ahora, en lugar de asumir directamente la dirección del proceso dejan el protagonismo a personas convocadas anónimamente para que sean ellas quienes ejecuten los actos de sabotaje a los centros de comunicación, paralicen las vías de circulación, destruyan el

Forcadell, la inflexible guardiana de la urna, procediendo al recuento de los votos de la resolución que proclamó la república independiente el 27 de octubre de 2017.

mobiliario urbano, o agredan a los cuerpos policiales hasta provocar su reacción. Las ventajas de esta nueva estrategia son evidentes: la mayoría de los líderes de la revuelta siguen cobrando su sueldo del Estado (Torra y Aragonés, por ejemplo), y cuando los cuerpos policiales detienen a unos pocos vándalos ellos exigen su puesta en libertad y desvían la responsabilidad hacia supuestos ‘infiltrados’.

17/10/2019.- Fotografía facilitada por La Moncloa.- La vicepresidenta del gobierno en funciones Carmen Calvo, acompañada del Ministro del Interior camino hacia la reunión del gabinete de crisis formado para seguir el procesos insurreccional en Cataluña. La inutilidad al cuadrado.

Palazui, presidenta de la ANC, junto al terrorista Carles Sastre, secretario general de CSC-intersindical, llamando a la insurrección.

Un Gobierno incapaz de mantener el orden constitucional no merece seguir ni en funciones. A la menor oportunidad, el presidente Sánchez nos volverá a repetir esa letanía que resume su tesis doctoral en materia de seguridad, las tres palabras con la que nos lleva bombardeando hace semanas: unidad, firmeza y proporcionalidad. El problema es que la firmeza brilla por su ausencia hasta el momento; la proporcionalidad es una entelequia nunca precisada; y la unidad un subterfugio para exigir al resto de fuerzas políticas que avalen sin rechistar su inacción y sus errores. ¿Quiere usted unidad en la respuesta? En lugar de reunir a su inoperante comité de crisis, convoque a todos los líderes de los partidos políticos y consensúe con ellos las acciones a tomar para restablecer la normalidad democrática en Cataluña. No más excusas para mirar a otro lado y no actuar con la contundencia que requiere el mantenimiento del orden constitucional frente a grupos organizados que pretenden, tomando el aeropuerto Josep Tarradellas de Barcelonar o cortando la autopista AP-7 en La Junquera, hacer el mayor daño posible a nuestra economía y a la imagen internacional de nuestro país. Quizá pueda extraer alguna enseñanza estudiando cómo Macron hizo frente al desafío de los chalecos amarillos.

Rajoy anunciando la destitución de Puigdemont y su gobierno el 27 de octubre de 2017. Ésto es, Sr. Sánchez, lo que tendría que haber hecho ya usted con Torra y Aragonés.

Sobre todo, deje de culpabilizar a otros partidos políticos de la crisis en Cataluña. Ni Rajoy era la máquina de producir independentistas, ni Casado o Rivera dos provocadores que echaban leña al fuego. La máquina de producir independentistas es el gobierno de la Generalitat, el Parlament de Cataluña, los Ayuntamientos miembros de la AMI, la ANC y Òmnium, TV3 y la inmensa mayoría de televisiones y medios de comunicación locales. Podría seguir, pero esta lista es ya bastante larga. Y deje también de echar la culpa al Partido Popular y a Ciudadanos del auge de VOX en toda España, porque es usted su mayor impulsor, por su tacticismo hacia los partidos secesionistas que lo auparon a La Moncloa.

Iglesias sobre el terrorista Otegui: sin personas como Otegui no habría paz.

Iglesias con Junqueras y Forcadell en agosto de 2017 a pocos días del inicio del proceso insurreccional en Cataluña por el que han sido juzgados y condenados a 13 años por el Tribunal Supremo. ¿Compartiendo confidencias?

El pacto que acaban de firmar Sánchez e Iglesias para formar un gobierno ‘progresista’, nos sitúa ante la perspectiva de un Gobierno de España todavía más proclive a hacer concesiones a los partidos golpistas (ERC, JXC y CUP) que han recibido la noticia con disimulada alegría, para no hacer saltar las alarmas. ¿Por qué será? Si antes de las elecciones Sánchez explicaba que el gobierno de coalición entre PSOE-PSC y Podemos fracasó por la existencia de “discrepancias de fondo” sobre la forma de resolver la crisis en Cataluña, nos tenemos que preguntar cómo se han podido resolver diferencias de tanto calado en dos días. Nada peor puedo imaginar que ver a Iglesias presidiendo la comisión de seguimiento de la crisis catalana en La Moncloa. O sí: Iglesias podría hacerles hueco en la comisión a sus amigo Otegui y Junqueras. Hombres de paz, al fin y al cabo.

 

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La caída del ‘Niño’

Artículo publicado en el diario Expansión el 12 de noviembre de 2019.

Rivera asumiendo los malor resultados la noche del 10-N.

La dimisión de Rivera después de 14 años al frente de Ciudadanos no deja de ser, por esperada tras la debacle electoral sufrida el 10-N, un hecho de enorme trascendencia política, tanto por las implicaciones que pueda tener sobre el futuro de su propio partido como sobre la gobernabilidad de España. En mi artículo de ayer (“Gana el centro, persiste la inestabilidad”), comentaba antes de conocer los resultados que la cita resultaba decisiva para Ciudadanos, “liderado por un Rivera cuyos vaivenes ideológicos han desconcertado a propios y ajenos, y una Arrimadas cuya talla política se empequeñeció al abandonar Cataluña después de que Ciudadanos se convirtiera en la primera fuerza en las últimas elecciones autonómicas”. Pues bien, gran parte de los votantes que convirtieron Ciudadanos en la primera fuerza política en el Parlament de Cataluña, y lo auparon con 57 diputados a la tercera plaza en el Congreso, le dieron ayer la espalda. La diferencia en votos respecto al 28-A fue dramática: 260.723 en Cataluña, donde se quedó con 216.373, y 2.607.300 en España, donde se quedó con 1.529.300. En ambos escenarios, los votos perdidos excedieron holgadamente los que conservó. Rivera que se había resistido a soltar las riendas del partido mientras la suerte le sonreía, deja el timón y el barco encallado después de la tempestad.

Duros comienzos

Primer cartel electoral de Ciudadanos. Salí del acto de presentación en el Palau de la Música abochornado.

En la primavera de 2006, me afilié a la asociación Ciudadanos de Cataluña y se me encargó coordinar la elaboración del Ideario del partido. Estaban en la Comisión algunos de sus impulsores, Carreras, Giménez-Barbat, Ovejero, Pericay y Bouza-Brey, entre otros. Menciono este hecho por una simple razón: el Ideario primigenio de Ciudadanos contemplaba un partido que nacía en Cataluña pero con vocación nacional, reivindicaba el pacto constitucional de 1978 como garante de las libertades y derechos de ciudadanos libres e iguales, y consideraba al nuevo partido heredero de dos tradiciones ilustradas, el liberalismo progresista y la socialdemocracia, sin decantarse por ninguna de ellas. A algunos de los impulsores parecía no gustarles esa indefinición  y uno de ellos tuvo la desfachatez de proponerme a mitad de sesión que abandonara la Comisión de Ideario donde estábamos debatiendo las enmiendas de las agrupaciones en el congreso constitucional y me fuera con él a una sala a redactar un Ideario alternativo. Excuso darles los detalles de lo que ocurrió aquella noche, baste con decirles que el Ideario se aprobó. El agraviado impulsor presentó su Ideario alternativo que situaba al partido en el centro-izquierda del espectro político en el I Congreso y con el apoyo de Rivera, Robles y Domingo ganaron la votación  por muy pocos votos. Algunos miembros del Consejo abandonamos el partido pocos días después.

Rivera celebrando la entrada en el Parlament.

Entretanto, Ciudadanos había logrado su primer éxito: entrar con 3 diputados al Parlament de Cataluña en noviembre de 2006. La vida no resultó nada fácil a partir de ese momento en un ambiente hostil en extremo. La dirección hizo todo lo posible para cortar la vocación nacional del partido y tras la irrupción en 2007 de UPyD, compartiendo el mismo espectro ideológico, Ciudadanos quedó reducido a un partido con implantación casi exclusivamente en Cataluña. En 2009, Ciudadanos sorprendió a propios y ajenos llevando a su partido a las elecciones europeas de la mano de Durán, Unión del Pueblo Salmantino y otras pintorescas formaciones bajo la bandera euroescéptica de Libertas, un proyecto financiado por un millonario irlandés ultracatólico. Todo por la pasta. No me sorprendió esta nueva incoherencia. Libertas obtuvo 22.903 votos y Ciudadanos logró a duras penas revalidar sus 3 diputados en las elecciones autonómicas de 2010. Reconozco que voté a Ciudadanos por ser casi la única oposición visible al movimiento nacional-independentista en Cataluña desde el descabezamiento de Vidal-Cuadras.

 La vida es una tómbola

Rivera en la campaña de las elecciones autonómicas de 2010.

De hecho, el auge del independentismo fue la tabla de salvación de Rivera y de Ciudadanos. En las elecciones autonómicas convocadas de manera oportunista por Mas para ponerse al frente de la ola independentista en 2012, Rivera duplicó holgadamente el número de votos y triplicó sus escaños, de 3 a 9. El partido empezaba a levantar cabeza y en las elecciones de 2015 obtuvo 734.904 votos y 25 escaños. Otro revulsivo importante para Ciudadanos fue la negativa de la soberbia UPyD a llegar a acuerdos, tras haber conseguido Díez entrar con 5 diputados en el Congreso en 2011. Rivera se animó a probar suerte y en las elecciones generales de 2015

Rivera con Díez en una instantánea de 2014.

logró 32 diputados por ninguno UPyD. Los dos éxitos más sonoros estaban todavía por llegar. Ya con Arrimadas como cabeza de cartel en Cataluña, Ciudadanos se convirtió en la primera fuerza política con 1.109.932 votos y 36 diputados en las elecciones autonómicas de 2017, y pese al tropiezo en las elecciones generales de junio de 2016, Ciudadanos obtuvo 57 diputados en el Congreso hace poco más de 6 meses. Ni al más osado analista se le hubiera ocurrido pensar entonces que el desastre estaba esperando a la vuelta de la esquina.

Rivera con Sánchez tras firmar el acuerdo para apoyar la investidura fallida de Sánchez en marzo de 2016.

Habrá opiniones para todos gustos, aquí expondré la mía. La decisión de situar al partido en la estela de la tradición del liberalismo progresista, fue adoptada en 2017 y difícilmente puede explicar el éxito del pasado abril y el fracaso del 10-N. Menos todavía cabe achacarlo a la incoherencia de Rivera de exigir la aplicación del artículo 155 ahora, cuando sabemos que se negó a que Rajoy lo aplicara en septiembre de 2017. Ni tampoco puede explicarlo la falta de compromiso que supuso la marcha de Rivera a Madrid en 2015, seguida por la marcha de Arrimadas después de ganar las elecciones. Tal vez la clave del cambio radical en la actitud de sus votantes resida en esos vaivenes ideológicos y  esa falta de compromiso personal con Cataluña, pero la cuestión es saber por qué se han manifestado ahora y no antes. En mi opinión, los votantes les perdonaron estos pecados mientras no existió otra alternativa con posibilidades de éxito. Esa alternativa tiene nombre, VOX, y apellidos, los 24 diputados logrados el 28-A. Votar a Vox dejó de ser un ejercicio inútil a partir de ese día.

Rivera y Arrimadas inmersos en la realidad virtual.

Mirando al futuro

Miremos a los aspectos positivos del desaguisado. El desplome de Ciudadanos podría propiciar la remodelación del centro-derecha y favorecer la deseable y huidiza estabilidad política. Desconozco si quienes tomen las riendas de Ciudadanos pretenderán reconducir la situación y recuperar los días dichosos, pero estimo sería ésta una empresa destinada al fracaso. Si verdaderamente se sienten confortables con su definición como partido liberal progresista, la dirección de Ciudadanos debería entablar lo antes posible un diálogo discreto con la dirección del Partido Popular (PP) para sumar fuerzas y reforzar el centro-derecha en toda España. Y el PP debería ser más generoso en esta ocasión de lo que fue Díez con Ciudadanos. Un PP reforzado por la absorción de los cuadros de Ciudadanos junto a VOX podrían actuar como el contrapunto ideológico al tándem PSOE-PSC junto a Podemos.

Hay que tomarse muy en serio la propuesta del PP de extender la fórmula Navarra Suma a otras Comunidades e incluso al conjunto de España, porque sólo sumando fuerzas podremos hacer frente al principal problema político, social y económico de España: el proceso insurreccional dirigido y financiado por los partidos políticos que controlan casi todas las instituciones –por tanto, también sus presupuestos–  y medios de comunicación públicos en Cataluña y los utilizan sin ningún escrúpulo para adoctrinar a niños, jóvenes y adultos. Porque 2+2+2 pueden ser bastante más de 6 escaños. Antes de terminar esta

11 de noviembre: Tsunami Democratic corta la frontera con Franciaen La Junquera. ¿Para qué sirven 17.000 Mossos y el gabinete de crisis de La Moncloa?

columna, quiero aclarar que ‘Niño’ era la expresión ‘cariñosa’ por la que conocíamos a Rivera en 2006, y quiero aprovechar su despedida para desearle mucha suerte en su nueva etapa profesional.

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Gana el centro, persiste la inestabilidad

Artículo publicado en el diario Expansión el 11 de noviembre de 2019.

Sánchez en el Congreso en plena descomposición de la mayoría que lo aupó a La Moncloa.

Casi todos los partidos y sus líderes se la jugaban la noche del 10-N. El PSOE-PSC estaba obligado a mejorar sustancialmente sus resultados del 28-A (123 diputados), para justificar ante sus militantes la obstinación de Sánchez en formar un gobierno monocolor que nos abocó a la repetición de elecciones. Se la jugaba también Iglesias (42 diputados), muy necesitado de revalidar su liderazgo tras el veto de Sánchez y detener las hemorragias producidas por el afloramiento de

Sánchez y Rivera firmando el acuerdo de gobierno con el PSOE-PSC en el Congreso en 2016.

divergencias, incluso en su feudo de Madrid tras la irrupción de Errejón. Igualmente decisiva resultaba la cita para Ciudadanos (57 diputados), liderados por un Rivera cuyos vaivenes ideológicos han desconcertado a propios y ajenos, y una Arrimadas cuya talla política se empequeñeció al abandonar Cataluña después de que Ciudadanos se convirtiera en la primera fuerza en las últimas elecciones autonómicas.

Casado llegaba obligado a mejorar el pésimo resultado del PP el 28-A (66 diputados) y con el reto de empezar a recuperar parte del terreno perdido en Cataluña donde sólo obtuvo 1 diputado. Sólo Abascal y Vox (24 diputados) afrontaban las elecciones con la tranquilidad del recién llegado y la confianza de tener mucho a ganar tras la violencia desatada en Cataluña y la desastrosa gestión del Gobierno. Allí, la rufianesca ERC (15 diputados) se aprestaba a sacar rédito del ‘martirio’ de San Junqueras para salir victoriosa del particular duelo que está librando con JxC (7 diputados), y preparar el asalto al gobierno de la Generalitat. En El País Vasco, el ascenso de EH-Bildu (4 diputados) el 28-A añadía una nota de incertidumbre al duelo que mantiene con el PNV (6 diputados) para liderar la agenda vasca.

Los resultados de la noche electoral con algo más del 90% del voto escrutado confirman el reforzamiento del centro político representado por el PSOE-PSC y el PP, los dos exponentes del bipartidismo ‘caduco’, y la pérdida de confianza de los votantes en Ciudadanos y Podemos, los dos partidos nacidos con vocación de bisagra. El PSOE-PSC, 118 diputados, vuelve a ser el partido más votado, pero el notable ascenso del PP, 88 diputados, estrecha

Abascal celebrando el éxito electoral el 10-N.

considerablemente la diferencia entre ambos, de 57 a 32 diputados. VOX (52 diputados) duplica holgadamente sus escaños y se sitúa como tercera fuerza política en el Congreso y Podemos (35 diputados) pierde de nuevo terreno, pero logra salvar los muebles. ERC se ha visto perjudicada por la irrupción de la CUP que logra 2 escaños,  2 menos de los 15 que tenía, y se reduce la diferencia con JxC de 8 a 5. En la pugna entre PNV y EH-Bildu las espadas se mantienen en algo ya que ambas formaciones suben 2 y 1 escaño, respectivamente.

Sánchez e Iglesias en La Moncloa cerrando el acuerdo de PGE 2019 el 11 de octubre de 2018.

Pese al reforzamiento del centro político, estos resultados no aseguran el fin del bloqueo ni de la inestabilidad política en España y en Cataluña. La opción preferida por Sánchez de formar un gobierno ‘progresista’ monocolor o incluso de coalición con Podemos y Mas País (12o+34+3=157) se han esfumado, salvo contando con el apoyo de ERC y PNV (20=13+7). El desplome espectacular de Ciudadanos que pierde 44 escaños cierra la posibilidad de un gobierno de Sánchez con un acuerdo programático con Ciudadanos. Por otra parte, un acuerdo entre PP, VOX y Ciudadanos (151=88+53+10) a la andaluza se queda también muy corto. La razón nos dice que la única opción razonable de alcanzar la deseable estabilidad política, desatascar la aprobación de los PGE y hacer frente unidos al proceso insurreccional en Cataluña pasa por la gran coalición PSOE-PSC y PP (208=120+88), al que podrían sumarse otros partidos menores como Ciudadanos, Navarra Suma, CC-PNC y PRC.

27-O 2017: CDC, ERC y CUP constituyen la república independiente catalana en el Parlament de Cataluña.

Los resultados en Cataluña, una Comunidad de vital importancia para la economía española que ha vivido sumida en la inestabilidad política y sometida a un estrés social insoportable en los dos últimos años, tampoco invitan al optimismo. ERC (13 diputados) se confirma como la fuerza hegemónica, pero JxC (8 diputados) se fortalece y la CUP (2 diputados) entra en el Congreso para hacer caja. El PSC (12 diputados) y En Comú Podem (7 diputados) repiten los resultados del 28-A. En el otro lado del espectro, C’s  (2 diputados), pierde 3 diputados y VOX (2 diputados) y  PP (2 diputados) suman uno cada uno. Estos resultados confirman que los partidos que

Puigdemont, presidente del gobierno de la Generalitat, posa mofándose de los 5 requerimientos enviados por el Tribunal Constitucional.

deslegitiman y desacatan nuestro sistema constitucional (23 de 48 diputados) tienen cuerda para rato. A ERC le toca decidir si quiere seguir de la mano de JxC y la CUP en su infructuosa confrontación con el Estado, o si quiere alinearse con PSC y ECP. Cataluña no será nunca un estado independiente, pero hará falta firmeza de todas las instituciones centrales del Estado para reconducir una situación política, social y económicamente cada día más deteriorada. Los discursos incendiarios de Aragonés y Rufián de (ERC) al final de la noche electoral descartan cualquier posibilidad de un entendimiento con ellos.

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Crecimiento, desaceleración y ciclo político

Artículo publicado en la sección el Observatorio Económico y Social de Cataluña (OBESCAT) el 9 de noviembre de 2019.

La economía española desaceleró su crecimiento notablemente en 2016, coincidiendo con un período de inestabilidad política, marcado por dos elecciones generales una en diciembre de 2015 y otra en junio de 2016, y muestra una suave tendencia descendente desde comienzos de 2018, coincidiendo con la moción de censura a Rajoy y llegada de Sánchez a La Moncloa. Asimismo, los datos disponibles para la economía catalana indican que Cataluña ha registrado un proceso de desaceleración incluso más intenso que el conjunto de España en los últimos trimestres, a partir de la aprobación de las denominadas leyes de desconexión en otoño de 2017. Sin duda, hay otros factores como la desaceleración del comercio mundial y el Brexit que han influido en esta evolución desfavorable, pero resulta difícil escapar a la conclusión de que la inestabilidad política en los últimos años ha incidido negativamente en el crecimiento de la producción y el empleo.

Desaceleración y ralentización

Empecemos este tour por España. El Gráfico 1 presenta las tasas de crecimiento interanual del PIB (series revisadas de índices de volumen corregidas de efectos estacionales y de calendario) donde se aprecia claramente la desaceleración a partir del último trimestre de 2015, a la que siguió un efímero repunte tras ser investido Rajoy, y una suave desaceleración desde el segundo trimestre de 2018, coincidiendo con la moción de censura y la llegada de Sánchez a La Moncloa.

Gráfico 1. Evolución del PIB de España, 2009-2019

(Tasa de variación interanual, en porcentaje)

 

 

Fuente: INE.

Para comparar la evolución de España y Cataluña, los únicos datos homogéneos disponibles son las cifras de la Contabilidad Regional (CR) elaboradas por el INE, una estadística anual cuyas cifras, conviene advertir, no se han actualizado tras la última revisión de la Contabilidad Nacional realizada por el INE en septiembre de 2019. Las dos primeras columnas en el Cuadro 1 muestran las tasas de variación anual del PIB de España y Cataluña, con cifras insisto anteriores a la última revisión, y se ha incluido entre paréntesis y en caracteres rojos las cifras revisadas para España. Como puede constatarse, la revisión redujo ligeramente el crecimiento del PIB en 2018, 2017 y 2016 y lo elevó en 2015.

La tercera columna en el  Cuadro 1 presenta las estimaciones anuales de variación del PIB en Cataluña elaboradas por el Instituto de Estadística de Cataluña (IDESCAT) que, como puede observarse, difieren de las de la CR: la cifra de IDESCAT es algo más baja en 2015, más elevada en 2018 y muy similares en 2016 y 2017. Habida cuenta que el INE ha revisado a la baja el crecimiento de la economía española en 2018 de 2,58 a 2,35 por ciento, la diferencia entre la cifra de crecimiento para Cataluña de IDESCAT, 2,6%, y la de CR, 2,25%, podría aumentar un par de décimas cuando ésta última se revise. Menciono este hecho para apuntar que el IDESCAT podría haber sobreestimado en 4 ó 5 décimas el crecimiento de la economía catalana en 2018. En todo caso, las cifras de CR y de IDESCAT coinciden en que tanto la economía catalana como la española han ido perdiendo velocidad desde 2015.

Cuadro 1. Variación anual del índice de volumen del PIB de España y Cataluña

(En porcentaje)

 

 

 

La otra alternativa para comparar la evolución del PIB en España y Cataluña es examinar la evolución de las tasas interanuales de crecimiento del PIB a partir de los índices de volumen de la Contabilidad Trimestral, elaboradas independientemente por el INE y el IDESCAT, respectivamente. El Gráfico 2 muestra dichas tasas desde el primer trimestre de 2001 hasta el tercer trimestre de 2019. La línea verde incluida en el gráfico representa el diferencial entre ambas tasas, de modo que un valor positivo indica mayor crecimiento de Cataluña.

Gráfico 2. Crecimiento del PIB en Cataluña y España, 2001-2019

(Tasas interanuales de variación, en porcentaje)

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Elaborado a partir de la CNT del INE y la CT de IDESCAT.

A la vista del gráfico, se puede afirmar que salvo en los períodos recesivos o de muy intensa desaceleración, el diferencial ha sido favorable a Cataluña. De hecho, la diferencia resultó positiva en 56 de las 85 observaciones y el diferencial medio fue de +1 décima. A partir del tercer trimestre de 2017, el diferencial positivo se ha ido reduciendo pasando de +8 décimas en el cuarto trimestre de 2017 a valores negativos en los cuatro últimos trimestres. Esta caída podría ser incluso más abultada si, como hemos apuntado, el IDESCAT hubiera sobreestimado el crecimiento de Cataluña en 2018.

Conclusión

La economía catalana se está desacelerando con más rapidez que la economía española en su conjunto. En ambos casos, además de factores internacionales como la desaceleración del comercio mundial y el Brexit, hay indicios de que el ciclo político interno ha jugado un papel significativo. En el caso de España, la inestabilidad política sustanciada en la celebración de cuatro elecciones generales desde diciembre de 2015, la paralización de las reformas y la ausencia de una política presupuestaria definida han aumentado la incertidumbre de consumidores, empresas e inversores. En el caso de Cataluña, la incluso más aguda y crónica inestabilidad política en que está sumida esta Comunidad desde el cuarto trimestre de 2017, han provocado la parálisis de la Generalitat y el traslado fuera de Cataluña de las sedes de más de 4.100 sociedades, y han sumido en la incertidumbre a consumidores, empresas, turistas e inversores. En una próxima columna, examinaré estos aspectos más sectoriales. De momento, los ciudadanos tenemos el 10-N la oportunidad de aportar nuestro granito de arena para normalizar la situación política en España y en Cataluña, y afrontar como sociedad el futuro con mayores garantías de éxito.

 

 

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La ANC incendia (por segunda vez) Cataluña

Artículo publicado en el diario Expansión el 7 de noviembre de 2019.

Palazui, presidenta de la ANC, comparte cabecera de manifetación con el terrorista Carles Sastre, secretario general de la organización sindical CSC-intersindical.

La situación política de Cataluña ha empeorado considerablemente durante las últimas semanas. Las movilizaciones convocadas por las organizaciones independentistas ANC y Òmnium han servido de paraguas a los ataques violentos perpetrados por grupos más radicalizados (CDRs, Tsunami Democràtico, Arran, etc.) contra los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE), desplegados para mantener el orden público y asegurar la operatividad de instalaciones vitales para la economía, como la AP-7, la A-II y la N-340, la red de cercanías, el aeropuerto Josep Tarradellas, la estación de Sants o el paso fronterizo en La Junquera. Decenas de miembros de las FCSE fueron hospitalizados a resultas de las agresiones sufridas, algunos de gravedad.

Orgía de violencia con más de 1000 contenedores ardieron en Barcelona y los ciudadanos tienen que depositar sus basuras en las aceras.

Los daños contabilizados por el Ayuntamiento de Barcelona en equipamientos urbanos ascendieron a 3,1 millones de euros. A ellos habría que sumar, el coste del despliegue de los diversos cuerpos policiales, los gastos hospitalarios y las bajas laborales, las horas perdidas de trabajo y todos los daños causados a ciudadanos de a pie, a comerciantes, a transportistas, a empresas y entidades financieras, etc. Y a ellos hay que añadir otro de naturaleza más intangible: el deterioro de la imagen de Barcelona, como centro turístico y de convenciones internacionales, y de Cataluña, como destino de la inversión extranjera. Una borrachera de violencia, reminiscente de los peores episodios vividos en Cataluña durante la primera mitad del siglo XX, que amenaza con paralizar la ya debilitada economía catalana y el Estado ha de atajar con firmeza.

La excusa

Junqueras ante el Tribunal Supremo que lo condenó a 13 años a cuenta de su papel protagonista en el proceso insurreccional en otoño de 2017.

La excusa, en esta ocasión, fue la publicación el pasado 14 de octubre de la sentencia del Tribunal Supremo que condenaba a algunos de los principales responsables del proceso insurreccional que ellos mismos habían iniciado y protagonizado. Aprobaron, en primer lugar, la ‘ley del referéndum de autodeterminación’ y la ‘ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la república’ los días 6 y 8 de septiembre de 2017; convocaron y celebraron una consulta ilegal el 1 de octubre de 2017, ignorando las repetidas advertencias del Tribunal

Tras proclamar la república el 27-O de 2017 los condenados por el TS y los prófugos lo celebraron entonando “els segadors” en las escalinatas del Parlament de Cataluña.

Constitucional; y concluyeron aprobando una resolución en el Parlament el 27 de octubre en la que afirmaban: “constituimos la República catalana como Estado independiente y soberano”,  “disponemos la entrada en vigor de la ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la República”, y ponemos “en conocimiento de las autoridades de la UE la constitución de la República catalana y la propuesta de negociaciones con el Estado español”. No importa que el juicio a los principales responsables del proceso se televisara y los presuntos delincuentes gozaran de todas las garantías procesales: Torra, Aragonés y el resto del actual gobierno de la Generalitat, con la colaboración de los medios públicos y subvencionados de comunicación y asociaciones como ANC, Òmnium, AMI, etc. ya se habían encargado de martillear los oídos de los catalanes durante dos años con un mensaje inapelable: los políticos juzgados son inocentes, presos políticos, por tanto, y la única sentencia justa es su absolución.

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Puigdemont y Junqueras celebrando el golpe de estado en el Parlament el 27 de octubre de 2017.

Iban de farol y el farol continúa. Vean lo bien que se lo pasan en la ‘asamblea de cargos electos’ convocada por Puigdemont El Prófugo, el 31 de octubre de 2019.

A nadie puede extrañar que de este caldo abiertamente insurreccional, cocido a fuego lento desde las máximas instancias del gobierno de la Generalitat y del Parlament de Cataluña, decenas de miles de manifestantes convocados por ANC, Òmnium, AMI, CSC-intersindical, etc., hayan salido a la calle a exigir la liberación de los políticos presos y a reivindicar la república proclamada por sus líderes. Ni tampoco que hayan emergido de las entretelas de los partidos y asociaciones  independentistas grupos (CDRs, Tsunami Democrátic, etc.) dispuestos a enfrentarse a los cuerpos policiales y a convertir las calles y plazas de Cataluña en pasto de las llamas. Mientras aparecían informaciones en prensa que arrojaban dudas sobre la continuidad de Barcelona como sede del Mobile World Congress –un evento que aporta más de 470 millones–, a causa de la inseguridad creada por los últimos acontecimientos, Palazui, actual presidenta de la ANC, se congratulaba de que la violencia al visibilizar el conflicto mantenía vivo el interés de los medios de comunicación extranjeros. No me sorprende que Palazui haya sido tachada de pirómana.

La ANC, principalísima inductora

Asamblea general de la ANC en Tarragona el de abril de 2019.

La ANC no es una asociación cívica al uso, comprometida con la defensa de derechos fundamentales o cualquier otro fin lícito, sino una organización constituida en 2012 con un único objetivo fundacional y operacional: “promover las condiciones políticas y sociales necesarias para alcanzar y constituir el estado catalán propio, independiente, de derecho social y democrático”. Para conseguirlo, la ANC pretende aglutinar a todas las personas, grupos, entidades y partidos políticos con objetivos afines y promover todas las iniciativas orientadas a lograr la independencia. Estamos, pues, ante una asociación cuyo solo objetivo, constituir un estado propio e independiente, contraviene el art. 2 de la Constitución Española y el art. 1 del Estatuto de Autonomía de Cataluña, por lo que  según nuestro Código Penal sus dirigentes podrían incurrir en delito de rebelión  (Arts. 472-484), en caso de alzarse de manera pública y violenta para conseguir su objetivo, o bien en delito de sedición, en caso de hacerlo de manera pública y tumultuaria (Arts. 544-549). A nadie debería sorprenderle que Sánchez, haya sido precisamente juzgado y condenado a 9 años por sedición al intentar hacer realidad el fin de la asociación por él presidida.

El proceso insurreccional que se ha desarrollado en Cataluña en los últimos dos años no es fruto de erupciones espontáneas de malestar sino del intento deliberado de implementar el plan insurreccional esbozado en la hoja de ruta aprobada por la ANC pocas semanas antes de que se celebrara la consulta ilegal el 9-N de 2014, cuando Forcadell presidía la organización con  mano de hierro. El plan exponía como, una vez realizada la consulta, “la declaración de independencia tendría que ir seguida de actos de ejercicio de soberanía que, en la práctica, hagan visible un funcionamiento ordinario plenamente independiente… que se ha de concretar en el control de las grandes infraestructuras y fronteras, aeropuertos, seguridad pública, comunicaciones, etc.”. Asimismo, la ANC subrayaba la importancia de que a partir de ese momento todos los impuestos fueran recaudados por la agencia tributaria del nuevo estado.

Forcadell, presidenta de la ANC, Puigdemont, presidente de la AMI, y Sánchez, vicepresidente de la ANC, en los inicios del proceso.

Tanto el brote insurreccional vivido en otoño de 2017 como el más reciente y violento del pasado octubre fueron dos ensayos fallidos de hacer realidad la hoja de ruta de la ANC. La pregunta que muchos catalanes nos hacemos es si los actuales dirigentes de la ANC y otras organizaciones afines (Òmium, AMI y CSC-intersindical), convocantes de las últimas movilizaciones, no se han alzado como sus predecesores “pública y tumultuariamente para impedir, por la fuerza o fuera de las vías legales, la aplicación de las Leyes o a cualquier autoridad, corporación oficial o funcionario público, el legítimo ejercicio de sus funciones o el cumplimiento de sus acuerdos, o de las resoluciones administrativas o judiciales”. Fiscales y jueces tendrán que decantar las responsabilidades de quienes, ignorando las leyes y con uso de la fuerza, ocasionaron estragos a propiedades de titularidad pública y privada, atacaron a miembros de los cuerpos policiales desplegados, y paralizaron vías de comunicación e  infraestructuras vitales. Y con la vista puesta ya en el futuro, a las nuevas Cortes competerá introducir cambios normativos para asegurar el mantenimiento del orden constitucional y para desarticular cualquier nuevo intento de insurrección en Cataluña. Nos jugamos mucho el 10-N.

 

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La ANC amenaza a consumidores y empresas en Cataluña

Artículo publicado en la sección Observatorio Económico y Social de Cataluña en el diario El Liberal el 3 de noviembre de 2019.

https://www.vozpopuli.com/elliberal/ANC-amenaza-consumidores-empresas-Cataluna_0_1296770653.html

Forcadell, presidenta de la ANC, votando en la consulta ilegal el 9 de noviembre de 2014.

Los dos estallidos insurreccionales vividos en Cataluña en otoño de 2017 y octubre de 2019 no fueron erupciones más o menos espontáneas de malestar social sino dos intentos fallidos de implementar la “hoja de ruta 2014-2015”, aprobada por la ANC pocas semanas antes de celebrarse la consulta ilegal del 9-N en 2014. Además de su incansable labor proselitista, difundiendo falsedades y medias verdades sobre el Estado español y nuestro sistema judicial, la ANC ha puesto en marcha algunas campañas de carácter económico que ilustran perfectamente las inclinaciones

Mas, presidente, con Junqueras, líder de ERC, y Forcadell, presidenta de la ANC.

intervencionistas y coactivas de sus actuales líderes. Acciones, por otra parte, coherentes con una organización cuyos estatutos fundacionales contemplan un único objetivo: “promover la creación de las condiciones políticas y sociales necesarias para alcanzar y constituir el estado catalán propio, independiente”.

Consumo estratégico

Asamblea general de la ANC en Tarragona en abril de 2019.

Palazui y Fernández exponiendo la segunda fase de la campaña de 'consumo estratégico'.

Palazui, presidenta de la ANC, con Fernández, coordinador de la comisión Fem República, presentando la segunda fase de la campaña de ‘consumo estratégico’ en junio de 2019.

La primera iniciativa, denominada eufemísticamente “consumo estratégico”, pretende convencer a los catalanes e instar a los Ayuntamientos afiliados a la AMI a adquirir únicamente bienes y servicios producidos por empresas y entidades financieras comprometidas con el objetivo de alcanzar la independencia de Cataluña. Al iniciar la segunda fase de la campaña, Palazui anunció la puesta en marcha de un registro secreto donde consumidores y empresas pueden darse de alta y un buscador de empresas “que quieran contribuir a la independencia de Cataluña” y “respeten las decisiones democráticas de los ciudadanos”, una afirmación capciosa con la que la presidenta de la ANC da a entender que la inmensa mayoría de catalanes avalamos la independencia.

Sánchez Llibre, presidente de Foment, con Sánchez, presidente del gobierno de España y con Torra, presidente del gobierno de la Generalidad de Cataluña.

La organización patronal Foment del Treball denunció esta campaña ante la Agencia catalana de la competencia (Acco) por fomentar “una conducta anticompetitiva prohibida, porque es contraria a la buena fe, falsea la libre competencia en el mercado y afecta al interés público”. La denuncia debió tener escaso recorrido en la Acco, ya que la campaña siguió adelante y si damos por buenas las cifras que proporcionó Fernández, coordinador de la Comisión Fem República (Hagamos República) y de la campaña de ‘consumo estratégico’, la ANC habría realizado 115 charlas, participado en 92 ferias y logrado “148.000 cambios de contratos” entre noviembre de 2018 y junio de 2019. En un

Sánchez Llibre, presidente de Foment, pide cerrar el registro-buscador de la ANC.

alarde de cinismo, Fernández justificó una iniciativa que coarta la libertad de consumidores y empresas apelando precisamente a unos y otras para que estén a la altura del momento, de lo que les pide el mercado [subrayado mío] y de esta nueva manera de hacer negocios y de consumir “con conciencia de país”. Lo han entendido bien: el mercado pide por boca del oráculo Fernández independencia.

Y la ANC tomó la Cambra

Palazui, celebrando la victoria de la candidatura de la ANC en las elecciones al Consejo de la Cámara de Comercio de Barcelona.

Canadell presentando el plan estratégico de la Cambra para alcanzar la independencia.

La segunda iniciativa económica de calado de la ANC este año fue la campaña para hacerse con el control de la Cambra de Comerç de Barcelona, con el propósito de aglutinar al resto de Cámaras en torno a ella y poner todas al servicio de la independencia. La ANC ganó con facilidad las elecciones celebradas el pasado mayo y, pese a las dudas surgidas en el escrutinio, Canadell se convirtió con tan sólo 955 votos en el nuevo presidente de la institución. Pocos días después de que Barcelona ardiera y algunos gobiernos recomendaran a sus ciudadanos abstenerse de visitar la ciudad, Canadell presentaba ante Torra el plan estratégico “Catalunya 2030/40. Construïm un nou model econòmic de país”. Tras loar la contribución histórica de los empresarios catalanes al ‘territorio’, Canadell resaltó la fortaleza de la economía catalana, capaz de sobreponerse al déficit fiscal del 8% del PIB que soporta.

Pero no contento con repetir esta cantinela, el copropietario de la red de gasolineras independentistas “Petrolis independents” fue un paso más allá y se preguntó a dónde habría llegado Cataluña de haber dispuesto de los 400.000 millones supuestamente expoliados por el insaciable Estado español en los últimos 30 años. No contestó la pregunta pero sí  propuso “que trabajemos para explicar qué modelo de país queremos para Cataluña” porque “tener una renta media como Austria convencería a miles si lo vieran factible”. ¿De qué los convencería, se preguntarán? De la bondad de la independencia, claro está. En esta hora decisiva para Canadell, la tarea de las Cambras es “explicar bien al tejido empresarial y a la gente como lo haremos y conseguiremos”. Llegado a este punto, Canadell se limitó a enumerar “15 ejes de trabajo” desdibujados y faltos de contenido: “máxima internacionalización de la economía”, “infraestructuras descentralizadas”, “Barcelona, puerta de entrada del turismo”… “Nuevo sistema fiscal”. Los empresarios catalanes tendrán que esperar para saber cómo se llega a Austria sin cruzar los Alpes.

Al margen del cambio de referente dentro del campo austracista –hace algunos años el espejo de Cataluña era Holanda, ahora lo es Austria–, llama la atención la puerilidad y autocomplacencia del nuevo presidente de la Cambra. Ningún economista libre del virus independentista ignoraría que la creciente inestabilidad política en que vive inmersa Cataluña desde 2012 y los estallidos de violencia registrados en los dos últimos años han empezado ya a pasar factura a la

CaixaBank celebra su primer consejo el edificio del desaparecido Banco de Valencia después de verse obligada a trasladar su sede a Valencia en 2017.

economía catalana y que de seguir por estos derroteros podrían asestarle un golpe irreversible. Ante el hecho indubitable de que más de 4.100 sociedades han trasladado su sede fuera de Cataluña desde octubre de 2017, la única respuesta de la ANC y de las Cambras ahora bajo su control, es apretarles las tuercas y amenazarlas con perder sus clientes y los contratos de las Administraciones catalanas si no apoyan la independencia. Mal vamos si éste es el “nuevo modelo de la economía catalana” y ésta la forma de “hacer negocios y consumir con conciencia de país”.

Planta de SEAT en Martorell.

No deja de resultar paradójico que quienes quieren boicotear a las empresas que no comparten el objetivo de la independencia, fíen el futuro de Cataluña al crecimiento de las exportaciones, cuando gran parte de las exportaciones ‘catalanas’ las realizan multinacionales que podrían acabar deslocalizándose de continuar la inestabilidad política, y cuando los destinos principales de dichas exportaciones son precisamente el resto de España y el resto de la UE, dos mercados que podrían perderse en caso de que la república catalana quedara fuera de la UE. En mi artículo, “Una panorámica del argumentario economicista a favor de la independencia de Cataluña: mitos y realidad”, examiné en detalle esta cuestión. Me pregunto qué futuro tendría una empresa como “Petrolis Independents” si, siguiendo las pautas de ‘consumo estratégico’ de la ANC, las refinerías rehusaran suministrar sus productos a gasolineras comprometidas con la independencia.

Alianza inquietante

Sastre, su rostro enmarcado en un círculo, junto al exjuez Vidal en la foto de familia del Pacto Nacional por el Derecho a Decidir.

No quisiera terminar esta columna sin mencionar la cada vez más estrecha colaboración que han establecido la ANC de Palazui y la CSC-intersindical de Carles Sastre, miembro del grupo terrorista EPOCA que fue condenado en 1987 a treinta años de cárcel por asesinar al empresario Josep María Moltó en 1977. Gracias al apoyo recibido de la ANC, CSC-intersindical ha pasado de ser una organización marginal con 4 delegados en la Generalitat a convertirse con 36 delegados en la primera fuerza sindical de la Administración catalana. En compensación, CSC-intersindical se ha prestado a convocar varias huelgas generales (no respaldadas por CCOO y UGT) en los últimos años para respaldar las movilizaciones convocadas por la ANC, la última de ellas el pasado 18 de octubre. Así que a la coacción que supone para consumidores y empresas la campaña de ‘consumo estratégico’ y  la instrumentalización de las Cámaras de Comercio para alcanzar la independencia, hay que sumar también la amenaza que representa a la libertad de sindicación el crecimiento de CSC-sindical.

Palazui, presidenta de la ANC, compartiendo cabecera de manifestación con el terrorista Carles Sastre secretario general de CSC-intersindical.

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Brexit: fracaso político y peligro de contagio

Artículo publicado en el diario Expansión el 31 de octubre de 2019.

Theresa May anuncia su dimisión con lágrimas.

La penúltima extensión concedida por la UE al Reino Unido (RU), fijaba a las 11:00 p.m. del 31 de octubre de 2019 (31-O) el instante en que los británicos dejarán de pertenecer al club al que se adhirieron en 1973, junto con irlandeses y daneses, en la que constituyó la primera ampliación de la CEE. El tortuoso proceso de salida se puso en marcha cuando May invocó el Artículo 50 del Tratado de la Unión en marzo de 2017, y se cerró en falso cuando las dos partes firmaron el Acuerdo de retirada en noviembre de 2018, un pacto que tras varios rechazos consecutivos en Westminster provocó la dimisión de la premier británica. Tras la llegada de Johnson a Downing Street, saludada con entusiasmo indisimulado por el presidente Trump, la confusión ha subido varios decibelios.

Johnson nuevo primer ministro.

Boris Johnson, favori pour succéder à Theresa May à la tête du gouvernement britannique, a mis en garde mardi les Européens contre toute idée d’établir des droits de douane entre le Royaume-Uni et l’UE après le Brexit, ce qui selon lui rappellerait le “blocus continental” imposé lors des guerres napoléoniennes. /Photo d’archives/REUTERS/Darren Staples

A noticias que daban por hecha una retirada sin acuerdo, sucedían informaciones que apuntaban a un acercamiento en el espinoso tema de la frontera entre la República de Irlanda, Estado miembro de la Unión, e Irlanda del Norte, provincia del Ulster integrada en el RU. Finalmente, el flamante Johnson regresó de su último viaje a Bruselas con un nuevo acuerdo en el bolsillo que el Parlamento británico se negó a votar en la sesión extraordinaria convocada a tal efecto el sábado 19 de octubre, a fin de proceder a tramitarlo de urgencia y aprobarlo antes del 31-O. En respuesta, Johnson anunció la convocatoria de elecciones el próximo 12 de diciembre y solicitó a Bruselas un nuevo aplazamiento en lugar de arrojarse a la zanja. Millones de ciudadanos y empresas seguirán atrapados en la incertidumbre hasta el 31 de enero.

De la integración a la ruptura

Juncker y Johnson anuncian el último acuerdo.

La Comunidad Económica Europea (CEE) nació como una unión arancelaria en 1957 para estrechar lazos económicos entre seis países europeos con una larga historia de disputas, y el terrorífico pasivo a sus espaldas de dos guerras mundiales con decenas de millones de muertos. La modesta Comunidad del Carbón, el Hierro y el Acero creada en 1951 fue gradualmente transformándose en una entidad de más calado, a la que se fueron adhiriendo nuevos países, y cobró impulso en los años 80 gracias a varios líderes carismáticos decididos a profundizar en la integración comercial y a avanzar en la integración económico-monetaria e incluso política. La firma del Tratado de Maastricht en febrero de 1992 y la puesta en marcha del Mercado Único a principios de 1993 supusieron la consagración del principio de libre circulación de bienes, servicios, personas y capitales que ha transformado las economías nacionales y posibilitado el establecimiento de una nueva división internacional del trabajo, no supeditada a los estrechos intereses nacionales. El Tratado constituyó también un enorme paso adelante hacia la integración política, al establecer las reglas básicas de funcionamiento de las nuevas instituciones de la Unión Europea (UE), luego perfeccionadas.

Sede de la Comisión Europea en Bruselas.

Gracias a los esfuerzos realizados para superar desconfianzas ancestrales, los ciudadanos de la UE podemos a comienzos del siglo XXI sentirnos parte de una entidad supranacional, cuyas instituciones aprueban directivas y normas de obligado cumplimiento para todos los miembros, una situación inimaginable en la primera mitad del siglo XX. Seguimos echando en falta la presencia de un gobierno federal que nos represente y adopte decisiones con diligencia, así como de un Parlamento Europeo con control efectivo sobre el poder ejecutivo. La ausencia de instituciones federales se echa sobre todo en falta cuando más se precisan, esto es, a la hora de responder con agilidad en situaciones conflictivas o de adoptar medidas ante disrupciones económicas severas.

Quiebra de confianza y debilitamiento de la Unión

 

May y Sturgeon se reunen para tratar la salida del RU de la UE. Sturgeon planea hacer un segundo referéndum tras el Brexit.

La salida del RU de la UE supondrá, incluso si se respetan los términos del acuerdo actual, una quiebra importante de confianza mutua que dificultará la consecución de acuerdos futuros. A partir de ese momento, el RU será territorio extracomunitario y sus representantes políticos abandonarán las instituciones europeas y dejarán de  participar en la elaboración de las normas comunitarias, aunque tampoco tendrán que aceptarlas. Los bienes y servicios producidos en el RU quizá queden exentos del arancel comunitario, pero estarán sometidos con toda seguridad a inspecciones aduaneras más rigurosas al entrar en territorio UE. La salida influirá incluso más de lo que ya lo ha hecho en las decisiones de inversión y localización de las empresas, y cientos de miles de británicos residentes en la UE pasarán a ser considerados extranjeros y perderán algunos derechos políticos y sociales, algo similar a lo que les sucederá a los ciudadanos de la Unión residentes en el RU.

Trump firmando la orden para imponer más aranceles a China.

Los beneficiarios de este severo golpe al proyecto de construcción europea son muchos y variados. Están, en primer lugar, los movimientos ultranacionalistas y populistas presentes en casi todos los parlamentos de los Estados de la Unión que, animados por el ejemplo británico, podrían dar el paso de incluir como reclamo electoral la salida de su país de la UE. En el exterior, el presidente Trump no ha ocultado nunca su animosidad hacia el proyecto de integración europea, y ahí están para probarlo los aranceles impuestos a las exportaciones de hierro y acero y su amenaza de extenderlos a los productos agrícolas y automóviles europeos. Una UE débil favorece también los intereses expansionistas de la Rusia de Putin y hace más difícil responder con contundencia a los intentos del Kremlin de desestabilizar las democracias europeas. Por último, la debilidad de la Unión otorgaría ventajas a China en una eventual negociación comercial.

Trump y Xi Jimping en Florida.

Peligro de contagio

A la infinidad de consecuencias negativas de todo tipo que ocasionará el Brexit incluso en el escenario más favorable de salida acordada,  hay que sumar otra más intangible pero no por ello menos importante: el fracaso institucional y político que supone la marcha de uno de sus miembros más destacados. Estamos ante el primer gran paso atrás en el ambicioso proyecto de integración iniciado tras la II Guerra Mundial cuyos principales valores podrían resumirse en dos: primero, erigir instituciones multilaterales dotadas de competencias sustantivas frente a los viejos Estados nacionales; y, segundo, reforzar el sentimiento paneuropeo haciendo sentirse a los ciudadanos partícipes de un proyecto común de largo alcance.

Estamos, pues, ante un sonado fracaso y los líderes de la UE harían bien en preguntarse qué ha fallado y avanzar nuevas propuestas apara reavivar el proyecto político que ha posibilitado a los europeos disfrutar del período más largo de libertad, concordia y prosperidad en su agitada historia. Quizá haya llegado el momento de reivindicar un papel autónomo para la UE en las relaciones internacionales frente a los intereses de Estados Unidos, China y Rusia; de potenciar el raquítico crecimiento económico de la Eurozona y flexibilizar los mercados laborales para alcanzar una tasa de paro comparable a Estados Unidos; de reexaminar el funcionamiento del estado del bienestar, de fomentar la natalidad y de establecer una política migratoria común y congruente con las necesidades laborales de la UE. Quizá sea la hora de mirar a los problemas de frente y de proponer soluciones efectivas antes que algún otro país se sienta tentado a seguir los pasos del RU.

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