12-O, 2016: Ponlo ya en tu agenda

Mas burlánose del gobierno español y del Tribunal Constitucional el 9 de noviembre de 2014

Mas burlánose del gobierno español y del Tribunal Constitucional el 9 de noviembre de 2014. Imputado por desobediencia grave, prevaricación, malversación de caudales públicos y usurpación de funciones.

Mas con Forcadell, entonces presidenta de la ANC, examinando las nuevas piezas de mercadotecnia independentista en el Palau del gobierno de la Generalitat.

Mas, entonces presidente del gobierno de la Generalitat, con Forcadell, entonces presidenta de la ANC y ahora presidenta del Parlament, examinando las nuevas piezas de mercadotecnia independentista en el Palau del gobierno de la Generalitat.

Si te preocupa que el gobierno y el Parlamento de Cataluña estén en manos de secesionistas declarados que se conjuraron en marzo de 2015 para declarar la independencia de Cataluña en el plazo de 18 meses y revalidaron su compromiso cuando en julio de 2015 crearon la plataforma Junts pel Sí . Si consideras que los presidentes Mas y Puigdemont han utilizado las instituciones y los presupuestos de la Generalitat de Cataluña para promover y financiar a organizaciones secesionistas y ya no representan a todos los catalanes.

Mas y Jonqueras firman el acuerdo para declarar la independendencia.

Mas y Jonqueras firman el acuerdo para declarar la independendencia.

Rigau consejera de Educación del gobierno catalán defendiendo la inmersión lingüística

Rigau, consejera de Educación del gobierno catalán, defendiendo la inmersión lingüística.

Balaguer imagen de los acosadores

Balaguer, septiembre de 2015: los acosadores en acción. Una imagen que revela por sí misma la opresión a que estamos sometidos todos los catalanes que no compartimos el secesionismo y la imposición lingüística.

Si piensas que lo normal en una sociedad donde sus ciudadanos se expresan en dos lenguas, castellano (o, español, como se conoce en todo el mundo a la lengua de Cervantes) y catalán, como es el caso de Cataluña, ambas lenguas han de estar presentes y se han de utilizar como lenguas vehiculares en el sistema de enseñanza público y concertado en una proporción equilibrada. Si consideras vergonzoso el  acoso a que han sido sometidas las familias que solicitan que sus hijos sean escolorizados en las dos lenguas y quieres poner fin a esta anormalidad vejatoria, más propia de los regímenes totalitarios que de los regímenes democráticos.

Romeva, actual consejero de 'relaciones exteriores' con el lema más absurdo que imaginarse pueda: "por una escuela de todos, decidimos escuela catalana", esto es, inmersión lingüística.

Romeva, actual consejero de ‘relaciones exteriores’ con el lema más absurdo que imaginarse pueda: “por una escuela de todos, decidimos escuela catalana”, esto es, inmersión lingüística.

Adoctrinamiento independentista en la escuela catalana.

Adoctrinamiento independentista en la escuela catalana.

 

Constitución española.Si estás de acuerdo con que todos los españoles, con independencia del lugar donde residimos, somos iguales ante la ley y todos los ciudadanos y poderes públicos estamos sujetos a la Constitución y al ordenamiento jurídico, y debemos contribuir al sostenimiento del gasto público en función de nuestras posibilidades… Si consideras un atropello a la democracia que el gobierno de la Generalitat se jacte de incumplir la Constitución y las sentencias del Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo…

Entonces, amigo mío, no puedes faltar a la cita en la Plaza de Cataluña de Barcelona el próximo 12 de octubre, para celebrar la fiesta de la Hispanidad y revalidar tu compromiso ciudadano con España, un Estado social y  democrático  de derecho, que no busca privilegios para ningun colectivo y defiende sin complejos la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. A la calle españoles, a pasearnos a cuerpo…

Cartel anunciador del 12-O, 2016.

Cartel anunciador del 12-O, 2016.

 

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Gobierno de coalición y segunda transición

Artículo publicado en el diario Expansión el 7 de julio de 2016

Sánchez con Iceta en la sede del PSC sin la bandera constitucional española.

Sánchez con Iceta en la sede del PSC sin la bandera constitucional española.

El otrora hegemónico Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), un partido que concurre en Cataluña coaligado con el PSOE en las elecciones generales, ha pasado de ser el partido que arrollaba a sus oponentes a convertirse en la cuarta fuerza política, incluso en la antaño inexpugnable circunscripción de Barcelona. En las elecciones generales de 2008, el PSC-PSOE obtuvo el 45,4% de los votos (1.689.911), 22 escaños al Congreso y 11 senadores, mientras que, en las elecciones del 26-J en 2016, sólo logró el 16,12 % de los votos (558.333), 7 diputados y ningún senador. Una debacle sin precedentes para la socialdemocracia en Cataluña que ha arrastrado al PSOE cuyos resultados el 26-J empeoran los del 20-D, que eran los peores desde 1978. No se puede hacer peor en menos tiempo.

Sánchez en un mitin electoral rodeado del banderolas del PSC y banderas catalanas.

Sánchez en un mitin electoral rodeado del banderolas del PSC y banderas catalanas.

Sin norte

Sánchez e Iceta no sólo no han dimitido después de cosechar dos debacles electorales consecutivas sino que están tan orgullosos de sus ‘principios’ que se niegan a participar en un gobierno de coalición con el PP para afrontar los graves retos políticos y económicos a los que los españoles tenemos que hacer frente en los próximos cuatro años. Una idea de hasta qué punto han perdido el norte los actuales líderes del PSOE-PSC es que están instando a Rajoy a que negocie con CDC la reforma de la Constitución para reconocer la singularidad de Cataluña y mejorar la financiación de los catalanes. Al parecer, al PSOE no le parece un obstáculo insalvable que CDC sellara un acuerdo con ERC en julio para declarar la independencia de Cataluña en 18 meses, ni que el gobierno catalán, que sólo representa y gobierna para menos de la mitad de los catalanes, haya dedicado cientos de millones a promocionar el enfrentamiento con el resto de españoles y a financiar el proceso independentista.

Pacto del Tinell, diciembre 2003. Maragall (PSC), Carod-Rovira (ERC) y Saura (ICV-EUiA).

Los tres mosqueteros firmando el Pacto del Tinell en diciembre 2003: Maragall (PSC), Carod-Rovira (ERC) y Saura (ICV-EUiA).

Poco han aprendido los líderes socialistas de las nefatas consecuencias que ha tenido para el PSC-PSOE su alianza con ERC, ahora convertido en el principal partido secesionista. La decadencia del PSC-PSOE se inicio con la victoria electoral a los puntos de Maragall en noviembre de 2003 y la subsiguiente formación del primer gobierno tripartito (Pacto del Tinell) junto con ERC, un partido secesionista, e ICV-EUiA, dos partidos heredero del PCE en versión catalana (PSUC). Maragall consideró entonces prioritario para su gobierno liderar la elaboración de un nuevo Estatut de corte confederal, algo que nunca se había atrevido Pujol siquiera a plantear, y contó para ello con la connivencia del gobierno de Rodríguez Zapatero, aupado por la fatalidad al gobierno de España el 14-M de 2004. El objetivo de esta estrategia era arrebatar a CiU el liderazgo del nacionalismo catalán pero las consecuencias del inevitable enfrentamiento que propició la tramitación de la Propuesta de Reforma de Estatut de Catalunya entre las Cortes y el Tribunal Constitucional, por una parte, y la Generalitat de Cataluña por otra, produjo una radicalización del PSC y CDC de la que ERC ha sido su gran beneficiario.

Montilla con Pujol y Benach en la manifestación contra organizada por el gobierno catalán contra el Tribunal Constitucional

Montilla con Pujol y Benach en la manifestación impulsada y organizada por el gobierno catalán contra el Tribunal Constitucional en julio de 2010.

Renuncia al principio de igualdad

Chacón, ministra de Defensa, con el presidente Rodríguez Zapatero

Chacón, ministra de Defensa, con el presidente Rodríguez Zapatero

Quienes han sido corresponsables por acción, en unos casos, y omisión, en otros, de algunos de los problemas más graves que tiene planteados España –la amenaza de secesión en Cataluña, la caída del empleo y el aumento del paro entre 2007 y 2011, el desplome en la recaudación impositiva entre 2007 y 2009 y el subsiguiente aumento del déficit y la deuda pública, la crisis financiera de las cajas de ahorro– pretenden ahora lavarse las manos e instan a Rajoy a que ofrezca a los secesionistas reformas constitucionales que reconozcan la singularidad de Cataluña y la bilateralidad de las relaciones entre el Estado y la Generalitat, y una reforma del sistema de financiación autonómica que favorezca a los españoles residentes en Cataluña.

Junqueras y Mas arropando a Puigdemont en la reedición del libro Cata... qué? prologado ahora por Mas.

Junqueras y Mas arropando a Puigdemont en la reedición del libro Cata… qué? prologado ahora por Mas.

Nadie que haya escuchado a Puigdemont, Junqueras y Forcadell en los últimos meses creerá que tales concesiones pueden rebajar la intensidad del desafío secesionista que se impulsa desde el gobierno y el Parlament de Cataluña. De lo que sí podemos estar seguros es que el camino que Sánchez e Iceta han marcado a Rajoy acentuaría la desigualdad entre españoles. Resulta sorprendente escuchar a los líderes de dos partidos pretendidamente socialdemócratas renunciar a plantear sus propias exigencias a Rajoy y sugerirle que se ponga en manos de CDC, un partido cuyo objetivo, en el improbable caso de que se aviniera a negociar con el PP, es obligar al Estado a renunciar al principio de igualdad de los ciudadanos ante la ley y a su derivada económica más importante, a saber, garantizar la igualdad de oportunidades.

Sánchez entrevistándose con Artur Mas, presidente de los independentistas catalanes, en el Palau de la Generalitat.

Sánchez entrevistándose con Artur Mas, presidente de los independentistas catalanes, en el Palau de la Generalitat. Obsérvese la ausencia de la bandera española en el salón donde Mas recibió al aspirante a presidir el gobirno de España.

¿Queremos una segunda transición?

Iceta con Sánchez en la sede del PSC.

Iceta con Sánchez en la sede del PSC.

Sánchez e Iceta  tienen todo el derecho del mundo a plantear a Rajoy reformas constitucionales o de otra naturaleza con el fin de garantizar que “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de su nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”; y asimismo están en su derecho de apretarle, como seguramente hicieron en el acuerdo que alcanzaron con Rivera, para que todos los españoles “contribuyan al sostenimiento de los gastos públicos dentro de su capacidad económica mediante un sistema justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad”. Sólo si Rajoy se negara a alcanzar un compromiso razonable sobre estas cuestiones, Sánchez e Iceta estarían legitimados a no participar en un gobierno de coalición. Hace unos meses, Sánchez iniciaba su camino a La Moncloa con una gran bandera constitucional de telón de fondo que simbolizaba su compromiso con todos los españoles. Pues bien quedó atrás el tiempo de los gestos y llegó la hora de probar la sinceridad de sus convicciones.

Sánchez con la bandera constitucional en el acto de presentación de su candidatura a la presidencia del Gobierno.

Sánchez con la bandera constitucional en el acto de presentación de su candidatura a la presidencia del Gobierno.

Sánchez con Rajoy firmando en La Moncloa el pacto para castigar con cadena perpetua a los terroristas.

Sánchez con Rajoy firmando en La Moncloa el pacto para castigar con cadena perpetua a los terroristas.

 

 

 

 

 

 

 

 

A menos que PP y PSOE se pongan de acuerdo en algunas cuestiones esenciales, el gobierno de España no estará en condiciones de abordar los problemas más inmediatos o perentorios –impulsar el crecimiento y crear empleo, reconducir el déficit público y refinanciar la deuda, etc.– ni de alcanzar pactos de estado para mejorar el sistema educativo y garantizar la viabilidad del sistema sanitario y las pensiones. A veces se habla con frivolidad de iniciar la segunda transición cuando en realidad quienes la reclaman no muestran voluntad alguna de pactar siquiera en materias en las que el PSOE habría hecho cosas muy parecidas a las que ya hizo en 2009-2011 y el PP ha hecho desde 2011. Quizá en otras cuestiones haya puntos de vista más contrapuestos, pero justamente por eso resultaría deseable que el PSOE mostrara una actitud más constructiva que la que de momento ofrecen sus líderes.

Sánchez y Rivera firmando el acuerdo de gobierno con el PSOE-PSC en el Congreso.

Sánchez y Rivera firmando el acuerdo de gobierno con el PSOE-PSC en el Congreso.

Sánchez y Rivera saben (o deberían saber) que si el PP no está presente no habrá pactos de estado ni segunda transición. Apostar, como hace el PSOE, por un gobierno liderado por el PP sin mayoría absoluta que estaría a merced de ‘socialdemócratas’ conversos (Desunidos Podemos), secesionistas confesos (CDC, ERC, EH-Bildu) y nacionalistas de viejo pelo (PNV), constituye una irresponsabilidad, impropia de un partido que ha gobernado España durante veintiún años desde 1978, y cuya fortaleza y continuidad resultan fundamentales para nuestra joven democracia. Todos los partidos que desean de veras reformar la Constitución y alcanzar pactos de Estado deberían mostrarse dispuestos a sumarse al gobierno de gran coalición que ofrece Rajoy.

Rajoy y Sánchez saludándose antes de inciar el último debate electoral.

Rajoy y Sánchez saludándose antes de inciar el último debate electoral.

Dejo aquí una sugerencia sobre cómo abordar esta complicada legislatura. Los dos primeros años podrían dedicase a afrontar el reto secesionista, apuntalar la recuperación económica, reducir el déficit y la carga de la deuda, así como a ir preparando las grandes reformas constitucionales y los pactos de Estado (sanidad, educación y pensiones) que se quieran implementar; la segunda parte de la legislatura se dedicaría a aprobar y poner en marcha las reformas acordadas. En fin, una tarea apasionante para todos los que realmente quieren mantener la igualdad de los españoles, reforzar nuestra democracia y fortalecer nuestra economía y estado de bienestar.

Rajoy en la convención del PP en Barcelona el 9 de abril de 2016.

Rajoy en la convención del PP en Barcelona el 9 de abril de 2016.

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27-J: Llegó la hora de los pactos

Artículo publicado en el diario Expansión el 27 de junio de 2016

Rajoy votando el 26-J

Rajoy depositando su papeleta en Aravaca el 26-J cuando casi todas las encuestas pronosticaban una del PP en las urnas.

Con el 95,141 % de los votos escrutados, se puede afirmar que el PP ha ganado con holgura las elecciones obteniendo 137 diputados al Congreso mientras que el PSOE-PSC con 85 diputados revalida la segunda posición. Unidos-Podemos obtiene 71 diputados y Ciudadanos logra 32 escaños. Dos conclusiones cabe extraer de estos resultados. Primera, los dos partidos sobre los que ha reposado la gobernabilidad desde 1978 logran mejorar (PP) o casi mantener (PSOE-PSC) los resultados que obtuvieron el 20-D, una excelente noticia para la estabilidad de nuestra democracia. Segunda, los partidos emergentes reciben una cura de humildad. Iglesias y Garzón, cabezas visibles de la coalición electoral Unidos-Podemos, fracasan estrepitosamente en su intento de sobrepasar al PSOE-PSC, y Rivera recibe un muy severo correctivo por su pacto en solitario con Sánchez y sus continuos ataques a Rajoy y al PP en los últimos meses.

Iglesias y Garzón tras acordar concurrir en coalición a las elecciones del 26-J.

Iglesias y Garzón tras acordar concurrir en coalición a las elecciones del 26-J.

Domenech y Colau con los líderes de Podemos.

Domenech y Colau, líderes de En Comú Podem, con Iglesias, Errejón y Bescansa (Podemos) y Garzón (Izquierda Unida).

 

 

 

 

 

 

En Cataluña, la coalición electoral En Comú Podem (Barcelona En Comú-Equo-EUiA-ICV-Podemos) revalida la victoria que obtuvo el 20-D y obtiene 12 diputados, mientras el otrora inexpugnable PSC vuelve a quedar relegado a la cuarta posición con 7 escaños. El PP obtiene 6 diputados y Ciudadanos logra mantener 5 escaños en la Comunidad de su presidente. Los dos partidos que patrocinan la secesión de Cataluña a duras penas mantienen los resultados del 20-D, pese a que la CUP renunció a presentarse a estas elecciones. ERC repite con 9 diputados y se consolida como la fuerza hegemónica del bloque mientras que CDC con 8 diputados queda relegada en Cataluña a la cuarta posición en votos y tercera en escaños.

Mas y Homs escuchando al oráculo de la independencia valorar los pobres resultados de CDC el 26-J.

Mas y Homs escuchando al oráculo de la independencia valorar los magníficos resultados de CDC el 26-J: 83.662 votos menos, 4 senadores menos, quinta fuerza en Barcelona y Tarragona, y segunda en Gerona y Lérida. ¡Vamos, cómo para seguir tirando cohetes!

Distribución de escaños en el Congreso 26-J

El PP suma 137 escaños en el Congreso y con 130 senadores amplía su mayoría absoluta en el senado. Sánchez pierde toda posibilidad de exigir que vote el que más apoyos parlamentarios tenga y enredarnos con una nueva investidura, a menos que esté dispuesto a pactar con Iglesias y Garzón.

A la vista de la fragmentación del Congreso, resulta meridianamente claro que ningún partido está en condiciones de gobernar en solitario. La primera cuestión que sus líderes deben dilucidar es si consideran que los españoles nos merecemos tener un gobierno con una sólida base parlamentaria, capaz de afrontar el reto secesionista en Cataluña e impulsar reformas que favorezcan el crecimiento económico y refuercen la lucha contra la corrupción, o se inclinan por un gobierno con una base parlamentaria insuficiente cuya inestabilidad nos abocará a ir de nuevo a las urnas dentro de unos meses. Aunque los partidos no han recibido ningún mandato electoral en este sentido, creo no equivocarme al afirmar que la mayoría de los españoles, confrontados con este desiderátum, preferiría un gobierno estable.

Sánchez saluda a Rivera en el Congreso que por arte de birlibirloque ha dejado de ser el representante de las nuevas generaciones del PP.

Sánchez saludando a Rivera en el Congreso en los días felices de la investidura de Sánchez.

La segunda decisión que tienen que adoptar nuestros líderes políticos es elegir a sus compañeros de viaje. Sánchez y Rivera ya demostraron, con el acuerdo que alcanzaron en la fallida XI legislatura, que están abiertos a pactar entre sí. Pasada la hora de las bravuconadas de campaña, la cuestión que tienen ambos sobre la mesa es si quieren contar con el PP o con Unidos Podemos para afrontar los retos políticos y económicos a los que habrá que hacer frente en los próximos años, entre ellos el plan secesionista que patrocinan ERC, CDC y la CUP desde el gobierno y el Parlamento de Cataluña, la  reducción del déficit y refinanciación de la deuda pública, el sostenimiento del sistema sanitario y el sistema de pensiones, la mejora del sistema educativo y la puesta en marcha de reformas administrativas y constitucionales. No hay más opciones.

Puigdemont con su gobierno de los peores.

Puigdemont con su gobierno de los ‘peores’. Recuerden que el primer gobierno de Mas fue el de los ‘mejores’.

Sánchez con Rajoy firmando en La Moncloa el pacto para castigar con cadena perpetua a los terroristas.

Sánchez con Rajoy firmando en La Moncloa el pacto para castigar con cadena perpetua a los terroristas. No sólo hay margen para el acuerdo en materia terrorista.

Rajoy con Sánchez y Rivera

Sobre ellos recae la responsabilidad de formar gobierno y Rajoy hace meses que ha ofrecido hacer una gran coalición. ¿Seguirá Sánchez empecinado en no hablar con el PP? ¿Vetará Rivera a Rajoy?

Las ventajas de un gobierno conformado por el PP y PSOE, abierto a la participación de Ciudadanos, como ha venido proponiendo Rajoy desde el pasado 21 de diciembre, son innegables. Contaría con una amplia mayoría en el Congreso y el Senado y aunaría la experiencia y contención necesarias que exige la delicada situación económica actual con el deseo de impulsar reformas que sólo podrán implementase si los tres partidos las acuerdan. Además, la presencia de formaciones con distintas sensibilidades ante la desigualdad, la pobreza y la corrupción institucional podría resultar muy beneficiosa para los tres partidos a medio plazo.

Sánchez e Iglesias paseando por la carrera de San Jerónimo como dos buenos colegas.

Sánchez e Iglesias paseando por la carrera de San Jerónimo como dos buenos colegas. Luego acabaron acusándose mutuamente del fracaso de las negociaciones. Nada nuevo teniendo en cuenta los piropos que se habían lanzado en los meses anteriores.

La alternativa es un gobierno PSOE-PSC-Unidos Podemos que contaría con el apoyo entusiasta de los partidos secesionistas catalanes y nos abocaría a un callejón sin salida. No sólo nos devolvería a la recesión en pocos meses, como ocurrió en Grecia en 2015, sino que pondría en riesgo el régimen constitucional que ha propiciado los mejores años de nuestra reciente historia. Espero que tanto los líderes del PSOE como de Ciudadanos actúen con responsabilidad y abandonen cualquier tentación de participar en un gobierno con Iglesias y su corte de profesores universitarios descastados.

Iglesias, Rodríguez y Errejon antes de pasar por la sección de blanqueqado

Iglesias, Rodríguez y Errejón antes de pasar por la sección de blanqueqado y convertirse en ‘socialdemócratas’ desintegrados y desintegradores.

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Ganar perdiendo: la ‘nueva’ pinza

Artículo publicado en el diario Expansión el 25 de junio de 2016

Rajoy con Sánchez, Rivera e Iglesias en el debate, 13 junio 2016.

Rajoy con Sánchez, Rivera e Iglesias en el debate celebrado el 13 junio 2016.

Dice Sánchez que sale a ganar las elecciones del 26-J pero la propuesta que presentó Sevilla, responsable económico de su gabinete en la sombra, hace unos días revela más bien lo contrario que el PSOE las da ya por perdidas y confía en reeditar el pacto con Ciudadanos. En unas declaraciones de las que se han hecho eco casi  todos los medios de comunicación, Sevilla propone que “para evitar terceras elecciones, si no hay mayorías, debería dejarse gobernar al candidato que consiga mayor apoyo parlamentario”. Por si algún despistado no lo había entendido el mensaje, Sevilla lo explicó con todo detalle. En caso de que el resultado electoral sea similar al del 20-D –PP: 123 escaños en el Congreso y 122 senadores; PSOE 82 diputados y 47 senadores; PSC 8 diputados y ningún senador; y, Ciudadanos: 40 diputados y ningún senador–, el PP debería abstenerse y permitir que gobiernen los 130 diputados y 47 senadores de la coalición PSOE-PSC-Ciudadanos.

Salgado, Sevilla y Solbes con otros pesos pesados de los gobiernos de Rodríguez Zapatero y González.

Sevilla, al lado de Solbes, junto a otros pesos pesados de los gobiernos de Rodríguez Zapatero y González.

Pinza ‘ciudadana’ al PP

Rajoy con Rivera en el Palacio de La Moncloa charlando tras el 20-D.

Rajoy con Rivera  conversando en el palacio de La Moncloa tras el 20-D.

La maniquea posición de Ciudadanos se ha ido perfilando con el paso del tiempo. Tras las elecciones del 20-D, Rajoy ofreció formar un gobierno de coalición abierto a Ciudadanos, y Rivera le contestó que no apoyaría su investidura ni participaría en ningún gobierno que no presidiera él mismo. Rajoy, al no contar siquiera con el apoyo de Ciudadanos, declinó el dudoso honor de convertir la sesión de investidura en una farsa. Rivera, sin embargo, no tuvo reparos en iniciar una negociación con el PSOE-PSC para investir a Sánchez, a sabiendas de que la iniciativa no tenía probabilidad alguna de prosperar y posponía varios meses la convocatoria de nuevas elecciones.

Sánchez saluda a Rivera en el Congreso que por arte de birlibirloque ha dejado de ser el representante de las nuevas generaciones del PP.

Sánchez saluda a Rivera en el Congreso que por arte de birlibirloque ha dejado de ser el representante de las nuevas generaciones del PP.

Sánchez y Rivera firmando el acuerdo entre el PSOE-PSC y Ciudadanos en el Congreso.

Sánchez y Rivera firmando el acuerdo entre el PSOE-PSC y Ciudadanos en el Congreso.

Entonces, ¿qué perseguían Sánchez y Rivera retrasando las inevitables elecciones? En primer lugar, ningunear a Rajoy y al PP; y, en segundo lugar, acaparar temporalmente toda la atención mediática al convertirse en protagonistas de una sesión de investidura que podía reforzar su imagen presidencial. No puede sostenerse en serio que el propósito del acuerdo entre el PSOE-PSC y Ciudadanos fuera acometer reformas institucionales de calado y modernizar nuestra economía, porque para ello tendrían que haber contado con el partido que tenía 123 diputados en el Congreso y mayoría absoluta en el Senado. Y no lo hicieron. Más bien todo el montaje fue una estratagema de Sánchez y Rivera que ha alargado innecesariamente el impasse político que supone mantener un gobierno en funciones y ha aumentado la incertidumbre que gravita sobre nuestra economía.

Rivera en la sesión de investidura de Sánchez el 3 marzo 2016.

Rivera en la sesión de investidura de Sánchez el 3 marzo 2016.

Tampoco en su afán por desacreditar a Rajoy, le ha importado a Rivera exagerar con tintes sombríos la situación económica. Alguno de sus brillantes asesores tendría que apuntarle al oído que España es, según el ranking del Banco Mundial, la decimocuarta potencia económica del Mundo, ocupa una posición destacada en el Índice de Innovación Global, y los españoles tenemos una esperanza de vida similar a las de economías con rentas per cápita bastante más elevadas. Ni la economía española está tan mal ni la política económica ha sido tan inoperante como insinúa Rivera para desacreditar la gestión de los gobiernos de Rajoy. Quizá debiera prestar más de atención a las 200 medidas que contempla su acuerdo con el PSOE-PSC porque la mayoría de ellas implican más gastos y menos ingresos para las AA. PP., y eso cuadra mal con sus promesas de bajar los impuestos y eliminar el déficit público.

Garicano (Ciudadanos) y Sevilla y Serrano (PSOE) celebrando el acuerdo.

Garicano (Ciudadanos) y Sevilla y Serrano (PSOE) celebrando el acuerdo de investidura de Sánchez.

Perspectiva postelectoral incierta

Encuestas electorales 26-J El Mundo mediasLos resultados de las encuestas electorales sobre el 26-J indican que la composición del nuevo Congreso será similar a la anterior, salvo por el ascenso de la coalición Unidos Podemos que, al sumar los votos de Izquierda Unida, podría superar al PSOE-PSC en escaños y votos. Rajoy, el único político que reconoció el 21 de diciembre que con semejante fragmentación del Congreso resulta inviable gobernar en solitario, sigue manteniendo su oferta de coalición con el PSOE, a abierta a Ciudadanos, para asegurar la estabilidad institucional y apoyar la recuperación económica. Sánchez, secretario general del PSOE, ya ha manifestado que no está por la labor, y que su partido no hará, ni por acción u omisión, presidente a Rajoy ni a ningún otro candidato del PP. Rivera se ha sumado al coro socialista del NO y ha advertido que no va “a apoyar un Gobierno de Mariano Rajoy”, aunque ha dejado abierta la puerta a apoyar a otro candidato del PP.

Rivera dice que no hará presidente a Rajoy.

Rivera dice que no hará presidente a Rajoy.

Rivera, Sánchez e Iglesias en campaña.

Rivera, Sánchez e Iglesias en campaña.

Todo apunta a que salvo que se produzca un improbable vuelco electoral que altere drásticamente la composición de las cámaras, Sánchez y Rivera quedarán en tercera y cuarta posición, respectivamente, y volverán a desempolvar su acuerdo ‘progresista’ para cambiar España. ¿Acaso resulta tan difícil comprender que con 120-130 escaños en el Congreso y cuarenta y tantos senadores PSOE-PSC y Ciudadanos no pueden aprobar siquiera los Presupuestos Generales del Estado, mucho menos impulsar pactos de estado para mejorar la sanidad y la educación, apuntalar el sistema de pensiones, combatir el terrorismo, hacer frente a las amenazas secesionistas, o abordar reformas constitucionales cuya aprobación exige contar con mayorías cualificadas? ¿Acaso no entiende Rivera que ni él ni ningún otro político profesional pueden erigirse en juez y pedir la cabeza del líder de otro partido político? Creo que lo sabe perfectamente pero como Rivera, a diferencia de Iglesias con Sánchez, no tiene ninguna probabilidad de superar a Rajoy en las urnas, ha optado por intentar desprestigiarlo públicamente, y dinamitar cualquier posibilidad de acuerdo con el PP al exigir la cabeza de su líder.

Sánchez y Rivera, la nueva pinza.

Sánchez y Rivera, la ‘nueva’ pinza.

Interés general y altura de miras

Las actitudes y manifestaciones reiteradas de los líderes del PSOE, PSC y Ciudadanos hacia Rajoy y el PP no invitan al optimismo. Si Sánchez y Rivera antepusieran el interés general de los españoles a sus intereses personales y de partido, se mostrarían mucho más predispuestos a aceptar el veredicto de las urnas y a sentarse a negociar con el partido más votado el 26-J. Ni la lógica política ni la aritmética parlamentaria avalan la pretensión de Sánchez y Rivera de imponer su acuerdo, respaldado por algo más de 120 diputados, al resto de fuerzas políticas. En fin, tendremos que esperar hasta la noche electoral para saber si ambos mantienen su rechazo a la oferta del PP de constituir un gobierno con sólido respaldo electoral que favorezca el crecimiento económico y fortalezca las instituciones de nuestra joven democracia.

Rajoy en el balcón de la sede del PP celebra la victoria el 20-D.

Rajoy en el balcón de la sede del PP celebra la victoria el 20-D.

La fragmentación política del Congreso que impedirá gobernar en solitario incluso al partido más votado constituye una gran oportunidad para que los partidos constitucionalistas antepongan los intereses generales a los particulares de cada formación y acuerden un programa de gobierno que afiance la recuperación económica y apuntale el régimen constitucional que ha propiciado el período más largo de libertad, concordia y prosperidad de nuestra historia. La política atraviesa horas bajas, o al menos eso es lo que se desprende de las respuestas de los ciudadanos cuando se les pide que valoren la situación actual y pongan nota a los líderes políticos. De su altura de miras en las próximas semanas dependerá que se empiece o no a revertir esta peligrosa deriva que alimenta el populismo descarado de Podemos y sus divergencias disgregadoras.

Rueda de prensa de Pablo Iglesias en el Congreso en la que se postula como Vicepresidente de Gobierno, rodeado de los Ministros de Podemos.

Rueda de prensa de Pablo Iglesias en el Congreso en la que se postula como Vicepresidente de Gobierno, rodeado de los Ministros de Podemos. Ahora exigirá ser presidente.

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Debate histórico bastante previsible

Artículo publicado en el diario Expansión el 15 de junio de 2016

Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias posando antes de iniciar el debate el 13 de junio de 2016.

Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias posando antes de iniciar el debate el 13 de junio de 2016.

El debate que se celebró la noche del 13 de junio sólo pasará a la historia de nuestra democracia por ser el primero donde se vieron las caras en la parrilla de salida cuatro candidatos a la presidencia del Gobierno de España, un país no lo olvidemos que es la cuarta economía de la UE. Allí estaban Rajoy y Sánchez representando a los dos partidos, PSOE y PP, respectivamente, que se han alternado desde 1982  en el gobierno de nuestra todavía muy joven democracia pero que, por distintas razones, llegaban a la cita en horas bajas. Y también estaban Iglesias y Rivera, representando a dos organizaciones políticas –partido es a todas luces un término inapropiado para referirse al conglomerado de siglas, partidos y coaliciones de partidos integrados en Unidos Podemos– relativamente nuevas que lograron irrumpir con fuerza en el Congreso el pasado 20 de diciembre. Iglesias llegó a la política con la intención de finiquitar el ‘régimen’  constitucional de 1978, mientras que Rivera aspira a protagonizar una segunda transición que regenere las instituciones y modernice la economía.

Rajoy y Sánchez saludándose antes de inciar el debate.

Rajoy y Sánchez saludándose antes de inciarse el debate.

Iglesias, Rodríguez y Errejon antes de pasar por la sección de

Iglesias, Rodríguez y Errejon antes de pasar por la sección de blanqueado de imagen.

Iglesias entrando en el Palacio de Congresos antes del debate.

Iglesias entrando en el Palacio de Congresos antes del debate a cuatro.

Lo cierto es que, pese a la presencia de nuevas caras y partidos, el encorsetado formato del debate y el encadenamiento de tantos y tan variados temas sin solución de continuidad impidió hacerse una idea cabal de cuáles eran las posiciones de cada aspirante y la coherencia (o incoherencia) de sus posiciones en conjunto. Si lo que se pretendía con la entrada de los ‘nuevos’ partidos en la escena política era propiciar un debate más vivo que permitiera profundizar y contrastar las propuestas de cada candidato, me temo que el debate fue un fracaso porque cada uno de ellos dispuso de la mitad de tiempo que en ocasiones anteriores, y tuvo que estar más pendiente de lanzar mensajes harto conocidos que de explicarnos las ventajas de sus propuestas y las debilidades de las de sus adversarios. No parece posible suscitar un debate vivo y enriquecedor cuando los candidatos están corriendo contra el crono y los moderadores apenas intervienen o formulan preguntas incisivas.

Debate 26-J, los moderadores

Vallés, Blanco y Piqueras, los tres moderadores del debate.

 

Sánchez posando con su esposa a su llegada al Palacio de Congresos

Sánchez posando con su esposa a su llegada al Palacio de Congresos

Como ocurre a veces con los partidos del siglo, no fue este un debate de gran altura, de ahí que algunos medios lo tachen de estéril y otros sostengan que no tuvo ganador claro. Lo que sí tuvo es un claro perdedor: Sánchez perdió la partida con Rajoy e Iglesias, sus principales adversarios. Rajoy le ganó con facilidad al empecinarse Sánchez en negar la evidencia de la recuperación económica y refugiarse en el ensueño de que cuando sea presidente abolirá la reforma laboral y la Lomce, y aumentará el salario mínimo interprofesional, las pensiones, las prestaciones sanitarias y las ayudas a personas dependientes, y convertirá las becas en un derecho. Por otra parte, las repetidas alusiones de Sánchez a Iglesias, culpabilizándolo una y otra vez de que él no sea ya presidente del Gobierno, trasladaban a los espectadores la impresión de que Sánchez estaba nervioso, agarrotado por el rencor y el implacable peso de las encuestas que apuntan a que su oportunidad se esfumó el 4 de marzo.

Sánchez exponiendo su programa de gobierno en la sesión de investidura.

Sánchez exponiendo su programa de gobierno en la sesión de investidura.

Iglesias con Colau y Domenech, líderes de la divergencia catalana de Podemos

Garzón (IU) con Colau y Domenech, líderes de la divergencia catalana En Comú Podem, e Iglesias, Errejón y Bescansa, líderes de Podemos en Madrid.

Me ha sorprendido que bastantes medios den como ganador a un Iglesias sorprendentemente contenido que consumió menos tiempo que el resto. Mi única explicación es que los miembros de su organización están muy activos en la red y se pasaron la noche votándole. O, al menos eso tengo que suponer tras escuchar la sarta de disparates que propuso de carrerilla para estimular la economía y aumentar la recaudación, y constatar lo malparado que salió de sus encontronazos con Rivera a cuenta de la oscura financiación de Podemos, su posición a favor de elaborar un plan para salir del euro, y el apoyo de los líderes de En Comú Podem a realizar un referéndum de independencia en Cataluña. Fue Rajoy, sin embargo, quien defendió con más rotundidad la unidad de España que garantiza la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley.

Rivera e Iglesias arremangados antes de iniciar un debate hace unos meses.

Rivera e Iglesias arremangados antes de iniciar el debate en la U. Carlos III el 23 de noviembre de 2015.

Rajoy con Sánchez, Rivera e Iglesias en el debate, 13 junio 2016.

Rajoy con Sánchez, Rivera e Iglesias posando ante los fotógrafos.

Rajoy cumplió con solvencia y profesionalidad su papel en una cita nada fácil. En el primer bloque, el presidente en funciones explicó cómo sus gobiernos han logrado revertir la desastrosa situación económica que se encontró a finales de 2011 y convertirla en una oportunidad. Más complicado le resultó, como era previsible, esquivar los ataques en el apartado dedicado a reformas institucionales y regeneración democrática. Fue el momento estelar de Rivera que, como ya hizo en el debate de investidura, le propinó con la izquierda varios golpes al hígado mientras blandía con la derecha los papeles de Bárcenas y le marcaba la puerta de salida. Rajoy los encajó mal y achacó a Rivera –quizá su mayor error en el debate– que hubiera reconocido haber pagado facturas sin IVA, a lo que Rivera replicó, riéndose, que eso ocurrió cuando era jovencito. Claro que, como llegó muy joven a presidente de Ciudadanos y diputado, no quedó claro si el fraude se produjo antes o después de convertirse en político profesional. En fin, esperemos que algún día nos lo aclare y cuente con la misma franqueza cómo se financió la campaña de Ciudadanos que lo llevó al Parlament de Cataluña en noviembre de 2006.

Rivera en el cartel electoral de las elecciones autonómicas de noviembre de 2006.

Rivera en el cartel electoral de las elecciones autonómicas de noviembre de 2006.

Sánchez saluda a Rivera en el Congreso que por arte de birlibirloque ha dejado de ser el representante de las nuevas generaciones del PP.

Sánchez saluda a su socio Rivera en el Congreso que por arte de birlibirloque ha dejado de ser el representante de las nuevas generaciones del PP.

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Puigdemont y Junqueras contra las cuerdas

Artículo publicado en el diario Expansión el 9 de junio de 2016

Los diputados de la CUP en el Parlament de Cataluña.

Los diputados de la CUP en el Parlament de Cataluña.

La negativa por un estrecho margen del Consejo Político (29 votos a favor del veto contra 26 en contra y 3 abstenciones) a retirar la enmienda a la totalidad que presentó la CUP a los presupuestos de la Generalitat de 2016 sitúa al gobierno catalán en un callejón sin salida cuyo recorrido se inició allá por 2012, cuando el president Mas, el hombre que veía “anticuado y algo oxidado” el concepto de independencia, descubrió el 11 de septiembre su enorme poder alucinógeno, y decidió poner su nave rumbo a Itaca. Lo conseguido por Mas y CDC en menos de cuatro años constituye todo un record de mal gobierno que resultará difícil igualar a cualquier gobernante europeo: gracias a su continuado mal hacer, la sociedad catalana está hoy abierta en canal y su gobierno se agita cual escarabajo panza arriba, incapaz de aprobar (aunque con notable retraso) los presupuestos que iban a dejar Cataluña a las puertas de la independencia.

Mas arropado por los jóvenes cachorrro de CDC.

Mas arropado por los jóvenes cachorrros de CDC.

Mas con Forcadell, entonces presidenta de la ANC, examinando las nuevas piezas de mercadotecnia independentista en el Palau del gobierno de la Generalitat.

Mas con Forcadell, entonces todavía presidenta de la ANC, examinando las nuevas piezas de mercadotecnia independentista en el Palau del gobierno de la Generalitat.

Mas y Jonqueras firman el acuerdo para declarar la independendencia.

Mas y Jonqueras firman el acuerdo para emprender la transición nacional y declarar la independendencia tras las elecciones de 2012.

El gobierno de los ‘mejores’ que inicialmente nombró Mas en 2010 pronto abandonó cualquier pretensión de afrontar la recesión económica y los problemas heredados (excesivo gasto y elevado déficit) del gobierno tripartito de Montilla y prefirió refugiarse en la ensoñación de que la independencia permitiría eliminar el déficit fiscal de Cataluña, y así resolver, como en los cuentos de hadas, todas las dificultades sin necesidad de adoptar decisiones impopulares (subir impuestos o reducir gastos). Aunque Homs, candidato de CDC al Congreso, afirmaba en el Círculo Ecuestre hace un par de días que “lo que pasa ahora en Cataluña es bueno”, lo cierto es que el legado político que deja CDC no puede ser más nefasto, incluso para la propia CDC que ha perdido apoyo electoral y escaños en los últimos años a una velocidad vertiginosa, y se ha visto incluso obligada a sustituir a Mas por Puigdemont al frente de la presidencia del gobierno catalán, al no obtener aquél los apoyos necesarios tras una investidura fallida. En lo económico, el balance resulta igualmente desolador: presupuestos prorrogados, cuentas que no cuadran y objetivos de déficit incumplidos, impagos reiterados a los proveedores, imposibilidad de refinanciar una deuda calificada como bono basura, ventas de activos públicos, etc.

Homs, Turull y Pujol arropando a Daniel Osàcar, secretario personal de Mas (2000-2005) y tesorero de CDC (2005-2011) en el Parlament, imputado por presuntamente cobrar comisiones a empresarios que se destinaban a financiar CDC y sus fundaciones.

Homs, Turull y Pujol arropando a Daniel Osàcar, secretario personal de Mas (2000-2005) y tesorero de CDC (2005-2011) en el Parlament, imputado por presuntamente cobrar comisiones a empresarios que se destinaban a financiar CDC y sus fundaciones.

Mas estrechando la mano de Junqueras tras acordar las elecciones del 27 de septiembre.

Mas estrechando la mano de Junqueras tras acordar las elecciones del 27 de septiembre.

La sociedad catalana, como evidenciaron los resultados electorales el pasado 27 de septiembre, está hoy partida en dos mitades casi iguales. Y algo parecido ha ocurrido o está a punto de ocurrir en varios partidos ‘catalanes’. CiU, la coalición que tantos éxitos electorales proporcionó a Jordi Pujol y a CDC en las últimas décadas, pasó definitivamente a la historia en 2015, y la ruptura que causó su empecinamiento en seguir la hoja de ruta hacia la independencia, fue seguramente irreparable. El PSC, un partido que representaba junto con CiU el catalanismo político moderado y sustentaba asimismo la gobernabilidad de España, se vio arrastrado por las procelosas aguas del ‘derecho a decidir’, y ha quedado también diezmado por luchas intestinas.  La CUP, un partido antisistema que pretende establecer un estado pancatalanista, aglutinando varios departamentos franceses y Comunidades Autónomas españolas, dio un gran salto adelante gracias al protagonismo que le otorgó la propia CiU a sus tres diputados en la anterior legislatura. Aunque como todo lo que está bajo el influjo de CDC acaba diezmado, quizá este protagonismo excesivo de los antisistema tenga corta vida si, como apuntan las ajustadas votaciones de su Consejo, la CUP acaba también escindiéndose.

Maragall y Mas aplaudiendo tras aprobarse la Propuesta de Reforma del Estatut

Maragall (PSC) y Mas (CDC) aplaudiendo tras aprobarse la Propuesta de Reforma del Estatut el 30 de septiembre de 2005.

Fraternal abrazo de Fernández (CUP) y Mas (CDC) tras la consulta del 9-N.

Fraternal abrazo de Fernández (CUP) y Mas (CDC), presidente de la Generalitat, tras la consulta del 9-N de 2014.

 

Mas con Junqueras y de Gispert tras la firma de la convocatoria de la consulta del 9 de noviembre.

Mas con Junqueras y de Gispert tras la firma de la convocatoria de la consulta del 9 de noviembre de 2014.

El gran beneficiado de la estrategia de confrontación con el Estado que impulsaron Mas y CDC, ha sido su gran rival. ERC, un partido que se encontraba en horas bajas en 2010 pero que a diferencia de CDC encarnaba el anhelo independentista sin imposturas, está hoy muy por delante en todas las encuestas, y si algo está claro es que el próximo presidente, si se convocan nuevas elecciones anticipadas, será Junqueras, no Puigdemont ni Mas. El rechazo de los presupuestos de la Generalitat no va a tener, de momento, consecuencias antes del día 26 de junio, más allá de la obligada campaña que Puigdemont y el gobierno de la Generalitat pondrán en marcha contra un sector de la CUP, al que acusarán de impedir que el Parlament apruebe los presupuestos que permitirían financiar las estructuras de estado con las que Cataluña tiene que contar antes de declarar la independencia.

Mas-Colell anunciando que se aumenta la partida de gasto para potenciar la Agencia Tributaria catalana el 17 de febrero de 2015.

Mas-Colell, consejero de Economía, y Homs, consejero portavoz, anunciando que se aumenta la partida de gasto para potenciar la Agencia Tributaria Catalana el 17 de febrero de 2015.

Mas con la sonrisa algo forzada da una palmadita a Puigdemont tras sustituir a Mas al frente del gobierno catalán.

Mas con la sonrisa algo forzada da una palmadita a Puigdemont tras sustituir a Mas al frente del gobierno catalán.

De momento,  Puigdemont y Junqueras se agarrarán a la esperanza de que Iglesias gane las elecciones el 26-J y un hipotético gobierno de España con Domenech como ministro de ‘plurinacionalidad’ apoye celebrar un referéndum para que los catalanes decidan si quieren independizarse de España. Se trata de una esperanza vana porque las elecciones las va a ganar Rajoy, y los barones del PSOE no van a aceptar que Sánchez, si queda tercero, sea el vicepresidente de Iglesias. A menos que seis diputados de la CUP rompan la disciplina de voto, Puigdemont convocará nuevas elecciones plebiscitarias en Cataluña en unos meses, aunque me inclino a pensar que Junqueras y ERC no aceptarán en esta ocasión, como sí hicieron en julio de 2015, la imposición de CDC de reeditar la plataforma Junts pel Sí, ni tampoco que se reserve a Mas la presidencia del gobierno de la Generalitat.

El vals de Mas con Pujol en el último congreso de CDC, antes de la caída del padre fundador.

El último vals de Mas con Pujol i Soley en el congreso de CDC antes de que el fundador del partido y ‘padre’ político de Mas se declarara defraudador confeso.

Carel anunciador del quinteto solista de Junts pel Sí, anunciado para interpretar la "Sinfonía inacabada" del defraudador confeso Pujol i Soley.

Quinteto solista de Junts pel Sí antes de interpretar la “Sinfonía inacabada” del defraudador confeso Pujol i Soley.

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¿Será Rajoy de nuevo Presidente?

Artículo publicado en el diario Expansión el 31 de mayo de 2016

Felipe VI firmando ante Patxi López la convocatoria de las elecciones del 26-J

Felipe VI firmando ante Patxi López la convocatoria de las elecciones del 26-J.

Desde que el pasado 3 de mayo el Rey firmó el decreto convocando nuevas elecciones, los partidos están de nuevo en campaña y todos ellos parecen tener sus estrategias bien perfiladas ante  el 26-J. Podemos e IU cerraron a toda prisa una coalición electoral (Unidos-Podemos9 de circunstancias para intentar en el caso de Podemos y sus divergencias superar al PSOE el 26-J, y en el caso de IU abandonar la marginalidad política que abocaba a los herederos del PCE a su desaparición. Sánchez e Iceta, los líderes del PSOE y el PSC, respectivamente, han comprendido también que no pueden permitirse un nuevo fracaso y han repescado a Borrel, ex-ministro de González y ex-presidente del Parlamento Europeo, y a Robles, magistrada del Tribunal Supremo hasta hace unos días, para reforzar la solidez de su ‘gobierno en la sombra’ e impedir que el triunfo de Unidos-Podemos acabe con su cuestionado liderazgo.

Sánchez con Iceta en la sede del PSC sin la bandera constitucional española.

Sánchez con Iceta en la sede del PSC sin la bandera constitucional española.

Sánchez y Rivera firmando el acuerdo de gobierno con el PSOE-PSC en el Congreso.

Sánchez y Rivera firmando el acuerdo de gobierno con el PSOE-PSC en el Congreso.

Ciudadanos es quizá el partido que ha quedado más descolocado, compuesto y sin novia tras firmar un acuerdo de gobierno con el PSOE-PSC que saltó por los aires tras la fallida investidura de Sánchez; en ausencia de nuevos fichajes estelares, al partido de Rivera sólo le queda invocar su probada capacidad para actuar como bisagra, ora con el PSOE en Andalucía, ora con el PP en Madrid, según demanden las circunstancias, y exhibir su talante dialogante en Venezuela. Por su parte, el PP de Rajoy ha optado por tirar de fotocopiadora y afronta las elecciones del 26-J sin apenas renovar las listas ni los mensajes de campaña, centrados éstos en resaltar la buena gestión económica de los gobiernos de Rajoy, su disposición a formar un gobierno de coalición con el PSOE (al que podría sumarse Ciudadanos), y los peligros que entrañaría la entronización de un gobierno frente-populista.

Rajoy en la convención del PP en Barcelona el 9 de abril de 2016.

Rajoy en la convención del PP en Barcelona el 9 de abril de 2016.

 ¿Tendremos gobierno frente-populista o multicolor?

Sánchez e Iglesias paseando por la carrera de San Jerónimo como dos buenos colegas.

Sánchez e Iglesias paseando por la carrera de San Jerónimo como dos buenos colegas.

 

Nadie puede anticipar los resultados del 26-J pero a la vista de lo que apuntan los sondeos pueden descartarse ambas alternativas. Tanto si la amalgama de partidos que se aglutinan bajo las siglas Unidos Podemos (Podemos-Iglesias, Podemos-Errejón, IU, En Comú, Equo y Marea-Anova) y las papeletas Podemos-IU-Equo alcanzara su objetivo de ganarle al PSOE las elecciones a los puntos, como si volviera a quedar en tercera posición, podemos dar por seguro que Iglesias volverá a tender la mano al PSOE y al PSC para ofrecerle formar un gobierno de ‘izquierdas’ y ‘progresista’. Ahora bien, si como parece previsible a la luz de los resultados de las encuestas, la suma de escaños no alcanza la mayoría absoluta, Sánchez justificará su negativa a formar un gobierno de ‘izquierdas’ con Iglesias alegando, como ya lo hizo cuando rechazó un ofrecimiento similar después del 20-D, la tozuda aritmética. Posiblemente, Sánchez intentará reavivar el fenecido acuerdo con Ciudadanos, e invitará de nuevo a Iglesias y Garzón a sumarse a su gobierno ‘reformista’ y ‘progresista’ para echar a Rajoy. Más de lo mismo. Lo que no sabemos es si a la vista del fracaso de la anterior investidura de Sánchez, Rivera estará dispuesto a refirmar el fenecido pacto de las 200 reformas. De lo que sí podemos estar seguros es que Iglesias y Garzón rechazarán la propuesta de sumarse a un gobierno arco iris con el PSOE-PSC y Ciudadanos.

Sánchez saluda a Rivera en el Congreso que por arte de birlibirloque ha dejado de ser el representante de las nuevas generaciones del PP.

Sánchez saluda a Rivera en el Congreso que por arte de birlibirloque dejó de un día para otro de ser el representante de las nuevas generaciones del PP.

¿Habrá pues un gobierno presidido por Rajoy?

Encuestas electorales 26-J. Metroscopia.

Encuestas electorales 26-J. Metroscopia.

Tampoco podemos anticipar si habrá finalmente una mayor abstención, como vaticinan las encuestas, que podría favorecer al PP, ni si algunos votantes del PP que prefirieron votar a Ciudadanos el 20-D se habrán sentido defraudados al constatar que Rivera utilizó sus votos, no para iniciar un diálogo con el PP –como hizo con Cifuentes en Madrid– sino para darle aire a Sánchez y al PSOE, y asestar de paso algunos golpes bajos a Rajoy en la sesión de investidura el 3 de marzo. Quizá lo único que podemos afirmar con certeza hoy es que el PP no alcanzará la mayoría absoluta y Rajoy no va a tener fácil volver a ser presidente del Gobierno.

Rivera en la sesión de investidura de Sánchez el 3 marzo 2016.

Rivera en la sesión de investidura de Sánchez el 3 marzo 2016.

Sánchez reconoce en la noche del 20-D que al PP le corresponde formar gobierno.

Sánchez reconoce en la noche del 20-D que al PP le corresponde formar gobierno.

Sánchez, Díaz y otros líderes del PSOE han manifestado en multitud de ocasiones que no pactará con el PP sean los que sean los resultados electorales el 26 junio. Aunque uno siempre ha de tomarse este tipo de declaraciones con cautela incluso cuando pasan por el notario, ni siquiera la improbable dimisión de Sánchez –dimisión es un vocablo excluido del diccionario político–, en caso de que el PSOE no mejore significativamente los desastrosos resultados obtenidos el 20-D, abriría el camino a  un gobierno de coalición de los dos partidos que han gobernado España desde 1982. El PSOE y todavía más el PSC siguen empecinados en querer mandar al partido más votado a pasar una larga temporada regenerándose en la oposición. De hecho, sus actuales líderes ni siquiera han pedido la cabeza de Rajoy que sigue tendiéndoles la mano: pura y simplemente rechazan sentarse a negociar con el PP. Hace unos días, Batet, cabeza de lista del PSC por Barcelona el 26-J, declaró “tenemos claro que nunca gobernaremos con el PP”.Iceta y Batet defendiendo el acuerdo con Ciudadanos ante sus bases sin la bandera española.

Rajoy con Rivera en el Palacio de La Moncloa charlando tras el 20-D.

Rajoy con Rivera en el Palacio de La Moncloa charlando tras el 20-D.

En consecuencia, la única posibilidad de que Rajoy pueda formar gobierno pasa por que el PP logre 135-140 escaños en el Congreso y Ciudadanos entre 35 y 45. Ni siquiera en este optimista escenario resultará sencillo fraguar un acuerdo de investidura con Ciudadanos, a menos que Rivera y sus ‘juveniles’ huestes nacidas después de 1978 acepten al inmovilista Rajoy como presidente. Pero incluso si Rajoy fuera investido, le resultará complicado gobernar con un Congreso donde Podemos con sus divergencias e IU, PSOE-PSC, y los partidos independentistas (ERC, CDC, EH-Bildu y PNV) podrían bloquear sus iniciativas de gobierno. ¿Se imaginan cómo habría discurrido la X legislatura si Rajoy no hubiera contado con mayoría absoluta para hacer frente a la gravísima crisis financiera e iniciar el proceso de consolidación de las cuentas públicas?

Convencer a decepcionados e indecisos

La vicepresidenta Sáenz de Santamaría con los ministros De Guindos y Catalá.

La vicepresidenta Sáenz de Santamaría con los ministros De Guindos y Catalá.

Resulta preferible contar con un gobierno estable y cohesionado, capaz de adoptar decisiones difíciles aunque a veces yerre, que un no gobierno plagado de contradicciones internas. Excluida la gran coalición ante la negativa del PSOE-PSC, la mejor salida a la actual encrucijada pasa por que el PP amplíe su mayoría y Ciudadanos obtenga un buen resultado el 26-J. Al PP no le va a bastar para conseguirlo con repetir una y otra vez sus etéreas promesas de que creará un millón de empleos en los próximos dos años y reducirá de nuevo los impuestos, máxime cuando las cuentas públicas arrojaron un agujero de 54.965 millones en 2015 y la UE no ceja en demandar nuevos ajustes.

Montoro presentando los Presupuestos Generales del Estado 2016.

Montoro presentando los Presupuestos Generales del Estado 2016.

Gráfico de la prima de riesgo española y el valor de las acciones bancarias.img

Gráfico de la prima de riesgo española y el valor de las acciones bancarias.

El PP tiene que aprovechar esta campaña para explicar que han sido precisamente sus políticas equilibradas las que han permitido reflotar el sistema financiero y sostener al mismo tiempo el estado de bienestar. Para desmontar la repetida acusación de que el PP ha implementado políticas antisociales desde su llegada al gobierno basta con mostrar las cifras que los Presupuestos Generales del Estado de 2016: 169.649 millones (48,2% del gasto total) a pensiones y otras prestaciones sociales, y 48.816 millones (13,9 % del gasto total) en transferencias a CC. AA. y Ayuntamientos para financiar servicios públicos esenciales como sanidad y educación. Sólo un necio acusaría a un gobierno así de promover la desigualdad.

Tasas de crecimiento del PIB y de la ocupación.

Tasas de crecimiento del PIB y de la ocupación.

Carlos Floriano, anterior secretario de comunicación del PP.

Carlos Floriano, anterior secretario de comunicación del PP.

¿Ha fallado la estrategia de comunicación del PP? No sólo. Aunque las grandes cifras avalan el compromiso del PP con el estado del bienestar, se ha echado en falta durante los últimos años mayor sensibilidad del gobierno hacia las familias que han sufrido desahucios traumáticos o atravesado situaciones de extrema necesidad; mayor decisión para luchar contra el fraude fiscal y la corrupción de institucional; y, en fin, mayor contundencia a la hora de afrontar el movimiento secesionista que se alienta y financia con dinero público desde el gobierno autonómico de Cataluña. Ya es demasiado tarde para renovar las listas pero queda todavía un mes de campaña para presentar medidas específicas y despejar las dudas razonables de muchos votantes.

El ministro Montoro saludando al vicepresidente Junqueras que le pidió más dinero para financiar el proceso hacia la independencia de Cataluña.

El ministro Montoro saludando al vicepresidente Junqueras que le pidió más dinero para financiar el proceso hacia la independencia de Cataluña.

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