Triunfalismo indecente y fuera de lugar

Artículo publicado desde el Observatorio Económico Social y Económico de Cataluña (OBESCAT) publicado en el diario El Liberal.cat el 5 de julio de 2020.

Triunfalismo indecente y fuera de lugar

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El asador de Patxi

Artículo publicado desde el Observatorio Económico y Social de Cataluña (OBESCAT) en el diario El Liberal (Vozpópuli) el 28 de junio de 2020.

El asador de Patxi

A pesar de las medidas adoptadas por el BCE para paliar el impacto del Covid-19 en la Eurozona, las medidas de confinamiento adoptadas a fin de frenar la expansión de los contagios han provocado que las principales economías de la UE-27 hayan registrado caídas muy severas en la producción y el empleo y las tasas de paro se hayan elevado con inusitada virulencia. Los gobiernos de algunos países miembros, Francia, España e Italia entre ellos, se vieron impotentes para hacer frente a una emergencia sanitaria que deliberadamente ignoraron durante muchas semanas, cuando había tiempo para adoptar medidas preventivas. Obligados finalmente a decretar el confinamiento en los hogares y a paralizar la actividad económica, los gobiernos adoptaron diversas medidas fiscales para paliar los devastadores efectos de la paralización de la producción sobre trabajadores y empresas. La Comisión Europea preparó también un ambicioso plan de 750.000 millones para el período 2021-2024 que sigue pendiente todavía de ser aprobado -ya se sabe, en Bruselas las cosas van despacio-, y Alemania, Francia, Italia y España están ultimando, por su parte, nuevos planes ‘nacionales’ para relanzar sus economías.

Dos son las condiciones necesarias, aunque no suficientes, para retomar la senda de crecimiento económico: adoptar medidas sanitarias que garanticen que no volverá a producirse una nueva expansión descontrolada de contagios, como ocurrió en los tres primeros meses de 2020, y dotar a los sistemas sanitarios con los medios apropiados para evitar una carnicería como la vivida en España y en otros países de la UE-27 entre febrero y mayo. En España, el exceso de muertes observadas sobre estimadas entre el 13 de marzo y el 21 de mayo asciende a 43.000 personas según el Instituto de Salud Carlos III y a 43.945 entre el 1 de enero y el 24 de mayo según el INE. Sin seguridad sanitaria, resultará imposible que muchas actividades económicas en el sector de servicios, el más importante por generación de valor añadido, puedan desarrollarse con normalidad. No hace falta subrayar que el turismo, tan importante para España, Francia e Italia, no resurgirá con fuerza mientras sea significativa la probabilidad de contagiarse.

Por otra parte, el éxito de los planes que están diseñando los gobiernos nacionales, cada uno por su cuenta, dependerá en gran medida de que los estímulos fiscales orientados a reactivar la actividad productiva tengan carácter transitorio, y puedan financiarse sin generar desequilibrios fiscales insoportables a medio y largo plazo en economías que, conviene recordar, están ya hoy muy endeudadas. ¿Quién debería diseñar esos planes? Mi respuesta sería profesionales competentes y cualificados. Si se tratara de construir un rascacielos, pocos disputarían que las decisiones se dejaran en manos de arquitectos solventes, y si el objetivo fuera diseñar un satélite de comunicaciones en manos de ingenieros, físicos, expertos en computación, etc.  Vale la pena echar una ojeada a ver cómo han abordado el asunto nuestros vecinos.

Nuestros socios y competidores

El primer ministro G. Conte, encargó el 10 de abril a V. Colao, ex Consejero delegado global de Vodafone diseñar el plan de “Iniciativas para relanzar Italia 2020-2022”. El grupo cuenta con 17 profesionales del mundo empresarial y financiero y varios reputados economistas académicos, como Sadun de Harvard Business School, Moretti de la Universidad de California, Berkeley, y Mazzuccato del University College de Londres. El informe que se presentó para su discusión a los Estados Generales el 12 de junio, recoge las propuestas para conseguir una “Italia más fuerte resiliente y equitativa”. Incluye 109 medidas a corto, medio y largo plazo y está subdividido en 6 áreas de actuación: Empresa y trabajo, Infraestructura y medio ambiente, Turismo, arte y cultura, Educación, investigación y Competitividad, Administraciones Públicas, y Personas y familias.  Si algo caracteriza el documento es una aproximación pragmática que pone el acento en relanzar la actividad económica y apuesta por reducir las cargas fiscales de las empresas y las familias, mejorar las infraestructuras y el medio ambiente, sin descuidar reformas del sector público para potenciar la educación, la investigación y la competitividad, y poner las Administraciones Públicas al servicio de las empresas y las familias.

 

El presidente E. Macron puso al frente de la comisión de trabajo creada el 27 de mayo a J. Tirole, profesor del M.I.T. y premio Nobel de Economía. Blanchard, profesor del M.I.T y uno de los más reconocidos macroeconomistas de las últimas décadas es el ponente de una comisión integrada por 26 miembros entre los que figuran varios pesos pesados del universo Nobel, como Diamond, Krugman, y Stiglitz, prestigiosos economistas de Harvard, como Aghion, Rodrik, Stantcheva y Summers, y otros reputados académicos como Pisani-Ferry, Propper o Bossotti. El relumbrón de los nombres que integran la Comisión no debe hacernos perder de vista que la gestión de la crisis del Covid-19 del gobierno Macron ha sido desastrosa y que el informe de los trabajos de la Comisión que se entregará en diciembre no será vinculante. A diferencia de la comisión Colao en Italia, el foco de la comisión Tirole-Blanchard no es relanzar la economía francesa sino repensar los retos a que se enfrentan Francia, en particular, y Europa tras el Covid-19 en tres áreas, clima, desigualdad y demografía y salud, que “sin embargo se superponen con numerosas cuestiones aparentemente olvidadas: la globalización, la educación, el progreso tecnológico…”

El modelo pata negra de Sánchez

El presidente Sánchez optó por crear el 7 de mayo la Comisión de Reconstrucción Social y Económica (CRES) en el Congreso y poner al frente de la misma a Patxi López, diputado del PSV-EE. Desde los 16 años a Patxi no se le conoce otro oficio que el de moverse por las entretelas del partido socialista vasco, donde desempeñó importantes puestos hasta 2012, y a partir de ese año en la comisión ejecutiva del PSOE en Ferraz. Aunque llegó a presidir el gobierno de El País Vasco entre 2009-2012, gracias a los votos de los diputados del Partido Popular y UPyD, ha sabido convivir sin problemas con los nacionalistas del PNV, e incluso conllevarse con significados proetarras y etarras. López ha ocupado varias secretarias en la comisión ejecutiva del PSOE, tanto con Rubalcaba como en las dos etapas de Sánchez como secretario general. Fue Sánchez quien lo convirtió en presidente del Congreso en enero de 2016, con apoyo de Ciudadanos, pese al descalabro electoral sufrido por el PSOE en las elecciones generales celebradas en diciembre de 2015.

Hombre de partido dispuesto siempre a arrimar al hombro para defender la honorabilidad de los suyos, incluso la de Chaves y Griñán, expresidentes de la Junta de Andalucía condenados por la trama de corrupción político-administrativa más extensa y cuantitativamente más importante que se ha producido desde la aprobación de la Constitución Española en 1978. En 2017, López jugó un papel decisivo en las elecciones a la secretaría general del PSOE, presentándose como el tercer hombre, aunque sin posibilidades de alcanzar la victoria, lo que restó votos a Díaz, entonces presidenta de la Junta de Andalucía, y permitió a Sánchez recuperar la secretaría general del PSOE. Sánchez lo recompensó nombrándolo secretario de Política Federal en su nueva ejecutiva. Tras la raquítica victoria del PSOE en las elecciones de 2019, Sánchez premió la ubicuidad y reconocido magisterio de ‘SuperLópez’ en materias constitucionales y económicas, aupándolo primero a la presidencia de la Comisión Constitucional en el Congreso, y a comienzos de mayo a la presidencia de la CRES para ‘reconstruir’ la sociedad y la economía españolas.

En la sesión constitutiva, Patxi nos dejó unas cuantas perlas indicativas de su talante democrático y de lo que cabe esperar de esta comisión: un nuevo espectáculo grotesco en el Congreso. Advirtió, primero, a los diputados que “por cuestiones partidarias inentendibles, ni se nos ocurra deslizarnos por la pendiente del desacuerdo”. E inmediatamente estableció cuáles eran las prioridades sobre las que resultaría ininteligible disentir: “reforzar el estado de bienestar para garantizar la seguridad vital”, poner todos los medios para recuperar empleo, “tejer la más tupida red de solidaridad para que nadie quede abandonado a su suerte” y llevar un mensaje unido ante Europa para que la UE se ponga a disposición del rescate de los ciudadanos. En esta reveladora declaración de intenciones, el presidente de la CRES se alineaba con las prioridades políticas del gobierno Sánchez-Iglesias que pueden resumirse como los 10 mandamientos en dos: anteponer las políticas redistributivas a las políticas de impulso de la actividad productiva y exigir a la UE que pague el grueso de la factura con transferencias.

Una capa de barniz

Tras el despliegue de premios Nobel de Macron, el 17 de junio Sánchez decidió convocar a 100 expertos en Economía y otras disciplinas, para reflexionar sobre los retos demográficos, económicos, geopolíticos, medioambientales, sociales y educativos que España tendrá que afrontar entre 2030 y 2050. Largo me lo fiais, Sancho. El exagerado número de miembros y el mero horizonte temporal revelan que carece de relevancia práctica y que, en el mejor de los casos, dará lugar a la publicación de un nuevo libro blanco que el gobierno Sánchez aprovechará para otorgarle cierto aroma de respetabilidad académica a las políticas sociales y económicas de su gobierno. El mismo truco de la estampita que ha empleado durante la crisis del Covid-19 cuando reiteraba en sus comparecencias, faltando a la verdad, que todas las decisiones de su gobierno se habían ajustado a las recomendaciones de la OMS y a criterios estrictamente científico-sanitarios.

La igualdad de género según Sánchez.

No tengo ninguna duda de que la intención del gobierno es aprovechar las aportaciones que puedan realizar los 100 expertos convocados para dar algo de contenido al último de los juguetes de Sánchez y SuperRedondo, su poderoso jefe de gabinete: la inédita Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia de País a Largo Plazo creada el 14 de enero de 2020 con exactamente los mismo objetivos. Y digo inédita porque en los cinco meses que han transcurrido desde que fue creada a principios de enero no ha producido absolutamente nada que esté disponible para los contribuyentes que la pagamos. El nombrecito elegido también da que pensar: Oficina.. de País.. que no de España. La jerga independentista campea a sus anchas en La Moncloa

Me gustaría despejar cualquier malentendido sobre este asunto. Pensar en el largo plazo puede resultar muy útil para los españoles que vivimos en este ‘país’, siempre que hacerlo no sea una mera estratagema para distraer su atención de las consecuencias que se están tomando hoy y van a condicionar nuestro futuro. Incurrir en mayores déficits para pagar las pensiones de la Seguridad Social, las prestaciones a los desempleados y los programas de formación de parados del SEPE, el nuevo Ingreso Mínimo Vital, etc., la agenda socio-electoral del gobierno Sánchez-Iglesias, tiene efectos a corto, a medio y a largo plazo que afectan tanto al bienestar de quienes estamos hoy vivos como de quienes vivan entre 2030 y 2050.

Cuando fui Vocal Asesor del presidente González (1990-1993), éramos sólo 6 los asesores en nómina en el departamento de Economía (7 contando al director) y un número parecido de miembros tenían los departamentos Jurídico, Protocolo y Análisis -dedicado a espiar a los medios de comunicación y dirigido entonces por el sabueso Iceta-. Con estos austeros mimbres se había entrado en la CEE, democratizado y reformado España y sentado las bases de la Unión Económica y Monetaria. Hoy deben contarse por decenas si no centenares los asesores en La Moncloa y pese a su número e ingentes medios han sido incapaces de prever la irrupción del Covid-19 y evitar la catástrofe humanitaria, social y económica en que estamos inmersos. Pronto pretenderán hacernos creer que estas desgracias ocurrieron por la imprevisión de Rajoy. Dios nos libre de charlatanes. Y ándense con ojo porque mientras Iván nos embauca con la prospectiva, Patxi y su ayudante Santiago tienen lista la parrilla para asar a fuego lento a cualquier opositor de derechas, de izquierdas y del medio centro.

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Cataluña renquea y sus gobiernos nos endeudan

Artículo publicado en el Observatorio Económico y Social de Cataluña (OBESCAT) en el diario El Liberal (Vozpópuli) el 20 de junio de 2020.

Cataluña renquea y sus gobiernos nos endeudan

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Los ‘milagros’ de Simón y las fechorías de Pedro y Pablo

Artículo publicado en el Observatorio Económico y Social de Cataluña en el diario El Liberal (Vozpópuli) el 13 de junio de 2020.

Los ‘milagros’ de Simón y las fechorías de Pedro y Pablo

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GenCat: una Administración sobredimensionada y cara

Artículo publicado en el Observatorio Económico y Social de Cataluña (OBESCAT) en el diario El Liberal (Vozpópuli) el 7 de junio de 2020.

‘A més a més’… queremos más. Sí más recursos hasta que proclamemos la independencia. Así podría resumirse las últimas exigencias del presidente del gobierno de la Generalidad al presidente del Gobierno del opresor Estado español. La desvergüenza del político mejor pagado de España, 153.235,50 €, con permiso de Torrent, presidente del Parlamento de Cataluña (137.762,46 € más indemnización de 25.848,48 € por gastos alojamiento y manutención), no tiene límites. Los medios cifraban entre 9.000 y 13.000 millones el coste de las exigencias que el presidente Torra hizo llegar a Sánchez en una de las últimas reuniones de presidentes Autonómicos a finales de mayo. A la hora de terminar de escribir este artículo, algunos medios cifran en 15.000 millones la cantidad que Torra reclamará a Sánchez sen la reunión de presidentes de mañana, sólo para cubrir los gastos extraordinarios  ocasionados por la crisis del Covi-19.

Pero no se llamen a engaño, el asunto va mucho más allá de hacer frente a las necesidades ocasionadas por la crisis actual. Mas ya presentó un memorándum con 23 reclamaciones a Rajoy en julio de 2014, pocos meses antes de realizar la primera consulta de autodeterminación el 9-N. Y Puigdemont, ni corto ni perezoso, las amplió a 46 nada más ponerse al frente del gobierno de la Generalidad. La intención ahora de Torra-Puigdemont, Aragonés-Junqueras y Cía. es continuar financiando el ‘prusés’, no con los notables recursos con que ya cuenta la Generalidad de Cataluña, sino con dinerito nuevo como el que el Estado opresor ha venido inyectando, a través de los mecanismos extraordinarios de financiación, desde 2012. Tienen prisa por cobrar antes de que el ‘pueblo catalán’ -un eufemismo empleado por los políticos independentistas para referirse a la fracción de ciudadanos que los apoyan- ejerza su inalienable derecho a la autodeterminación y proclame la independencia de Cataluña.

La realidad pura y dura es que el mini estado en que Pujol, Maragall, Montilla, Mas, Puigdemont y Torra han convertido a la Generalidad de Cataluña es ya una boca insaciable, cuyos gobernantes no tienen inconveniente en disfrazarla con harapos para aparentar maltrato económico por parte del Estado y justificar la necesidad imperiosa de obtener más recursos para Cataluña que ayuden a transitar más confortablemente el arduo camino hacia la independencia. Recursos que van acumulando una deuda ingente que, no les quepa ninguna duda, pretenden dejar en herencia al resto de los españoles. Lo peor del caso es que desde 1993 no han faltado gobernantes en España dispuestos, por unas docenas de votos, a encajar sin inmutarse estas ‘pujoladas’ traperas. De todos ellos, Sánchez es el caso más patético, puesto que ha dependido de sus votos desde el mismo día de su truculenta investidura.

Las 40 principales

Las 40 principales razones esgrimidas en esta ocasión son, como ocurría con los memorándums de agravios presentados por sus antecesores, un batiburrillo de reclamaciones, algunas cuantificadas, incluso por duplicado, otras todavía por cuantificar. Entre las primeras se incluyen las siguientes: el cambio en la gestión del IVA (217 millones); supuestos impagos varios acumulados (1.509,3 millones), creación inmediata del fondo Covid-19 (con 4.000 millones para Cataluña) más los costes ya asumidos por la crisis del Covid-19 (2.300 millones); ayudas al transporte público (500 millones); fondo de políticas activas de empleo (250 millones); plan nacional de vivienda (400 millones para Cataluña); y fondo para pago de alquileres por Covid-19 (29 millones para Cataluña).

Entre las reclamaciones sin cuantificar, encontramos varias que afectan a competencias transferidas, otras muy vagas y algunas sencillamente disparatadas cuando no absurdas. Entre las primeras, por ejemplo, sorprende que Torra y Aragonés exijan más recursos al Estado para poner a punto el sistema educativo el próximo curso o reclamen activar una prestación económica para resarcir a las familias por el cuidado prestado a los niños. El celo con que defienden sus competencias transferidas en Educación y denuncian las interferencias ‘recentralizadoras’ del Estado, queda aparcado momentáneamente aparcado en cuanto ven dinero por medio. Entre las peticiones inicialmente difusas, se encontrarían las exigencias de relanzar la economía catalana y proporcionar ayudas a PYME, para las que Torra reclama ahora 5.000 millones procedentes del Mecanismo Europeo de Estabilidad que naturalmente quiere administrar el Gobierno de la Generalidad. Y entre las más absurdas, la suspensión de recaudación de los tributos estatales mientras dure el estado de alarma y la reducción al 10% del IVA a empresas de servicios deportivos, cuando el gobierno de la Generalitat y los municipios de Cataluña no han eximido a los catalanes de pagar sus propios impuestos durante estos meses. Por cierto, si los Ayuntamientos de Cataluña presentan un superávit de 2.500 millones que Torra reclama poder movilizar, ¿no sería un buen momento para bajarnos los elevados impuestos y tasas que pagamos los catalanes?

Una administración sobredimensionada

No hay duda de que la Generalitat cuenta con un imponente plantel de recursos humanos que en un plis plas redactan cuantos memorándums hagan falta, repletos de decenas de agravios insoslayables, una suerte de carta a los ‘reyes’ tontos, que no magos, instalados desde hace ya demasiados años en el palacio de La Moncloa. En 2018, la última fecha disponible, el sector público en Cataluña contaba con 212.956 empleados estructurales y 40.608 trabajadores coyunturales, 253.564 en total. De ellos, 144.846 estaban encuadrados en los departamentos de la Generalitat y 108.718 en Entidades autónomas (2.885), Otros entes públicos (1.264), el Instituto Catalán de la Salud (45.837), Sociedades mercantiles (4.540), Entidades de derecho público (13.664), Consorcios (31.679), Fundaciones (8.541) y otros Entes del Sector Público (308).

Para hacernos una idea cabal de si estas cifras son altas o bajas, nada mejor que compararlas con una Comunidad de tamaño similar en términos de población. Según las últimas estimaciones del INE, Cataluña tenía una población de 7.609.409 el 1 de julio de 2019, 16,16% de la población de España. Podíamos, por tanto, haber elegido Andalucía, con una población de 8.446.561, 17,93% de la población de España, o la Comunidad de Madrid con 6.685.471 habitantes y 14,19% de la población total. Finalmente, opté por Madrid para que la comparación no resultara incluso más favorable para Cataluña. En el caso de Madrid, las cifras disponibles para 2018 indican que la Comunidad contaba con 172,501 empleados (plantilla, laborales y temporales) en el Sector Público, distribuidos entre todas las Consejerías y OO. AA. (156.027) y Entes públicos (16.474). Esta cifra, como es evidente, es considerablemente inferior a los 253.564 empleados (estructurales y coyunturales) en el Sector Público en Cataluña.

Cuadro 1. Empleados del Sector Público por 1.000 habitantes en Cataluña y Madrid

Fuentes: INE, Presupuestos de la Generalitat de Cataluña y Comunidad de Madrid, Empleados en el Sector Público en Cataluña y Madrid.

Para evitar el sesgo poblacional, el Cuadro 1 presenta los empleados en el Sector Público de ambas Comunidades por 1.000 habitantes. Como el lector puede comprobar en las dos primeras filas, la cifra de empleados en Cataluña, 33,32, supera holgadamente las de Madrid, 25,80. Conviene destacar que esa diferencia no puede achacarse al hecho de que Cataluña cuenta con una policía autonómica, los Mozos de Escuadra, porque incluso si eliminamos completamente los 22.016 empleados en la Consejería de Interior el número de empleados en el sector público de Cataluña por 1.000 habitantes, 30,43, continúa siendo bastante superior al de Madrid, 25,80.

 Resulta instructivo examinar también las diferencias de dimensión entre ambas Comunidades en tres servicios públicos esenciales, Sanidad, Educación y Justicia, que aparecen desglosados en las tres últimas filas del Cuadro 1. El lector puede constatar en la tercera columna que esa diferencia es favorable a Cataluña en los tres casos, especialmente en Educación y Justicia, donde las diferencias expresadas en términos porcentuales alcanzan 51,7% y 80,2%, respectivamente. Con los datos en la mano que acabo de presentarles sólo un cínico puede concluir, y un necio admitir, que la Generalidad de Cataluña está peor financiada que otras Comunidades Autónomas.

El Cuadro 1 nos permite también extraer una segunda conclusión muy interesante sobre el sobredimensionamiento del aparato administrativo de la Generalitat. En el cruce de la tercera fila con la segunda columna, aparece el número de empleados públicos por 1.000 habitantes, 3,23, en todas las Consejerías y OO. AA. de la Comunidad de Madrid.  Esta cifra se obtiene dividiendo el número de empleados en todas las Consejerías y OO. AA., 21.699, por la población en miles. Aunque no disponemos de una cifra similar para Cataluña, podemos aproximarla sin incurrir en sesgos en contra de Cataluña.  Para ello, he deducido del total de empleados de la Generalitat sin Sector Público (212.956), la totalidad de los trabajadores de la Generalitat en Educación (83.091), Interior (21.834), Justicia (13,867) y Sanidad (67,748), aun a sabiendas de que un porcentaje significativo de dichos trabajadores desempeñan tareas administrativas. A la cifra obtenida, 26.416, le he sumado los 2.885 trabajadores en OO. AA. de la Generalitat. La cifra final, 29.331, supera en 7.632 los empleados en la Comunidad de Madrid (21.699). Para corregir este exceso de empleados por la mayor población de Cataluña, el Cuadro 1 presenta el número de empleados por 1.000 habitantes, 3,85, que supera también holgadamente al de Madrid, 3.23. La diferencia a favor de Cataluña es de 0,62 puntos porcentuales y en porcentaje de 19,2%. Los resultados son contundentes: incluso haciendo un cálculo sesgado favorable a la Generalidad, resulta imposible no llegar a la conclusión de que la Administración de Cataluña está sobredimensionada respecto a la de la Comunidad de Madrid.

 Y además muy cara

En los Presupuestos de la Generalitat aprobados para 2020, las partidas de gasto de personal ascienden a 6.573,5 millones para la Generalitat y 11.909,3 millones (consolidados) para el conjunto del Sector Público, por lo que podemos deducir que la diferencia 5.335,8 =11.909,3 – 6.573,5 es el gasto en personal presupuestado para el resto del sector público. Aunque el número de empleados estén referidos a 2018 en ambas Comunidades, y las partidas de gasto en personal a los presupuestos de 2020 en el caso de Cataluña y 2019 en el caso de Madrid, las cifras proporcionan una idea bastante precisa de la diferencia salarial de los empleados públicos en las Comunidades de Cataluña y Madrid.

 Cuadro 2. Población, Ocupados Sector Público y Gasto en personal

Fuentes: INE, Presupuestos de la Generalitat de Cataluña y Comunidad de Madrid, Empleo en el Sector Público en Cataluña y Madrid.

 El salario medio de los empleados en el conjunto del Sector Público de la Generalitat de Cataluña es 46.968€ y en la Comunidad de Madrid 42.090€. La diferencia es sustancial 4.818 € por empleado y 11,16% en porcentaje. Multipliquen ustedes el número de empleados del Sector Público en Cataluña (253.564) por 4.818 y obtendrán la nada despreciable cifra de 1.221,7 millones de exceso de gasto en personal en Cataluña. Sobre un PIB de Cataluña, estimado por el INE en 228.682,1 millones en 2018, el exceso de gasto en personal es 0,53% del PIB, aunque el impacto del sobredimensionamiento de la Administración de la Generalidad es seguramente bastante superior, puesto que el mayor número de empleados en Cataluña conlleva también más compras de bienes y servicios e inversiones.

 Que siga la fiesta

Son bien conocidas las abultadas diferencias que existen entre los sueldos del presidente Torra (153.235,50 €) y del presidente Sánchez (83.080,02), entre las retribuciones de los consejeros de la Generalitat (115.117,04 €) y de los Ministros de España (entre 73.300,80 € el Ministro de Fomento y 86.912,70 la Ministra de Defensa), y entre las del presidente del Parlamento de Cataluña (163.610,94 €)  y de la presidenta del Congreso. (118.160 €). Ahora tenemos la certeza de que estos abultados diferenciales, incomprensibles a tenor de las responsabilidades desempeñadas por unos y otros, permean toda la escala salarial de los empleados públicos de la Generalidad de Cataluña.

Se mire como se mire, la Generalidad de Cataluña ha puesto en pie una administración sobredimensionada respecto al resto de Comunidades Autónomas. Además, lo ha hecho a lo grande, fijando sueldos a gobernantes, políticos y empleados públicos muy superiores a los percibidos por sus homólogos en las restantes Administraciones Públicas españolas. La contrapartida a estos excesos de la Generalitat de Cataluña son los altos impuestos y tasas que soportamos los catalanes, cargas que restan vigor al consumo y a su cada día más debilitado tejido empresarial, y elevan la enorme deuda pública que la Generalitat ha venido acumulando desde 2008. Una deuda contraída casi exclusivamente con el Tesoro del Reino de España que, como les decía al principio del artículo, los líderes independentistas confían dejar en herencia al resto de españoles en caso de lograr la independencia.

Lo asombroso del caso es que todos los gobiernos españoles desde 1993 hayan permitido estos derroches y los hayan seguido financiando hasta hoy, incluso después de que los gobiernos de la Generalidad y el Parlamento de Cataluña decidieran en 2012 apostar abiertamente por la independencia y realizaran varias oleadas de consultas municipales, dos consultas a nivel Cataluña el 9-N en 2014 y el 1-O de 2017, promovidas y financiadas por la Generalidad de Cataluña. Quiero recordar que sólo el despliegue de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en Cataluña por la última consulta le costó al Estado 87 millones que no se han reclamado a la Generalidad. Una tragicomedia carísima a la que no se le ve fin cercano, porque Sánchez, desde que llegó a La Moncloa, aupado por partidos separatistas y populistas el 1 de junio de 2018, está en sus manos y todo indica que predispuesto a seguir pagándoles la fiesta.

 

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Merkel telofonea a Sánchez para pedirle la fórmula

Artículo publicado en el Observatorio Económico y Social de Cataluña (OBESCAT) en el diario El Liberal (Vozpópuli) el 31 de mayo de 2020.

https://www.vozpopuli.com/elliberal/economia/Merkel-telefonea-Sanchez-pedirle-formula_0_1360064059.html

Alemania ha sido hasta hace unas horas uno de los países europeos -desde luego el mejor con población superior a 40 millones de habitantes- que mejor había afrontado la irrupción del Covid-19. En un artículo hace ya bastantes semanas examiné en este diario por qué la tasa de mortalidad era tan baja en Alemania y en mi último artículo sobre la crisis del coronavirus (“El Covid-19 desnuda a la clase política de Occidente”), mostraba las buenas cifras que exhibía Alemania tanto en muertos sobre el total de casos,4,3%, como en muertos por millón de habitantes, 102. Aunque la primera cifra es mejor que la correspondiente cifra para China,5,6%, la segunda es muchísimo peor al haberse producido en China sólo 3,3 muertos por millón de habitantes. De haberse producido en China un número de muertos por millón de habitantes similar al de Alemania, la crisis habría producido 143.922 fallecidos, cuando la epidemia allí se ha saldado con 4.634 muertes hasta el momento de escribir estas líneas.

Aval al sistema sanitario alemán

La diferencia a favor de Alemania en la primera tasa de mortalidad, muertos sobre número de casos, dice mucho a favor del sistema hospitalario alemán, mientras que la segunda, muertos por millón de habitantes, indica que las drásticas medidas de confinamiento y detección adoptadas en China acotaron con efectividad la propagación de la epidemia y el número de casos totales registrados, e hicieron posible salir con un número de muertos por millón de habitantes tan bajo. Según las últimas cifras disponibles, Alemania con una población de 81,5 millones ha registrado 183.019 casos y 8.594 muertos, mientras que China con una población de 1.411 millones ha registrado 82.999 casos y 4.634 muertos. Alemania más que duplica en casos a China y casi duplica su cifra de muertos, pese a que su población es tan solo 5,8% la del gigante asiático. Alemania, podemos concluir, lo ha hecho bastante bien desde el punto de vista estrictamente sanitario, pero los alemanes podrían haber salido mucho mejor parados de haber adoptado medidas más contundentes para evitar la propagación de la epidemia y acotado el número de casos totales.

Las cifras de España son infinitamente peores que las de Alemania. Con una población de 45,7 millones, se han registrado 285.644 casos y 27.121 muertos ‘oficialmente’ atribuidos al coronavirus hasta el 29 de mayo. El porcentaje de muertos sobre casos se dispara a 9,5% y el número de muertos ‘oficiales’ por millón de habitantes alcanza la astronómica cifra de 593. Para igualar las cifras de España, China tendría que haber registrado 8.807.611 casos y haber contabilizado 836.723 muertos, una catástrofe humanitaria que sitúa en perspectiva la gestión realizada por el presidente Sánchez, Illa, su ministro de Sanidad, y, Simón, director del Centro de Coordinación de Alarmas y Emergencias Sanitarias. Felizmente para los chinos, ellos no estaban allí para perpetrar semejante desaguisado y en el colmo del cinismo sentirse satisfecho por su gestión de la crisis.

La resurrección de los muertos

En otro artículo titulado “La ardua tarea de los ‘doblegadores’ de curvas”, llamaba la atención sobre las anormales cifras de recuperaciones registradas los días 26 de abril (22.019) y 1 de mayo (9.069) que, como muestra el Gráfico 1, produjeron unas igualmente anómalas e inexplicadas reducciones de casos activos, desde 105.149 el 25 de abril a 85.712 el 26 de abril, y desde 81.373 el 30 de abril a 75.705 el 1 de mayo. A Sánchez y a su equipo los ha desnudado el coronavirus, pero su fracaso no les ha restado una pizca de ingenio a la hora de arremangarse para doblegar las curvas a martillazos.

 Gráfico 1. Casos activos y Nuevos casos

Fuente: elaboración propia con datos de la página de worldometers.info.

La última y más milagrosa actuación del fabuloso equipo de ‘doblegadores’ ha consistido en reducir, sí han oído bien, el número de Nuevos casos y Nuevos muertos el 25 de mayo.  Como el Gráfico 1 y el Gráfico 2 muestran, el número de Nuevos casos el 24 de mayo fue negativo, -372. Por otra parte, el Gráfico 3 indica que España pasó de 28.752 muertos el 24 de mayo a 26.837 muertos el 25 de mayo, lo que supone una reducción de 1.915 del número de fallecidos atribuidos al coronavirus. Si esta reducción de muertos obedece, quiero pensar, a que Illa y su equipo de ‘desmortificación’ han llegado a la conclusión de que 1.915 muertes habían sido previamente atribuidas al Covid-19 sin realizarse la preceptiva prueba en laboratorio, dicha exclusión debería suponer una reducción similar en la cifra de casos. Pues, no, la cifra de nuevos casos, como ya se ha indicado, sólo se redujo en 372. Ante tales desaguisados estadísticos, al que habría que sumar que el Ministerio de Sanidad no ha modificado la cifra de recuperados, 196.258, desde el 15 de mayo, los responsables de la página de worldometers sobre la pandemia del coronavirus optaron por dejar vacías las celdas de ‘Nuevos casos’ y ‘Nuevos muertos’ de España el 25 de mayo, ante la incongruencia que suponía incluir cifras negativas para las dos variables.

Gráfico 2. Nuevos casos en España

Gráfico 3. Nuevos muertos en España

Fuente: elaboración propia con datos de la página de worldometers.info.

Ni cortos ni perezosos, Sánchez, Illa y Simón lograron sacar a 1.915 muertos del pasivo de su balance de gestión de la crisis en otro día aciago para la Estadística. Pero el asunto no queda ahí. Un día después de reducir en 1.915 la cifra de muertos ‘oficiales’, el informe de 26 de mayo del servicio de Vigilancia de Mortalidad por todas las causas. Momo nos sirve en bandeja una nueva sorpresa: el exceso de muertes estimadas sobre muertes registradas en España entre el 13 de marzo y el 22 de mayo se dispara hasta 43.034 personas, 12.205 fallecidos más que la cifra recogida en el informe del día anterior (30.829).

Mi primer comentario es que no hay razón alguna de peso para que los ciudadanos no podamos conocer con gran precisión y en tiempo real las cifras de muertes observadas, al proceder las cifras de Registros Civiles que están mayoritariamente (93,3%) informatizados. Estamos hablando de una estadística de ciudadanos muertos, no de toneladas de producción de patatas o número de automóviles, y resulta intolerable que en medio de una epidemia las cifras de muertes observadas pasen de 103.879 en el informe del 25 de mayo a 120.851 en el informe del día 26 de mayo: 16.972 muertos más en un día. Tampoco se explica por qué entre ambos días se revisó al alza el número de muertes estimadas, desde 73.050 hasta 77,817, puesto que esas cifras se estiman con un modelo alimentado exclusivamente con datos de años anteriores (2009-2019) que, con toda probabilidad, sobrestiman el número de muertes en 2020, puesto que el confinamiento ha reducido el número de muertes por accidentes laborales y tráfico. A pesar de ello, el exceso de muertes aumentó, como ya se ha indicado, en 12.205 fallecidos el 26 de mayo.

Cuadro 1. Muertes observadas por todas las causas, muertes estimadas y exceso de muertes en España entre 13 de marzo y el 22 de mayo

 

 

 

 

 

 

Fuente: Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MOMO) en España. Situación a 26 de mayo de 2020.

https://www.isciii.es/QueHacemos/Servicios/VigilanciaSaludPublicaRENAVE/EnfermedadesTransmisibles/MoMo/Documents/informesMoMo2020/MoMo_Situacion%20a%2026%20de%20mayo_CNE.pdf

El Cuadro 1 presenta las nuevas cifras de Muertes observadas (obs N) y Muertes estimadas (est N) y Exceso de muertes (exc N) por todas las causas en España y permite hacernos una idea de la infravaloración de muertes atribuidas oficialmente al coronavirus. Basta con fijarse en que el exceso de muertes hasta el 22 de mayo en sólo dos Comunidades, Madrid, 14.104, y Cataluña, 11.665, asciende a 25.769, sólo 1.068 menos de las 26.837 muertes atribuidas por el Gobierno al coronavirus. El déficit entre muertes observadas y muertes estimadas era 43.034 en el informe del 26 de mayo, un 60,4% superior al de muertos ‘oficiales’. Quizá la intención de Sánchez con estas tretas sea contener las querellas que muchos familiares de los fallecidos van a presentar contra el Estado, no, desde luego, averiguar la verdad.

Aló, aló, ¿Moncloa?

Ya habíamos visto a los tres mosqueteros evitar responder a cualquier pregunta incómoda de los medios en sus interminables ruedas de prensa, y tratar de confundir a la opinión pública con sus torticeras respuestas, sus continuos cambios de criterio y sus días de luto oficial. Todo les parece válido con tal de difuminar sus propias responsabilidades y trasladarlas a la oposición. Lo que todavía no los habíamos visto hacer era resucitar a los muertos. Supongo que los lectores comprenderán ahora por qué Merkel, ante tan extraordinario logro, se decidiera a llamar a Sánchez para pedirle la fórmula mágica. Según fuentes oficiosas, el presidente de notable cum laude le ofreció enviarle a Illa y a Simón para impartir un cursillo acelerado a los expertos alemanes sobre técnicas de doblegamiento de curvas, oferta que al parecer Merkel declinó amablemente.

 

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El Covid-19 desnuda a la clase política de Occidente

Artículo publicado en el Observatorio Económico y Social de Cataluña (OBESCAT) en el elliberal.cat (Vozpópuli) el 23 de mayo de 2020.

https://www.vozpopuli.com/elliberal/economia/Covid-19-desnuda-clase-politica-Occidente_0_1357664533.html

Hasta que los progresos de la ciencia médica permitieron desvelar el origen y los mecanismos de propagación de las enfermedades infecciosas, las sociedades humanas estaban sujetas a sufrir de tanto en tanto epidemias que diezmaban las poblaciones, mientras gobernantes y gobernados a falta de remedios efectivos confiaban en medidas de escasa efectividad y a veces contraproducentes. Los enormes avances logrados en la investigación médica y farmacológica durante el siglo XX posibilitaron el desarrollo de vacunas y antibióticos que han permitido erradicar algunas epidemias y controlar las consecuencias de muchos procesos infecciosos. Los éxitos alcanzados nos habían llevado a creer que aquellos episodios letales habían pasado a la historia y los gobiernos en las economías más desarrolladas no contemplaban siquiera la posibilidad de que la expansión de un virus pusiera contra las cuerdas tanto los sistemas sanitarios como las actividades económicas.

El modelo chino

La epidemia se gestó en la prefectura de Wuhan, provincia de Huabei, en noviembre y diciembre de 2019, y comenzó a extenderse por Asia, Europa y el resto del mundo en los primeros meses de 2020. Los primeros casos en la UE se detectaron en diciembre de 2019, e Italia fue el primer país en sufrir sus estragos. Desde allí, la epidemia se expandió por el resto de Europa y saltó a América y a África. China ha registrado hasta el momento 82.971 casos (TC), de los que se han recuperado 78.255 personas (TR), han fallecido (TD) 4.634 personas y hay 82 casos todavía activos. Pese a las rigurosas medidas impuestas por le gobierno chino desde la primera semana de enero, la tasa de mortalidad (TD/TC) se sitúa en 5,58%, si bien es cierto que tan sólo han fallecido 3,3 personas por millón de habitantes (1.411 millones), una cifra muy baja que demuestra lo acertado de las medidas de confinamiento y los protocolos de detección desplegados por el gobierno chino.

Como el Cuadro 1 revela, las cifras oficiales de infectados, muertos, recuperados y casos activos son bastante más alarmantes en otras partes del mundo. El Cuadro 1 presenta las cifras de casos totales, muertos, recuperados y casos activos y dos ratios de letalidad para los países que han registrado un mayor número de casos en Europa, América del Norte y América del Sur. Pese a las serias dudas existentes sobre la fiabilidad de las cifras de algunos países, se puede, no obstante, extraer algunas conclusiones interesantes.

Cuadro 1. Casos totales, total muertos, total recuperados y casos activos

Fuentes: elaboración propia a partir de los datos d la información en worldometers y countrymeters.

https://www.worldometers.info/coronavirus/about/

https://countrymeters.info/en/World

Excluido China, el mundo presenta un panorama muy preocupante con 5,18 millones de infectados, 333.612 fallecidos y más de 2,06 millones de casos activos.  Con una población de 6.388,4 millones, la tasa de mortalidad sobre casos totales en el resto del mundo se sitúa en 6,4%, 0,8 puntos por encima de China (5,6%), y el número de muertos por millón de habitantes, 52,2, es casi 16 veces la cifra de China (3,3). Estas cifras, por sí solas, bastarían para poner en duda la gestión realizada por quienes están al frente de los gobiernos para contener la epidemia y evitar las consecuencias económicas que está ya teniendo en casi todos los países. Si focalizamos la atención en Estados Unidos, el país central de las economías desarrolladas, las cifras son escalofriantes: 1,6 millones de casos, casi 100.000 muertos lo que supone una tasa de mortalidad sobre casos totales de 5,9% y 292 muertos por cada millón de habitantes. Si China no hubiera adoptado medidas drásticas para confinar la provincia de Huabei e impedir la propagación de los contagios a otras provincias, si la epidemia en China se hubiera propagado como la misma intensidad que lo ha hecho en Estados Unidos, se habrían producido varios millones de casos y más de 400.000 muertes, en lugar de los 83.000 casos y 4.634 muertos registrados. Como decía, estas simples comparaciones sirven para poner en evidencia la gestión de la epidemia realizada por el gobierno Federal y los gobiernos de los distintos Estados en Estados Unidos.

La rapidez con que reaccionó China, una vez constatada la gravedad de la epidemia a principios de enero, no sólo impidió la propagación de los contagios a otras provincias, sino que permitió salvaguardar la economía del resto de ellas. Esta afirmación es algo más que retórica vacía. El primer trimestre de 2020 se saldó en China, con una caída interanual del PIB de 6,8%, una cifra bastante mayor que las registradas en la UE (3,5%), en la Eurozona (3,8%) y en Estados Unidos, (4,8%), aunque no tan distante a las de los países más afectados en la UE, como Italia (4,7%), España (5,2%) y Francia (5,8%). Lo verdaderamente importante, sin embargo, es que la recuperación económica en China se pondrá en marcha en el segundo trimestre de 2020, en tanto que, en el mejor de los casos la recuperación en los países europeos y americanos no llegará hasta el tercer o cuarto trimestre. En su informe sobre las Perspectivas de la Economía Mundial, el FMI cifra en 1,2% el crecimiento anual de China en 2020, lo que supone un fuerte desplome respecto al 6,1% registrado en 2019, pero una cifra envidiable cuando se compara con las caídas previstas en Estados Unidos, 5,9%, y en la Eurozona, 7,1%.

La debacle europea

Si las cifras de Estados Unidos son francamente preocupantes, las cifras en la vieja Europa producen escalofríos, con alguna excepción notable. Al igual que la Gran Recesión ya dejó en evidencia el déficit de gobernanza para hacer frente a una crisis financiera grave y a una recesión severa que en la Eurozona se prolongó tres años más que en Estados Unidos, el Covid-19 ha vuelto a dejar en evidencia no sólo a las instituciones centrales de la Unión sino a la clase política que está al frente de los gobiernos europeos, con algunas excepciones significativas como ya he comentado. La epidemia ha reventado las costuras de los sistemas sanitarios europeos con un coste en vidas altísimo.

Las cifras en Europa son igualmente escalofriantes. Con 1,9 millones de casos, 168.419 muertos y 850.294 casos todavía activos, los países europeos ha sido el centro de la epidemia en los últimos meses. Incluso si se elimina Rusia que se ha sumado a la fiesta en las últimas semanas, con un número muy elevado de casos y sospechosas bajas cifras de fallecidos -como Bielorrusia y Ucrania-, los registros son igualmente muy letales. El Gráfico 1 muestra el porcentaje de fallecidos sobre casos totales. Las cifras de Bélgica, 16.3%, Francia, 15,6%, Italia y Reino Unido, 14,3%, Holanda y Suecia, 12%, y España, 10,2%, superan la cifra de China, 5,6%, no como ocurría en el caso de Estados Unidos por 8 décimas, sino por varios puntos porcentuales, y algunos de los países mencionados la duplican y hasta la triplican. La media de Europa sin la oscura Rusia, 10,7%, casi duplica la cifra de China, 5,6%, y eso que esta media incluye las igualmente sospechosas bajas cifras de Bielorrusia y Ucrania. Los únicos países que se salvan de la quema son Alemania, Austria, Portugal y Polonia.

Gráfico 1. Muertes sobre casos totales en Europa

Fuente: elaboración propia con datos de worldometers.

El Gráfico 2 confirma la pésima gestión de la crisis realizada por la mayoría de los gobiernos europeos, por no decir todos. Frente a los 3,3 muertos por millón de habitantes en China, los países con cifras fiables más bajas son Polonia, 25, Austria, 73 y Alemania, 102. Incluso de haberse registrado en China una cifra similar a la de Alemania, la epidemia habría dejado un rastro de 140.000 muertos en lugar de 4.634. Por no hablar la catástrofe que podría haberse producido de haber gestionado la crisis, no como lo ha hecho Merkel, sino Conte en Italia, Sánchez, en España, Macron en Francia o Johnson en el Reino Unido.

Gráfico 2. Muertos por millón de habitantes en Europa

Fuente: elaboración propia con datos de worldometers.

Suspenso bajo

La tarde del viernes 22 de mayo, mientras hacía tiempo para conocer los últimos datos de España incluidos en el Cuadro 1, escuchaba atónito a Illa, ministro de Sanidad (y pompas fúnebres) afirmar en TVE que “no sólo estamos saliendo, sino que estamos saliendo más fuertes de esta situación”. Cuando llegó su turno, el etéreo Simón nos dejó otra joya de las suyas. Al frente del coro del Centro de Coordinación de Alarmas y Emergencias Sanitarias entonó la épica aria “estamos cerca de que el virus sea prácticamente indetectable”. No puedo evitar pensar al ver a esta pareja que, como el Covid-19, ambos son un mal sueño, una pesadilla. Para parejas, me quedó con la de Grant y Russell o la de Lemmon y Matthau.

El primero, Illa, parece no haberse enterado de la difícil situación en que nos encontramos ya casi todos los españoles que hemos sobrevivido a la epidemia, aunque mejor, debo reconocer, que los muertos ya enterrados. Anímense pensando que, pese al elevado riesgo de contagio y con la recesión de caballo estamos inmersos, somos más fuertes que antes. Y en todo caso, ahí está Tezanos, con su CIS en bandolera, para arreglarlo en un plis plas. Y el segundo, Simón, parece no haberse enterado de la presencia del virus ni antes del 8-M ni tampoco después. Pobre. Con 56.318 casos todavía activos y un exceso de muertes de 31.124 en España, el asesor científico del gobierno de Sánchez se atreve a decirnos que el virus es casi ‘indetectable’. Tener que soportar a diario, a ambos dos, en la televisión pública pagada con los presupuestos de todos los contribuyentes, se me antoja un suplicio insoportable, una afrenta sobre todo a la inteligencia de los españoles.

La noción de que los países con regímenes democráticos han logrado mejores resultados en la gestión de la epidemia, defendida por Shlomo Ben-Ami en un artículo titulado “Las democracias gestionan mejor las crisis”-publicado, cómo no, en un diario afín al régimen ‘sanchista’-, carece de fundamento. Que algunos países asiáticos como Japón, Corea del Sur, Taiwan, Singapur, etc. hayan logrado resultados comparables o incluso mejores que China, no es incompatible con que sus gobiernos se hayan tomado en serio la epidemia y hayan adoptado con rapidez medidas inteligentes para detectar los focos, impedir la propagación de contagios y preparar sus sistemas sanitarios. Como hemos podido constatar en este artículo, los países que así lo han hecho, también algunos en Europa, son los que han salido mejor parados. Pero la mayoría de los gobiernos occidentales, desde Estados Unidos al Reino Unido pasando por Canadá, desde Bélgica y Holanda hasta Italia o España pasando por Francia, la gestión ha sido nefasta.

Las elevadas cifras registradas de casos y muertes en la mayoría de los países occidentales han dejado al desnudo la incompetencia de sus gobernantes, una clase política que no ha sabido prever las consecuencias de la epidemia, algo que ya ocurrió en la crisis financiera de 2007-08 y en la subsiguiente recesión económica, y ha mostrado su falta de liderazgo a la hora de adoptar medidas eficaces para contener la expansión de la epidemia. No es un asunto de regímenes democráticos o autoritarios sino de preparación de la clase política y preocupación por el bien común. Millones de europeos ya han pagado con sus vidas muy cara su negligencia y los supervivientes la vamos a seguir padeciendo y pagando durante muchos años. No quiero terminar sin pedirles que echen una nueva ojeada a los dos gráficos incluidos en este artículo y se pregunten si le darían a Sánchez un Notable, que es la nota que el doctor cum laude se ha puesto a sí mismo por la gestión de la crisis en España. Para mí, suspenso bajo.

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La ardua tarea de los ‘doblegadores’ de curvas

Artículo publicado en el Observatorio Económico y Social de Cataluña (OBESCAT) en el diario elliberal.cat (Vozpopuli) el 16 de mayo de 2020.

https://www.vozpopuli.com/elliberal/economia/ardua-tarea-doblegadores-curvas_0_1355564838.html

Desde que empezó el confinamiento, tengo la suerte empezar las mañanas escuchando la delicada y persuasiva voz de Victoria de los Ángeles, acompañada al piano por Manuel García-Morante. El CD incluye 26 canciones grabadas en directo en varias actuaciones de la soprano en Japón, una suerte de antología que incluye piezas de Schubert, Schuman, Ravel y varias canciones populares españolas, algunas en catalán y otras en castellano. En la pieza número 8, titulada la trucha (“Die forelle”, letra de Christian Friedri y música de F. Schubert), un espectador contempla desde la orilla cómo nada una alegre trucha en el “transparente riachuelo” mientras un avezado pescador intenta atraparla con su caña. El narrador nos dice que el pescador no tiene ninguna posibilidad que la trucha pique el anzuelo en tanto el agua sea transparente. Pero en la estrofa final, el espectador con “con la sangre encendida” nos cuenta que “se le hizo al ladrón el tiempo demasiado largo” y acabó enturbiando el agua. A río revuelto, ganancia de pescadores.

A enturbiar el río

Cuando empezó a extenderse sin control la epidemia en España el pasado febrero, Simón, director del Centro de Coordinación de Emergencias y Alarmas Sanitarias, y su jefe orgánico, Illa, ministro de Sanidad, trataron de restarle importancia. No tendremos más allá de unos cuantos casos, una gripe más, nos decían a los ignorantes y confiados ciudadanos. Era el 7 de marzo cuando Simón pronunció una frase que quedará para siempre asociada con su persona: si mi hijo me pregunta si puede ir a la manifestación, le diré que haga lo que le parezca. Cuando la explosión de casos y el aumento de fallecidos dejó al descubierto la imprevisión del Gobierno y la ausencia de un plan coherente para detener la expansión de la epidemia y evitar el colapso del sistema sanitario, Sánchez, Illa y sus asesores empezaron a repetirnos que iban a llegar días muy duros y que el objetivo era “doblegar la curva”. A cualquier precio podrían haber añadido.

A partir de ese momento, todos ellos han tratado de eludir sus responsabilidades en sus comparecencias ante los medios de comunicación e intentado hacernos creer que sus medidas han ayudado a “doblegar la curva”. En realidad, todo lo que hicieron cuando el incendio avanzaba ya desbocado, fue decretar el confinamiento de los ciudadanos en nuestras casas para impedir que muchos más de nosotros fuéramos pasto del coronavirus. En mi artículo “La dimensión política de la epidemia”, publicado en este diario el 11 de abril, demostré, que contra lo que suelen afirmar Sánchez, Illa y Simón, ni es cierto que han seguido siempre las directrices de la Organización Mundial de la Salud ni que sus decisiones se han basado en criterios estrictamente científico-sanitarios.

En realidad, Sánchez, sus ministros y asesores son responsables indirectos de decenas de miles de casos y de miles de muertes por Covid-19, especialmente de personas mayores de 64 años, que podrían haberse evitado de haber aprovechado el mes de febrero para proveer con material sanitario apropiado a los centros hospitalarios y residencias de mayores, y no haber esperado hasta el 14 de marzo para declarar el estado de alarma. La negligencia del gobierno de Sánchez ha propiciado que se hayan contagiado entre 40.000 y 50.000 sanitarios y hayan fallecido cerca de 30.000 mayores de 64 años por encima de la cifra habitual desde finales de febrero. Por ello, escuchar en boca del presidente Sánchez que en esta crisis nuestros mayores son “los que más necesitan nuestra ayuda” y ahora tenemos “la oportunidad de demostrar que somos capaces de estar a la altura de nuestros mayores” suena a cruel sarcasmo.

Ni siquiera puede decirse de ellos que han actuado con la transparencia exigible a un gobierno democrático. Por no saber, desconocemos por qué el Ministerio de Sanidad compró y distribuyó a las Comunidades Autónomas material sanitario defectuoso, poniendo en riesgo al personal sanitario, y por qué se negó a revelar el nombre de la empresa proveedora. Otros ejemplos de falta de transparencia son la polémica que suscitaron las cifras suministradas por el gobierno de Sánchez a la OCDE, , o la cuestionada afirmación de Sánchez de que España era el quinto país del mundo por número de test administrados, un ranking atribuido por el presidente a la John Hopkins University y cuya autoría no reconoce el centro universitario estadounidense. Para terminar este repaso, quiero recordar la negativa del gobierno de Sánchez a facilitar los nombres de los expertos que asesoran al gobierno para realizar compras de material sanitario y aquellos que tienen la responsabilidad de graduar la desescalada. Estas actitudes oscurantistas, impropias de un gobierno democrático, nos revelan que al gobierno de Sánchez, como al pescador de la pieza de Schubert, la espera se le estaba haciendo demasiado larga y ha preferido enturbiar el río.

Recuperaciones milagrosas

Quizá estas y otras argucias le sirvan al gobierno de Sánchez para salvar la cara ante una población atemorizada y predispuesta a aceptar las ‘explicaciones’ sin cuestionarlas, una práctica que tanto enojaba a quienes no nos resignábamos a ser engañados y buscábamos noticias fidedignas fuera de las esferas oficiales del régimen franquista. Quisiera ahora referirme a otra cuestión que, aunque no menos importante, ha pasado más desapercibida: la increíble evolución de los casos activos en España. En mi artículo “Control y erradicación de la epidemia: un largo camino por delante”, publicado en este diario el 4 de abril, incluía un cuadro en el que aparecían los flujos que determinan la evolución de casos activos y que, para comodidad del lector, reproduzco de nuevo aquí. Como puede observarse en el Cuadro 1, los fallecidos y los recuperados reducen el stock de casos activos, leves o críticos, y los nuevos casos lo alimentan. ¿Qué ha ocurrido en las últimas semanas con estos flujos?

Cuadro 1. Casos Activos y flujos de nuevos casos, fallecidos y recuperados

Fuente: elaboración propia.

En los últimos siete días, la cifra media de fallecidos oficialmente atribuidos al coronavirus se ha situado en 166 en España, una cifra muy inferior a los 866 que se registraron en la semana trágica del 28 de marzo al 3 de abril. Una noticia excelente en sí misma, y que además indica que la favorable evolución de Casos activos se explica, no por el aumento del flujo de nuevos fallecidos, representado en el Cuadro 1 por las flechas dirigidas al rectángulo morado, sino por el aumento del flujo de nuevos recuperados representado por las flechas dirigidas desde los dos rectángulos azul claro y amarillo de casos activos hacia los rectángulos verdes de recuperados.

La línea roja en el Gráfico 1 muestra la evolución de Nuevos casos (NC) y la línea azul la de Casos activos (AC). El perfil de la línea roja indica que se ha producido una notable caída en el número de nuevos casos diarios desde los días más álgidos de la crisis a finales de marzo y comienzos de abril, cuando llegó a sobrepasar los 8.000 casos diarios. Aunque no hay ninguna duda de que se ha producido una disminución de Nuevos casos desde entonces, no se puede descartar que la exigencia de contabilizar únicamente como tales los casos detectados en tests hospitalarios sea responsable de una parte de la caída. En todo caso, la cifra de Nuevos casos fue 1.721 el 15 de mayo y 2.036 la media de los últimos 7 días. La magnitud de estas cifras cuando se comparan con las de China, Taiwan, Chequia, Corea del Sur, etc., es una prueba inequívoca de que el peligro de incendio sigue ahí.

En el Gráfico 1 se aprecian también las fuertes caídas que registraron los Casos activos en los últimos días de abril y a comienzos de mayo deformando notablemente el perfil de la curva. Quiero llamar la atención a lo ocurrido el 26 de abril en que el número de casos activos se redujo en 19.437 (de 105,149 a 85.712), y el 1 de mayo en que cayó en 5.668 (de 81.373 a 75.,705). La explicación de estas caídas anómala de Casos Activos hay que buscarla, no en el aumento de fallecidos que ya hemos descartado, sino en el fuerte aumento de la cifra de recuperados.

Gráfico 1. Casos activos y Nuevos casos en España

Fuente elaboración propia a partir de la cifra publicada en Worldometers.

En efecto, como el Grafico 2 muestra, el ascenso de Casos recuperados en la última semana de abril es sorprendentemente elevado, pudiendo el lector comprobar que el número de recuperdos aumentó en 22.019 (=117.727-95.708) personas el 26 de abril y en 9.030 (=142.450-133.420) personas el 9 de mayo. Estas milagrosas cifras de nuevas recuperaciones son las solas responsables del número de la caída de Casos activos entre el 26 de abril y el 1 de mayo, puesto que las cifras de Nuevos casos superan holgadamente las de Nuevos fallecidos, y el efecto neto de ambas cifras implica un número de Casos activos.

 Gráfico 2. Evolución de recuperados y fallecidos

uente: elaboración propia a partir de las cifras publicadas por Worldometers.

El Gráfico 3 muestra la evolución de Recuperados diarios y basta con echar un vistazo al gráfico para detectar las dos anomalías a las que me he referido, los días 26 de abril y 1 de mayo. Illa, Simó y demás ‘doblegadores’ de curvas no han ofrecido ninguna explicación de los aumentos totalmente anómalos de la cifra de recuperados que pasan de 3.353 el 25 de abril a 22.019 el 26 de abril para caer a 3.105 el 27 de abril. Y, aunque la anomalía sea algo menos intensa, volvemos a encontrarla el 1 de mayo con 9.030 recuperados, cifra muy superior a 4.495 recuperados el 30 de abril y 3.783 el 2 de mayo.

Gráfico 3. Cifras diarias de recuperados en España

Fuente: elaboración propia a partir de las cifras publicadas por Worldometers.

Por si hubiera alguna duda, el Gráfico 4 muestra los increíbles picos que registró la tasa de variación de Casos recuperados el 26 de abril, 20,94%, y el 1 de mayo, 11,09%. Como supongo que estas variaciones en la cifra de recuperados no pueden atribuirse al agua milagrosa que el masajista empleaba para reanimarnos a los futbolistas cuando era chaval, la única explicación plausible es que se ‘dieron de alta’ a miles de personas asintomáticas. Ya me he referido antes a las dudas razonables que plantean las cifras de nuevos casos, ahora estrictamente reducidas a casos confirmados con test de laboratorio. Las dudas que ahora planteo se refieren a las absolutamente increíbles cifras de recuperados. Quizá Illa y Simón, y el resto de ‘doblegadores’ de curvas puedan ayudarnos a resolver este misterio estadístico que ha reducido la cifra de Casos Activos en casi 23.000 personas en dos días.

Gráfico 4. Variación porcentual de recuperados y fallecidos en España

Fuente: elaboración propia a partir de las cifras publicadas por Worldometers.

Dudas sobre el cálculo de exceso de muertes

Ante la negativa del gobierno a realizar pruebas a todos los fallecidos para diagnosticar si estaban infectados por Covid-19, resulta imposible determinar cuántas personas han muerto a causa de la epidemia, y tenemos que conformarnos con las estimaciones de exceso de muertes observadas sobre muertes estimadas que publica el servicio de vigilancia de la mortalidad diaria del Instituto Sanitario Carlos III en sus informes MoMo. Las muertes observadas proceden de 3.929 Registros Civiles informatizados del Ministerio de Justicia y “las estimaciones de mortalidad esperada se realizan mediante modelos restrictivos de medias históricas basados en la mortalidad observada del 1 de enero de 2008 hasta un año previo a la fecha actual”.  El Cuadro 2 muestra las cifras que aparecen en el informe de situación MoMo de 10 de mayo de 2020[1].

Cuadro 2. Muertes observadas y estimadas y exceso de muertes en España y CataluñaFuente: Informe MoMo. Situación a 10 de mayo de 2020. Vigilancia de la mortalidad diaria. Centro Nacional de Epidemiología (ISCIII).

https://www.isciii.es/QueHacemos/Servicios/VigilanciaSaludPublicaRENAVE/EnfermedadesTransmisibles/MoMo/Documents/informesMoMo2020/MoMo_Situacion%20a%2010%20de%20mayo_CNE.pdf

La cifra de exceso de muertes hasta el 8 de mayo asciende a 31.152 personas, la diferencia entre el número de muertes observadas, 89.246, y el número de muertes estimadas, 58.094, en base a la mortandad en años anteriores. La diferencia entre el exceso de muertes, 31.152, y la cifra de fallecidos oficialmente atribuidos al coronavirus, 26.478 hasta el 8 de mayo, 4.674 fallecidos, es una indicación de la infravaloración de muertes por Covid-19 en las estadísticas oficiales. Más aún, se puede afirmar que la cifra sería algo más elevada si tuviéramos en cuenta que el confinamiento ha reducido la mortandad por otras causas respecto a años anteriores. Apuntaré un par de datos significativos. En marzo, abril y mayo de 2019, fallecieron 193 personas en accidentes laborales y 258 en accidentes de tráfico en vías interurbanas. Hay pocas dudas que las cifras de mortandad por accidentes laborales y de tráfico habrán sido, por causa del confinamiento, muy inferiores en 2020.

Desconfianza

Tras este repaso a las prácticas nada ortodoxas desplegadas por el presidente Sánchez, Illa, su Ministro de Sanidad, Simón, el director del Centro de Coordinación de Emergencias y Alarmas Sanitarias, y los diversos comités de asesores ‘científicos’ y ‘expertos’ del Gobierno, resulta muy difícil mantener la confianza en este Gobierno, pese al bombardeo continuo a que nos someten los medios de comunicación públicos para mejorar su imagen. A todos ellos, les ha sobrado palabrería vacía de contenido y les ha faltado honradez para reconocer la gravedad de la epidemia y su mala gestión de la crisis sanitaria y sus terribles consecuencias humanas y económicas.

No sólo han faltado reiteradamente a la verdad y han confundido a los ciudadanos en la primera fase de la epidemia, cuando era todavía posible adoptar medidas efectivas para paliar sus gravísimas consecuencias, sino que una vez ya desbocada se han dedicado a enturbiar el río para que no viéramos los anzuelos que nos tendían. Los ‘doblegadores’ de curvas han trabajado muy duro estos meses para inflar la cifra de test administrados, para reducir la cifra de muertes oficialmente atribuidas al Covid-19, para rebajar a martillazos la curva de casos activos con aumentos milagrosos del número de recuperados, y hasta para recortar el exceso de muertes ocasionado por la epidemia.

Desde luego, no soy el único analista que cuestiona las cifras del gobierno de Sánchez. En la página de internet de Worldometers, la principal fuente de información de la pandemia, se puede leer la siguiente valoración global de las prácticas del Gobierno: “las cifras españolas plantean muchas preguntas, incluyendo algunos ajustes a la baja que no han sido documentados en informes de revisión… ni explicados”[2]. Ninguna persona medianamente ecuánime puede creer ya lo que nos digan a partir de ahora, como tantos españoles no creímos las explicaciones de Acebes y el gobierno Aznar tras los atentados del 11-M. Con más de 27.000 muertos oficiales y un exceso de muertes superior a 31.000 personas, resulta sorprendente (e indignante) que todavía anden chuleándose por los pasillos del Congreso y cebándose con la oposición por no arrimar el hombro. Denles un martillazo, hombre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] Empleo las cifras del Informe de 10 de mayo porque en los informes publicados los días 11, 13 y 15 de mayo, pese a haberse elaborado días después, el exceso de mortalidad se calcula sólo hasta el 5 de mayo. ¿Quizá una nueva argucia para reducir el exceso de muertes?

[2] “There are many issues with Spanish data, including a number of historical downward adjustments that have not been documented through revised reports (which still show the original – higher – numbers being reported), nor explained”. https://www.worldometers.info/coronavirus/about/

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No, los independentistas no lo habrían hecho mejor en Cataluña

Artículo publicado en el Observatorio Económico y Social de Cataluña (OBESCAT) del diario elliberal.cat (Vozpopuli) el 10 de mayo de 2020.

https://www.vozpopuli.com/elliberal/economia/independentistas-hecho-mejor-Cataluna_0_1353764740.html

Cualquier persona medianamente sensible y dispuesta a reconocer y aceptar a otra, no importa si próxima o lejana, como su prójimo, se habrá sentido conmovido por la tragedia humanitaria que están viviendo tantas y tantas personas en todos los rincones del planeta. Pero lo quieras o no, los nuestros, los más cercanos, conocidos o anónimos, nos tocan un poco más la fibra sensible, aunque sólo sea porque a algunos de ellos son amigos, compartimos el ascensor con ellos, o porque sencillamente forman parte del imaginario compartido. Por respeto a las víctimas, durante todas estas semanas críticas, he procurado centrar mi atención en examinar con rigor la crisis sanitaria y económica ocasionada por la irrupción del Covid-19 en España, sin preocuparme si las víctimas eran madrileñas, barcelonesas o ponferradinas. Ante la magnitud de la catástrofe, lo relevante como ciudadano era seguir atentamente la evolución de la epidemia y como profesional de las ciencias sociales valorar la gestión del gobierno y el impacto de la crisis en el PIB, la ocupación y el paro.

Pero la mala catadura forma parte de la condición humana y asoma su fea cabezota incluso en situaciones dramáticas, cuando casi todos intentamos sacar lo mejor de nosotros mismos y dejar a un lado fobias y miserias. Durante esta crisis humanitaria, los ‘indepes’ en Cataluña han vuelto a asombrarnos y a abochornarnos con tuits en que se regocijaban de ver a los madrileños ascender al cielo llevados en volandas por el coronavirus (Ponsatí twixit, retuiteado por expresidente Puigdemont desde Waterloo), y aprovechaban la penosa situación para asimilar a España con paro y muerte y a Cataluña con vida y futuro (Canadell twixit, 24 de abril). Detestable espectáculo el ofrecido por los cachorros en su intento de emular a sus mentores cuando se referían al hombre andaluz como “un hombre destruido y anárquico” (Pujol), y a los españoles sin distinción de origen como “carroñeros, víboras, hienas. Bestias con forma humana, sin embargo, que destilan odio” (Torra).

Pero más allá de los prejuicios xenófobos y racistas expresados por varios presidentes (nada honorables) del gobierno de la Generalitat, y las más recientes deposiciones miserables de sus cachorros, lo más grave, sin duda, ha sido de la actitud del gobierno de la Generalitat y los partidos que lo apoyan al impedir la puesta en marcha de dos hospitales de campaña levantados por la Unidad Militar de Emergencia en Badalona y Sabadell, cuando los centros hospitalarios de ambas ciudades se encontraban totalmente desbordados y muchos catalanes esperaban ser atendidos en los pasillos de sus dependencias en condiciones muy precarias. El escritor Javier Marías refería con cierto detalle la dramática situación en su último artículo (La Zona Fantasma, 3 de mayo) y concluía “si todavía hay catalanes que votan a estos políticos en el futuro, no sé qué más necesitarían para volverles la espalda”.

Hace unos días, Budó, consejera de la presidencia y portavoz del gobierno de Torra, declaraba enfáticamente que los catalanes habríamos salido mejor parados de haber sido independiente Cataluña. Nada más lejos de la realidad. De entrada, Cataluña no ha destacado en las últimas décadas por ser una Comunidad con gobiernos modélicos y vive, de hecho, instalada en el más completo desgobierno desde al menos 2012. Pese a lo que pueda decir la ‘portavoza’ del gobierno de la Generalidad a toro pasado, la gestión de la crisis sanitaria realizada por Mitjà, asesor sanitario del gobierno de la Generalitat, y Vergés, consejera de Sanidad del gobierno de Torra, ha sido tan penosa que casi dejan en buen lugar la improvisación e inoperancia desplegada por sus homónimos en el gobierno de España: Simón, director del Centro de Coordinación de Emergencias y Alarmas Sanitarias, e Illa, ministro de Sanidad del gobierno de España.

Corrupción y desgobierno

La Cataluña autonómica sobresale entre todas las Comunidades Autónomas de España no sólo por la bien probada deslealtad de sus dirigentes al orden constitucional que legitima la autoridad que ejercen, sino por el nepotismo y la corrupción de quienes han estado al frente de la Generalitat durante 33 años: Pujol (1980-2003), Mas (2010-2016), Puigdemont (2016-2018) y ahora Torra (2018-2020). Desafortunadamente para quienes residimos en Cataluña, ni el gobierno de la Generalitat ni su aparato administrativo sobresalen en profesionalidad y eficacia sobre los de España y otras Comunidades Autónomas. Todo lo contrario. Las élites que han gobernado Cataluña desde 1980 han empleado su posición privilegiada para alimentar con contratos de suministro de servicios y concesiones de obras públicas a empresarios dispuestos a pagar el ya famoso ‘canon’ del 3%, mordidas que destinaban a financiar el partido o a engrosar sus cuentas particulares en paraísos fiscales. Algunos participaron activamente en la organización de la trama de extorsión (Pujol y Mas), otros se sirvieron de ella para medrar y llegar incluso a la presidencia del gobierno de la Generalitat (Puigdemont y Torra).

Los retazos del retablo de la corrupción de CDC que han salido a la luz dejan en muy mal lugar a los presidentes de la Generalitat de Cataluña. Pujol tiene el dudoso honor de ser el único presidente autonómico que se ha declarado defraudador confeso y todo apunta a que el gran prócer de la patria catalana en el siglo XX organizó una trama criminal de extorsión en la que participaba su familia al completo. La instrucción de este caso continúa a ritmo de sardana, pero no se trata ni mucho menos la única trama de corrupción en que se han visto implicados sus dirigentes. Hace unos días, el Tribunal Supremo ratificó las sentencias impuestas a los condenados en el caso Palau-Convergencia Democrática de Catalunya (CDC). Entre los condenados, ocupa un lugar destacado Daniel Osàcar, quien fuera secretario personal del expresidente Artur Mas entre 2000 y 2005, y tesorero de CDC y de las diversas fundaciones del partido entre 2005 y 2011, unos años en los que Mas fue consejero, primer consejero y presidente del gobierno de la Generalitat. Entre los dos nada honorables presidentes suman 29 años al frente del ejecutivo de Cataluña. El sucesor de Mas, Puigdemont, es un prófugo de la justicia desde 2017, y el sucesor elegido por aquél para guardarle la silla, Torra, su monstruoso correveidile.

Como en los regímenes autoritarios, los gobiernos de la Generalitat desde 1980 se han empleado a fondo para excluir del sistema educativo el castellano, la lengua hablada por la mayoría de los catalanes, como lengua vehicular, y para trasladar a través de los libros de texto y lecturas obligatorias una visión sesgada y torticera de la historia moderna y contemporánea de Cataluña. Además, los gobiernos autonómicos han utilizado sistemáticamente los presupuestos de la Generalitat para crear potentes medios comunicación públicos (TV3, Corporación Catalana de Medios Audiovisuales y Agencia Catalana de Noticias) en los que se ha excluido también el castellano, con el propósito declarado de moldear a la opinión pública y crear un estado de opinión favorable a la independencia de Cataluña. Y para que nada escapara a su control, los gobiernos de la Generalitat han regado con abundantes subvenciones y publicidad institucional a los medios de comunicación privados a fin de asegurarse su lealtad al régimen nacionalsecesionista.

Vamos a contar mentiras

Hubiera sido un milagro que desde el desgobierno en que está instalada la Generalitat desde al menos 2012, la respuesta ante una emergencia sanitaria como el Covid-19 hubiera sido un ejemplo de buena gobernanza, como pretende ahora hacernos creer Budó. Hubiera hecho falta un auténtico milagro, porque en asuntos de estado, como en cualquier faceta de la vida, las buenas respuestas sólo se encuentran cuando se ha realizado un trabajo previo. Mejor que la inspiración nos pille trabajando, suelen decir los artistas. En realidad, estamos ante una nueva puesta en escena del esperpento ‘pujolesco’ estrenado con ocasión de la quiebra de Banca Catalana, que culpa a Madrid de todos los males de la pobrecita Cataluña. Una vieja estratagema empleada con reiteración desde 1980  para exculpar a los dirigentes catalanes de los gobiernos de la Generalitat de responsabilidad por su deficiente gestión y prácticas corruptas.

Empecemos por el infalible epidemiólogo Mitjá, crítico feroz de la gestión de la crisis realizada por el gobierno de España. Mitjà, como Simón, no son epidemiólogos normales, sino de cabecera, esto es, empleados del gobierno de la Generalitat, el primero, y del Ministerio de Sanidad, el segundo. Mucho antes de que Torra lo convirtiera en su asesor y le encargara elaborar el plan de desescalada en Cataluña, presentado el 4 de abril sin el aval de ningún profesional o institución sanitaria, Mitjà había dejado unas cuantas perlas que ya no podrá borrar de su Currículum pese a sus esfuerzos por restarles importancia. El 11 de febrero, Mitjà declaraba en RAC1 que “no creía que hubiera una decisión correcta sobre cancelar o no el Mobile World Congress. Se ha de basar en el nivel de riesgo que quieres asumir”.  Balones fuera. Y afirmaba a renglón seguido, “la infección es muy leve. La tasa de mortalidad fuera de China es sólo de 0,2%. Es muy parecida a la gripe epidémica que padecemos todos los inviernos. Para despejar cualquier duda, remachó con esta afirmación tranquilizadora: “la enfermedad no es grave. Como es nueva ha creado alarma social y hay que rebajarla”. Juzguen ustedes la presciencia y fiabilidad de sus palabras y compárenlas con los tranquilizadores mensajes con que nos obsequiaba el incombustible Simón en TVE. El pez muere por la boca.

Pasemos ahora a repasar la gestión política del gobierno de la Generalitat. En el artículo mencionado, Budó sostiene que Cataluña habría declarado el estado de alarma 15 días antes, si hubiera sido un estado independiente, con lo que se habrían evitado bastantes muertes. No tengo ninguna duda que se habrían evitado muertes de haberse declarado el estado de alarma 15 días antes, pero no hay ninguna razón para pensar que el gobierno de la Generalitat lo consideraba deseable. Como apuntaba muy acertadamente un artículo en este diario, Budó se encontraba quince días antes de la declaración del estado de alarma, el 29 de febrero, junto con Torra en Perpiñan, parar participar en la reunión del Consejo de la República, y en la manifestación multitudinaria organizada por su partido para arropar al fugado Puigdemont. Flagrante contradicción, ¿verdad? Pues no es la única.

Veamos que decía Vergès, igualadina de pro y consejera de Sanidad del gobierno de la Generalitat, y su equipo. Desde que el 1 de febrero Guix, director de Salud en la consejería de Vergés, manifestara un día después de que la OMS declarara la emergencia mundial, que “difícilmente, dada la situación de nuestro sistema sanitario, podría convertirse en un problema”, las pifias de los máximos responsables de la consejería de Sanidad y sus asesores epidemiológicos se sucedieron sin solución de continuidad. El 10 de febrero afirmaba en una entrevista en televisión que “nosotros ponemos todas las medidas y tenemos toda la capacidad para poder detectar y para poder tratar cualquier caso que pueda salir y que en ningún caso debe haber una alarma y ningún problema de salud pública”. Y reiteraba, el 14 de febrero, que “en ningún caso estamos en ninguna alarma sanitaria, y menos aquí” (subrayados míos). La propia Vergés insistió en que no había motivo de alarma social el

El 24 de febrero, Guix manifestó en declaraciones a Rac-1 que “nosotros hemos dicho que tenemos muchas probabilidades de que identificamos dos, tres, cuatro casos” y concluyó “en estos momentos este nuestro problema es la gripe”. El 25 de febrero, en una entrevista en Catalunya Ràdio, Vergés descartó hacer un seguimiento de la comunidad italiana en Cataluña y afirmó que “tampoco hay ningún problema con las personas que han estado en Italia”. Asimismo, rechazó adoptar ninguna medida de precaución porque “las mascarillas ni son requeridas, no son recomendables y no nos aportan nada de seguridad”. Y el día 26 reafirmaba en TV3 que en Cataluña “no hay transmisión local. No hay transmisión comunitaria en nuestro país”.

El 29 de febrero, cuando se celebró el acto de arropamiento al prófugo Puigdemont en Perpiñán, el centro hospitalario de la ciudad ya había detectado en la ciudad francesa varios casos de infección por coronavirus en personas llegadas de Wuhan. Vergés no faltó a la cita. Unos días después, El Homrani, consejero de Trabajo y responsable de las residencias de mayores, declaraba en una entrevista en Catalunya Ràdio el 6 de marzo que se están “cumpliendo con los consejos preventivos que da Salud y, a partir de ahí, no ha habido ningún caso”. El 9 de marzo, Guix insistía en una nueva entrevista en Cataluña Noche que en absoluto había que cerrar guarderías, escuelas y Universidades porque “nos sigue preocupando más la gripe que el coronavirus”.  Y la consejera Vergés declaraba el 10 de marzo que “no hay una razón objetiva que nos diga que el Salón de la Enseñanza debe cerrarse,” y el 11 de marzo nos tranquilizaba diciendo que “si yo en Semana Santa me muevo de Igualada y voy a dar una vuelta por Vilanova y la Geltrú no estoy comportando riesgo”, porque “aquí en Cataluña todavía no estamos en zona de riesgo”.  (Perdonen la penosa expresión.)

El martes 12 de marzo, un día después de las anteriores declaraciones y dos días antes de que el gobierno de España decretara el estado de alarma, la valoración del Govern cambió repentinamente. Algo muy similar a lo que había ocurrido a Illa después de las celebraciones multitudinarias del 8-M. En esa comparecencia, la consejera de Sanidad anunciaba el confinamiento del municipio de Igualada y dejaba escapar algunas lágrimas ante las cámaras al recordar a su familia atrapada en la ciudad confinada. Fin del paseo de la consejera por Vilanova i la Geltrú en Semana Santa. Al parecer, el contagio masivo en Igualada se produjo en una fiesta popular en la que participaron algunas personas que se habían desplazado a Italia, no como se había dicho por una empleada del Hospital de la ciudad. Ese mismo día 12 de marzo, impartía mis últimas clases presenciales en la Universidad Autónoma de Barcelona y se echaba la llave sine die a todos los centros escolares en Cataluña. Recuerden las palabras de Guix 3 días antes oponiéndose al cierre de guarderías, escuelas y Universidades.

La cruda realidad

Veamos qué nos dice la evolución de la epidemia en Cataluña y en el conjunto de España. El Cuadro 1 y los Gráficos 1 y 2 y el Cuadro 1 muestran las cifras de fallecidos observadas y estimadas y el exceso de muertes estimadas en España y Cataluña. A partir de esta información, podemos extraer algunas conclusiones interesantes sobre la duración e intensidad de la epidemia.

Cuadro 1. Muertes observadas y estimadas y exceso de muertes en España y Cataluña

Fuente: Informe Momo. Situación a 5 de mayo de 2020. Vigilancia de la mortalidad diaria. Centro Nacional de Epidemiología (ISCIII).

https://www.isciii.es/QueHacemos/Servicios/VigilanciaSaludPublicaRENAVE/EnfermedadesTransmisibles/MoMo/Documents/informesMoMo2020/MoMo_Situacion%20a%206%20de%20mayo_CNE.pdf

El Gráfico 1 muestra que las muertes observadas (línea negra) inició su escalada en España en la primera semana de marzo, superó la de muertes estimadas (línea azul) en la segunda semana de marzo y alcanzó su punto álgido en los últimos días de marzo y primeros días de abril. Aunque el exceso se ha reducido considerablemente desde entonces, las muertes observadas continuaban superando las estimadas hasta el 5 de mayo, el último día incluido en el Informe MoMo de 7 de mayo.

Gráfico 1. Mortalidad observada y esperada por todas las causas en España hasta 5 de mayo 2020

Fuente: Informe Momo. Situación a 5 de mayo de 2020. Vigilancia de la mortalidad diaria. Centro Nacional de Epidemiología (ISCIII).

El Gráfico 2, por su parte, muestra que la escalada muertes observadas (línea negra) en Cataluña se inició con una semana de retraso aproximadamente respecto al conjunto de España. Cruzó la línea de muertes estimadas (línea azul) el 18 de marzo aproximadamente, y salió del intervalo de confianza de muertes estimadas (zona azulada en el gráfico) el 23 de marzo y alcanzó su apogeo en la última semana de marzo. Desde entonces, las muertes observadas han decrecido y el Instituto de Salud Carlos III fija en el 24 de abril el final del episodio de exceso de muertes observadas sobre estimadas, algo prematuramente, en mi opinión, porque la línea de muertes observadas continuaba por encima de la línea de muertes estimadas e incluso se observa un repunte en los últimos días.

Pues bien, a pesar de que el episodio de exceso de muertes ha sido bastante más breve que en el conjunto de España, el Cuadro 1 muestra que el exceso de fallecidos en Cataluña entre el 23 de marzo y el 24 de abril, 4.176, supone un incremento sobre la cifra de muertes estimadas, 5.830, de 71,63%, muy superior al del conjunto de España, 56,42%.  Especialmente elevado es el exceso de mortalidad en Cataluña en los grupos de edad 65-74 años, 65,84%, y mayores de 74 años, 85,69%. Menos mal que el consejero de Trabajo El Homrani siguió “las medidas preventivas de Sanidad y, a partir de ahí, no ha habido ningún caso”. No, no ha habido un caso sino 4.172 (518+3.654) fallecidos.

Gráfico 2. Mortalidad observada y esperada por todas las causas en España hasta 5 de mayo 2020

 

Fuente: Informe Momo. Situación a 5 de mayo de 2020. Vigilancia de la mortalidad diaria. Centro Nacional de Epidemiología (ISCIII).

Otro ‘relato’ falso

Rehacer los hechos para presentar una imagen más amable o heroica de quienes han protagonizado la Historia ha sido un recurso habitualmente empleado por reyes, dictadores modernos y hasta demócratas de tres al cuarto. Hoy, esa misión la desempeñan infinidad de escribanos a sueldo -periodistas, comunicadores, historiadores, economistas, entretenedores, epidemiólogos de cabecera, doblegadores de curvas, etc.- a quienes los gobiernos encargan exaltarnos o tranquilizarnos, según les interesa. La presente crisis epidémica no ha sido una excepción a la regla, de ahí la importancia de recuperar los hechos y no retorcerlos hasta obligarlos a que digan aquello que interesa a nuestros gobiernos.

La gestión de la crisis del Covid-19 ha sido desastrosa en España y en Cataluña. Ambos gobiernos están en manos de personajes sin escrúpulos, dispuestos a retorcer los hechos para acomodarlos a sus miserables intereses partidistas, y a emplear los abundantes recursos públicos, no en interés de los ciudadanos, sino para reforzar sus bases electorales. En lo tocante a previsión, eficacia y transparencia, no hay diferencias significativas en la gestión de Sánchez y Torra, ni en la de Illa y Vergés, ni en la de Simón y Mitjá. Reconozco el papel de adormideras que todos ustedes han desempeñado durante estos meses trágicos, pero no me pidan que los excuse por no haber caído en la cuenta de que el Covid-19 no era la gripe de todos los años, ni por su imprevisión al no haber preparado nuestro sistema hospitalario para afrontar la emergencia sanitaria, ni por haber desplegado medidas para detectar los focos de infección y evitar la transmisión del virus persona a persona.

Las cifras hablan por sí solas: 26.478 muertos oficialmente reconocidos en España, 5.471 de ellos en Cataluña. El porcentaje de fallecidos en Cataluña 20,66% del total es superior al porcentaje de población de Cataluña. Y no digan que nadie sabía lo que podía ocurrir, al menos desde que se publicó el informe conjunto de la Organización Mundial de la Salud y el gobierno de China, completado el 24 de febrero y publicado el 28 de febrero. Su falta de olfato, su imprevisión y su locuacidad verbal quedarán como ejemplos de mal gobierno, digan lo que digan sus escribas y mercenarios. Por todo ello, considero que ustedes no merecen seguir gobernando un día más. En democracia, los ciudadanos no podemos sustituir a los gobernantes incompetentes, mentirosos y falseadores de los hechos. Nuestro único consuelo es darles de vez en cuando un puntapié, aun a sabiendas de que quizá quienes les suceden no vayan a hacerlo mejor, algo poco improbable por lo bajo que han dejado el listón esta vez.

 

 

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Argucias gubernamentales y catástrofe humanitaria

Artículo publicado en el Observatorio Económico y Social de Cataluña (OBESCAT) en el diario elliberal.cat (Vozpopuli) el 2 de mayo de 2020.

Aunque Simón, director del Centro de Coordinación de Alarmas y Epidemias Sanitarias (CCAES), e Illa, ministro de Sanidad (y Pompas Fúnebres), continúan esforzándose en retorcer las cifras para restar importancia -doblegar la curva, lo llaman eufemísticamente- a cualquier información perjudicial para el gobierno de Sánchez, no podrán borrar la funesta estela que está dejando su gestión de la crisis. De momento, las alforjas del Sánchez están cargadas con más 24.000 muertos oficiales y más de 42.000 sanitarios infectados, aunque tenemos la certeza de que los fallecidos por COVID-19 sobrepasan holgadamente la cifra oficial de fallecidos reconocidos como víctimas de la epidemia. Y quiero pensar que al menos con esta pesada carga en el pollino, Sánchez, adalid de la memoria histórica selectiva, no se atreverá a seguir adelante con su plan de organizar un homenaje a las víctimas ocasionadas por la imprevisión y la caótica gestión de la crisis realizada por su gobierno.

Contrariamente a lo que reza el eslogan gubernamental, esto no lo vamos a parar entre todos: lo están parando los esfuerzos denodados del personal sanitario que ha puesto en riesgo durante las semanas más agudas de la crisis su salud y la de sus familiares para mantener funcionando el sistema hospitalario y los centros de atención primaria, en condiciones muy precarias, sin trajes de protección para minimizar la probabilidad de contagio y sin equipamiento adecuado para atender a los infectados más graves. A todos ellos, hay que sumar la labor silenciosa de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y de todos aquellos trabajadores que han proporcionado a los ciudadanos confinados seguridad y los productos necesarios para continuar con nuestras vidas. Gracias a todos ellos.

Argucias para doblegar curvas

Un artículo de V. Gil, publicado en esdiario el 24 de abril, sostiene que “el covid ya mataba masivamente en febrero” en España, como “confirman un aumento en torno al 40% de las muertes registradas por infecciones respiratorias respecto al mismo período de 2019 y a los años anteriores”. La acusación puede parecer exagerada, pero otro artículo de J. Burn-Murdoch, V. Romei y C. Giles y publicado en Financial Times el 26 de abril, alertaba que la cifra de fallecimientos ocasionados por el coronavirus en 14 países podía ser 60% superior a la cifra de muertes oficialmente atribuidas a la epidemia por sus gobiernos. En todos los países examinados salvo Dinamarca, las cifras de fallecimientos superaban en porcentajes significativos las muertes habituales registradas en las mismas fechas de años anteriores, ocupando Italia y España posiciones destacadas con porcentajes de exceso de mortalidad de 90 y 51 por ciento, respectivamente, hasta el 26 de abril.

Gráfico 1. Exceso de muertes sobre la media histórica en países con episodios de Covid-19

Fuente: Financial Times.

Sacar de las estadísticas a unos cuantos miles de muertos para blanquear las cifras, aduciendo que sus muertes no pueden achacarse al coronavirus por no haberse realizado las pruebas de detección en vida o autopsias pertinentes tras el fallecimiento, es una de las argucias empleadas por los ministros y asesores ‘científicos’ a los que Sánchez ha convertido en domadores de curvas. ¿Realmente han sido así de burdos? Veámoslo. El 28 de marzo, el Consejo General de Colegios Médicos emitió un comunicado dirigido a todos sus colegiados en el que “siguiendo las directrices del Ministerio de Sanidad y del Ministerio de Justicia, en relación a las Certificaciones de Defunción de fallecidos por causas naturales, y en especial en los casos con Covid-19 o sospecha de infección” se les instruía que el certificado de defunción sólo podría incluir la expresión “COVID-19 CONFIRMADO” en “los casos de COVID 19 confirmado mediante test de laboratorio”. Con esta simple instrucción, quedaban excluidos de la estadística oficial todos los fallecidos en cuyos certificados figuraran expresiones tales como “COVID-19 NO CONFIRMADO”, “SOSPECHA DE INFECCIÓN POR CORONAVIRUS”, “fallo multiorgánico”, “distrés respiratorio” o “insuficiencia respiratoria aguda”. Una impúdica estratagema que denota la falta de interés del gobierno de Sánchez por dilucidar las causas de la muerte de los fallecidos y por seguir el rastro a la difusión de la epidemia entre los vivos.

Los hechos son bastante rotundos. El sistema de monitorización de la mortalidad (MoMo) diaria del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) proporciona estimaciones de mortalidad en base a la experiencia acumulada desde 2008 hasta 2019, cifras que se pueden contrastar con las de mortalidad observada. El Cuadro 1 presenta los datos recogidas en el último Informe MoMo. Situación a 29 de abril de 2020. Como puede observarse en la cuarta columna del cuadro el exceso total de muertes observadas sobre las estimadas por el ISCIII entre el 17 de marzo y el 28 de abril ascendió a 30.662, lo que supone (véase, la quinta columna) un exceso de muertes de 64,64%. Dicho con otras palabras, en cada uno de los 42 días transcurridos entre el 17 de marzo y el 18 de abril se produjo un exceso 730 fallecimientos en números redondos en España. Insisto, cada día morían 730 personas más de las que cabía esperar a la luz de lo que había  sido habitual en años anteriores.

Cuadro 1. Muertes observadas y estimadas y exceso de muertes en España entre el 17 de marzo y el 28 de abril de 2020

Fuente: Informe Momo. Situación a 29 de abril de 2020.

Obsérvese también que el exceso de muertes se concentra en los grupos de edad 65-74 años y sobre todo en los mayores de 74 años. El exceso de fallecimientos en este grupo de mayores de 74 años nos dice que entre el 17 de marzo y el 28 de abril fallecieron 615 mayores de 75 años por encima de los 822 estimados por el ISCII.

El Gráfico 2 muestra con más detalle que el gráfico del Financial Times el enorme desfase que se ha producido entre las muertes observadas y las muertes estimadas en España entre la primera semana de marzo y mediados de abril. La línea negra muestra el número de defunciones diarias registradas hasta el 28 de abril y la línea azul la estimación central de fallecimientos estimados por el ISCIII. Pues bien, aunque es cierto que el exceso de fallecidos fue de 730 personas en media entre el 17 de marzo y el 28 de abril, el Gráfico 2 nos permite constatar que en los momentos más álgidos, segunda quincena de marzo y primera semana de abril, la cifra superó 1.200 en un solo día. Y de lo dicho en el párrafo anterior, podemos concluir que la mayoría de ellos eran mayores de 74 años. Una auténtica carnicería de nuestros mayores, Sr. Sánchez.

Gráfico 2. Mortalidad observada y esperada por todas las causas en España hasta 28 abril

Fuente: Vigilancia de la mortalidad diaria. Centro Nacional de Epidemiología (ISCIII)

Protocolos sanitarios y revisiones de datos

Como científico social, el gobierno de Sánchez y sus asesores ‘científicos’ en esta crisis me merecen escasa credibilidad. Por ello, me he tomado la molestia de buscar el gráfico de mortalidad observada y esperada en España publicado el 20 de marzo. Es el que aparece aquí como Gráfico 3. Antes de comentarlo, quiero recordar que según se puede leer en las primeras líneas de los informes MoMo del Centro de Vigilancia de Mortalidad del ICSIII, “la información de mortalidad por todas las causas se obtiene de 3.929 Registros Civiles informatizados, correspondientes al 92% de la población española”. Las cifras de defunciones observadas en los últimos 28 días “se corrigen por el retraso en la notificación”. Para empezar resulta inaudito que en registros informatizados el Ministerio de Justicia no tenga información en tiempo real y menos todavía que los retrasos en la notificación puedan producir alteraciones en las cifras de la envergadura que paso a comentar.

Gráfico 3. Mortalidad observada y esperada por todas las causas en España hasta 18 de marzo de 2020

Fuente: Vigilancia de la mortalidad diaria. Centro Nacional de Epidemiología (ISCIII)

Como el lector puede constatar, las cifras de defunciones observadas (línea negra) en el Gráfico 3 en el mes de febrero y hasta el 18 marzo, último día incluido en el gráfico, fluctúan entre 1.100 y 1.200 durante prácticamente todo el período, pero se desploman por debajo de 1000 y se aproximan a 900 defunciones en los días previos al 18 de marzo. La pregunta que surge inmediatamente es por qué en el Gráfico 2 y en esas mismas fechas, en lugar del citado desplome que aparece en el Gráfico 3, las defunciones observadas aumentan sin cesar y llegan a sobrepasar 1.250. La única respuesta posible es que las cifras fueron posteriormente revisadas “por retraso en las notificaciones”. Ahora bien, entre las algo más de 900 defunciones que aparecen en el Gráfico 3 publicado el 19 de marzo y las 1.250 reflejadas en el Gráfico 2, hay una diferencia de 350 fallecimientos. Diferencias de esta magnitud no son admisibles en ninguna Administración seria que está enfrentándose a una epidemia que está acabando con la vida de centenares de seres humanos todos los días.

Protocolos incumplidos

Otro hecho sobre el que quiero llamar la atención son los Informes Covid-19 que el ISCIII publica cada 2 ó 3 días. El último Informe publicado en la página de internet es el Nº 27 que apareció el 30 de abril y el primero disponible el Informe Nº 3 publicado el 28 de febrero. Resulta francamente sorprendente y extraño que los dos Informes Nº 1 y Nº 2 no estén disponibles en la página. En todo caso, los 6 informes publicados entre el 28 de abril y el 13 de marzo permiten hacerse una idea de la evolución de la epidemia en esos días en que los responsables de nuestra salud nos tranquilizaban asegurando que en España no se producirían más que unos pocos casos y descartaban adoptar medidas preventivas para preparar el sistema hospitalario y asistencial.

En la introducción al Informe Nº 3 de 28 de febrero se indica que “el CCAES y la Ponencia de Alertas, Planes de Preparación y Respuesta ha realizado un Protocolo de actuación ante la aparición de posibles casos sospechosos en España (actualizado a 27 de febrero de 2020), que incluye medidas para la detección temprana, vigilancia epidemiológica, prevención de la transmisión persona a persona y seguimiento de contactos. Dentro de este protocolo queda recogido el Formulario de Notificación ante un caso en investigación o confirmado de infección por el nuevo coronavirus, cuya información se envía desde las CCAA al CNE y al CCAES, así como las indicaciones para el envío de muestras al CNM”. Todo parecía, por tanto, estar controlado y nuestro sistema sanitario preparado para realizar la detección temprana, prevenir la transmisión persona a persona y hacer el seguimiento de contactos.

El citado Informe Nº 3 de 28 de febrero, cifraba en 34 el total de casos confirmados de los que 5 de ellos eran personas mayores de 65 años, las más vulnerables. En el Informe Nº 5 de 3 de marzo, el total de infectados confirmados era ya 123 y 23 los confirmados mayores de 65 años. La cifra de casos confirmados en el Informe Nº 7 de 9 de marzo el número de casos probables y confirmados se disparaba a 999, de los que sólo 217 se consideraban confirmados y sólo 53 eran mayores de 65 años. En el Informe Nº 9 de 13 de marzo, el número de casos probables y confirmados era de 4.209 de los que sólo 432 se daban por confirmados y 65 correspondían a mayores de 65 años.  Menciono estos informes publicados antes de declarar el estado de alarma el 14 de marzo para extraer dos conclusiones importantes. Primera, la epidemia se estaba expandiendo sin control alguno a finales de febrero y comienzos de marzo. Segunda, el supuesto protocolo de actuación que incluía la detección temprana, la prevención de transmisión persona a persona y el seguimiento de contactos se incumplió de manera flagrante. Aproximadamente, 14 días después de dicho incumplimiento, en la segunda quincena de marzo, el exceso de defunciones observadas sobre las estimadas superaba las 1.500 personas diarias. Una catástrofe humanitaria, Sr. Sánchez.

Una gestión nefasta de la crisis

Se mire como se mire, la gestión realizada por el gobierno de Sánchez ha sido nefasta desde el punto de vista de la eficiencia e impúdica desde un punto de vista moral: improvisación, incompetencia, soberbia y hasta mala fe, cualquier cosa para tratar de escurrir el bulto. Como científico social, denuncio la la falta de previsión exigible a unos gobernantes que alardean de estar al frente de una de las primeras potencias económicas y de contar con uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo. El análisis que he realizado en este artículo demuestra no sólo que el gobierno de Sánchez no preparó al sistema sanitario y asistencial para hacer frente a la epidemia ni cumplió los protocolos establecidos por el propio gobierno: detección precoz, prevención de la transmisión persona a persona y seguimiento de los contagios.

A ello cabría añadir, la ineptitud demostrada al adquirir material sanitario defectuoso que fue distribuido a las CC. AA. y la falta de transparencia a la hora de informar a los ciudadanos de la importancia de la epidemia y sus consecuencias mortales. Como decía Matesanz, responsable durante casi tres décadas de la modélica Organización Nacional de Trasplantes, ejemplo de coordinación, precisión y eficiencia, en una entrevista publicada en el diario El Mundo el 30 de abril, “antes del 8-M había sobrados indicios para tomar en serio el peligro”, indicios que fueron ignorados por el gobierno de Sánchez que no adoptó ninguna medida mientras la epidemia se estaba fraguando en las últimas semanas de febrero y en la primera semana de marzo la catástrofe humanitaria que estamos todavía hoy padeciendo. El Covid-19 mata, pero no tengo ninguna duda de que en torno a 20.000 muertes y decenas de miles de casos podrían haberse evitado de haberse gestionado la crisis con eficacia.

Referencias

https://www.esdiario.com/800590094/Las-autopsias-que-prohibio-el-Gobierno-Eran-pulmones-convertidos-en-marmol.html

https://www.isciii.es/QueHacemos/Servicios/VigilanciaSaludPublicaRENAVE/EnfermedadesTransmisibles/MoMo/Documents/informesMoMo2020/MoMo_Situacion%20a%2029%20de%20abril_CNE.pdf

http://www.saludediciones.com/2020/03/28/el-gccom-recuerda-la-normativa-sobre-las-certificaciones-de-defuncion-en-general-y-en-los-casos-con-covid-19/

https://www.isciii.es/QueHacemos/Servicios/VigilanciaSaludPublicaRENAVE/EnfermedadesTransmisibles/MoMo/Documents/informesMoMo2020/MoMo_Situaci%c3%b3n%20a%2019%20de%20marzo_CNE.pdf

Informes covid-19. Faltan los informes Nº 1 y 2

https://www.isciii.es/QueHacemos/Servicios/VigilanciaSaludPublicaRENAVE/EnfermedadesTransmisibles/Paginas/InformesCOVID-19.aspx

Informe nº 27. Situación de COVID-19 en España a 30 de abril de 2020

Informe nº 26. Situación de COVD-19 en España a 27 de abril de 2020

Informe nº 25. Situación de COVID-19 en España a 23 de abril de 2020

Informe nº 24. Situación de COVID-19 en España a 21 de abril de 2020

Informe nº 23. Situación de COVID-19 en España a 16 de abril de 2020

Informe nº 22. Situación de COVID-19 en España a 13 de abril de 2020

– Informe nº 21. Situación de COVID-19 en España a 6 de abril de 2020

Informe nº 20. Situación de COVID-19 en España a 3 de abril de 2020

Informe nº 19. Situación de COVID-19 en España a 1 de abril de 2020

Informe nº 18. Situación de COVID-19 en España a 30 de marzo de 2020

Informe nº 17. Situación de COVID-19 en España a 27 de marzo de 2020

Informe nº 16. Situación de COVID-19 en España a 26 de marzo de 2020

Informe nº 15. Situación de COVID-19 en España a 25 de marzo de 2020

Informe nº 14. Situación de COVID-19 en España a 24 de marzo de 2020

Informe nº 13. Situación de COVID-19 en España a 23 de marzo de 2020

Informe nº 12. Situación de COVID-19 en España a 20 de marzo de 2020

Informe nº 11. Situación de COVID-19 en España a 18 de marzo de 2020

Informe nº 10. Situación de COVID-19 en España a 16 de marzo de 2020

Informe nº 9. Situación de COVID-19 en España a 13 de marzo de 2020

Informe nº 8. Situación de COVID-19 en España a 11 de marzo de 2020

Informe nº 7. Situación de COVID-19 en España a 9 de marzo de 2020

– Informe nº 6. Situación de COVID-19 en España a 5 de marzo de 2020

– Informe nº 5. Situación de COVID-19 en España a 3 de marzo de 2020

Informe nº 4. Situación de COVID-19 en España a 2 de marzo de 2020

Informe nº 3. Situación de COVID-19 en España a 28 de febrero de 2020

https://www.isciii.es/QueHacemos/Servicios/VigilanciaSaludPublicaRENAVE/EnfermedadesTransmisibles/Documents/INFORMES/Informes%20COVID-19/Informe%20COVID-19.%20N%C2%BA%206_05marzo2020_ISCIII.pdf#search=coronavirus

https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2020/04/30/5ea9fdd0fdddff60818b459a.html

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